Señor mío y Dios mío, en esta mañana vengo ante Ti con espíritu de alabanza y gratitud. Tú eres el Dios que me salva, la roca firme de mi vida y el Pastor que cuida de su pueblo. A Ti quiero aclamar y bendecir desde el comienzo de este día, reconociendo que todo procede de Tu amor. Permíteme acercarme a Ti con alegría, con humildad y con un corazón que sabe que ha sido creado para adorarte.
Señor, no permitas que mi corazón se vuelva sordo a Tu voz. Líbrame de la dureza interior que impide escuchar Tus llamados y de la distracción que aparta de Tu voluntad. Dame un corazón atento y dócil, capaz de reconocer Tu palabra en medio de las circunstancias de este día, para que nunca me aparte de los caminos que Tú me señalas.
Tú eres mi Dios y yo soy parte de Tu pueblo; soy una de Tus ovejas y necesito de Tu guía. Condúceme hoy por sendas de fidelidad, guarda mis pensamientos, mis palabras y mis acciones, y haz que todo lo que viva en este día sea respuesta confiada a Tu amor.
Que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.
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