Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 6 de octubre de 2026

Reflexión del Evangelio de hoy

 Martes 6 de octubre del 2026.

Nos pasamos la vida preparando el escenario, pero casi siempre nos olvidamos de disfrutar la obra.

​Piensa en alguien que organiza una cena espectacular para sus amigos. Pasa horas limpiando, decorando y cocinando, pero cuando llegan los invitados, se queda atrapado lavando platos en la cocina y la fiesta sucede sin él.

​Estar ocupado se ha convertido en nuestro refugio. Nos hemos convencido de que hacer más cosas y resolver más problemas nos hace más valiosos o más dignos de ser reconocidos.

​Pero, ¿de qué sirve tener la vida perfectamente ordenada por fuera si terminas con el alma agotada y distante?

El amor verdadero no siempre exige agitación constante ni resultados impecables. A veces, el regalo más grande que puedes ofrecer es tu presencia.

​Es tener la sabiduría de soltar la urgencia por un instante para mirar a los ojos, escuchar en silencio y simplemente estar.

​Ese es el corazón del pasaje de Lucas 10, 38-42. En su casa, Marta se consume por la angustia y el afán de los preparativos, mientras su hermana María toma una decisión distinta: se detiene, se sienta a los pies de Jesús para escucharlo y elige la única parte verdaderamente necesaria.

​Identifica esa preocupación que hoy te roba la paz y suéltala un momento. Dedica tiempo de calidad a escuchar a Dios en el silencio o a platicar con alguien que amas, sin interrupciones ni prisas.

lunes, 5 de octubre de 2026

Hoy recordamos a Santa Faustina



"Tu Misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre Mi misericordia para el provecho de aquellos que leyendo estos escritos, encontrarán en sus almas consuelo" v1693 Divina Misericordia

"Que toda la atención de tu alma se centre en corresponder con máxima fidelidad a Mi gracia” v1599 Divina Misericordia

"Que tu corazón se Llene de gozo. Yo el Señor, estoy contigo" v1133 Divina Misericordia

"A las almas que propagan la devoción a Mi Misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa protege a su niño recién nacido a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador misericordioso" v1075 Promesa de la Divina Misericordia


En la fiesta de Santa Faustina que todos los que hoy necesiten la ayuda del Cielo reciban asistencia por su intercesión. Ruega por nosotros Santa Faustina!




Reflexión del Evangelio de Hoy

 Lunes 5 de octubre del 2026.

Todos queremos cambiar el mundo, pero casi siempre fallamos en lo más básico: notar a quien tenemos justo enfrente.

​Piensa en ese mensaje en tu teléfono que llevas días ignorando porque sabes que la otra persona necesita desahogarse y tú "no tienes tiempo". O en la manera automática en la que clavas la mirada en la pantalla para evadir a quien claramente la está pasando mal en tu entorno.

​Nos hemos vuelto especialistas en esquivar el dolor ajeno. Deslizamos los momentos de nuestra vida tan rápido como podemos para saltar aquello que nos roba energía o nos resulta incómodo.

​Solemos pensar que vivir rectamente es simplemente no causarle mal a nadie. Nos conformamos con mantener un expediente limpio, hacer lo nuestro y no meternos en problemas.

​Sin embargo, el amor genuino te ensucia las manos. Te exige pausar tu prisa, alterar tu itinerario perfecto y hacerte cargo de una herida que tú no provocaste. No se trata de sentir lástima, se trata de intervenir.

​Ese es el golpe de realidad que nos da Lucas 10, 25-37. Un experto de la ley intenta poner a prueba a Jesús preguntándole a quién está verdaderamente obligado a ayudar. ​Jesús le responde con la historia de un viajero asaltado y dejado casi muerto en el camino. Los hombres más religiosos lo vieron, pero cruzaron la calle para no retrasar sus importantes agendas. Fue un samaritano, un forastero despreciado, quien frenó, limpió la sangre, vendó las heridas y pagó el hospedaje con su propio bolsillo.

​La verdadera compasión no es un sentimiento pasajero, es un verbo que cuesta. Deja de buscar excusas para pasar de largo. Haz una pausa en tus planes, acércate y conviértete en el alivio que alguien necesita en su día.




