San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la IglesiaHomilía sobre el Evangelio según Juan, 88 (PG 59. Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1971), trad. sc©evangelizo.org
San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la IglesiaEl 22 de mayo se celebra el Día de Santa Rita de Casia
Santa Rita de Casia nació en Italia y desde niña sintió un gran amor por Dios.
Aunque deseaba ser religiosa, obedeció a sus padres y se casó con un hombre de carácter difícil.
Con paciencia, oración y amor logró cambiar el corazón de su esposo.
Tuvo dos hijos a quienes educó en la fe y en el perdón.
Después de la muerte de su esposo, decidió entregar completamente su vida a Jesús.
Ingresó al convento de las Agustinas donde vivió muchos años en oración y servicio.
Santa Rita recibió en su frente una herida semejante a una espina de la corona de Cristo.
A pesar del dolor, nunca perdió la paz ni la confianza en Dios.
Su vida estuvo llena de milagros, amor y entrega a los más necesitados.
Hoy es conocida en todo el mundo como la santa de los casos imposibles y de la esperanza
Quedate, Señor, conmigo, para que oiga
tu voz y la siga. Quedate, Señor, conmigo,
porque deseo amarte mucho y estar
en tu compañia”
Padre Pio
Hoy celebramos también a San Protasio Chong Kuk-bo, mártir coreano.
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El Crucifijo de Ixmiquilpan (también conocido como “El Señor de Santa Teresa”) es una imagen de tamaño natural hecha de pasta de caña de maíz que originalmente era venerada en la iglesia de Mapethé, cerca del pueblo de Ixmiquilpan, Hidalgo, México.
En el siglo XVII la escultura se había desfigurado y se ordenó que fuera sepultada junto con el próximo habitante del pueblo que muriera. Pasaron seis años sin que ocurriera ninguna muerte. Después de una larga sequía, y tras la negativa y posterior aceptación de un sacerdote para sacar el crucifijo desfigurado en una procesión, llovió durante 17 días, lo que culminó con un fuerte viento y la destrucción del techo de la iglesia.
En ese momento, el cuerpo del Cristo se desprendió de la cruz y se renovó milagrosamente por sí mismo. Esto sucedió el 19 de mayo de 1621, hoy hace 405 años.
El milagro, que fue presenciado por muchos habitantes del pueblo, conmocionó a todo el centro de México y poco después el arzobispo de la Ciudad de México, Juan Pérez de la Serna, ordenó que la imagen fuera llevada a la Ciudad de México. Después de protestas y otras controversias, la imagen fue trasladada al convento carmelita de Santa Teresa en la Ciudad de México.
En 1736, el crucifijo fue sacado en procesión para mitigar una gran inundación y las epidemias que afligían a la Ciudad de México. Se cree que dicha procesión no ayudó, hasta que se sacó la imagen original de Nuestra Señora de Guadalupe. La gente llegó a creer que Jesús quería que la Ciudad de México conociera y honrara a su madre a través de esta imagen de Nuestra Señora.
La devoción al Crucifijo de Ixmiquilpan es, de hecho, un precursor de la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe, la cual creció verdaderamente en el siglo dieciocho.
Cuando el convento carmelita de Santa Teresa fue destruido por un terremoto, el crucifijo fue trasladado a otros monasterios e iglesias carmelitas. Actualmente se encuentra albergado y es venerado en el Monasterio Carmelita de San José, ubicado en la colonia de Tlacopac, Ciudad de México.
Tomado de Luis Gachuz-Meza