Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 5 de agosto de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Jeremías 31)

 Señor, guíanos siempre como el Buen Pastor.


Miércoles, 5 de agosto de 2026

Señor mío y Dios mío:
Hoy nos llenas de esperanza al recordarnos que Tú eres nuestro Pastor. Nunca abandonas a quienes te buscan con un corazón sincero; reúnes a los dispersos, fortaleces a los débiles y conduces con amor a tu pueblo por caminos de paz. En Ti encontramos refugio seguro, consuelo en la prueba y la certeza de que jamás caminamos solos.

Al comenzar este nuevo día, queremos confiar plenamente en Tu providencia. Guía nuestros pasos, fortalece nuestra fe y ayúdanos a seguir siempre el camino que nos conduce a Ti. Que no nos dejemos distraer por las voces del mundo, sino que aprendamos a reconocer la voz del Pastor que llama a cada uno por su nombre.

Haz de nosotros un pueblo unido en la fe, dispuesto a sembrar esperanza donde haya tristeza, a llevar consuelo donde exista el sufrimiento y a compartir con generosidad los bienes espirituales y materiales que Tú nos confías. Que nuestras palabras, nuestras decisiones y nuestras obras reflejen la ternura con la que cuidas de todos tus hijos.

Hoy ponemos en Tus manos a nuestras familias, a los enfermos, a los ancianos, a los niños, a los jóvenes y a quienes atraviesan momentos de dificultad. Convierte nuestra tristeza en alegría, fortalece a los que están cansados, alivia las penas de quienes sufren y renueva en todos la esperanza que nace de Tu amor.

Al comenzar esta jornada, queremos caminar contigo, seguros de que el Buen Pastor nunca abandona a su rebaño. Sostennos con Tu gracia y haz que, al finalizar el día, podamos darte gracias por cada signo de Tu amor y de Tu fidelidad.




Granito de arena de Esperanza...Miércoles de San José

Nadie amó más a Jesús que María, y nadie amó más a María que San José.

San José, no permitas que pierda la esperanza, por difícil que se vuelva el camino

🌿🌿🌿

San José, ayúdame a vivir este día de tal manera que un día pueda alegrarme contigo en el Cielo

 🌿🌿🌿

San José, enséñame a amar a María con la misma pureza y ternura con la que tú la amaste.


Imagen Pinterest

martes, 4 de agosto de 2026

El santo Cura de Ars

 


Hoy celebramos a san Juan María Vianney, el santo Cura de Ars: un sacerdote sin grandes cualidades humanas, pero con un corazón completamente entregado a Dios y a la salvación de las almas.


1️⃣ Juan María Vianney nació en Francia en 1786, en una familia campesina y profundamente cristiana.

Vivió su infancia en tiempos de persecución religiosa, cuando muchos sacerdotes debían celebrar la Misa en secreto.

2️⃣ Desde pequeño comprendió que el sacerdote era un hombre llamado a llevar a Cristo a los demás.

Su vocación fue clara, pero su camino hacia el sacerdocio estuvo lleno de dificultades, especialmente por sus problemas con los estudios.

3️⃣ Le costaba aprender latín y seguir las materias del seminario.

Humanamente, parecía poco preparado. Pero Dios no siempre elige a los más brillantes. Elige a quienes se dejan transformar por Él.

4️⃣ Finalmente fue ordenado sacerdote en 1815.

Su primer destino importante fue Ars, una pequeña aldea espiritualmente abandonada. Allí permanecería durante más de cuarenta años.

5️⃣ Al llegar, preguntó a un niño por el camino hacia Ars y le dijo:

«Tú me has enseñado el camino de Ars; yo te enseñaré el camino del cielo».
Aquella frase resumía toda su misión.

6️⃣ Encontró una parroquia fría, con poca práctica religiosa y muchas costumbres alejadas del Evangelio.

No comenzó con grandes planes. Comenzó rezando, ayunando, visitando a las familias y celebrando con profunda fe.

7️⃣ Pasaba largas horas ante el sagrario.

Sabía que una parroquia no se renueva solo con actividades, reuniones o discursos. Se renueva cuando el sacerdote se pone de rodillas delante de Dios.

8️⃣ Predicaba con sencillez, pero con enorme fuerza.

No buscaba agradar ni hacerse popular. Hablaba del pecado, de la gracia, de la conversión, del juicio y de la misericordia de Dios.

9️⃣ Su fama se extendió especialmente por el sacramento de la Penitencia.

Miles de personas acudían a Ars para confesarse. Llegó a pasar hasta dieciséis horas diarias en el confesionario.

🔟 El Cura de Ars no era un juez frío.

Conocía la gravedad del pecado, pero conocía todavía más la misericordia de Dios. Lloraba por los pecadores y hacía penitencia por ellos.

1️⃣1️⃣ Decía que el sacerdocio es «el amor del Corazón de Jesús».

Comprendió que el sacerdote no se pertenece a sí mismo. Está llamado a gastar su vida para que otros encuentren a Cristo.

1️⃣2️⃣ Vivió con gran pobreza y austeridad.

Entregaba a los pobres casi todo lo que tenía. Su vida no buscó comodidad, reconocimiento ni descanso, sino fidelidad.

1️⃣3️⃣ También sufrió tentaciones, incomprensiones y ataques espirituales.

Pero no abandonó su misión. Permaneció fiel en lo pequeño, en lo cotidiano y en lo escondido.

1️⃣4️⃣ Murió el 4 de agosto de 1859, agotado después de haber entregado toda su vida a su parroquia.

Fue canonizado por Pío XI en 1925 y proclamado patrono de todos los párrocos del mundo.

1️⃣5️⃣ San Juan María Vianney recuerda a los sacerdotes que la fecundidad no nace del éxito, sino de la santidad.

Y recuerda a todos los fieles que el mayor regalo de un sacerdote es conducirlos hacia Cristo.

Que el santo Cura de Ars interceda por nuestros sacerdotes, sostenga a quienes están cansados y conceda nuevas vocaciones a la Iglesia.


«Oh Dios, crea en mí un corazón puro» (Sl 50,12)


La limpieza de corazón no es menos que el amor y gracia de Dios; porque los limpios de corazón son llamados por nuestro Salvador bienaventurados (Mt 5,8), lo cual es tanto como decir «enamorados», pues que la bienaventuranza no se da por menos que amor.

El que ama a Dios debe gozarse no en si hace buenas obras y sigue buenas costumbres, sino en si las hace por amor de Dios sólo, sin otro respecto alguno; porque cuanto son para mayor premio de gloria hechas sólo para servir a Dios, tanto para mayor confusión suya será delante de Dios cuanto más le hubieren movido otros respectos.
El que anda enamorado de Dios, no pretende ganancia ni premio, sino sólo perderlo todo y a sí mismo en su voluntad por Dios...
El que obra por Dios con puro amor, no sólo no pretende ser visto por los hombres, sino ni tan sólo ser visto de Dios...

Todo el deseo y fin del alma y de Dios en todas las obras de ella es la consumación y perfección de este estado, por lo cual nunca descansa el alma hasta llegar a él... pues el corazón del hombre no se satisface con menos de Dios, que es su centro.

El puro de corazón igual se aprovecha de la elevación que del abatimiento para llegar a ser cada vez más puro, mientras que el corazón impuro sólo produce frutos de impureza. El corazón puro saca de todas las cosas un conocimiento de Dios sabroso, casto, puro, espiritual, lleno de gozo y de amor.

 San Juan de la Cruz (1542-1591)carmelita descalzo, doctor de la Iglesia Avisos y máximas evangelizo.org


lunes, 3 de agosto de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (cf. Romanos 12, 5-16)


SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO…
Al comenzar este nuevo día, me presento ante Ti con gratitud y esperanza.
Gracias por haberme hecho parte de Tu cuerpo santo, por unir mi vida a la de tantos hermanos que caminan contigo.

Haz, Señor, que hoy use los dones que me diste con amor y sencillez:
Que sirva con alegría, que escuche con paciencia,
que consuele con ternura y que hable con verdad.
Que cada gesto, palabra y mirada lleven Tu paz y Tu presencia.

Dame un corazón limpio y sincero, que no se deje vencer por el egoísmo ni por el orgullo.
Enséñame a alegrarme con los que se alegran
y a acompañar con compasión a quienes sufren.
Que mi vida sea testimonio de amor, humildad y concordia.

Haz que la esperanza me mantenga alegre, que la tribulación no me robe la fe, y que la oración me sostenga en cada paso del camino.
Bendice a los que amo, y también a quienes me cuesta amar; en todos quiero ver Tu rostro, Señor.

Hoy quiero vivir para Ti y servirte en mis hermanos,
con un espíritu fervoroso, confiando en Tu gracia y en Tu luz.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.




