Para estar bajo el imperio de su Hijo, yo quiero servir a María, para ser admitido al servicio de Dios, quiero que la Madre reine sobre mí como testimonio.
Para ser el servidor devoto de su propio Hijo, aspiro a llegar a ser el servidor de la Madre.
Pues servir a la servidora es también servir al Señor, lo que se le da a la Madre, se refleja sobre el Hijo, yendo desde la Madre a aquél que ella ha alimentado, y el Rey va a recaer sobre si mismo el honor que hace el servidor a la Reina.
(San Ildefonso)
SANTA MARÍA, ESTRELLA DE LA SALVACIÓN, QUE YO LLEGUE AL PUERTO DESEADO
Padre Nuestro...
Ave María...
Gloria...
(Padre Alfonso Milagro)

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