Que no me deje arrastrar por voces humanas, opiniones o juicios que no nacen de Ti.
Señor mío y Dios mío, que nada ni nadie me haga apartar la mirada de Ti, que eres lo único verdaderamente importante.
No permitas que me confunda, ni que mi corazón se incline hacia lo superficial, lo pasajero o lo engañoso.
Tú eres la luz verdadera que vino al mundo, y muchas veces el mundo prefiere la oscuridad porque la luz revela lo que hay en lo profundo. Dame un corazón sincero, que no huya de Tu verdad, que no se incomode ante Tu luz, sino que la busque, la ame y viva en ella.
Que no me deje arrastrar por voces humanas, opiniones o juicios que no nacen de Ti, sino que permanezca firme en Tu verdad, con humildad y discernimiento.
Porque tanto amaste al mundo que nos diste a Tu Hijo, no para condenar, sino para salvar, y en Él está la vida y la luz de los hombres.
Haznos vivir en esa luz, Señor, y que nunca prefiera la oscuridad por comodidad o miedo.
Amén.
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