Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

jueves, 9 de abril de 2026

“La paz esté con vosotros”


Fijémonos en el saludo inesperado, tres veces repetido por Jesús resucitado, cuando se apareció a sus discípulos reunidos en la sala alta, por miedo a los judíos (Jn 20,19). En aquella época, este saludo era habitual, pero en las circunstancias en que fue pronunciado, adquiere una plenitud sorprendente. Os acordáis de las palabras: “Paz a vosotros”. Un saludo que resonaba en Navidad: “Paz en la tierra” (Lc 2,14) Un saludo bíblico, ya anunciado como promesa efectiva del reino mesiánico (Jn 14,27). Pero ahora es comunicado como una realidad que toma cuerpo en este primer núcleo de la Iglesia naciente: la paz de Cristo victorioso sobre la muerte y de las causas próximas y remotas de los efectos terribles y desconocidos de la muerte.

Jesús resucitado anuncia pues, y funda la paz en el alma descarriada de sus discípulos... Es la paz del Señor, entendida en su significación primera, personal, interior, aquella que Pablo enumera entre los frutos del Espíritu, después de la caridad y el gozo, fundiéndose con ellos (Gal 5,22) ¿Qué hay de mejor para un hombre consciente y honrado? La paz de la conciencia ¿no es el mejor consuelo que podamos encontrar?... La paz del corazón es la felicidad auténtica. Ayuda a ser fuerte en la adversidad, mantiene la nobleza y la libertad de la persona, incluso en las situaciones más graves, es la tabla de salvación, la esperanza...en los momentos en que la desesperación parece vencernos.... Es el primer don del resucitado, el sacramento de un perdón que resucita (Jn 20,23).

 San Pablo VI

papa 1963-1978
Audiencia General del 9 de abril 1975.evangelizo.org

miércoles, 8 de abril de 2026

Granito de arena de Esperanza...Miércoles de San José

 

Glorioso San José,

Tú que fuiste justo, silencioso y
obediente, enséñame a vivir con
humildad, confianza y entrega total a la voluntad del Padre.

🌿🌿🌿


En cada circunstancia de su vida, José supo pronunciar su “fiat”, como María en la Anunciación y Jesús en Getsemaní.
SAN JOSÉ, fiel custodio de Jesús y María enséñanos a pronunciar nuestro "Fiat" a la voluntad de Dios.

🌿🌿🌿

SAN JOSÉ, el héroe del silencio, que hablo con su vida.
El padre protector que obedeció sin preguntar.
SAN JOSÉ, nos enseña de la fortaleza y la fidelidad.
GLORIOSO SAN JOSÉ, queremos como tú tener un corazón de padre.

Los Cinco Minutos del Espíritu Santo

Para alcanzar la verdadera libertad tengo que ser completamente sincero ante el Señor, reconocer que estoy atado a diversas esclavitudes, desenmascararlas con toda claridad, y reconocer también que todavía no estoy dispuesto a entregar esos venenos. Sólo debo comenzar pidiendo al Espíritu Santo la gracia de desear la verdadera libertad interior.

Así, poco a poco irá surgiendo el deseo profundo y sincero de entregar esas esclavitudes. Entonces el Espíritu podrá hacerme libre, para que recupere la alegría, el dinamismo, la paz. Aunque yo todavía no sepa cómo, y aunque le tenga miedo a la novedad, el Espíritu Santo se encargará de hacerme alcanzar los mejores momentos de mi vida. Porque sólo el que tiene la libertad del Espíritu puede ser auténticamente feliz.

Autor: _Mons. Víctor Manuel Fernández_. ® Editorial Claretiana.




Hoy la Iglesia nos pone delante una escena muy concreta:


Hoy la Iglesia nos pone delante una escena muy concreta: un cojo que no puede caminar… y dos discípulos que no saben reconocer a Cristo. Dos pobrezas. Dos curaciones. Y un mismo Señor resucitado.

