Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

sábado, 15 de agosto de 2026

Oración de la Noche a Jesús, pidiendo Perdón y Misericordia


En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Jesús, al terminar este día me presento ante Ti con humildad. En el silencio de la noche abro mi corazón y reconozco mis pecados, mis debilidades y todas las veces en que no he respondido a tu inmenso amor.

Mírame con misericordia, Señor. Así como abrazaste al hijo pródigo, abrázame también a mí y concede a mi alma un arrepentimiento sincero. Perdóname por mis pensamientos, palabras, obras y omisiones; por el bien que dejé de hacer y por las veces en que no supe amarte ni amar a mis hermanos como Tú me enseñaste.

Lávame con tu Preciosísima Sangre y renueva en mí el deseo de vivir cada día según tu Santo Evangelio. Dame la gracia de levantarme cuando caiga y de buscar siempre el sacramento de la Reconciliación para recibir tu perdón y tu paz.

Jesús Eucaristía, Pan Vivo bajado del Cielo, fortalece mi alma con tu gracia y aumenta mi confianza en tu infinita misericordia. Que nunca me aparte de Ti y que cada día crezca en fe, esperanza y caridad.

En tus santas manos pongo mi vida, mi familia, los enfermos, quienes sufren, los que están solos y las benditas almas del purgatorio. Envía a tus santos ángeles para que nos custodien durante esta noche y nos defiendan de todo mal.

Si es tu santa voluntad, permíteme despertar mañana con un corazón renovado, dispuesto a amarte, servirte y cumplir siempre tu divina voluntad.

Que la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Refugio de los pecadores, interceda por nosotros, y que san José nos acompañe con su poderosa protección.

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.
Dulce Corazón de María, sé la salvación del alma mía. aldoserranograña

Amén.

Reflexión de la noche

Antes de cerrar los ojos, pongamos nuestra confianza en la infinita misericordia de Dios. Él conoce nuestras luchas, perdona al corazón arrepentido y nunca deja de ofrecernos una nueva oportunidad para comenzar de nuevo. Que esta noche descansemos bajo la mirada amorosa de Jesús, con la certeza de que su gracia siempre es más grande que nuestras debilidades. Que el Señor les conceda una noche de paz y un despertar lleno de esperanza.





El Santo Rosario.


San Pío V atribuyó la victoria de Lepanto, el 7 de octubre de 1571 -con la cual desaparecieron graves amenazas para la fe de los cristianos-, a la intercesión de la Santísima Virgen, invocada en Roma y en todo el orbe cristiano por medio del Santo Rosario, y quedó instituida la Fiesta que se celebra el mismo día. Con este motivo, fue añadida a las Letanías la invocación Auxilium Christianorum. Desde entonces, esta devoción a la Virgen ha sido constantemente recomendada por los Romanos Pontífices como "plegaria pública y universal frente a las necesidades ordinarias y extraordinarias de la Iglesia santa, de las naciones y del mundo entero".

Siempre hemos de pensar con qué amor lo rezamos, cómo contemplamos cada uno de sus misterios, si ponemos peticiones llenas de santa ambición, como aquellos cristianos que con su oración consiguieron de la Virgen esta victoria tan trascendental para toda la cristiandad. Ante tantas dificultades como a veces experimentamos, ante tanta ayuda como necesitamos en el apostolado, para sacar adelante a la familia y para acercarla más a Dios, en las batallas de nuestra vida interior, no podemos olvidar que, "como en otros tiempos, ha de ser hoy el Rosario arma poderosa, para vencer en nuestra lucha interior, y para ayudar a todas las almas".

El Rosario "es una conversación con María que, igualmente, nos conduce a la intimidad con su Hijo". La vida de Jesús, por medio de la Virgen, se hace vida también en nosotros, y aprendemos a amar a nuestra Madre del Cielo:

Tú que esta devoción supones
monótona y cansada, y no la rezas
porque siempre repite iguales sones...
tú no entiendes de amores y tristezas:
¿qué pobre se cansó de pedir dones,
qué enamorado de decir ternezas?

Las Promesas de la Santísima Virgen María a los que rezan el Santo Rosario:

1. Los que fielmente me sirven mediante el rezo del Santo Rosario, recibirán insignes gracias.

2. Yo prometo mi protección especial, y las más notables gracias a todos los que recitasen el Santo Rosario.

3. El Rosario será la defensa más poderosa contra las fuerzas del infierno. Se destruirá el vicio; se disminuirá el pecado y se vencerá a todas las herejías.

4. Por el rezo del Santo Rosario, florecerán las virtudes y también las buenas obras. Las almas obtendrán la misericordia de Dios en abundancia. Se apartarán los corazones del amor al mundo y sus vanidades y serán elevados a desear los bienes eternos. Ojalá que las almas hiciesen el propósito de santificarse por este medio.

5. El alma que se recomienda a Mí por el rezo del Santo Rosario, no perecerá jamás.

6. El que recitase el Rosario devotamente, aplicándose a meditar los Sagrados Misterios, no será vencido por la mala fortuna. En Su justo juicio, Dios no lo castigará. No sufrirá la muerte improvisa. Y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y será digno de alcanzar la vida eterna.

