Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 26 de febrero de 2025

Miércoles de San José

 San José, esposo de la Virgen María, consagramos a tu Castísimo Corazón, nuestra familia, para que en todos reine el amor y la comprensión, que nuestros hogares sean un refugio del amor de Dios, donde se defienda la vida, pureza, dignidad, y castidad, donde florezcan todas las virtudes cristianas.

Amado San José, acepta esta consagración, que tú siempre seas nuestro custodio, padre y guía en el camino de la salvación. Obtennos una gran pureza de corazón y una ferviente devoción a la vida interior.
Concédeme que, siguiendo tu ejemplo, podamos dirigir todas nuestras acciones hacia la mayor gloria de Dios, en unión con el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María.
Oh San José, que fuiste bendecido por el Señor con la beatitud prometida a los puros de corazón, ya que durante tu vida terrena compartiste la vida de Jesús y viviste en Su presencia visible. Dígnate interceder por nosotros ante tu amado Hijo.
Pídele que nos ayude, para que nuestra conciencia sea recta y veraz, y que nuestros corazones sean puros. Libérame del doblez y la malicia. Llena mi corazón de esperanza para que nunca dilate innecesariamente en mis pesares. Te pido con fe simple y ardiente para que pueda servir a mis hermanos y hermanas con un corazón generoso. De esta manera, como tú, me deleitaré en el profundo gozo y en la paz de la presencia misericordiosa de Dios.
Que con tu ayuda nuestra familia sea una fábrica de santos, donde broten vocaciones a la vida matrimonial, sacerdotal y religiosa, que cada uno según los designios de Dios como, podamos ser constructores eficaces de la civilización del amor.
Para que todos los matrimonios católicos podamos dar testimonio de vida cristiana, llevando la buena nueva de salvación a los necesitados, con predicación, caridad y buen ejemplo. Moldeadnos según tu carácter, para que reinen en todas nuestras familias la paz de Cristo Jesús, Señor Nuestro.
Amén

 



martes, 25 de febrero de 2025

¿CÓMO SE DECLARA A ALGUIEN SANTO EN LA IGLESIA CATÓLICA?

 Hoy te cuento el proceso de canonización paso a paso, en sencillo, aunque puede llegar a ser largo.


 Al principio, en los primeros siglos del cristianismo, no había reglas fijas. Si alguien moría mártir (testigo) por su fe, la gente lo veía como santo al instante. Eran tiempos duros y los mártires eran los héroes.

La comunidad cristiana empezaba a venerarlos sin pedir permiso. Ponían sus nombres en oraciones y hasta celebraban en sus tumbas. Todo era espontáneo, como un reconocimiento del pueblo. Insisto, se les honraba como personas admirables, mas no se les adoraba.

Pero no solo eran mártires. También había "confesores", gente que vivía su fe de forma admirable sin morir por ella. Si tenían fama de santidad, la gente igual los consideraba santos.

Con el tiempo, los obispos empezaron a poner un poco de orden. En la Edad Media, ellos decidían quién era santo en su zona. Revisaban la vida del candidato y aprobaban el culto local.

Esto funcionó un rato, pero a veces había abusos: se "nombraban santos" por política, leyendas, o favoritismo. Además, cada región tenía sus santos y no siempre las personas coincidían.

Por eso, en el siglo X, la Iglesia solicitó que el Papa entrara al juego y diera el visto bueno. El primer caso oficial fue en 993 con San Ulrico, nombrado por el Papa Juan XV

Para el siglo XIII, con Inocencio III, se armó algo más serio: había que investigar la vida y los milagros del candidato. Ya no bastaba la fama, necesitabas pruebas. ¿Crees que eso hizo más justo el proceso?

Llegamos, pues, al Concilio de Trento (siglo XVI), y la Iglesia ajustó todo aún más. Querían evitar exageraciones y asegurarse de que los santos fueran ejemplos sólidos de fe. El proceso se volvió más estricto.

