Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

viernes, 2 de enero de 2026

Letanías de la Humildad


Señor ten piedad – Señor ten piedad
Cristo ten piedad – Cristo ten piedad
Señor ten piedad – Señor ten piedad

Jesús, manso y humilde de corazón – Óyeme
Jesús, manso y humilde de corazón – Escúchame

Después de cada invocación, decir: Líbrame Jesús

Del deseo de ser estimado,
Del deseo de ser amado,
Del deseo de ser ensalzado,
Del deseo de ser honrado,
Del deseo de ser alabado,
Del deseo de ser preferido a los demás,
Del deseo de ser consultado,
Del deseo de ser aprobado,
Del temor de ser humillado,
Del temor de ser despreciado,
Del temor de ser reprendido,
Del temor de ser calumniado,
Del temor de ser olvidado,
Del temor de ser puesto en ridículo,
Del temor de ser injuriado,
Del temor de ser juzgado,

Después de cada invocación: Concédeme oh Jesús

El conocimiento y el amor de mi nada,
La perpetua memoria de mis pecados,
La persuasión de mi mezquindad,
El aborrecimiento de toda vanidad,
La pura intención de servir a Dios,
La perfecta sumisión a la voluntad de Dios,
El verdadero espíritu de compunción,
La obediencia sin reserva a los superiores,
El odio santo de toda envidia y celos,
La prontitud en el perdonar las ofensas,
La prudencia de callar en los asuntos ajenos,
La paz y la caridad hacia todos,
El ardiente deseo del desprecio y de las
humillaciones y de ser tratado como tú y la gracia
de saber recibir todo esto santamente,

Después de cada invocación, decir: Jesús, concédeme la gracia de desearlo

Que los demás sean más amados que yo,
Que los demás sean más estimados que yo,
Que en la opinión del mundo, otros sean engrandecidos y yo humillado,
Que los demás sean preferidos y yo abandonado,
Que los demás sean alabados y yo menospreciado,
Que los demás sean elegidos en vez de mí en todo,
Que los demás sean más santos que yo, siendo que yo me santifique debidamente,

Oh María, Reina, Madre, Maestra de los humildes, Ruega por mí
Oh todos los justos, santificados especialmente por el espíritu de humildad, Rogad por nosotros

ORACIÓN. Oh Dios, que resistes a los soberbios y das tu gracia a los humildes, concédenos la virtud de la verdadera humildad, de la cual tu Unigénito mostró a los fieles el ejemplo de su persona; para que no provoquemos nunca tu indignación exaltándonos en el orgullo, sino más bien, podamos someternos humildemente para recibir los dones de tu gracia. Amén.



ESPÍRITU SANTO.



(Secuencia)

"Ven Santo Espíritu,
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno".

Amén.



jueves, 1 de enero de 2026

Como niños en brazos de su madre




Si el Apóstol, servidor de Cristo, sigue engendrando a sus hijos por su solicitud y su ardiente deseo, hasta que Cristo sea formado en ellos (cf. Gal 4,19), ¡cuánto más eso es cierto de la madre de Cristo! Pablo los ha engendrado al predicar la Palabra que los regeneraba. María lo hizo en forma mucho más santa y divina, engendrando a la misma Palabra. Alabo en Pablo el misterio de la predicación, pero admiro y venero más aún en María el misterio de la generación.
De su parte, los hijos reconocen a su Madre. Por una especie de instinto natural inspirado por la fe, recurren espontáneamente e irresistiblemente a la invocación de su nombre en todas las necesidades y todos los peligros, como niños que se echan en los brazos de su madre.

Por eso, no creo que sea absurdo pensar que de esos niños habla el profeta cuando hace esta promesa: “Tus hijos habitarán en ti” (cf. Is 62,5), sin perder de vista que esta profecía se puede aplicar a la Iglesia. Desde ahora habitamos al abrigo de la Madre del Altísimo, descansamos bajo su protección, a la sombra de sus alas. Más tarde compartiremos su gloria y estaremos en la tibieza de su seno. Entonces resonará el grito unánime de los hijos alabando a su madre “De todos nosotros que estamos en la alegría, tú eres nuestra morada” (cf. Sal 86,7).