7. El que conserva una verdadera devoción al Rosario, no morirá sin los sacramentos de la Iglesia.

8. Los que fielmente rezan el Santo Rosario, tendrán en la vida y en la muerte, la Luz de Dios y la plenitud de Su gracia. En la hora de la muerte, participarán de los méritos de los Santos del Paraíso.

9. Yo libraré del Purgatorio a los que han acostumbrado el rezo del Santo Rosario.

10. Los devotos del Santo Rosario, merecerán un grado elevado de gloria en el Cielo.

11. Se obtendrá todo lo que se me pidiere mediante la recitación del Santo Rosario.

12. Todos los que propagan el Santo Rosario recibirán Mi auxilio en sus necesidades.

13. Para los devotos del Santo Rosario, he obtenido de mi Divino Hijo, la intercesión de toda la Corte Celestial durante la vida y en la hora de la muerte.

14. Todos los que rezan el Santo Rosario son hijos Míos, y hermanos de Mi único Hijo, Jesucristo.

15. La devoción al Santo Rosario es gran señal de predestinación.

Sor Lucía, vidente de Fátima

El 26 de Diciembre de 1957, el Padre Agustín Fuentes, Postulador de la Causa de Beatificación de Francisco y Jacinta Marto, entrevistó a Sor Lucía Dos Santos, vidente de las apariciones de Fátima. En el curso de esa entrevista, le dijo Sor Lucía al Padre Fuentes:

"… La Santísima Virgen nos dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo: el Santo Rosario y el Inmaculado Corazón de María…"

"… Mire, Padre, la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario, de tal manera que ahora no hay problema por más difícil que sea: sea temporal y, sobre todo, espiritual; sea que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros o a la vida de nuestras familias del mundo o comunidades religiosas, o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario".

"Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Por eso, el demonio hará todo lo posible para distraernos de esta devoción; nos pondrá multitud de pretextos: cansancio, ocupaciones, etc., para que no recemos el Santo Rosario".

"Si nos dieran un programa más difícil de salvación, muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron realizar dicho programa. Pero ahora el programa es brevísimo y fácil: rezar el Santo Rosario. Con el Rosario practicaremos los Santos Mandamientos, aprovecharemos la frecuencia de los Sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes de estado y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros".

"El Rosario es el arma de combate de las batallas espirituales de los Últimos Tiempos".



En Cristo, hijos de la Reina del cielo


¿Sobre qué reposa la feliz certeza de ser hijos de la Reina del Cielo? Antes que nada, sobre el dogma de nuestra incorporación a Cristo, en nuestra cualidad de miembros.

Una mujer, ¿no es madre al ser fuente de vida para alguien y comunicar la vida que tiene en sí misma? En el orden sobrenatural, ¿de dónde viene en nosotros esta vida divina destinada no a terminar con la muerte cómo nuestra vida corporal, sino a expandirse en gloria en la eternidad? Eva nos dio la vida según la naturaleza y el pecado, la vida de la gracia vino a nosotros por María. María es la nueva Eva, asociada por su predestinación al nuevo Adán. ¡Cuán eficaz fue su cooperación a la obra redentora! En la Anunciación, cómo lo hemos dicho, de cierta forma es a su consentimiento que Dios ha querido subordinar la venida de su Hijo. La Virgen se convirtió entonces en la criatura privilegiada que comunica a todos el don de Dios, la vida sobrenatural, aceptando su maternidad según la grandeza de las intenciones divinas. Además, los designios de Dios implicaban que ella fuera madre no solamente de Cristo sino de todos sus miembros. (…)

Aceptando ser hijos de María, entramos plenamente en el designio misericordioso del Señor. El Padre nos “predestinó a reproducir la imagen de su Hijo” (Rom 8,29). (…) ¡Qué consuelo! Con nuestra veneración y amor a María, culminamos nuestra semejanza al Salvador.

 Beato Columba Marmion (1858-1923) abad

La Virgen María y el sacerdote (Le Christ idéal du prêtre, Maredsous, 1951), trad. sc©evangelizo.org


Imagen: VIRGEN NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN
Paraguay

La Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

 


La Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, celebrada mañana, 15 de agosto, en Gethsemani, Jerusalén, donde la Custodia de la Tierra Santa marca esta antigua fiesta cristiana.


La celebración tiene un significado particular aquí porque Gethsemani está muy cerca de la Tumba de la Virgen María, donde, según la tradición cristiana, su cuerpo fue puesto ante su Asunción al cielo.

La estatua inmóvil de María, preparada para la fiesta, recuerda la antigua tradición de su Dormición, su descanso al final de su vida terrenal y su paso a la gloria celestial.

Cada año, las celebraciones comienzan por la noche del 14 de agosto y continúan el día de la fiesta, incluyendo la oración en Gethsemani y un peregrinaje a la Tumba de María.


Fuente: Tami

15 de Agosto: Asunción de la Santísima Virgen María, Corredentora y Medianera de todas las Gracias.


"María ha sido llevada al cielo; se alegran los Ángeles, y con alabanzas bendicen al Señor.