“Vayamos a la otra orilla” (Lc 8,22)


<I>"Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a esperarlo en la otra orilla, mientras despedía a la muchedumbre"</I>. La muchedumbre no podía ir hacia la otra orilla; no eran hebreos en el sentido espiritual de la palabra, que se traduce como: "la gente de la otra orilla". Esta obra fue reservada para los discípulos de Jesús: irse a la otra orilla, sobrepasar lo visible y corporal, estas realidades temporales, y llegar los primeros hacia lo invisible y eterno. […] Y sin embargo los discípulos no pudieron preceder a Jesús sobre la otra orilla […]; posiblemente quería hacerles pasar por la experiencia de que sin Él no era posible llegar allí. […] ¿Qué barca es a la que Jesús obliga a los discípulos a subir? ¿No sería la lucha contra las tentaciones y las circunstancias difíciles? […]

Luego subió a la montaña, a un lugar aparte, para orar. ¿Por quién reza? Probablemente por la muchedumbre, para que, reenviados después de haber comido los panes bendecidos, no hagan nada de contrario a esta llamada de Jesús. Por los discípulos también […], para que no les ocurra nada malo en el mar a causa del oleaje y el viento fuerte. Tengo ganas de decir que es gracias a la oración que Jesús hace a su Padre por lo que los discípulos no sufrieron ningún daño, mientras que el mar, las olas y el viento se ensañaban contra ellos. [...]

Y nosotros, si un día nos enfrentamos con tentaciones inevitables, acordémonos que Jesús nos obligó a embarcarnos; no es posible alcanzar la otra orilla sin pasar por la prueba del oleaje y del viento huracanado. Luego, cuando nos veamos rodeados por numerosas y penosas dificultades, cansados de navegar en medio de ellas con la pobreza de nuestros medios, pensemos que nuestra barca está entonces en medio del mar, y que este oleaje busca <I>"hacer naufragar nuestra fe"</I> (1Tm 1,19) […] Mantengámonos seguros hasta que cercano el fin de la noche, cuando <I>"la noche está avanzada y el día está cerca"</I> (Rm 13,12), el Hijo de Dios llegará andando sobre las aguas y calmando la tempestad.

Orígenes (c. 185-253)presbítero y teólogo
Comentario al evangelio de Mateo, libro 11, cap. 5-6; PG 13, 913; SC 162.evangelizo.org

domingo, 2 de agosto de 2026

Evangelio.Reflexión

 Domingo 2 de agosto del 2026.

A veces sentimos que lo poco que tenemos no alcanza para nada.
​Piensa en esa vez que tuviste visitas inesperadas en casa. Abres el refrigerador, ves casi todo vacío y te entra la angustia. Tienes solo un par de ingredientes y varias bocas que alimentar.

​Es frustrante, ¿verdad? Sentir que la situación te exige demasiado y tú apenas tienes recursos para ti. Nos pasa con el dinero, con la paciencia, con el ánimo. En esos momentos, lo más fácil es querer cerrar la puerta y decirle al mundo que resuelva sus propios problemas.

​Jesús entiende perfecto ese cansancio emocional. Él acababa de enterarse de la muerte de Juan el Bautista. Solo quería ir a un lugar apartado, vivir su duelo en silencio y descansar de la gente.
​Pero al bajar de la barca y ver a la multitud, su empatía fue más grande que su tristeza. Se olvidó de su propia comodidad para abrazar el dolor ajeno y sanar a los enfermos.

​Al caer la noche, la realidad golpeó a sus amigos. "Despídelos", le dijeron. Era la salida más sensata. Que cada quien busque cómo sobrevivir. Pero la respuesta que recibieron rompe nuestros esquemas.

​"Denles ustedes de comer". Imagina la cara de los discípulos. Lo único que tenían a la mano eran cinco panes y dos peces. Una miseria para miles de personas.

​A Dios no le importa el tamaño de tus recursos, le importa tu disposición para entregarlos. No te pide que tú solo resuelvas el problema entero.

​Solo te pide que confíes y entregues tus "cinco panes". Ese pequeño rato que dedicas a escuchar a alguien, esa ayuda modesta pero sincera, ese esfuerzo extra cuando ya estás agotado.

​Esto es lo que nos relata Mateo 14, 13-21. Jesús toma esa pequeñez que le ofrecemos, la bendice y la multiplica de una forma que nuestra razón no comprende. Con esa sencilla entrega alimentó a miles de personas y hasta sobraron doce canastas.

​No escondas lo poco que tienes por miedo a que no sea suficiente. Pon tu tiempo, tu talento o tu paciencia al servicio de quien tienes al lado y deja que Jesús se encargue de multiplicarlo. Da ese primer paso hoy.

Delicadezas de amor.