 Beato Guerrico de Igny (c. 1080-1157)

abad cisterciense
Sermón I para la Asunción (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1971), trad. sc©evangelizo.org


miércoles, 31 de diciembre de 2025

ORACIÓN A POCAS HORAS DEL AÑO NUEVO


Señor mío y Dios mío,
al llegar estas últimas horas del año, nos colocamos en Tu presencia con el corazón en silencio y agradecido.

Te damos gracias por todo lo vivido: por los momentos de alegría y por las pruebas que nos hicieron madurar, porque en todo estuviste Tú, sosteniéndonos con Tu gracia y enseñándonos a confiar más en Ti.

Perdona, Señor, lo que no supimos hacer bien, las palabras que faltaron, las omisiones, las prisas y los miedos. Purifica nuestra memoria y nuestro corazón, y recibe este año que termina como una ofrenda humilde, confiada en Tu Misericordia.
Encomendamos a Ti el año que comienza. Pon Tu mano sobre nuestros días, guía nuestras decisiones, custodia a nuestras familias y enséñanos a vivir según Tu santísima voluntad.

Que no nos falte la Fe en las pruebas,
la Esperanza en el cansancio,
y la Caridad en cada encuentro.

María Santísima, Madre Purísima, acompáñanos en este nuevo comienzo; llévanos siempre de Tu mano hacia Tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y enséñanos a decir, como Tú, un “Sí” confiado a Dios en cada circunstancia.

Señor,
Que el año nuevo sea para nosotros tiempo de gracia, de conversión y de paz, y que aprendamos a caminar cada día bajo Tu mirada, dóciles a Tu voluntad y sostenidos por Tu insondable Amor y misericordia.

Amén.

FE y más FE



ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 95)


Señor, al comenzar este nuevo día elevamos nuestra voz y nuestro corazón para alabarte. Cantamos para Ti un cántico nuevo, porque Tu amor se renueva cada mañana y Tu fidelidad nos sostiene. Recibe nuestra vida como alabanza, bendice nuestros labios y nuestras obras, y haz que todo en nosotros proclame Tu bondad día tras día.
Que se alegren con nosotros los cielos y la tierra, que nuestro interior deje de temer y aprenda a confiar, que aun en medio del cansancio sepamos reconocer que Tú estás presente y que Tu creación entera canta Tu gloria.
Vienes, Señor, a gobernar el orbe con justicia y rectitud; reina también en nuestro corazón, ordena nuestros pensamientos, endereza nuestros caminos y enséñanos a vivir según Tu verdad.
Que este día esté marcado por la confianza, la esperanza y la obediencia filial, y que todo lo que hagamos sea, precisamente, un signo de Tu amor.

FE y más FE.

ORACIÓN DE LA MAÑANA


Señor mío, y Dios mío, en esta
mañana me acerco a Ti con un corazón
agradecido y sereno. Llego al final de
este año reconociendo que has estado
presente en cada día, en los momentos
de alegría y también en las pruebas.
Nada de lo vivido ha sido en vano, porque
todo ha pasado por tus manos amorosas.
Gracias, Señor, por cada experiencia que
este año me dejó: por las bendiciones
que me alegraron, por las luchas que me
fortalecieron y por las caídas que me
enseñaron a levantarme.
Gracias por las personas que llegaron a
mi vida y por aquellas que partieron,
porque todas dejaron una huella que me
ayudó a crecer y a comprender
mejor tu voluntad.

En esta mañana quiero entregarte lo que
aún pesa en mi corazón. Perdona mis
errores, mis omisiones y las veces en las
que no supe amar como Tú me enseñas.
Limpia mi interior y ayúdame a cerrar
este año en paz, sin rencores ni culpas,
confiando en tu misericordia infinita.
Te pido, Señor, que prepares mi corazón
para el nuevo año que se acerca.
Dame sabiduría para tomar decisiones,
fortaleza para enfrentar los desafíos y
un corazón abierto para acoger todo lo
que venga. Que no me falte tu
presencia ni tu luz en cada paso que dé.

Bendice a mi familia y a todas las
personas que amo.
Acompáñanos en este último día del año
y guárdanos bajo tu protección.
Que hoy sea un día de reconciliación, de
gratitud y de esperanza renovada.
Gracias, Padre bueno, por este año que
termina y por el futuro que ya estás
preparando. Hoy comienzo este día
confiando en Ti, sabiendo que, pase lo
que pase, Tú seguirás caminando
conmigo.
Amén

“Estén siempre alegres, oren sin cesar,
den gracias a Dios en toda situación,
porque esta es su voluntad para ustedes
en Cristo Jesús”.