1️⃣ En los Hechos, San Pedro no da dinero, da algo mayor: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo». El cristiano no está llamado primero a dar cosas, sino a dar a Cristo.

2️⃣ Ese hombre estaba a la puerta del templo… pero no podía entrar. Así estamos muchas veces: cerca de Dios, pero sin dar el paso. Hace falta que alguien nos tome de la mano y nos levante en su nombre.

3️⃣ «En nombre de Jesucristo, levántate». No es magia. Es el poder de Cristo vivo. La gracia es eficaz.

4️⃣ Y el resultado es claro: entra en el templo, camina, salta y alaba a Dios. Cuando Dios actúa, se nota.

5️⃣ En el Evangelio, los de Emaús caminan tristes. Han oído cosas… pero no creen. Saben, pero no han entrado.

6️⃣ Jesús se acerca, camina con ellos, les explica las Escrituras… pero aún no lo reconocen. Sin gracia, los ojos no ven.

7️⃣ El momento clave llega «al partir el pan». Ahí se abren los ojos. Ahí está la Eucaristía.

8️⃣ Y entonces todo cambia: pasan de la tristeza a la misión. Se levantan, vuelven, anuncian.

9️⃣ Hoy la Iglesia nos recuerda algo sencillo: Cristo sigue levantando cojos… y sigue abriendo ojos.

🔟 Quizá hoy no necesitamos más explicaciones… sino dejarnos levantar y reconocerle en el Pan partido.

Así que… volver a Cristo, dejarse tocar por su gracia, y caminar. Eso basta.

Sacerdos in æternum

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Salmo 104)



Señor mío y Dios mío, al comenzar este día Te alabamos y Te damos gracias con alegría, porque grande es Tu Nombre y eternas son Tus maravillas. Haz que nuestros labios proclamen Tus prodigios y que nuestra vida entone un canto constante de alabanza a Ti.

Danos un corazón que se alegre en buscarte, que acuda siempre a Tu presencia y confíe plenamente en Tu poder. Que no nos apartemos de Ti, sino que vivamos con el deseo sincero de encontrarte en todo momento.

Recuérdanos que somos Tu pueblo amado, herederos de Tus promesas, sostenidos por Tu fidelidad que no pasa ni se olvida. Que vivamos con la certeza de que Tú gobiernas nuestras vidas con amor y justicia.

Permítenos caminar hoy en Tu luz, con alegría verdadera, siendo testimonio de Tu bondad y de Tu misericordia, y que toda nuestra vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.

martes, 7 de abril de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Salmo 32)

 Señor, y haz que toda nuestra vida esté sostenida por esa esperanza que no defrauda, porque viene de Ti.


Señor mío y Dios mío, al comenzar este nuevo día elevamos el corazón a Ti, porque en Ti hemos puesto nuestra esperanza. Reconocemos que Tu palabra es sincera y que todas Tus obras son leales; en medio de un mundo cambiante, Tú permaneces fiel, justo y lleno de bondad.
Hoy queremos caminar bajo Tu mirada, confiando en que cuidas de nosotros, que nos sostienes en cada necesidad y que no nos dejas caer en la incertidumbre ni en el temor. Danos un corazón firme para esperar en Ti, incluso en los momentos difíciles, y una fe viva que nos haga descansar en Tu providencia.
Sé Tú nuestra ayuda y nuestro amparo en cada decisión, en cada paso, en cada pensamiento. Que vivamos este día con la certeza de que Tu amor nos rodea y nos guía, y que sepamos responder con confianza, gratitud y fidelidad a todo lo que nos concedas.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor, y haz que toda nuestra vida esté sostenida por esa esperanza que no defrauda, porque viene de Ti.


lunes, 6 de abril de 2026

“Jesús le dijo: «¡María!». Ella se volvió y le dijo: «¡Rabbuní!».” (Jn 20,16)


En ese momento se revela algo esencial de la fe: Dios no se impone, no se explica primero… se da a conocer en un encuentro.
María no reconoce a Jesús por la vista, ni por una idea clara, ni por una prueba evidente… lo reconoce cuando es llamada por su nombre.
Y eso no es un detalle pequeño.
Ahí se muestra que la fe no nace de entenderlo todo, sino de ser alcanzado personalmente. No comienza en lo general, comienza en lo íntimo.
Dios llama.
Y cuando llama, no lo hace en abstracto… llama a cada uno, conoce la historia, la herida, la búsqueda, y se acerca hasta ese lugar.
Por eso la Resurrección no es solo un acontecimiento que se contempla, es un encuentro que sucede.
Un encuentro que no siempre es evidente, que no siempre se reconoce de inmediato, pero que tiene la fuerza de transformar cuando el corazón lo percibe.
Porque ser llamado por Dios no es solo ser nombrado… es ser reconocido, es descubrir que no se es anónimo, que no se está perdido, que la propia vida es mirada y sostenida.
Y ahí algo cambia.
No por una explicación… sino por una presencia.
Porque la fe no empieza cuando todo se entiende… empieza cuando alguien descubre que ha sido llamado.

domingo, 5 de abril de 2026

ORACIÓN DEL DOMINGO DE RESURRECCIÓN




Señor Jesús, en este Domingo de
Resurrección, te damos gracias por tu
amor incondicional y por la redención
que nos has regalado. Te agradecemos
también por haber vivido una Semana
Santa llena de enseñanzas y frutos
espirituales que nos acercan más a Ti. En
cada paso de tu Pasión, vimos tu amor
infinito por nosotros, y en tu
Resurrección encontramos la esperanza
de vida eterna. Te agradecemos por el perdón
que nos brindas y por la oportunidad
de renovarnos en tu gracia.
Que nuestros corazones rebosen de gratitud
por tu sacrificio y que podamos llevar los
frutos de esta Semana Santa en
nuestro caminar diario. Que vivamos cada
día con la alegría y la esperanza que nos
brinda tu resurrección. Gracias, Jesús,
por tu amor sin límites. Que nuestra
vida entera sea un testimonio de tu
amor.
Amén.




HA RESUCITADO!...

La tumba vacía nos habla de ESPERANZA VIVA: nada está perdido cuando el amor de DIOS RESUCITA.
Que esta Pascua te llene de fe y alegría.

CRISTO HA RESUCITADO!

Feliz Pascua de Resurrección !






HA RESUCITADO!...
ALELUYA, ALELUYA!






 







sábado, 4 de abril de 2026

MADRE MARÍA

 Madre María,
tú que abrazaste la Vida en tus brazos…
y también abrazaste la muerte sin soltar el amor,
enséñame a amar como tú.
Enséñame a no huir cuando duele,
a no rendirme cuando pesa,
a no abandonar cuando todo en mí quiere escapar.
Tú viste a tu Hijo crecer,
lo cuidaste, lo protegiste…
y aun así tuviste la valentía de entregarlo
cuando el mundo lo rechazó.
Madre,
¿cómo se ama así… sin romperse?
¿cómo se permanece… cuando el corazón se desgarra?
Enséñame a confiar en Dios
cuando no entiendo sus tiempos,
cuando sus caminos duelen,
cuando su voluntad me atraviesa el alma.
Dame un corazón como el tuyo:
fuerte en el silencio,
fiel en la oscuridad,
y capaz de quedarse… incluso al pie de la cruz.
Que no busque amar solo cuando es fácil,
sino también cuando implica sacrificio,
cuando implica entrega,
cuando implica perder.
Y si algún día me toca vivir mi propia cruz,
no permitas que suelte el amor,
no permitas que me aleje de Dios,
no permitas que mi fe se quiebre.
Madre,
abrázame en mis dolores,
sostén mis heridas,
y llévame de tu mano…
hasta aprender a amar
como tú amaste a Jesús.
Amén.


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