Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 2 de marzo de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Lc 6, 36-38)


Señor mío y Dios mío, al comenzar este día me pongo ante Ti con el deseo sincero de aprender a amar como Tú amas. Tú eres misericordioso sin medida; enséñame a ser misericordioso como Tú, a no juzgar con dureza, a no condenar con ligereza, a perdonar con generosidad. Arranca de mi corazón toda soberbia que me haga sentir superior a mis hermanos y dame un espíritu humilde que comprenda, acoja y sostenga.
Que hoy mis palabras no hieran, que mis pensamientos no acusen, que mis obras no excluyan. Dame un corazón ancho, capaz de dar sin calcular, de ofrecer sin esperar recompensa, de servir sin buscar reconocimiento. Que la medida con la que yo trate a los demás esté llena de paciencia, compasión y bondad, para que también yo experimente la abundancia de Tu gracia.
Hazme instrumento de Tu misericordia en cada encuentro, en cada decisión, en cada dificultad. Que no me cierre al perdón ni al amor. Y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.

OFRENDA DE LOS SUFRIMIENTOS POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO




 "Asistir a las almas del purgatorio es realizar la más excelente de las obras de Misericordia."

San Francisco de Sales

domingo, 1 de marzo de 2026

Después del Tabor.


“Qué bien se está aquí,
hagamos tres tiendas”.
Humana disposición
a echar raíz en lo apacible.

Pero hay que volver
a la brega diaria.
Hay que volver,
una y otra vez,
al amor aterrizado,
a la intemperie,
a los caminos
que recorremos
cargados de nombres
y de preocupación
cotidiana.

Hay que volver
a las encrucijadas
donde toca optar,
renunciar
y elegir;
a los días intensos,
de búsquedas,
ojeras,
anhelos
y horas estiradas.

Hay que volver
a los días grises,
a las preguntas,
al no saber,
a la inseguridad
reflejada en un espejo,
a la tenacidad
y a la resistencia.

Hay que volver
a lo acostumbrado;
pero no con desgana
o arrastrando la existencia
y el ánimo,
sino con la gratitud
y la esperanza
por banderas.




En el Tabor...

 Hoy la liturgia nos sitúa en el monte. En plena Cuaresma, cuando el camino aprieta, la Iglesia nos deja ver la meta. No para evadir la cruz, sino para sostenerla con esperanza.


1️⃣ Dios le dice a Abrán: «Sal de tu tierra». La fe empieza con un desinstalarse. No es cómodo. Pero es fecundo. Abrán no entiende todo. Simplemente se fía. Y “Abrán marchó, como le había dicho el Señor”. Así comienza la historia de la salvación.

2️⃣ También a nosotros se nos ha hecho una llamada. “Él nos salvó y nos llamó con una vocación santa, no por nuestras obras, sino según su designio y según la gracia” (2 Tim 1,9). Primero es la gracia. Siempre. No somos nosotros los que sostenemos la vida cristiana; es Dios quien nos sostiene.

3️⃣ En el Tabor, Jesús deja ver su gloria. “Su rostro resplandecía como el sol”. El mismo que caminará hacia la cruz. La Transfiguración no elimina el sufrimiento. Lo ilumina. Nos recuerda que la última palabra no la tiene la muerte, sino la vida.

4️⃣ Aparecen Moisés y Elías. La Ley y los Profetas. Todo el Antiguo Testamento converge en Cristo. Él es el cumplimiento. Por eso la voz del Padre no dice: “escuchadlos a todos por igual”, sino: “Este es mi Hijo… escuchadlo”.

5️⃣ Pedro quiere hacer tres tiendas. Quiere quedarse. Es humano. Cuando algo nos consuela, querríamos detener el tiempo. Pero la vida cristiana no es instalarse en la emoción. Es bajar del monte y seguir a Cristo en lo concreto.

6️⃣ Los discípulos caen de bruces, llenos de espanto. Y Jesús los toca: “Levantaos, no temáis”. Esa es la pedagogía de Dios. Primero revela su grandeza. Luego nos toca con ternura. Y nos pone en pie.

7️⃣ Al final, “no vieron a nadie más que a Jesús, solo”. Esta frase es oro puro. En medio de la confusión, de las voces, de las ideologías, de los miedos… el cristiano aprende a quedarse con Jesús solo.

8️⃣ La Cuaresma es subir al monte para aprender a escuchar. Y bajar después, con el corazón transfigurado, para vivir como bendición en medio del mundo, como fue Abrán.

Que su misericordia venga sobre nosotros, como lo esperamos de Él.

Fuente: Sacerdos in æternum




sábado, 28 de febrero de 2026

Granito de arena de Esperanza...Es Sábado de MARÍA



Oh María, Tú eres la Madre de la Misericordia.

