Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

viernes, 7 de agosto de 2026

Vía Crucis...Viernes, Granito de arena de Esperanza

Cristo y el alma cristiana, de Velázquez


El Vía Crucis.

—¡Ésta sí que es devoción recia y jugosa!

Ojalá te habitúes
a repasar esos catorce puntos de la Pasión
y Muerte del Señor,
los viernes.

—Yo te aseguro
que sacarás fortaleza para toda la semana.
  Punto 556

*****

DIVINA MISERICORDIA


EXPLICACIÓN DE LA IMAGEN DE LA DIVINA MISERICORDIA

Comprendiendo los símbolos de la imagen revelada a Santa Faustina
«Jesús, en Ti confío».
Pocas imágenes sagradas se han difundido por el mundo con tanta rapidez y fuerza como la imagen de la Divina Misericordia. Presente en iglesias, hogares, hospitales y capillas, se ha convertido en una de las imágenes de Jesús más reconocidas en la devoción católica moderna. Sin embargo, cada detalle de esta imagen fue revelado por una razón. Nada es casual.
Cuando Jesús se apareció a Santa Faustina Kowalska en la década de 1930, pidió que se pintara esta imagen tal como ella la había visto en su visión. A través de ella, Cristo quiso recordar al mundo que el mayor atributo de Dios es su infinita misericordia: una misericordia al alcance de todo pecador que acude a Él con confianza.
La imagen de la Divina Misericordia no es simplemente una hermosa pintura. Es un catecismo visual que proclama el Evangelio de la misericordia. Cada rayo, cada gesto, cada color y cada expresión nos conducen hacia el amor salvador de Cristo y nos invitan a depositar en Él nuestra plena confianza.

SIGNIFICADO DE CADA SÍMBOLO

1. LA MANO DERECHA LEVANTADA DE JESÚS
Su mano levantada es un gesto de bendición que muestra cómo Cristo derrama continuamente su gracia sobre quienes acuden a Él con fe.

2. LA MANO IZQUIERDA TOCANDO SU CORAZÓN
Jesús señala directamente su Corazón traspasado, recordándonos que toda gracia brota de su amor sacrificial en la Cruz.

3. EL RAYO ROJO
El rayo rojo representa la Sangre de Cristo, derramada para nuestra salvación y hecha presente especialmente en la Sagrada Eucaristía.

4. EL RAYO PÁLIDO (BLANCO)
El rayo pálido representa el Agua que brotó del costado de Cristo, simbolizando el Bautismo y la gracia de purificación que da nueva vida a las almas.

5. LOS DOS RAYOS JUNTOS
Los rayos rojo y pálido, unidos, nos recuerdan los Sacramentos mediante los cuales Cristo sigue derramando su misericordia sobre la Iglesia.

6. LAS LLAGAS DE CRISTO
Aunque glorificado, Jesús conserva las marcas de su Pasión, recordándonos que su misericordia fue conquistada a través de su sufrimiento y muerte.

7. EL PASO HACIA ADELANTE
Jesús parece caminar hacia nosotros. La misericordia no es pasiva; Cristo mismo sale al encuentro de los pecadores antes incluso de que ellos lo busquen a Él.

8. «JESÚS, EN TI CONFÍO»
Estas palabras constituyen el corazón de la devoción. Jesús dijo repetidamente a santa Faustina que la confianza abre el alma para recibir la abundancia de su misericordia.

LO QUE LA IMAGEN DE LA DIVINA MISERICORDIA NOS ENSEÑA HOY

La misericordia de Dios es mayor que nuestros pecados más graves.
Nadie queda fuera del alcance del perdón cuando se arrepiente sinceramente.
La confianza en Jesús es la llave que abre nuestros corazones a su misericordia.
Los sacramentos siguen siendo los canales ordinarios de la Divina Misericordia.
Estamos llamados no solo a recibir misericordia, sino también a extenderla a los demás mediante nuestras palabras, acciones y oraciones.

¿SABÍAS QUE...?
Jesús pidió específicamente que las palabras «Jesús, en Ti confío» aparecieran bajo la imagen y prometió muchas gracias a quienes la veneren con sincera confianza y se esfuercen por vivir una vida de misericordia.

Reflexión

La imagen de la Divina Misericordia nos recuerda que, por muy lejos que nos hayamos alejado, Cristo nunca deja de tendernos la mano. Su Corazón permanece abierto, su misericordia nunca se agota y su invitación sigue siendo la misma:
«Jesús, en Ti confío».