En 1588, Sixto V creó la Congregación de Ritos, un grupo en el Vaticano para manejar canonizaciones. Fue como poner una oficina oficial para revisar cada caso con lupa.

En el siglo XVII, Urbano VIII dijo: "hay que distinguir entre Beatos y Santos". También pidió milagros claros: uno para el Beato, dos para el Santo. Esto va dando forma al proceso actual.

Ya en el siglo XX, Juan Pablo II en 1983 simplificó algunas cosas. Quitó pasos burocráticos y dejó que las diócesis hicieran más desde el inicio. Quería que fuera más ágil el proceso, y vaya que lo puso a prueba ¡Tan solo en su pontificado se canonizaron alrededor de 483 santos!

En la actualidad, todo empieza cuando alguien fallece y la gente dice: "Esta persona era especial, vivía de una manera admirable su fe". No es algo oficial todavía, solo una fama de santidad que se va extendiendo.

Pasan al menos 5 años desde su muerte antes de que la Iglesia decida investigarlo. Es para asegurarse de que esa buena fama sigue viva.

La diócesis correspondiente a la región de misión del posible santo empieza a reunir datos: testimonios, escritos, todo lo que muestre cómo fue su vida. Es como armar un archivo sobre su bondad.

Ese archivo llega al Vaticano. Si ven que vivió las virtudes cristianas de forma ejemplar, lo nombran "Siervo de Dios". Es el primer paso oficial, como empezar una gran aventura que llena de emoción a la Iglesia.

Luego investigan si esas virtudes fueron extraordinarias, casi heroicas. No basta con ser bueno, tiene que ser un compromiso total con Dios. ¿Conoces a alguien que viva así? Ve previendo su candidatura.

Si lo aprueban, el Papa lo declara ‘Venerable’. Eso significa que su vida es un modelo a seguir, aunque aún no hay milagros. Aquí la gente empieza a pedirle favores de intercesión.

Ahora viene el milagro: algo que la ciencia no explique, como una curación, y que se relacione con la intercesión del venerable.

Ese milagro lo revisan con detalle: médicos, científicos y sacerdotes lo analizan. Si pasa la prueba, la persona se convierte en ‘Beato’ o ‘Beata’. Ya está más cerca de ser santo.

Ser Beato permite que lo veneren en un lugar o por grupo específico, no en toda la Iglesia. Es como un reconocimiento más local y muy común. En cada país hay muchísimos beatos actualmente, incontables.

Para ser santo, necesitan un segundo milagro, después de ser Beato. Lo estudian igual de a fondo con peritos, médicos, sacerdotes, científicos, etc. Es como si la Iglesia quisiera estar completamente segura.

Si el segundo milagro es aprobado, el Papa y los cardenales se reúnen para confirmar la santidad del beato. Entonces se hace la canonización, una ceremonia especial para hacerlo oficial ante la Iglesia Universal.

Este proceso puede durar años, décadas o hasta siglos. Algunos, como Madre Teresa, fueron rápidos; otros esperan mucho. ¿Qué opinas de tanta paciencia? ¿Vale la pena?

Es importante siempre saber que canonizar no es "hacer" a alguien santo, sino reconocer que ya lo era por cómo vivió.

Ya como santo, es santo para toda la Iglesia, y no solo con culto de veneración en un lugar. Significa que su vida y su fe son un ejemplo universal. ¿Hay algún santo que te inspire? Cuéntame, y que tengas bendecida semana!

Saludos en el Señor!

