Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 22 de marzo de 2017

Estar alegres.



Si queremos estar alegres tenemos que ser amigos del Espíritu Santo, pues Él es la fuente de la alegría.
Si somos amigos del Espíritu Santo entonces viviremos siempre alegres a pesar de las pruebas y contrariedades de la vida, porque el Espíritu de Dios nos asegura que estamos salvados, que hemos sido rescatados del Mal, y que nos espera el Cielo bendito para siempre.
Muchas veces la causa de nuestra tristeza es que nos olvidamos de pensar en el Cielo, que es nuestra Patria definitiva, y así como que quedamos atrapados en esta cárcel de la tierra, olvidándonos que no es este mundo nuestro lugar definitivo, sino el Paraíso.
También los discípulos necesitaron de la Transfiguración del Señor para enfrentar las penalidades de la vida, y por eso Jesús se manifestó delante de ellos como Luz y Alegría, de modo que el mismo San Pedro quería quedarse siempre en ese lugar y en ese estado.
Nosotros podemos vivir alegres y felices porque Dios nos ha redimido, y ahora tenemos esperanza de Cielo, de modo que sabemos por la fe que todo lo de aquí abajo es pasajero, y contemplando el fin al que estamos llamados, que es el gozo eterno, se nos hace llevadero y agradable el camino.
Vayamos al encuentro del Espíritu Santo donde Él se manifieste, tanto en los sacramentos, como en las misas de sanación y liberación, yendo al sagrario, donde está Jesús Sacramentado junto al Espíritu de Dios. Si hacemos así, entonces el Espíritu divino nos colmará con sus sagrados dones, cuyos frutos son la paz y la alegría.
No busquemos la alegría fuera de Dios, porque el secreto de vivir siempre alegres es tener a Dios en el alma, y darnos cuenta de que Le tenemos con nosotros, pues ya Santa Teresa ha dicho que quien tiene a Dios, lo tiene todo.
Al ver tantos males en el mundo no nos dejemos entristecer, porque Dios gobierna el mundo, y el triunfo final será del Bien y la Verdad. Si Dios permite algo es porque tiene sus razones altísimas que comprenderemos con el tiempo o en la eternidad, pero no nos dejemos descorazonar por las cosas que pasan, sino invoquemos al Espíritu Santo y vivamos en el Paraíso ya desde la tierra, pues el Apóstol dice que debemos vivir como hombres nuevos, como resucitados, muertos para el mundo y vivos para Dios.

martes, 21 de marzo de 2017

El amor da fuerzas para todo.




Si meditamos cuál es el motor que llevó a Cristo a la cruz, nos damos cuenta que fue el amor. 

Si pensamos cuál es el motivo por el que los padres cuidan y se desviven por sus hijos, y el esposo cuida de su esposa y viceversa, nos damos cuenta de que es el amor. 

Y el amor es más fuerte que la muerte, más fuerte que el mal, porque el amor es el que nos impulsa a hacer grandes cosas por Dios y por los hombres. 

Y el primer amor que debemos poseer, es el amor de Dios, que lo tenemos cuando estamos en paz con Él, es decir, en gracia de Dios. Es cuando estamos en gracia que la Caridad, el Amor, habita en nosotros, y así podemos comunicarlo a los demás y amar a los prójimos como Dios quiere. 

El amor es desear el bien del otro, ya sea de Dios, o de los hermanos. Por eso más que un sentimiento es una fuerza que quiere el bien para todos. 

Si nos faltan fuerzas para hacer alguna cosa o emprender una obra o misión, busquemos la fuerza en el amor. Pongamos amor en lo que vamos a emprender y se nos hará fácil la tarea, llevadero el camino. 

Dios nos amó hasta la locura, y nosotros debemos amar también hasta la locura, sin límites, porque no otra cosa nos ordenan los Mandamientos, sintetizados en amar a Dios con todo nuestro ser, y al prójimo como nos ama Dios. En definitiva no es nada nuevo, pero de la meditación cotidiana de este mandamiento mayor, deben venir los frutos, y nos deben llegar las fuerzas para emprender cualquier cosa, sea la que fuere. 

Dios es amor, dice el Apóstol, y quien tiene al Amor, a Dios, lo tiene todo y es todopoderoso porque tiene al mismo Señor consigo. 

Así que no tengamos miedo con lo que estamos por emprender, o por lo que ya estamos haciendo, que Dios no quiere nuestra ruina sino nuestro bien, y nos da las fuerzas necesarias para que hagamos todo bien, y no tengamos miedo que el amor vence a la muerte y al Mal. 

