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martes, 28 de diciembre de 2010

Basta de platos indigestos


Estas vacaciones navideñas tomemos lo que es sano para nuestro espíritu y nuestra mente
 
Basta de platos indigestos
Basta de platos indigestos
Alguien, hace poco, me refirió este significativo episodio de la vida real. Durante un viaje de autobús, se comenzó a proyectar una película. Claro, hoy día cualquier línea que se las dé de moderna ha de tener entronizada en todos sus vehículos a la diosa televisión... Pues bien, resulta que ese día (como, por desgracia, otros tantos) “tocó” una película pesadamente erótica.

Hasta tal punto que una de las señoras que allí viajaban, no pudiendo aguantar más ese aluvión indigesto de sexo, se levantó, se dirigió al conductor y le dijo -o seguramente le gritó-: “¿Hasta cuando va a durar esta ración de porquería?” El conductor la miró asustado. Y tal debió ser la expresión de aquella señora que, tartamudeando, el chofer apagó el video, mientras le respondía: “Usted disculpe, señora...”

Y en ese momento acaeció algo digno de asombro: la mayor parte de los pasajeros -entre ellos muchos jóvenes- se puso a aplaudir a aquella señora por haberles librado de ese degradante espectáculo.

Así que, curiosamente, la mayoría de los que iban en el autobús estaba a disgusto con la basura que se les estaba transmitiendo. Pero ninguno se puso de pie para protestar y poner remedio a la situación. ¡Cuánta cobardía junta en tan poco espacio!

¿Por qué será que tanta gente en nuestros días acaba tragándose lo que se ha puesto de moda -aunque sea basura- cuando en realidad por dentro les revienta e indigesta? Quizá es porque actualmente el sexo, la pornografía y el erotismo son algunos de los ingredientes necesarios para que cualquier película, o anuncio de lo que sea, pueda servirse al público. Y claro, la abundancia y el abarrotamiento es tal, que muchos terminan picando y otros tantos empachados.

Pero también es verdad que en esto, como en la comida, el que no quiere ni probar ni comer algo, porque sabe que le sienta mal, si es sensato, no se lo come. Lo deja de lado por más que se empeñen en ponérselo delante por doquier y traten de adornárselo con los moños del “es fenomenal”, “todos lo hacen” y “no pasa nada”.

Porque ni es tan fenomenal como lo pintan, ni mucho menos todos lo hacen y sí que pasan muchas cosas indeseadas que no suelen salir en las pantallas, sino en la vida. Y la peor de todas es quizá que esa moda de lo erótico a ultranza, al hombre lo animaliza.

Así que, en nombre de los que queremos seguir haciendo honor a nuestra dignidad humana, ¡basta ya de platos indigestos!


Autor: Marcelino de Andrés y Juan Pablo Ledesma | Fuente: Catholic.net
 

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