Benditas Ánimas del Purgatorio

 Siendo las almas benditas del purgatorio tan amigas de Dios y estando, como están, confirmadas en gracia, parece que no hay razón o impedimento que les estorbe rezar por nosotros

(San Alfonso María de Ligorio)

Las benditas Ánimas del Purgatorio piden a Dios por nosotros, pidamos nosotros cada día por su eterno descanso, para que nuestro Señor acorte el tiempo de su pena y puedan disfrutar de su Gloria.
¡Oh dulces Ánimas del Purgatorio, no dejen de rezar por nosotros!




El buen Samaritano

“Así es mi amado, mi amigo, muchachas de Jerusalén.” (Cant 5,16) La Esposa del Cantar señala a aquel que busca cuando dice: “Éste es el que yo busco, aquel que para hacerse hermano nuestro subió de Judá. Se hizo amigo de aquel que cayó en manos de los bandoleros, curó sus heridas con aceite y vino y las vendó. Luego lo montó en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él. Dio dos denarios al mesonero, prometió pagar a su vuelta lo que hiciera falta". Todos estos detalles tienen su significado.

El doctor de la Ley tentó al Señor queriendo estar por encima de los demás. En su orgullo hace caso omiso de toda igualdad con los demás, diciendo: “¿Quién es mi prójimo?” El Verbo le expone luego en forma de narración toda la historia santa de la misericordia: cuenta como baja el hombre a Jericó, la emboscada de los bandoleros, el despojo del vestido de la incorruptibilidad, las heridas del pecado, la amenaza de la muerte para la mitad de nuestra naturaleza (pues nuestra alma sigue inmortal), el paso inútil por la Ley (pues ni el sacerdote ni el levita se cuidaron de las heridas de aquel que había caído en manos de los bandoleros).
Era realmente imposible que la sangre de toros y de machos cabríos expiase el pecado (Hb 9,13). Sólo lo podía hacer aquel que se ha revestido de toda la naturaleza humano--- de los judíos, los samaritanos, los griegos---, en una palabra, de toda la humanidad. Con su cuerpo, que es la montura, se fue al lugar de la miseria humana. Ha curado las heridas de la humanidad, se la ha cargado sobre su montura e hizo de su misericordia un hostal para ella, para que todos aquellos que gimen bajo el peso de infortunios encuentren descanso. (cf Mt 11,28)

 San Gregorio de Nisa (c. 335-395)

monje, obispo
Homilía 15 sobre el Cantar de los Cantares; PG 44, 1085-1087.evangelizo.org

domingo, 4 de octubre de 2026

San Francisco de Asís

Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, que lleve yo el amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la unión.
Donde haya duda, que lleve yo la fe.
Donde haya error, que lleve yo la verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la luz.

Oh Maestro,
haz que no busque tanto ser consolado, como consolar;
ser comprendido, como comprender;
ser amado, como amar.
Porque es dando como se recibe;
perdonando como se es perdonado;
y muriendo como se resucita a la Vida Eterna.

Amén.

San Francisco de Asís, ruega por nosotros y por el mundo entero.




Evangelio, Reflexión de hoy

Domingo 4 de octubre del 2026.

A veces recibimos tantas oportunidades que terminamos dando por hecho que las merecemos. Olvidamos la gratitud y comenzamos a exigir.

​Piensa en alguien que de buena fe le presta un pequeño local a un familiar para que ponga un negocio y salga adelante. Le entrega las llaves y toda su confianza. Pero cuando el lugar se llena de clientes y empieza a dejar dinero, el familiar cambia las cerraduras, le niega la entrada y asegura que el sitio ahora le pertenece.

​Esta actitud rompe cualquier lazo de confianza. Y aunque suene a traición extrema, en nuestra rutina diaria solemos tropezar con esa misma actitud.

​Nos confían un talento, un buen empleo, un hogar o una familia, y en lugar de cultivar esos dones con humildad, nos adueñamos de la situación con soberbia.

​Cuando la vida, o las personas que nos aman, nos piden cuentas de nuestros actos o nos hacen una observación constructiva, nos ofendemos de inmediato. Sentimos que invaden nuestro terreno.

​El gran error de creernos los dueños absolutos de todo es que le cerramos la puerta a quien realmente nos da la capacidad de crecer. Nos aislamos por el simple afán de retener el control.