Fuente: https://x.com/andrespina__

Andrés Piña

El obispo, como todo cristiano, “servidor de todos

Aquel que gobierna al pueblo debe entender ante todo que él es el servidor de todos. No debe desdeñar su servicio... ya que el Señor de los Señores (1Tim 6,15) nunca desdeñó ponerse a nuestro servicio.
Esta impureza de la carne que se vislumbra entre los discípulos de Cristo como un deseo de grandeza; el humo del orgullo que les nublaba la vista. De hecho, podemos leer: “Una disputa surge entre ellos para saber quién era el más grande” (Lucas 22,24). Pero el Señor sanador estaba ahí; él reprimió sus ínfulas... Él les mostró el ejemplo de humildad en un niño... Porque el orgullo es un gran mal, el primer mal, el origen de todo pecado...
Por ello el apóstol Pablo recomienda, entre otras virtudes de los responsables de la Iglesia, la humildad (1Timoteo 3,6)... Cuando el Señor hablaba del ejemplo del niño: “El que quiera ser el más grande entre vosotros, que sea vuestro servidor” (Mateo 20,26)... Les hablo como obispo y mis advertencias me dan miedo a mí mismo... Cristo vino a la tierra “no para ser servido, sino para servir, y dar su vida para saldar la deuda de una multitud” (Marcos 10,45). Así fue como él sirvió, así es el tipo de servidor que nos ordena ser. Él dio su vida, él nos redimió. ¿Quién entre nosotros puede redimir a alguien más? Nos redimió de la muerte con su muerte, con su sangre. A nosotros que estábamos dispersos por la tierra, él nos levantó con su humildad. Pero nosotros también debemos poner de nuestra parte para sus miembros, porque nosotros fuimos hechos sus miembros. Él es la cabeza, nosotros el cuerpo (Efesios 1,22). Y el apóstol Juan nos exhorta a imitarlo: “Cristo dio su vida por nosotros; nosotros también debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos” (1Juan 3,16). 

 

  San Agustín (354-430)
obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Sermón para la consagración de un obispo, Guelferbytanus n°32; PLS 2, 637.evangelizo.org

lunes, 24 de febrero de 2025

Creo, pero aumenta mi fe

Características de la fe. En efecto, el acto de fe es voluntario por su propia naturaleza. «Ciertamente, Dios llama a los hombres a servirle en espíritu y en verdad. Por ello, quedan vinculados en conciencia, pero no coaccionados [...] Esto se hizo patente, sobre todo, en Cristo Jesús» (Concilio Vaticano II, 11). En efecto, Cristo invitó a la fe y a la conversión, Él no forzó jamás a nadie...
La necesidad de la fe. Creer en Cristo Jesús y en Aquel que lo envió para salvarnos es necesario para obtener esa salvación (cf. Mc 16,16; Jn 3,36; 6,40 e.a.)...
La perseverancia en la fe. La fe es un don gratuito que Dios hace al hombre. Este don inestimable podemos perderlo; san Pablo advierte de ello a Timoteo: «Combate el buen combate, conservando la fe y la conciencia recta; algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe» (1 Tm 1,18-19). Para vivir, crecer y perseverar hasta el fin en la fe debemos alimentarla con la Palabra de Dios; debemos pedir al Señor que nos la aumente (cf. Mc 9,24; Lc 17,5; 22,32); debe «actuar por la caridad» (Ga 5,6; cf. St 2,14-26), ser sostenida por la esperanza (cf. Rm 15,13) y estar enraizada en la fe de la Iglesia.


Catecismo de la Iglesia Católica
§ 160-165.evangelizo.org

Almas del Purgatorio

 El cardenal Journet decía que «podemos sacar del Purgatorio más consolación que temor». En efecto, entre el gozo pleno del Cielo y el temor del Infierno, no debemos olvidar que también existe el Purgatorio; allí se encuentran todas las almas que están en "estado purgativo", padeciendo penas purificadoras, puesto que ellas todavía deben satisfacer a Dios las deudas contraídas de las culpas pasadas. 

Sin embargo, estas "almas justas" ya tienen asegurada la ulterior entrada al Cielo, por haber muerto con la gracia de la perseverancia final, indispensable ésta para la salvación, como enseña el Concilio de Trento. Por ende, el Purgatorio debe considerarse un don de la misericordia de Dios. Por este motivo, el conjunto de todas estas almas constituye la llamada "Iglesia purgante", a medio camino entre la militante, de donde provienen, y la triunfante y gloriosa del Cielo, hacia donde inexorablemente se dirigen. 

Ahora bien, pese a la seguridad de la salvación de estas "almas en pena" -ninguna de ellas puede ser ya condenada al Infierno-, deberíamos tener, en realidad, el sano deseo de evitar el Purgatorio, aunque no por "temor servil", sino, sobre todo, por amor a Dios y por un deseo muchísimo más grande de alcanzar la Patria celestial.

Fuente: https://x.com/JaimeMercant


 

Granitos de arena de Esperanza...Almas del Purgatorio

"No hay otro sacrificio mediante el cual las almas puedan salvarse rápidamente del purgatorio, excepto el sacrificio de la Santa Misa." Santo Tomás de Aquino.


 No tengamos miedo del Purgatorio, allí están los que se salvan

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Es un deber de amor orar por los muertos. No olvidemos, ya que ellos no pueden ayudarse a sí mismos. San Bernardo de Claraval

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 "Los hombres pecan o bien para alcanzar el placer, o bien para esquivar el dolor. Dulce es el placer, pero más dulce es Dios; malo es el dolor temporal, pero peor es el fuego eterno." San Agustín

 

 

domingo, 23 de febrero de 2025

No juzguen y no serán juzgado

(Lc 6,37)
“No juzguen y no serán juzgados” (Lc 6,37). ¡Cuánto ama a los hombres, Dios mío, que prohíbe a los hombres de juzgar y se reserva a Usted su juicio, al único Padre, al único Maestro, al único Juez! ¡Cuánto ama a los hombres, que quiere que se amen tanto unos a otros y les da el mandamiento de mantener entre ellos una estima mutua, madre del amor, y así se amen unos a otros!...
¡Qué bueno es Señor! Quiere tanto unirlos a usted, desarrollar en ellos su Amor, que les da el mandamiento apropiado para establecer en ellos su Amor. Como él suaviza su corazón y les impide de tener amargura con los hombres, los hace más suaves con Usted, ya que sólo tenemos un corazón, amargo con todos o suave con todos. Desviando su atención de los actos de los otros hombres al prohibirles de juzgarlos, les da facilidad para llevar toda su atención, sus miradas, su contemplación y todo su amor, sólo a Usted.
No juzguemos. Obedezcamos esta palabra de Jesús y otras semejantes… porque no tenemos el derecho de juzgar “¿Quién eres tú para criticar al servidor de otro?” (Rom14,4). Por bondad, tengamos el corazón manso, suave, sin amargura. Ese corazón es indulgente, desvía los ojos del mal. La caridad no se queda reflexionando sobre el mal: ella cree todo, espera todo (cf. 1 Cor 13,7).

  San Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara
Meditaciones sobre el Evangelio (Œuvre spirituelle, Anthologie, Seuil, 1958), trad. sc©evangelizo.org

sábado, 22 de febrero de 2025

Granito de arena de Esperanza...Sábado Saludamos a María

 "Pecan contra Vos ¡Oh Señora! no solamente los que os ofenden, sino también los que no os imploran". San Buenaventura


"No tengo mejor secreto para conocer si una persona es de Dios, que si le gusta rezar el avemaría y el rosario ". San Luis María Grignion de Monfort


 “Hacer saber a todos que sean devotos del Santísimo Rosario, en el que se contiene la vida, pasión y muerte de nuestro Redentor”.
San José de Calasanz
 
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María es el tesoro de Dios y la tesorera de todas las misericordias que nos quiere dispensar 
San Alfonso Mª Ligorio
Visitas al Stmo. Sacramento, 25


 Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios.
No desoigas nuestras súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todos los peligros,
Virgen gloriosa y bendita.

viernes, 21 de febrero de 2025

LA TRANSUBSTANCIACIÓN: MISTERIO QUE TRANSFORMA

 ¿Sueles detenerte a analizar el milagro de cada Misa? 
La transubstanciación no es una doctrina, sino el acto por el que Cristo mismo se nos da como regalo divino, y nos une al Cielo. 
Veamos en qué consiste:
 

Todo comienza en el Evangelio.