(𝟏 𝑻𝒆𝒔𝒂𝒍𝒐𝒏𝒊𝒄𝒆𝒏𝒔𝒆𝒔 𝟓:𝟏𝟔-𝟏𝟖 )

Miércoles 31 de Diciembre de 2025

San José...

El que había martillado las colinas

Y liberar los planetas
Yacía más pequeño que una oración susurrada
Sobre la rodilla temblorosa de José

El artesano sintió el universo.
Calentarse contra su pecho
Como Dios, que nunca duerme, eligió
Un carpintero para descansar

Oh santa broma los cielos se rieron
Aquella noche entre paja y aliento
Cuando José abrazó a su Creador
Y le enseñó a descansar.


martes, 30 de diciembre de 2025

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 95)



Señor, al comenzar este día elevamos nuestra voz y nuestro corazón para alabarte, porque Tú eres digno de toda la gloria y honor, Tu santo Nombre es admirable en toda la tierra.

Reconocemos Tu poder y Tu presencia viva, y Te ofrecemos no solo palabras, sino la entrega sincera de nuestra vida como sacrificio agradable ante Ti.
Haz de nuestro corazón Tu atrio santo, donde reine la adoración, la obediencia y la confianza filial.
Reina, Señor, sobre este día y sobre nuestras decisiones;
afirma nuestros pasos con Tu poder,
gobierna nuestro interior con Tu justicia
y ordena nuestro mundo con Tu verdad.
Que proclamemos con la vida que Tú reinas,
que Tu fidelidad sostiene el orbe
y que Tu juicio es recto y misericordioso.
Haznos testigos humildes de Tu gloria entre los pueblos, para que todo lo que hagamos anuncie Tu grandeza y conduzca a otros a reconocerte.
Que hoy y siempre vivamos de rodillas interiores ante Ti, no por temor, sino por amor,
y que cada instante sea un signo de Tu amor.

Amén.

FE y más FE.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Granito de arena de Esperanza...Santo Tomás Becket

 La Iglesia conmemora hoy a Santo Tomás Becket, mártir. Su vida recuerda que la fidelidad a Cristo y a la Iglesia tiene un precio… y un fruto.


1️⃣ Fue canciller del rey Enrique II y amigo suyo. Brillante, influyente, con futuro asegurado. Todo parecía encaminado al éxito.

2️⃣ Al ser nombrado arzobispo de Canterbury, algo cambió. No de carácter, sino de centro. Pasó del favor del rey a la obediencia a la Iglesia.

3️⃣ Defendió con firmeza la libertad de la Iglesia frente al poder político. No por orgullo, sino por conciencia. Sabía a quién debía obedecer primero.

4️⃣ Fue incomprendido, perseguido y exiliado. La fidelidad no le trajo aplausos. Le trajo soledad. Y cruz.

5️⃣ Regresó sabiendo el riesgo. No buscó el martirio, pero tampoco lo evitó a costa de la verdad.

6️⃣ Fue asesinado en la catedral, junto al altar. Murió como vivió al final: pastor fiel, no funcionario del poder.

7️⃣ Santo Tomás Becket nos recuerda que la fe no se negocia y que la caridad no es cobardía. Se puede ser firme sin odio.

8️⃣ Su sangre no fue inútil. Dio fruto. Porque la verdad defendida con amor siempre permanece.

Que su intercesión nos ayude a vivir una fe limpia, eclesial y valiente, también cuando cuesta.





ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 95)


Señor, al comenzar este día elevamos nuestra voz y nuestro corazón para cantarte un canto nuevo, porque Tú eres grande y digno de toda alabanza. Que toda nuestra vida bendiga Tu Nombre y proclame, día tras día, el amor fiel con el que nos sostienes.
Haz que no callemos Tu grandeza, que anunciemos Tus maravillas con palabras sencillas y con obras coherentes, y que seamos testigos de Tu gloria allí donde nos envíes. Tú, que hiciste el cielo y llenas todo con Tu esplendor, habita hoy nuestro corazón; reviste nuestras acciones de Tu fuerza y nuestras decisiones de Tu luz, para que nuestra vida entera sea como ofrenda agradable a Ti.
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