Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

jueves, 21 de febrero de 2019

Sufres de depresión?


San Francisco de Sales la padecía.
 Pero el remedio definitivo, que le consiguió que esta tentación jamás volviese a molestarle fue al entrar a la Iglesia de San Esteban en París, y arrodillarse ante una imagen de la Santísima Virgen y rezarle la oración de San Bernardo:

“¿Sufres de depresión? 
San Francisco de Sales la padecía.
 Pero el remedio definitivo, que le consiguió que esta tentación jamás volviese a molestarle fue al entrar a la Iglesia de San Esteban en París, y arrodillarse ante una imagen de la Santísima Virgen y rezarle la oración de San Bernardo:

“Acuérdate, Oh piadosísima Virgen María,
que jamás se oyó decir que hayas abandonado
a ninguno de cuantos han acudido a tu amparo,
implorando tu protección y reclamado tu auxilio.
Animado con esta confianza, también yo acudo a ti,
Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados ,
me atrevo a comparecer ante tu soberana presencia.
No desprecies mis súplicas, Madre del Verbo,
antes bien, óyelas y acógelas benignamente. Amén.”

Al terminar de rezar esta oración, milagrosamente desaparecieron todos sus pensamientos de tristeza y de desesperación y en vez de los amargos convencimientos de que se iba a condenar, le vino la seguridad de que “Dios envió al mundo a su Hijo no para condenarlo, sino para que los pecadores se salven por medio de Él. Y el que cree no será condenado” (Juan 3,17).

Esta prueba le sirvió mucho para curarse de su orgullo y también para saber compre nder a las personas en crisis y tratarlas con bondad.

¡Anímate a rezarla cuando sientas tristeza!

Al terminar de rezar esta oración, milagrosamente desaparecieron todos sus pensamientos de tristeza y de desesperación y en vez de los amargos convencimientos de que se iba a condenar, le vino la seguridad de que “Dios envió al mundo a su Hijo no para condenarlo, sino para que los pecadores se salven por medio de Él. Y el que cree no será condenado” (Juan 3,17).

Esta prueba le sirvió mucho para curarse de su orgullo y también para saber compre nder a las personas en crisis y tratarlas con bondad.

¡Anímate a rezarla cuando sientas tristeza!

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lunes, 11 de febrero de 2019

ORACIÓN PARA PEDIR LA SALUD DE LOS ENFERMOS


¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra! Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a vuestro maternal corazón, para pediros que derraméis a manos llenas el tesoro de vuestras misericordias sobre nosotros.

Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuchéis: pero acordaos, os diré con vuestro siervo San Bernardo, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Vos haya sido abandonado de Vos.¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima! Ya que Dios obra por vuestra mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guardad también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo… Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios. Pero  mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.

Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.

Rezar tres Avemarías.

domingo, 10 de febrero de 2019

PADRE, ME PONGO EN TUS MANOS...



Padre, Me pongo en tus manos. Haz de mi lo que quieras. Sea lo que fuere, Por ello te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo.

Lo acepto todo, Con tal de que se cumpla Tu voluntad en mi Y en todas tus criaturas. No deseo nada mas, Padre.

Te encomiendo mi alma, Te la entrego Con todo el amor de que soy capaz, Porque te amo y necesito darme, Ponerme en tus manos sin medida, Con infinita confianza, Porque tu eres mi Padre...


https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=2226851047590146&id=1633477360260854

LAS QUEJAS DE JESÚS



Yo soy el Camino y no me buscas.
Yo soy la Verdad y no me crees.
Yo soy la Vida y pareces muerto.
Yo soy tu Redentor y se te olvida.
Soy tu Salvador y me rechazas.
Soy misericordioso y siempre abusas.
Soy tú Guía y no me sigues.
Soy justo y desconfías.
Soy Amor y me persigues.
Soy Luz y no me miras.

Me dices Maestro y nunca aprendes.
Me dices Pastor y no me oyes.
Me dices Señor y no me obedeces.
Me dices Rey y de mi te burlas.
Me llamas Eterno y no me esperas.
Me llamas bueno y no me estimas.
Me llamas Santo y no me imitas.
Me llamas amigo y me traicionas.
Me llamas dueño y no me sirves.
Me llamas rico y no me pides.

Te di inteligencia y no me entiendes.
Te di voluntad y me resistes.
Te perdono y más me ofendes.
Te espero y nunca llegas.
Te ayudo y me criticas.
Te cuido y no agradeces.
Te hablo y no me escuchas.
Te pido y no me das.
Te doy y exiges más.
Te hago fuerte y te doblegas.
Te hago poderoso y esclavizas.
Te hago rico y te corrompes.
Te hago pobre y me maldices.
Te hago sabio y me desprecias.
Te hago importante y me denigras.
Te hago sano y te envileces.
Te hago mi hijo y no me honras.
En fin, Soy tu Dios y no me temes.

Dime hijo mío que más quieres que haga por ti, tuya es mi Gloria si la quieres, si eres desdichado no me culpes por que he venido a darte todo esto y en abundancia…!!
Después yo culpable


martes, 5 de febrero de 2019

La Divina Misericordia en mi alma


Diario de Santa Faustina

423  Oh alma mía, adora al Señor por todo y glorifica su misericordia, porque su bondad no tiene limites.  

Todo pasará, pero su misericordia no tiene límites ni fin; si bien la maldad llegue a llenar su medida,  en la misericordia no hay medida.  

Oh Dios mío, aún en los castigos con que hieres la tierra veo el abismo de Tu misericordia, porque  castigándonos aquí en la tierra, nos liberas del castigo eterno.

Alégrense, todas las criaturas, porque están más  cerca de Dios en su infinita misericordia que el niño recién nacido del corazón de su madre.

Oh Dios, que  eres la Piedad misma para los más grandes pecadores arrepentidos sinceramente; cuanto más grande es el  pecador, tanto mayor es el derecho que tiene a la Divina Misericordia. 

https://m.facebook.com/groups/1648994858696815?view=permalink&id=2318217235107904

domingo, 3 de febrero de 2019

LETANÍA AL GLORIOSO SEÑOR SAN BLAS Patrón de Paraguay





San Blas es patrón de Paraguay. La devoción hacia este santo se origina por la influencia española, gracias a la batalla con los habitantes del país con un ejército proveniente de Buenos Aires. Los españoles apoyaron firmemente a los paraguayos en su batalla, por ende se atribuye su protección al santo médico. En su capital, se festeja cada 3 de febrero con largas procesiones por las principales arterias viales.


LETANÍA AL GLORIOSO SEÑOR SAN BLAS
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Dios, Padre Celestial, Creador a través del cual vivimos,
ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo,
ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten piedad de nosotros.

Santa María, Reina de Mártires,
ruega por nosotros.
San José, auxiliador en todas las necesidades,
ruega por nosotros.

San Blas, valiente Mártir de Cristo,
ruega por nosotros.
San Blas, celoso obispo y benefactor de los pobres,
ruega por nosotros.
San Blas, poderoso protector de los oprimidos,
ruega por nosotros.
San Blas, milagroso ejemplar de caridad,
ruega por nosotros.
San Blas, protector especial de la castidad,
ruega por nosotros.
San Blas, poderoso intercesor en los peligros,
ruega por nosotros.
San Blas, brillante espejo de fe y confianza,
ruega por nosotros.
San Blas, terror del Infierno,
ruega por nosotros.
San Blas, útil abogado en la muerte,
ruega por nosotros.
San Blas, ejemplar de la paciencia en la adversidad,
ruega por nosotros.
San Blas, despreciador del mundo,
ruega por nosotros.
San Blas, valiente campeón de la Fe,
ruega por nosotros.
San Blas, victoriosa defensora de la Fe y la pureza,
ruega por nosotros.
San Blas, protector de la garganta,
Ruega por nosotros.

Todos los Santos de Dios,
ruega por nosotros.
En tentaciones contra la Fe,
ruega por nosotros.
En adversidad y pruebas,
ruega por nosotros.
En ansiedad y falta,
ruega por nosotros.
En todo combate,
ruega por nosotros.
En toda tentación,
ruega por nosotros.
En la enfermedad,
ruega por nosotros.
En toda necesidad,
ruega por nosotros.
En miedo y terror,
ruega por nosotros.
En los peligros de la salvación,
ruega por nosotros.
En los peligros del honor,
ruega por nosotros.
En los peligros de la reputación,
ruega por nosotros.
En los peligros de la propiedad,
ruega por nosotros.
En los peligros de fuego y agua,
ruega por nosotros.

Ten piedad,
Sálvanos, Oh Jesús.
Ten piedad,
Óyenos, Oh Jesús.
De todo mal,
Líbranos, Oh Jesús.
De todo pecado,
Líbranos, Oh Jesús.
Del daño de terremotos,
Líbranos, Oh Jesús.
De plaga, hambre y guerra,
Líbranos, Oh Jesús.
De relámpago y tormentas,
Líbranos, Oh Jesús.
De una imprevista muerte,
Líbranos, Oh Jesús.

A través del Misterio de Tu Santa Encarnación,
Líbranos, Oh Jesús.
A través de Tu Nacimiento y Tu Vida,
Líbranos, Oh Jesús.
A través de Tu Cruz y Tu Pasión,
Líbranos, Oh Jesús.
A través de Tu Muerte y Tu Sepultura,
Líbranos, Oh Jesús.
A través de los méritos de Tu Santa Virgen Madre María,
Líbranos, Oh Jesús.
A través de los méritos de los Catorce Santos Guardianes,
Líbranos, Oh Jesús.
En el Día del Juicio Final,
Líbranos, Oh Jesús.

Nosotros pecadores,
Te imploramos que nos oigas.
Que nos salvarás,
Te imploramos que nos oigas.
Que nos perdonarás,
Te imploramos que nos oigas.
Que nos convertirás en verdadero arrepentimiento,
Te imploramos que nos oigas.
Que darás y preservarás las frutas de la tierra,
Te imploramos que nos oigas.
Que protegerás y propagarás Tu Santa Iglesia,
Te imploramos que nos oigas.
Que preservarás la paz y la concordia entre las naciones,
Te imploramos que nos oigas.
Que darás eterno descanso a las almas de los fieles difuntos,
Te imploramos que nos oigas.
Que vendrás a nuestro auxilio a través de la intercesión de los Santos Auxiliadores,
Te imploramos que nos oigas.

Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos preservarás en la Fe.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos confirmarás en la Esperanza.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Enardecerás en nosotros Tu Santo Amor.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos darás caridad para nuestro prójimo.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos enseñarás el valor del alma.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos preservarás del pecado.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos darás tranquilidad de conciencia.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos otorgarás la resignación a Tu Santa Voluntad.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos darás paciencia en la adversidad.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos otorgarás una muerte feliz.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos otorgarás un Juicio piadoso.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos preservarás del Infierno.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Acortarás nuestro Purgatorio.
Que a través de la intercesión de San Blas,
Nos recibirás en el Cielo.
Que a través de la intercesión de todos los Santos Guardianes Auxiliadores,
Escucharás nuestras oraciones.

Cordero de Dios, Quien quita los pecados del mundo
Sálvanos, Señor.
Cordero de Dios, Quien quita los pecados del mundo
Escucha nuestra oración, Señor.
Cordero de Dios, Quien quita los pecados del mundo
Ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Señor San Blas,
R. Para que seamos dignos de recibir las promesas de Jesucristo.

Oremos.
TODOPODEROSO Y ETERNO DIOS, Quien ha otorgado gracias y dones extraordinarios sobre Tus Santos en especial en San Blas, y lo haz ilustrado y decorado con milagros: te imploramos que oigas con misericordia nuestras peticiones, y de todos que invocan vuestra intercesión, a través de Jesucristo Nuestro Señor. Amén
OH DIOS, Quien fortificó milagrosamente a San Blas, en la confesión de la Fe: otórganos, te imploramos, la capacidad de imitar sus fortitud en vencer todas las tentaciones en contra de la Fe y en protegernos a través de su intercesión ante todo peligro de alma y cuerpo, para que podamos servirte en pureza del corazón y castidad corporal. A través de Jesucristo Nuestro Señor, en unión con el Espíritu Santo, Un Solo Dios por toda la eternidad. Amén


Piribebuy, Ciudad de Héroes 

sábado, 19 de enero de 2019

ORACIÓN A MARÍA POR LOS MÉRITOS DE JESÚS



¡María, Madre de Dios y mi esperanza!
Mira a tus pies a un pobre pecador
que implora tu clemencia.
Tú eres llamada por toda la Iglesia,
y por todos los fieles proclamada,
el refugio de los pecadores.
Tú eres mi refugio y tú me has de salvar.

Bien sabes cuánto desea tu Hijo salvarnos.
Sabes lo que sufrió por salvarme.
Te presento, Madre mía, los sufrimientos de Jesús;
el frío de la gruta y la huída a Egipto;
las fatigas y sudores que padeció;
la sangre que derramó y los dolores
que sufrió pendiente de la cruz ante tus ojos.
Dame a conocer cómo amas a tu Hijo mientras,
por amor a tu Hijo, te ruego que me ayudes.
Dale la mano a un caído que pide piedad.

Si yo fuera santo no necesitaría misericordia,
pero porque soy pecador recurro a ti
que eres la madre de la misericordia.
Yo sé que tu piadoso corazón
encuentra su consuelo en socorrer
a los perdidos cuando no son obstinados.

Me pongo en tus manos; dime qué he de hacer
y dame fuerzas para cumplirlo,
al tiempo que propongo hacer todo lo posible
para recobrar la gracia de Dios.
Me refugio bajo tu manto.
Jesús quiere que yo recurra a ti, que eres su Madre,
para que por tu gloria y su gloria no sólo su sangre,
sino también sus plegarias, me ayuden a salvarme.
Él me manda a ti para que me socorras.

Heme aquí, María; a ti recurro y en ti confío.
Tú que ruegas por tantos otros,
ruega y di una palabra en mi favor.
Di a Dios que quieres que me salve,
que Dios ciertamente me salvará.
Dile que soy tuyo, nada más te pido.

(San Alfonso María de Ligorio)



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