Fuentes
* Sagrada Escritura (Juan 19, 34; Juan 20, 19-29)
* Diario de santa María Faustina Kowalska
* Catecismo de la Iglesia Católica (especialmente sobre el Misterio Pascual, los sacramentos y la misericordia de Dios)
* Enseñanzas de san Juan Pablo II, particularmente la encíclica *Dives in Misericordia* y sus homilías al instituir el Domingo de la Divina Misericordia.

jueves, 6 de agosto de 2026

Jueves Eucarístico... Granito de arena de Esperanza

 Oración En ego

¡Oh mi amado y buen Jesús!
postrado en tu santísima presencia;
te ruego con el mayor fervor
imprimas en mi corazón
vivos sentimientos
de fe, esperanza y caridad
verdadero dolor de mis pecados
y propósito firmísimo de enmendarme,
mientras que yo,
con todo el amor
y con toda compasión de mi alma,
voy considerando tus cinco llagas
teniendo presente aquello que dijo de Ti,
oh Buen Jesús, el santo Profeta David:
Han taladrado mis manos y mis pies,
y se pueden contar todos mis huesos.



PARA PROPAGAR LA COMUNIÓN DIARIA


¡Oh dulcísimo Jesús, que habéis venido al mundo para dar a todas las almas la vida de la gracia, y, para conservar y aumentar en ellas esta vida, habéis querido ser el manjar de cada día y el remedio cotidiano de su cotidiana debilidad! Humildemente os suplicamos, por vuestro Corazón abrasado en amor nuestro, que derraméis sobre todas las almas vuestro divino Espíritu; haced que vuelvan a Vos y recobren la vida de la gracia aquellas que estén en pecado mortal, y que las almas dichosas que por vuestra bondad viven de esta vida divina se acerquen devotamente cada día, siempre que puedan, a vuestra sagrada Mesa, a fin de que por medio de la Comunión diaria reciban cada día el antídoto de sus pecados veniales cotidianos, y, alimentando en ellas cada día la vida de la gracia y hermoseándolas con ella, lleguen por fin a poseer con Vos la vida bienaventurada. Amén.
DEVOCIONARIO



miércoles, 5 de agosto de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Jeremías 31)

 Señor, guíanos siempre como el Buen Pastor.


Miércoles, 5 de agosto de 2026

Señor mío y Dios mío:
Hoy nos llenas de esperanza al recordarnos que Tú eres nuestro Pastor. Nunca abandonas a quienes te buscan con un corazón sincero; reúnes a los dispersos, fortaleces a los débiles y conduces con amor a tu pueblo por caminos de paz. En Ti encontramos refugio seguro, consuelo en la prueba y la certeza de que jamás caminamos solos.

Al comenzar este nuevo día, queremos confiar plenamente en Tu providencia. Guía nuestros pasos, fortalece nuestra fe y ayúdanos a seguir siempre el camino que nos conduce a Ti. Que no nos dejemos distraer por las voces del mundo, sino que aprendamos a reconocer la voz del Pastor que llama a cada uno por su nombre.

Haz de nosotros un pueblo unido en la fe, dispuesto a sembrar esperanza donde haya tristeza, a llevar consuelo donde exista el sufrimiento y a compartir con generosidad los bienes espirituales y materiales que Tú nos confías. Que nuestras palabras, nuestras decisiones y nuestras obras reflejen la ternura con la que cuidas de todos tus hijos.

Hoy ponemos en Tus manos a nuestras familias, a los enfermos, a los ancianos, a los niños, a los jóvenes y a quienes atraviesan momentos de dificultad. Convierte nuestra tristeza en alegría, fortalece a los que están cansados, alivia las penas de quienes sufren y renueva en todos la esperanza que nace de Tu amor.

Al comenzar esta jornada, queremos caminar contigo, seguros de que el Buen Pastor nunca abandona a su rebaño. Sostennos con Tu gracia y haz que, al finalizar el día, podamos darte gracias por cada signo de Tu amor y de Tu fidelidad.




Granito de arena de Esperanza...Miércoles de San José

Nadie amó más a Jesús que María, y nadie amó más a María que San José.

San José, no permitas que pierda la esperanza, por difícil que se vuelva el camino

🌿🌿🌿

San José, ayúdame a vivir este día de tal manera que un día pueda alegrarme contigo en el Cielo

 🌿🌿🌿

San José, enséñame a amar a María con la misma pureza y ternura con la que tú la amaste.