Aboga por nuestra causa cada día y cada noche ante tu Divino Hijo.
En tu misericordia, no permitas que hoy estemos perdidos o necesitados o demasiado preocupados

Ruega por nosotros, Oh Santa María, Madre de Dios,
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

Amén
🌹🌹🌹

Madre del Verbo Encarnado, no desprecies mis peticiones, sino que en tu misericordia, escúchame y respóndeme.
Amén
🌹🌹🌹

viernes, 27 de febrero de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 129)

 Sin Ti nada tengo.

Perdóname, levántame y guíame.


Señor mío y Dios mío, en esta mañana me presento ante Ti desde mi pobreza y mi necesidad.
Sin Ti nada tengo.
Desde el abismo de mis pecados clamo a Ti; escucha mi voz suplicante y vuelve hacia mí Tus oídos misericordiosos.
Si llevaras cuenta de mis culpas, ¿quién podría sostenerse?
Pero en Ti está el perdón, y por eso mi corazón no se rinde, sino que Te ama y Te venera.
Confío en Ti, Señor; mi alma espera en Tu palabra. Enséñame a aguardarte con la paciencia del centinela que anhela la aurora.
Que no me domine la prisa ni el desánimo, sino la certeza de que Tu misericordia es más grande que mis caídas y que Tu redención es abundante y fiel.
Hoy quiero vivir reconciliado, sostenido por Tu gracia.
Perdóname, levántame y guíame, para que cada paso de este día sea respuesta confiada a Tu amor.
Que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.




jueves, 26 de febrero de 2026

Eucaristía

 Hay momentos en los que ya no sabes qué decir.

No tienes palabras, no tienes fuerzas, no tienes explicaciones.

Solo entras a la iglesia…

te arrodillas frente al Santísimo

y lo único que sale de ti son lágrimas.

Y aunque parezca que tocaste fondo,

en realidad estás en el lugar más seguro:

a los pies de Aquel que entiende lo que ni tú puedes expresar.

Porque cuando el corazón ya no puede orar con palabras,

Dios recibe las lágrimas como oración.

Si hoy te sientes así, no estás débil.

Estás siendo sostenida.

El Santísimo no se escandaliza de tu dolor.

Lo abraza.

Deja aquí tu intención. Hoy la ofrecemos ante Jesús Eucaristía.



Católicos por amor

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 137)

 Gracias por Tu misericordia y Tu lealtad, que superan todo lo que puedo comprender.


Señor mío y Dios mío, al comenzar este día quiero darte gracias de todo corazón, porque escuchas las palabras de mi boca y conoces lo más profundo de mi alma.
Cuando te invoco, Tú me respondes y acrecientas el valor en mi interior. Gracias por Tu misericordia y Tu lealtad, que superan todo lo que puedo comprender. Hoy me postro ante Ti con confianza, sabiendo que Tu derecha me salva y que no abandonas la obra de Tus manos.
Completa en mí lo que has comenzado, fortalece mi fe, sostiene mi esperanza y hazme dócil a Tu voluntad en cada circunstancia.
Que en medio de mis tareas, decisiones y desafíos, recuerde siempre que Tu amor es eterno y que caminas conmigo.
Que todo lo que haga hoy sea para honrar Tu Nombre y reflejar Tu bondad. y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Dios mío, mi vida está en Tus manos.

 

Que todo en mí sea para agradarte.
Dame la gracia de conducirme según Tu santísima voluntad y de comportarme como Tú esperas de mí.
Si me desvío, corrígeme con Tu infinita misericordia.
Lléname de Tu amor y guíame siempre hacia Ti. Aumenta mi fe,
aumenta mi confianza, hazme perseverante y agradecido en todo.
No permitas que busque mi propia gloria.
Que, si algo bueno hay en mí, que recuerde siempre que proviene de Ti y vuelva a Ti.
Que no sea yo quien destaque, sino Tu gracia. Que mi vida no sea obstáculo para nadie, sino un camino sencillo que conduzca a Ti.
Enséñame a tratar a mis hermanos como si te tratara a Ti, y a comportarme con ellos según Tu corazón.

Llévame a Ti, Señor.
Que mi vida entera sea respuesta a Tu amor.

Amén.






SAN JOSÉ


José era el hombre por medio del cual Dios se ocupó de los comienzos de la historia de la redención. Él era el verdadero “milagro” con el que Dios salvó al Niño y a su madre. El cielo intervino confiando en la valentía creadora de este hombre.
(P.C)
NazarethFamilia ن



«José, hijo de David, no temas» (Mt 1,20)


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