de cuidarme.
Refúgiame bajo tus alas
y protégeme todos los días.
Ángel de Dios, mi querido guardián,
a quien el amor de Dios me encomienda aquí,
siempre este día (o noche) esta a mi lado,
para iluminar y proteger, para gobernar y guiar.
Amén.
Refúgiame bajo tus alas
y protégeme todos los días.
San Hilario (c. 315-367)
La verdadera dicha consiste en caminar según Tu voluntad y guardar Tus mandamientos con corazón sincero.
San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
Amén

1. Amabilísimo Corazón de María, que ardéis continuamente en vivas llamas de amor divino; por él os suplico, Madre mía amorosísima, abraséis mi tibio corazón en ese divino fuego en que estáis toda inflamada.
Avemaría y Gloria.
2. Purísimo Corazón de María, de quien brota la hermosa azucena de virginal pureza. Por ella os pido, Madre mía inmaculada, purifiquéis mi impuro corazón, infundiendo en él la pureza y castidad.
Avemaría y Gloria.
3.Afligidísimo Corazón de María, traspasado con la espada de dolor por la pasión y muerte de vuestro querido Hijo Jesús, y por las ofensas que de continuo se hacen a su Divina Majestad; dignaos, Madre mía dolorida, penetrar mi duro corazón con un vivo dolor de mis pecados y con el más amargo sentimiento de los ultrajes e injurias que está recibiendo de los pecadores el Divino Corazón de mi adorable Redentor.
Avemaría y Gloria.
¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
Amén
•Nos miras,
•multiplicas en nosotros tu gracia,