Jesús dice: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo, el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo” (Jn 6,51)
La frase generó escándalo, pero Él continuó: “Mi carne es verdadera comida, mi sangre verdadera bebida”. (Jn 6,55)
 
 
 En la Última Cena, Jesús toma el pan y dice "Esto ES mi Cuerpo" (Mt 26,26-28;Mc 14,22-24;Lc 22,19-20).
 
San Pablo confirma lo real de la expresión:
 
El que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente se hace culpable de profanar el Cuerpo y la Sangre del Señor (1Cor 11,27)
 
 San Cirilo de Alejandría, Padre de la Iglesia no tan citado, decía: “Cristo, al transformar el pan y el vino en su cuerpo y sangre, nos hace partícipes de su naturaleza divina” (Cf. Comentario al Evangelio de Juan).

No es pura memoria: sino una unión real con Él.
 
 San Efrén el Sirio (s. IV) escribe en sus Himnos: “El fuego del Espíritu desciende y convierte el pan en el Cuerpo del Verbo”.

Para este santo, la transubstanciación es un Misterio vivo, no una idea abstracta, y así nos invita a maravillarnos.
 
 Santo Tomás de Aquino lo explica magistralmente en la Suma Teológica (III, q.75):

La sustancia del pan y el vino se convierte TOTALMENTE en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, mientras los accidentes (apariencia, sabor) permanecen por el poder de Dios, que trasciende la naturaleza.
 
 "No es el hombre quien hace esto, sino Cristo, que lo instituyó".

Así, cada Misa es vivir el Misterio Pascual, un milagro de amor. Recibir la Eucaristía es tocar lo eterno.

¿No es eso motivo de orgullo para todo católico?
 
 Además agrega:
El Concilio de Trento (1551) lo afirma también con claridad:

“Por la consagración del pan y del vino se realiza la conversión de TODA la sustancia del pan en la sustancia del Cuerpo de Cristo; y del vino en su Sangre” (Sesión XIII, canon 1).
 
 
El Catecismo lo reafirma: “Cristo Jesús está presente de manera verdadera, real y sustancial” (n. 1374).

No es un símbolo, no es una metáfora. Es Él, entero y vivo, en cada hostia consagrada. ¡Qué privilegio tenemos como Iglesia!
 
 Por eso, al comulgar, nos hacemos uno con Cristo realmente. Y perfeccionamos el ser miembros de su Cuerpo.

Como diría San Juan Crisóstomo:

"La transubstanciación nos recuerda quiénes somos: hijos amados, redimidos, llamados a la santidad".

Vivamos este Misterio con coherencia.
 
 Así que, estimado hermano católico, la próxima vez que te arrodilles ante el Santísimo o recibas la Comunión, siente el orgullo de formar parte de esta unión con el mismo Cristo que caminó en Galilea, que murió por ti y se entrega hoy por amor.

Gracias por leer. Dios sea contigo
 
 Andrés Piña

Granito de arena de Esperanza...Viernes de Pasión

 "La Cruz no te aplastará; si su peso te hace tambalear, su poder también te sostendrá" 

Padre Pío de Pietrelcina.

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"María fue Reina de los mártires porque su martirio fue más prolongado y más grande que el de todos ellos"
San Alfonso María de Ligorio
 


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 "En esos pies hallé perdón y cielo, y no puedo sufrir verlos clavados, pues los pasos que dieron por el suelo ¡Oh, cuán ingratamente son pagados". Lope de Vega
 

 El mayor sacrificio que se nos da HOY.
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