Imagen Pinterest

martes, 4 de agosto de 2026

El santo Cura de Ars

 


Hoy celebramos a san Juan María Vianney, el santo Cura de Ars: un sacerdote sin grandes cualidades humanas, pero con un corazón completamente entregado a Dios y a la salvación de las almas.


1️⃣ Juan María Vianney nació en Francia en 1786, en una familia campesina y profundamente cristiana.

Vivió su infancia en tiempos de persecución religiosa, cuando muchos sacerdotes debían celebrar la Misa en secreto.

2️⃣ Desde pequeño comprendió que el sacerdote era un hombre llamado a llevar a Cristo a los demás.

Su vocación fue clara, pero su camino hacia el sacerdocio estuvo lleno de dificultades, especialmente por sus problemas con los estudios.

3️⃣ Le costaba aprender latín y seguir las materias del seminario.

Humanamente, parecía poco preparado. Pero Dios no siempre elige a los más brillantes. Elige a quienes se dejan transformar por Él.

4️⃣ Finalmente fue ordenado sacerdote en 1815.

Su primer destino importante fue Ars, una pequeña aldea espiritualmente abandonada. Allí permanecería durante más de cuarenta años.

5️⃣ Al llegar, preguntó a un niño por el camino hacia Ars y le dijo:

«Tú me has enseñado el camino de Ars; yo te enseñaré el camino del cielo».
Aquella frase resumía toda su misión.

6️⃣ Encontró una parroquia fría, con poca práctica religiosa y muchas costumbres alejadas del Evangelio.

No comenzó con grandes planes. Comenzó rezando, ayunando, visitando a las familias y celebrando con profunda fe.

7️⃣ Pasaba largas horas ante el sagrario.

Sabía que una parroquia no se renueva solo con actividades, reuniones o discursos. Se renueva cuando el sacerdote se pone de rodillas delante de Dios.

8️⃣ Predicaba con sencillez, pero con enorme fuerza.

No buscaba agradar ni hacerse popular. Hablaba del pecado, de la gracia, de la conversión, del juicio y de la misericordia de Dios.

9️⃣ Su fama se extendió especialmente por el sacramento de la Penitencia.

Miles de personas acudían a Ars para confesarse. Llegó a pasar hasta dieciséis horas diarias en el confesionario.

🔟 El Cura de Ars no era un juez frío.

Conocía la gravedad del pecado, pero conocía todavía más la misericordia de Dios. Lloraba por los pecadores y hacía penitencia por ellos.

1️⃣1️⃣ Decía que el sacerdocio es «el amor del Corazón de Jesús».

Comprendió que el sacerdote no se pertenece a sí mismo. Está llamado a gastar su vida para que otros encuentren a Cristo.

1️⃣2️⃣ Vivió con gran pobreza y austeridad.

Entregaba a los pobres casi todo lo que tenía. Su vida no buscó comodidad, reconocimiento ni descanso, sino fidelidad.

1️⃣3️⃣ También sufrió tentaciones, incomprensiones y ataques espirituales.

Pero no abandonó su misión. Permaneció fiel en lo pequeño, en lo cotidiano y en lo escondido.

1️⃣4️⃣ Murió el 4 de agosto de 1859, agotado después de haber entregado toda su vida a su parroquia.

Fue canonizado por Pío XI en 1925 y proclamado patrono de todos los párrocos del mundo.

1️⃣5️⃣ San Juan María Vianney recuerda a los sacerdotes que la fecundidad no nace del éxito, sino de la santidad.

Y recuerda a todos los fieles que el mayor regalo de un sacerdote es conducirlos hacia Cristo.

Que el santo Cura de Ars interceda por nuestros sacerdotes, sostenga a quienes están cansados y conceda nuevas vocaciones a la Iglesia.


«Oh Dios, crea en mí un corazón puro» (Sl 50,12)


La limpieza de corazón no es menos que el amor y gracia de Dios; porque los limpios de corazón son llamados por nuestro Salvador bienaventurados (Mt 5,8), lo cual es tanto como decir «enamorados», pues que la bienaventuranza no se da por menos que amor.

El que ama a Dios debe gozarse no en si hace buenas obras y sigue buenas costumbres, sino en si las hace por amor de Dios sólo, sin otro respecto alguno; porque cuanto son para mayor premio de gloria hechas sólo para servir a Dios, tanto para mayor confusión suya será delante de Dios cuanto más le hubieren movido otros respectos.
El que anda enamorado de Dios, no pretende ganancia ni premio, sino sólo perderlo todo y a sí mismo en su voluntad por Dios...
El que obra por Dios con puro amor, no sólo no pretende ser visto por los hombres, sino ni tan sólo ser visto de Dios...

Todo el deseo y fin del alma y de Dios en todas las obras de ella es la consumación y perfección de este estado, por lo cual nunca descansa el alma hasta llegar a él... pues el corazón del hombre no se satisface con menos de Dios, que es su centro.

El puro de corazón igual se aprovecha de la elevación que del abatimiento para llegar a ser cada vez más puro, mientras que el corazón impuro sólo produce frutos de impureza. El corazón puro saca de todas las cosas un conocimiento de Dios sabroso, casto, puro, espiritual, lleno de gozo y de amor.

 San Juan de la Cruz (1542-1591)carmelita descalzo, doctor de la Iglesia Avisos y máximas evangelizo.org


lunes, 3 de agosto de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (cf. Romanos 12, 5-16)


SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO…
Al comenzar este nuevo día, me presento ante Ti con gratitud y esperanza.
Gracias por haberme hecho parte de Tu cuerpo santo, por unir mi vida a la de tantos hermanos que caminan contigo.

Haz, Señor, que hoy use los dones que me diste con amor y sencillez:
Que sirva con alegría, que escuche con paciencia,
que consuele con ternura y que hable con verdad.
Que cada gesto, palabra y mirada lleven Tu paz y Tu presencia.

Dame un corazón limpio y sincero, que no se deje vencer por el egoísmo ni por el orgullo.
Enséñame a alegrarme con los que se alegran
y a acompañar con compasión a quienes sufren.
Que mi vida sea testimonio de amor, humildad y concordia.

Haz que la esperanza me mantenga alegre, que la tribulación no me robe la fe, y que la oración me sostenga en cada paso del camino.
Bendice a los que amo, y también a quienes me cuesta amar; en todos quiero ver Tu rostro, Señor.

Hoy quiero vivir para Ti y servirte en mis hermanos,
con un espíritu fervoroso, confiando en Tu gracia y en Tu luz.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.




“Vayamos a la otra orilla” (Lc 8,22)


<I>"Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a esperarlo en la otra orilla, mientras despedía a la muchedumbre"</I>. La muchedumbre no podía ir hacia la otra orilla; no eran hebreos en el sentido espiritual de la palabra, que se traduce como: "la gente de la otra orilla". Esta obra fue reservada para los discípulos de Jesús: irse a la otra orilla, sobrepasar lo visible y corporal, estas realidades temporales, y llegar los primeros hacia lo invisible y eterno. […] Y sin embargo los discípulos no pudieron preceder a Jesús sobre la otra orilla […]; posiblemente quería hacerles pasar por la experiencia de que sin Él no era posible llegar allí. […] ¿Qué barca es a la que Jesús obliga a los discípulos a subir? ¿No sería la lucha contra las tentaciones y las circunstancias difíciles? […]

Luego subió a la montaña, a un lugar aparte, para orar. ¿Por quién reza? Probablemente por la muchedumbre, para que, reenviados después de haber comido los panes bendecidos, no hagan nada de contrario a esta llamada de Jesús. Por los discípulos también […], para que no les ocurra nada malo en el mar a causa del oleaje y el viento fuerte. Tengo ganas de decir que es gracias a la oración que Jesús hace a su Padre por lo que los discípulos no sufrieron ningún daño, mientras que el mar, las olas y el viento se ensañaban contra ellos. [...]

Y nosotros, si un día nos enfrentamos con tentaciones inevitables, acordémonos que Jesús nos obligó a embarcarnos; no es posible alcanzar la otra orilla sin pasar por la prueba del oleaje y del viento huracanado. Luego, cuando nos veamos rodeados por numerosas y penosas dificultades, cansados de navegar en medio de ellas con la pobreza de nuestros medios, pensemos que nuestra barca está entonces en medio del mar, y que este oleaje busca <I>"hacer naufragar nuestra fe"</I> (1Tm 1,19) […] Mantengámonos seguros hasta que cercano el fin de la noche, cuando <I>"la noche está avanzada y el día está cerca"</I> (Rm 13,12), el Hijo de Dios llegará andando sobre las aguas y calmando la tempestad.

Orígenes (c. 185-253)presbítero y teólogo
Comentario al evangelio de Mateo, libro 11, cap. 5-6; PG 13, 913; SC 162.evangelizo.org
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