​Aquí aterriza la enseñanza del evangelio en Mateo 21, 33-43. Un hombre planta un viñedo equipado a la perfección, lo confía a unos trabajadores y emprende un largo viaje.

​En tiempo de cosecha, el dueño envía a sus servidores, y finalmente a su propio hijo, para pedir los frutos acordados. Sin embargo, los trabajadores, dominados por la avaricia, los agreden y los eliminan con la ilusión de robarse la herencia.

​Por esa ambición desmedida, pierden absolutamente todo. El viñedo se entrega a personas dispuestas a dar buenas cosechas a su debido tiempo.

​Haz una pausa hoy para soltar esa necesidad de control absoluto. Valora las responsabilidades que tienes en tus manos y empieza a devolver un poco de esa confianza sirviendo a quienes te rodean.

sábado, 3 de octubre de 2026

Señor Jesús, ante tu Cruz...

Señor Jesús, ante tu Cruz pongo mi vida y todo aquello que llevo en el corazón.


Tú conoces mis caminos, mis luchas y mis esperanzas.
Cuando no comprenda lo que sucede, dame la gracia de seguir confiando;
cuando me falten las fuerzas, sé Tú mi fortaleza;
y cuando todo parezca incierto, recuérdame que jamás camino solo.

Tu Cruz me habla de un amor que no abandona,
de la esperanza que nos sostiene en las dificultades
y de la salvación que recibimos por tu infinito amor.

Por eso hoy me abandono en Ti.
Pongo en tus manos mis preocupaciones, mis temores
y aquello que no puedo resolver.
Guía mis pasos, fortalece mi fe y ayúdame a confiar en que Tú permaneces siempre conmigo.

Jesús, Redentor y Salvador nuestro,
en tus manos pongo todo;
Señor mío y Dios mío, en Ti deposito toda mi confianza.

Amén.



Virgen del Silencio...Granito de arena de Esperanza

 


Virgen del Silencio, guarda mi corazón.

Pon freno a mis juicios,
pon paz a mi voz.
Custodia mis labios
cuando quiera hablar,
que brote la verdad
vestida de caridad.
Enséñame a callar
antes de herir,
a mirar con misericordia
y a saber bendecir.

Evangelio, Reflexión de hoy

 Sábado 3 de octubre del 2026.


Pasamos la vida midiendo nuestro valor por los logros que alcanzamos o las batallas que ganamos. Nos obsesiona el éxito, pero a menudo olvidamos dónde reside nuestra verdadera identidad.

Piensa en un alpinista que sacrifica todo para llegar a la cima más alta. Al pisar la cumbre, siente una euforia indescriptible. Pero cuando baja, la montaña se queda ahí y él vuelve a casa sintiendo un vacío, buscando de forma urgente la siguiente roca que escalar.

Nos pasa lo mismo en lo cotidiano. Conseguimos un ascenso, logramos reconocimiento público o ganamos una discusión difícil, y sentimos que tenemos el mundo a nuestros pies. Celebramos el control que parecemos tener sobre nuestras circunstancias.

El problema surge cuando hacemos que nuestro valor dependa de esos trofeos diarios. Si pierdes el trabajo o los aplausos de los demás, ¿quién eres? Se nos invita a anclar nuestra alegría en un fundamento sólido, un terreno firme que ninguna derrota nos pueda arrebatar.

Ahí radica el corazón de Lucas 10, 17-24. Los discípulos regresan eufóricos porque dominaron cualquier obstáculo en su misión. Pero Jesús reorienta su mirada: la felicidad no está en el poder ni en el éxito temporal, sino en saber que sus nombres están escritos en el cielo.

Jesús agradece al Padre por revelar esta verdad a la gente sencilla. Quienes viven desde la humildad entienden que su mayor privilegio no es lo que hacen, sino a quién pertenecen. Han logrado ver y escuchar aquello que grandes reyes de la historia anhelaron contemplar.

Hoy, suelta la necesidad de medir tu valor por lo que dominas o produces. Deja de buscar esa satisfacción que caduca al final del día. Camina con la tranquilidad y la plena libertad de saber que tu lugar más importante ya está asegurado, y actúa desde esa paz.

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