Pero debemos tener amor en nosotros, alimentarnos del Dios Amor en la Eucaristía, y rezarle al Señor, hablar con Él, es decir, encendernos en su amor, para tener fortaleza y enfrentar cualquier dificultad por complicada que parezca. 

A quien tiene amor todo se le hace llevadero, porque el amor es una fuerza indestructible como Dios, y es el Amor, el Espíritu de Dios que es Amor, el que ha creado todo lo que existe, y el que nos mantiene en la existencia porque nos ama, y nos da tiempo para que aprendamos a amar y nos dejemos amar por Dios, pues para eso nos ha creado Dios: para que Le amemos y seamos amados por Él, y para que amemos a nuestros hermanos y seamos amados por ellos.

lunes, 20 de marzo de 2017

Meditación del evangelio


Tantas circunstancias en la vida donde la desesperación, la agonía y la angustia nos abrazan. Donde todo parece estar en contra y el desenlace es inevitable. Nos sentimos solos y casi automáticamente buscamos apoyo; alguien que nos dé la solución o una esperanza como mínimo; hasta quisiéramos que nos dieran mentiras como analgésico para disminuir el dolor del impacto con la realidad… quisiéramos consuelo, buscamos descanso…queremos paz.

José, un hombre justo; un hombre de Dios… un hombre. Confiaba, pero la realidad lo traicionaba…, lo que tenía ante sus ojos no lo podía entender. Quería entenderlo, se esforzaba por hacerlo… pero no podía.
La duda, la confusión y la angustia lo acompañaban; buscaba ver a Dios con una mirada de fe y desde el corazón… y nada.

Dios que ve lo más profundo del corazón pone atención a sus deseos de consuelo, de apoyo… de una explicación y por medio del ángel comienza diciendo: «José, Hijo de David, No dudes…» No temas…
Esas primeras palabras son muchas veces el consuelo, el apoyo y la explicación de Dios ante la realidad que parece muchas veces golpearnos; que parece ir en contra de lo que planeamos.

Dios espera que recibamos la paz de sus palabras como un niño que sabe que, ante la realidad más desfavorable, sólo basta ponerse detrás de su padre para estar seguro… Sólo basta escuchar estas palabras de la persona que sabes más te ama para encontrar la paz…«no temas».

Estas palabras implican una escucha atenta y una acción pronta de la voluntad. Implican decirle al Señor: ¡Está bien! Pero dime qué hago… a dónde voy…. Implica vivir en la libertad de la voluntad de Dios.

Fue difícil san José, pero gracias por enseñarme que, ante la realidad más confusa, ahí está Dios pues nada va más allá de Él… Gracias por enseñarme a confiar y, sobre todo, a escuchar.

… ¿Señor qué quieres de mí hoy?

«Yo quisiera también decirles una cosa muy personal. Yo quiero mucho a san José. Porque es un hombre fuerte y de silencio. Y tengo en mi escritorio tengo una imagen de san José durmiendo. Y durmiendo cuida a la Iglesia. Sí, puede hacerlo. Nosotros no. Y cuando tengo un problema, una dificultad, yo escribo un papelito y lo pongo debajo de san José para que lo sueñe. Esto significa para que rece por ese problema.»

(Homilía de S.S. Francisco, 16 de enero de 2015).

 http://www.regnumchristi.org

domingo, 19 de marzo de 2017

San José...


Hoy se terminan los 7 domingos de San José, sus alegrías y sus gozos, con la fiesta de este Santo Varón.

https://www.facebook.com/opusdei.esp/

sábado, 18 de marzo de 2017

¡Tu protección va más allá de nuestro entendimiento!



¿Quién, después de Tu Hijo, se interesa como Tú en el género humano?
¿Quién nos defiende sin cesar en nuestras tribulaciones?
¿Quién nos libra tan pronto de las tentaciones que nos acosan?
¿Quién toma nuestra defensa para disculparlas en los casos desesperados?

En virtud de la fuerza que Tu maternidad te ha concedido ante Tu Hijo, aunque seamos condenados por nuestros pecados y que no nos atrevamos más a mirar hacia el Cielo, Tú por medio de Tus súplicas e intercesión nos salvas del suplicio eterno.
Por eso el afligido en Ti se refugia, el que padece la injusticia a Ti recurre, el que está dentro del mal invoca tu asistencia.
Todo lo que viene de Ti, Madre de Dios, es maravilloso, todo es más grande que la naturaleza, todo supera nuestra razón y nuestras fuerzas.

San Germán de Constantinopla



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