Cuando una persona vive en gracia y amistad de Dios, el Señor tiene para con ella tantas delicadezas de amor, que esa persona ya es feliz desde este mundo, porque a pesar de que tenga que pasar numerosas pruebas, Dios la ayuda tan evidentemente y con tanta dulzura, que prácticamente es un camino de rosas en comparación con el camino de otros que viven lejos de Dios.

Pero para llegar a esta unión con Dios es necesario entrar por el camino estrecho del cumplimiento de los Diez Mandamientos, que al principio se hace dificultoso, pero luego, a medida que se avanza en el camino, se hace más llevadero y el corazón siente un gozo que no es de este mundo.

Ya se lo dijo el Señor cuando los primeros discípulos le preguntaron dónde vivía. Él les respondió: “Vengan y lo verán”. Es decir, que Jesús no nos quiere dar una teoría fría, sino que nos invita a caminar por su camino, el camino del cumplimiento de los Mandamientos, para luego mostrarnos, paulatinamente, las maravillas, gozos y sorpresas del camino. Pero para ello hay que aventurarse, dar el primer paso y perseverar, perseverar en gracia de Dios, y si caemos en pecado, levantarnos enseguida con una sincera confesión con un sacerdote, y continuar avanzando. Porque llegado el momento, se nos aparece de pronto la cima donde si miramos hacia atrás vemos el camino recorrido, y daremos gracias a Dios por todo el amor que nos ha dado para que sigamos avanzando a pesar de los cansancios.

En mi juventud tuve un profesor que solía decir: “Si los malos supieran las ventajas que trae el ser buenos, serían buenos por interés”. Y parafraseando podríamos agregar que si los hombres supieran las extraordinarias ventajas que trae el ser amigos de Dios, el vivir siempre en su gracia, realmente harían cualquier cosa para lograrlo. Porque Dios cuida de sus fieles, y si ama con locura a los pecadores, y por ellos vino al mundo a padecer y morir; ¡cuánto más el Señor ama a los justos, a los que permanecen siendo sus amigos a pesar del mundo, del demonio y de la carne!

Dios es bueno y nos ama, y todo el mal que padecemos jamás nos viene de Dios, sino del pecado, del Maligno y de los hombres perversos, pero nunca de Dios, porque de Él sólo nos puede venir el bien y lo bueno.

Sabiendo estas cosas, no tengamos miedo de lanzarnos al seguimiento de Jesús, cumpliendo los Mandamientos, y preparándonos a ver cosas grandes en nuestras vidas y en las vidas de quienes amamos, porque Dios nos cuidará como a las niñas de sus ojos y no sólo llegaremos a ser inmensamente felices en el Cielo, sino que ya lo seremos desde esta tierra.




Nuestra Señora de los Ángeles

Nuestra Señora de los Ángeles es una advocación mariana profundamente venerada en diversos lugares del mundo, especialmente en América Latina y Europa. Representa a la Virgen María como Reina de los coros celestiales, rodeada de ángeles que manifiestan su gloria y su misión como Madre de Dios de la Iglesia.

Esta advocación destaca la cercanía de María con quienes sufren y su papel como intercesora ante el trono divino. En el ámbito religioso. Nuestra Señora de los Ángeles es la patrona principal de la Orden de los Hermanos Menores (franciscanos), quienes celebran su fiesta con gran solemnidad cada 2 de agosto, conmemorando la dedicación de la Porciúncula una pequeña capilla restaurada por San Francisco de Asís, donde el santo recibió grandes gracias espirituales

Esta fecha está marcada por la indulgencia conocida como el "Perdón de Asís", un signo del amor misericordioso de Dios a través de María. Su advocación nos recuerda que la Virgen siempre está rodeada del cielo, pero atenta a las súplicas de la tierra.

Fuente:Pax et Bonum




sábado, 1 de agosto de 2026

María Asunta al cielo

 


Comenzamos agosto de la mano de María. En este primer sábado del mes, levantamos la mirada hacia la Virgen Asunta al cielo y ponemos bajo su cuidado nuestra vida, familia, salud, trabajo, proyectos, preocupaciones y todo aquello que aún no sabemos cómo resolver.

María nos recuerda que nuestra historia no termina aquí: hemos sido creados para Dios y llamados a la vida eterna. Y como ella se puso en camino para llevar a Jesús, que también nuestra fe se convierta en servicio, generosidad y misión.

Oremos
Dios te salve, María, llena eres de gracia… Madre nuestra, recibe este nuevo mes. Intercede por nosotros, protégenos en cada camino, sostennos en las dificultades y llévanos siempre hasta Jesús. Que agosto sea un mes de fe, esperanza, providencia y bendición. María Asunta al cielo, ruega por nosotros.
Amén.
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