María, Madre mía, Desatadora de Nudos, hoy vengo ante ti al comenzar esta semana con el corazón abierto y, a la vez, necesitado. Hay tantas cosas que no entiendo, tantos pendientes que me inquietan, tantas cargas que en silencio he ido guardando… y hoy las pongo en tus manos. No quiero seguir intentando resolverlo todo solo, no quiero seguir cargando lo que me pesa en el alma. Madre, recíbelo tú.
Tú conoces esos nudos que nadie ve: los pensamientos que me roban la paz, las preocupaciones que me despiertan por la noche, las heridas que aún duelen y los miedos que no me dejan avanzar. Desátalos con tu ternura, uno a uno, con paciencia de Madre. Entra en lo profundo de mi corazón y ordena lo que está roto, calma lo que está agitado y sana lo que sigue lastimando en silencio.
Te entrego esta semana que comienza… cada día, cada decisión, cada encuentro, incluso aquello que me asusta o que no sé cómo enfrentar. Camina delante de mí, allana mis caminos, y enséñame a confiar aunque no tenga respuestas. Que no me gane la angustia, que no me venza el desánimo, que no me pierda en la desesperación. ¡Sostenme cuando mi fe se debilite!.
Madre, también pongo en tus manos a mi familia, mi trabajo, mis luchas internas y todo aquello que parece no tener solución. Desata los nudos que están fuera de mi alcance y dame un corazón humilde para aceptar los tiempos de Dios. Enséñame a esperar sin desesperar, a creer sin ver y a seguir caminando incluso cuando todo parezca detenido.
Quédate conmigo en cada momento de esta semana. Abrázame en mis días difíciles, acompáñame en mis silencios y recuérdame, una y otra vez, que no estoy solo. Que tu amor me cubra, que tu intercesión me proteja y que tu presencia me acerque más a Jesús. Amén.
Fuente:IsraelMercado
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma