Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

jueves, 21 de mayo de 2026

Hay un peligro espiritual que conviene mirar de frente:

 


Hay un peligro espiritual que conviene mirar de frente: vivir tan pendiente de las formas ajenas que uno acaba perdiendo las propias.

Porque no basta con defender lo sagrado. Hay que hacerlo de un modo santo.

1️⃣ Amar la liturgia, la Eucaristía y la doctrina de la Iglesia es algo bueno, necesario y profundamente católico.
Pero ese amor, si pierde humildad, puede deformarse.
Entonces deja de ser adoración y se convierte en vigilancia.

2️⃣ Uno puede empezar defendiendo lo sagrado y acabar examinando a todo el mundo.

Quién comulga de una manera.
Quién comulga de otra.
Quién se arrodilla.
Quién no se arrodilla.
Quién se mueve.
Quién mira.
Quién canta.
Y mientras tanto, Cristo está en el altar.

3️⃣ La Misa no es una ronda de inspección.

Es el sacrificio de Cristo.
Es la Iglesia orando.
Es el cielo tocando la tierra.
No vamos a Misa para controlar a los demás, sino para dejarnos alcanzar por la gracia de Dios.

4️⃣ Hay una falsa piedad que vive siempre hacia fuera.

Siempre pendiente del error ajeno.
Siempre sospechando.
Siempre corrigiendo.
Siempre midiendo la fe de los demás.
Pero casi nunca se pregunta con sinceridad:
¿Cómo estoy yo delante de Dios?

5️⃣ El celo verdadero nace del amor.

Por eso adora, repara, acompaña y corrige con caridad cuando debe hacerlo.
El falso celo nace muchas veces del miedo, del orgullo o de la ideología.
Por eso no edifica: fiscaliza.

6️⃣ También hay formas de defender la Tradición que terminan traicionándola.

Porque la Tradición no es un refugio para sentirse superior.
Es la vida de la Iglesia recibida con gratitud, custodiada con obediencia y transmitida con caridad.

7️⃣ Cuando uno se cree más católico que la Iglesia, el problema ya no es litúrgico.

Es espiritual.
Porque ha dejado de recibir la fe como un don y ha empezado a fabricarse una iglesia a su medida.
Con sus normas, sus sospechas y sus condenas.

8️⃣ La ideologización religiosa suele empezar de forma sutil:

“Yo defiendo a Cristo”.
Pero poco a poco Cristo queda al servicio de mis enfados, mis filtros, mis batallas y mi necesidad de tener razón.
Y entonces ya no sigo a Cristo.
Uso a Cristo.

9️⃣ La Iglesia no necesita vigilantes aficionados de la gracia.

Necesita santos.
Personas que adoren más.
Que recen más.
Que se confiesen más.
Que amen más.
Que corrijan mejor, cuando toque, y que no confundan la firmeza con la mala educación.

🔟 Cuidar las formas es importante.

Pero también hay que cuidar las propias formas: la delicadeza, la prudencia, la humildad, el respeto, el silencio interior y la obediencia a la Iglesia.
Porque se puede defender una verdad de un modo tan torcido que se acabe oscureciendo la verdad que se quería defender.

1️⃣1️⃣ Quizá conviene volver a lo esencial:

mirar al Señor,
escuchar su Palabra,
recibir su gracia,
adorar con fe,
obedecer a la Iglesia,
y dejar que Cristo convierta primero aquello que en nosotros todavía no es suyo.

1️⃣2️⃣ El peligro no está solo en despreciar las formas.

También está en absolutizarlas hasta olvidar a Cristo.
Y cuando Cristo deja de estar en el centro, aunque hablemos mucho de liturgia, doctrina o tradición, algo se ha torcido.

Reflexión, Jueves Eucarístico...Granito de arena de Esperanza

 


Los sacramentos no son simples símbolos religiosos ni costumbres heredadas. Son encuentros reales con Cristo, instituidos para sanar, fortalecer y elevar nuestra vida.

En el Bautismo somos hechos hijos de Dios. En la Confesión, el alma herida vuelve a la gracia. En la Eucaristía recibimos al mismo Cristo, alimento verdadero para caminar hacia la vida eterna.

Por eso una fe sin sacramentos acaba debilitándose. Podemos tener buenas ideas, sensibilidad espiritual o admiración por el Evangelio, pero la vida cristiana necesita la gracia. Y la gracia no es una mera teoría: se recibe, se custodia y se alimenta.

El mundo moderno, relativista y protestantizado en muchos casos, nos ha acostumbrado a vivir desde la emoción, la opinión o la pura voluntad. La Iglesia, en cambio, nos llama a una vida concreta: confesarnos, comulgar dignamente, rezar, perseverar, volver a levantarnos en Cristo Jesús.

Cristo no dejó a su Iglesia solo palabras hermosas, ni tampoco meras amenazas para los que no cumplen su voluntad. Cristo dejó medios reales de salvación.

Quien descuida los sacramentos termina intentando salvarse con sus propias fuerzas o acaba cayendo entre las tentaciones del mundo. Y el alma humana, sin la gracia de Dios, se cansa, se enfría y se pierde.

Fuente:SAMU

Granito de arena de Esperanza...Jueves Eucarístico

 


“Quedate conmigo, Señor, porque soy
débil y tengo necesidad de tu fortaleza
para no caer tantas veces.

Quedate, Señor, conmigo, para que oiga
tu voz y la siga. Quedate, Señor, conmigo,
porque deseo amarte mucho y estar
en tu compañia”
Padre Pio



ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Salmo 15)



Protégeme, Señor mío y Dios mío, porque eres nuestro refugio y nuestra esperanza. Tú eres la herencia que nos has dado y nuestra vida está en Tus manos. Bendito seas, Señor, porque nos aconsejas y hasta en el silencio de la noche instruyes nuestro corazón.

Haz que vivamos siempre en Tu presencia, firmes y confiados, porque contigo a nuestro lado jamás tropezaremos. Alégranos el corazón y el alma, danos la paz de saber que nunca nos abandonas y que en Ti encontramos el verdadero camino de la vida.

Sácianos del gozo de Tu presencia y de la alegría perpetua de caminar junto a Ti cada día, y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.

miércoles, 20 de mayo de 2026

San Protasio Chong Kuk-bo, mártir coreano.

 


Hoy celebramos también a San Protasio Chong Kuk-bo, mártir coreano.


Un santo que recuerda algo muy necesario: quien ha caído puede volver. Y quien vuelve a Cristo puede llegar a una fidelidad más grande que sus propias heridas.

1️⃣ San Protasio Chong Kuk-bo nació en Corea, en 1799, y murió mártir en Seúl, en 1839.

La Iglesia lo recuerda como uno de los mártires coreanos: cristianos que mantuvieron la fe en medio de una persecución muy dura.

2️⃣ Su vida tiene un detalle especialmente revelador.

Había abandonado anteriormente la fe cristiana.
Pero volvió.
Y no volvió de cualquier manera: regresó a Cristo hasta profesar la fe en la cárcel, en medio de crueles torturas, hasta la muerte.

3️⃣ Esto consuela mucho.

La santidad no es la biografía impecable de quienes nunca tropezaron.
La santidad es la victoria de la gracia en quienes se dejan levantar por Cristo.
Dios no escribe solo con líneas rectas.
También sabe enderezar nuestras torceduras.

4️⃣ San Protasio nos recuerda que una caída no tiene por qué ser el final.

El pecado hiere.
La cobardía pesa.
La infidelidad deja marca.
Pero la misericordia de Dios puede hacer de un retorno sincero una ofrenda más pura.
El último capítulo no lo escribe nuestra miseria.

5️⃣ Su martirio en la cárcel muestra que la fe puede madurar en el lugar más oscuro.

No todo regreso a Dios ocurre entre consuelos.
A veces se vuelve a Cristo entre miedo, pérdida, soledad y sufrimiento.
Pero cuando Cristo sostiene, incluso una prisión puede convertirse en altar.

6️⃣ Hoy se habla mucho de coherencia.

Y está bien.
Pero la Iglesia también sabe hablar de conversión.
Porque el Evangelio no es un museo de perfectos, sino la casa donde los pecadores pueden volver al Padre.
Eso sí: volver de verdad, no llamar “proceso” a quedarse lejos.

7️⃣ San Protasio no nos invita a justificar las caídas.

Nos invita a no desesperar después de ellas.
Una cosa es excusarlo todo.
Otra muy distinta es creer que la gracia de Dios todavía puede reconstruir un corazón roto.
Y puede. Vaya si puede.

8️⃣ También nos enseña que la fe recuperada debe ser cuidada.

Quien vuelve al Señor necesita oración, sacramentos, vigilancia y humildad.
No basta con emocionarse un día.
Hay que dejar que Cristo reconstruya pacientemente la casa interior.

9️⃣ Pidamos hoy por quienes se han alejado de la fe.

Por quienes sienten vergüenza de volver.
Por quienes creen que ya es tarde.
Por quienes piensan que Dios se cansó de esperarlos.
San Protasio responde con su vida: no es tarde mientras la gracia llama.

🔟 San Protasio Chong Kuk-bo nos recuerda que Cristo no abandona al que vuelve.

Y que una vida marcada por la debilidad puede terminar siendo testimonio de fidelidad.
Porque el mártir no proclama su propia fuerza.
Proclama la fuerza de Cristo en él.

San Protasio Chong Kuk-bo, ruega por nosotros.

Granito de arena de Esperanza...Miércoles Josefino

 Eleva esta oración a San José para pedir

su intercesión en la búsqueda de un
trabajo digno, estable y bendecido por
Dios.
Que San José cuide tu hogar, fortalezca
tu fe y abra las puertas laborales que
necesitas según la voluntad del Señor.


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Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.

Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.

Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo.
Amén.

Gustar el conocimiento de Dios



Hacia usted, Vida de mi alma
Hacia usted se vuelve mi corazón
Que una fuerza de ardiente amor
Ha fundido en un único deseo.
Si va hacia alguien otro que usted,
Que en seguida quede sin vida. (…)
Usted es Perla fecunda, riqueza de la humanidad,
Obrero de infinita sabiduría,
Maestro de infinita sabiduría,
Guardian de infinita entrega,
Amigo de infinita fidelidad.
Usted es bondadoso Salvador de total intimidad,
Caricia de infinita delicadeza,
Ternura de infinita bondad,
Amor de infinito ardor,
Abrazo de infinita suavidad,
Celo de infinita pureza. (…)
Lo prefiero a todas las criaturas,
Por usted renuncio los placeres,
Por usted afronto las adversidades.
En todo esto no me importa ser alabado, sino usted sólo.
Porque de esto, como de todo bien, usted es la savia,
Lo proclamo de corazón y de labios.
Bajo el impulso de su ardor,
Uno el impulso de mi piedad
A la virtud de su oración,
Con el fin que la pureza de esta divina unión,
Dónde será disipado el instinto rebelde,
Me conduzca a la cumbre de la suprema perfección. (…)
En seguida Gertrudis experimentó los bienes de su oración. Al terminar, vio que la faz de su alma aparecía brillantemente iluminada de la luz divina y que el conocimiento de Dios era de un gusto más agradable.

 Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301)
monja benedictina
El Heraldo, Libro III (SC 143. Œuvres spirituelles, Cerf, 1968), trad. sc©evangelizo.org

martes, 19 de mayo de 2026

El milagro del Señor de Santa Teresa.

 



19 de mayo, el milagro del Señor de Santa Teresa.

El Crucifijo de Ixmiquilpan (también conocido como “El Señor de Santa Teresa”) es una imagen de tamaño natural hecha de pasta de caña de maíz que originalmente era venerada en la iglesia de Mapethé, cerca del pueblo de Ixmiquilpan, Hidalgo, México. 

En el siglo XVII la escultura se había desfigurado y se ordenó que fuera sepultada junto con el próximo habitante del pueblo que muriera. Pasaron seis años sin que ocurriera ninguna muerte. Después de una larga sequía, y tras la negativa y posterior aceptación de un sacerdote para sacar el crucifijo desfigurado en una procesión, llovió durante 17 días, lo que culminó con un fuerte viento y la destrucción del techo de la iglesia. 

En ese momento, el cuerpo del Cristo se desprendió de la cruz y se renovó milagrosamente por sí mismo. Esto sucedió el 19 de mayo de 1621, hoy hace 405 años. 

El milagro, que fue presenciado por muchos habitantes del pueblo, conmocionó a todo el centro de México y poco después el arzobispo de la Ciudad de México, Juan Pérez de la Serna, ordenó que la imagen fuera llevada a la Ciudad de México. Después de protestas y otras controversias, la imagen fue trasladada al convento carmelita de Santa Teresa en la Ciudad de México. 

En 1736, el crucifijo fue sacado en procesión para mitigar una gran inundación y las epidemias que afligían a la Ciudad de México. Se cree que dicha procesión no ayudó, hasta que se sacó la imagen original de Nuestra Señora de Guadalupe. La gente llegó a creer que Jesús quería que la Ciudad de México conociera y honrara a su madre a través de esta imagen de Nuestra Señora.

La devoción al Crucifijo de Ixmiquilpan es, de hecho, un precursor de la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe, la cual creció verdaderamente en el siglo dieciocho.

Cuando el convento carmelita de Santa Teresa fue destruido por un terremoto, el crucifijo fue trasladado a otros monasterios e iglesias carmelitas. Actualmente se encuentra albergado y es venerado en el Monasterio Carmelita de San José, ubicado en la colonia de Tlacopac, Ciudad de México.

Tomado de Luis Gachuz-Meza

RamonRabre

San Antonio de Padua...Granito de arena de Esperanza

 


El 19 de mayo de 1231, hace hoy 795 años, el Niño Jesús se aparecía a San Antonio de Padua, quien estaba a unas semanas de expirar.

Ocurrió este portento en el Castillo de Camposampiero donde el conde Tisso alojaba al santo, ya muy enfermo. El conde espiaba a Antonio, para comprobar lo santo que era, cuando para que no tuviera duda, fue testigo de la aparición.

RamonRabre

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 67)

 "Tú eres nuestro refugio, nuestra esperanza y la salvación que nunca defrauda. Y aun en medio de las pruebas, sabemos que Tu amor siempre es más grande que nuestros temores".


Señor mío y Dios mío, en esta mañana venimos ante Ti con un corazón agradecido, porque día tras día nos sostienes con Tu amor y nunca abandonas a quienes esperan en Ti. Tú das fuerzas al cansado, alivias al corazón extenuado y derramas Tus favores sobre quienes humildemente confían en Tu misericordia.

Bendito seas, Señor, porque eres un Dios de salvación y amparo. En medio de nuestras luchas, preocupaciones y fragilidades, Tú permaneces siempre cercano, levantándonos cuando caemos y conduciéndonos con paciencia por el camino de la vida. Haz que nunca olvidemos que incluso en los momentos más difíciles seguimos bajo Tus alas y sostenidos por Tu providencia.

Que este día caminemos bajo Tu mirada, con humildad, esperanza y confianza plena en Ti. Danos fortaleza para perseverar en el bien, sabiduría para tomar decisiones rectas y un corazón dispuesto a amar, servir y perdonar. No permitas que el cansancio del mundo nos robe la paz ni aparte nuestra mirada de Tu presencia.

Señor mío y Dios mío, prepara también nuestro corazón para reconocer Tu amor en las pequeñas cosas: en una palabra oportuna, en una mano tendida, en una conversación providencial, en la oración silenciosa y en cada signo de Tu infinita bondad hacia nosotros.

Porque Tú eres nuestro refugio, nuestra esperanza y la salvación que nunca defrauda. Y aun en medio de las pruebas, sabemos que Tu amor siempre es más grande que nuestros temores.

Amén.

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