Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a pensar en mi mente.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a circular en mi sangre.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a mirar en mis ojos.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a escuchar en mis oídos.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a hablar en mi voz.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a respirar en mis respiros.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a palpitar en mi corazón.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a moverte en mis acciones.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a obrar en mis manos.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a caminar en mis pasos.
Jesús, mírame, para que también yo, al poner en Ti los ojos, pueda mirarte en tu Voluntad, y Tú puedas recibir el contento de ser mirado con una mirada divina. Oh Jesús, haz que tu mirada me inunde de tanta luz, que me funda por completo en Ti; y mientras que mis ojos se abren, oh Jesús, haz que resplandezca en ellos la luz de tu Querer. Así, sumergiéndose en la luz inmensa de tu Voluntad Divina, contigo seré luz para todos, para hacer que Te conozcan, luz para impedir la culpa, luz para hacer que Te amen y para hacer a todos conocer tu Santo Querer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma