Miércoles 30 de septiembre del 2026.
Decimos que queremos transformar nuestra vida, pero en el fondo nos aterra dar el primer paso si no tenemos un plan de rescate asegurado.
Piensa en un trapecista en pleno vuelo. Para alcanzar el columpio que lo llevará a su destino, primero tiene que soltar por completo la barra que lo sostiene. Si intenta aferrarse a ambos, la caída será inevitable.
En nuestra rutina diaria, somos expertos en dar pretextos. Queremos nuevos comienzos y paz mental, pero nos negamos a soltar los viejos hábitos que nos mantienen estancados en el mismo lugar.
Siempre aparece la frase: "solo arreglo esto y empiezo". Nos engañamos creyendo que somos muy prudentes y responsables, cuando en el fondo simplemente es miedo a la renuncia y al vacío de lo desconocido.
El verdadero avance personal y espiritual exige enfoque total. No puedes caminar hacia tu propósito si inviertes tu energía vital en mantener vivo un capítulo de tu historia que ya caducó.
Esa es la sacudida de realidad que nos da el evangelio de Lucas 9, 57-62. A quienes le piden tiempo para acomodar sus asuntos, despedirse o enterrar su pasado, Jesús les advierte que quien empuña el arado y mira hacia atrás, simplemente pierde el rumbo.
San Jerónimo, a quien celebramos el día de hoy, lo entendió radicalmente. Dejó de lado la comodidad y el prestigio de Roma para irse a una cueva a traducir las Escrituras, soltando los aplausos del mundo para ganar algo eterno.
Deja de negociar con tus excusas y corta los hilos que te atan a la comodidad. Toma esa decisión que llevas meses postergando y atrévete a avanzar con todo tu esfuerzo sin mirar atrás.