martes, 22 de marzo de 2022
¡Misericordia inefable de Dios!
Reflexión Papa Francisco.
No es fácil, perdonar. Porque nuestro corazón egoísta siempre está apegado al odio, a la venganza, al resentimiento... Y cuando Dios nos perdona, olvida todo el mal que hemos hecho. Alguien dijo: "Es el mal de Dios" Él no tiene memoria, es capaz de perder la memoria, en estos casos. Dios pierde la memoria de las historias horribles de tantos pecadores, de nuestros pecados. Nos perdona y sigue adelante. Sólo nos pide: "Haz lo mismo: aprende a perdonar", no cargues con esta infecunda cruz de odio, y resentimiento, "lo pagarás". Esta palabra no es cristiana ni humana. La generosidad de Jesús que nos enseña que para entrar en el cielo hay que perdonar
lunes, 21 de marzo de 2022
Acoger a Cristo
domingo, 20 de marzo de 2022
Quizá dará fruto en el futuro
Fusión del alma en la Voluntad de Dios
sábado, 19 de marzo de 2022
“José, su esposo, como era justo….”
Oh glorioso patriarca San José
«Oh glorioso patriarca San José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad. Toma bajo tu protección las situaciones tan graves y difíciles que te confío, para que tengan una buena solución. Mi amado Padre, toda mi confianza está puesta en ti. Que no se diga que te haya invocado en vano y, como puedes hacer todo con Jesús y María, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder.
Amén».
El hombre a quién Dios quiso llamar "padre"
San José, guardián de Jesús y casto esposo de María,
Tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber,
Tu mantuviste a la Sagrada Familia con el trabajo de tus manos.
Protege bondadosamente a los que recurren confiadamente a ti.
Tu conoces sus aspiraciones y sus esperanzas.
Se dirigen a ti porque saben que tu los comprendes y proteges.
Tu también conociste pruebas, cansancio y trabajos.
Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida,
tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría
por el íntimo trato que has tenido con el Hijo de Dios,
el cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna Madre. Amén.
San Juan XXIII
AMÉNLA
Ámenla como un San Felipe Neri, quien con solo pensar en María se derretía en tan celestiales consuelos que por eso la llamaba sus delicias.
Ámenla como un San Buenaventura, que la llamaba no sólo su señora y madre, sino que para demostrar la ternura del afecto que le tenía llegaba a llamarla su corazón y su alma.
Ámenla como aquel gran amante de María, San Bernardo, que amaba tanto a esta dulce madre que la llamaba robadora de corazones, por lo que el santo, para expresar el ardiente amor que le profesaba, le decía: “¿Acaso no me has robado el corazón?”
Llámenla “su inmaculada”, como la llamaba San Bernardino de Siena, que todos los días iba a visitar una devota imagen para declararle su amor con tiernos coloquios que mantenía con su reina; y por eso, a quien le preguntaba a dónde iba todos los días, le respondía que iba a buscar a su enamorada.
Ámenla cuanto un San Luis Gonzaga, que ardía tanto y siempre en amor a María, que sólo con oír el dulce nombre de su querida madre al instante se le inflamaba el corazón y se le encendía el rostro a la vista de todos.
Ámenla cuanto un San Francisco Solano, quien como enloquecido con santa locura en amor a María, acompañándose con una vihuela, se ponía a cantar coplas de amor delante de la santa imagen, diciendo que así como los enamorados del mundo, él le daba la serenata a su amada reina.
Ámenla cuanto la han amado tantos siervos suyos que no sabían qué hacer para manifestarle su amor.
† San Alfonso María de Ligorio
"Las Glorias de María"
“José, hijo de David” (Mt 1,20)