La Virgen María ha sido elevada al tálamo celestial, donde el Rey de reyes se sienta en un trono estrellado.

Corremos tras el olor de tus perfumes; las doncellas te han amado en gran manera.

Bendita seas tú, hija, por el Señor: porque por ti hemos participado del fruto de la VIDA.
Hermosa eres y suave en tus delicias, santa Madre de Dios».

Allelúja, allelúja.
V. Assúmpta est María in cælum: gaudet exércitus Angelórum. Allelúja.

«Aleluya, aleluya.
V. María ha sido llevada al cielo: se alegra el ejército de los Ángeles. Aleluya».

"Gocémonos todos en el Señor, celebrando este día festivo en honor de la Bienaventurada Virgen María; de cuya Asunción se alegran los Ángeles, y alaban juntos al Hijo de Dios".

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Asunción de María

 


La Asunción parece hablar solo de María. En realidad, dice algo enorme sobre Cristo.

Cuando la Iglesia celebra que María fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, no está simplemente exaltándola a ella. Está proclamando hasta dónde llega la victoria de su Hijo.

Cristo no vino a salvar almas separadas del cuerpo. Vino a redimir al ser humano entero. Por eso la Asunción de María anticipa algo que los cristianos profesamos cada domingo: la resurrección de la carne.

En María vemos por adelantado el destino que Cristo abre para quienes pertenecen a Él. Su cuerpo no es descartado como algo secundario, sino llamado también a participar de la gloria.

Eso hace que estos días de preparación para la Solemnidad de la Asunción sean mucho más que una costumbre devocional. Nos obligan a recordar que el cristianismo no espera escapar del mundo material, sino su redención.

La Asunción engrandece a María precisamente porque muestra la fuerza de Cristo: lo que Él hizo plenamente en su Madre es anticipo de lo que promete realizar en su Iglesia.

viernes, 14 de agosto de 2026

LA MANO QUE LA MUERTE TUVO QUE SOLTAR

 

Hay voces que nunca desaparecen. Pueden pasar veinte, treinta, o cincuenta años.

Por: Antoine Abraham | Fuente: Catholic.Net

Hay voces que nunca desaparecen. Pueden pasar veinte… treinta… o cincuenta años. Y, sin embargo, todavía eres capaz de escuchar la voz de tu mamá llamándote a comer. La de tu papá diciéndote tu apodo. O la de alguien que ya no está… pero cuyo modo de pronunciar tu nombre sigue viviendo dentro de ti. Porque hay voces que el corazón nunca olvida. Quizá por eso hay un detalle en el Evangelio de san Marcos (5, 21-43) que siempre me ha conmovido. Jesús llega a la casa de Jairo. Su hija, de apenas doce años, acaba de morir. Todos lloran. Todos creen que la historia terminó. Jesús entra en la habitación, toma a la niña de la mano y pronuncia dos palabras: "Talita cumi." Nuestras Biblias las traducen: "Niña, a ti te digo, levántate."

En arameo, la lengua cotidiana de Jesús, talita era una forma profundamente cariñosa de dirigirse a una niña pequeña. Muchos estudiosos señalan que el término evocaba la delicadeza, la fragilidad y la ternura. Incluso existe una antigua tradición que compara esa expresión con la forma en que un pastor llamaba con cariño a su ovejita más pequeña… "corderita". Y, sin embargo, hay un detalle que suele pasar desapercibido: Marcos pudo haber escrito solamente la traducción. No era necesario conservar aquellas palabras en arameo. Sin embargo, decidió dejarlas exactamente como salieron de los labios de Jesús: Talita cumi. ¿Por qué? Porque quizá hubo palabras tan llenas de ternura que nadie quiso olvidarlas. Como si, muchos años después, quienes estuvieron allí todavía pudieran escuchar la voz de Jesús inclinándose sobre aquella pequeña.

No un grito. No una orden. No una demostración de poder. Sino la voz serena de alguien que ama profundamente. Una voz capaz de despertar incluso a quien parecía no poder volver a escucharla. Muchas veces imaginamos que Dios nos pudiera hablar con dureza. Pensamos que cuando caemos, nos señalará nuestros errores. Que cuando nos alejamos, nos recibirá con reproches. Pero el Evangelio muestra exactamente lo contrario. Jesús primero toma la mano. Después habla. Y cuando habla… lo hace con una ternura que ni siquiera la muerte puede resistir. Porque cuando Jesús toma una mano... la muerte tiene que soltarla.

Tal vez hoy tú no necesites escuchar un sermón. Tal vez solo necesitas recordar que Dios sigue pronunciando tu nombre con el mismo amor con que llamó a aquella niña. Porque para Él nunca has dejado de ser valioso. Nunca has dejado de ser suyo. Y quizá esa sea la razón por la que san Marcos conservó aquellas dos palabras. No solo quería que conociéramos el milagro. Quería que nunca olvidáramos la voz. Porque quizá un día olvidemos muchos sermones. Muchas explicaciones. Incluso muchos milagros. Pero nunca olvidaremos la forma en que Dios pronuncia nuestro nombre.

Porque lo que ocurrió hace siglos… tiene eco en la eternidad. — Antoine Abraham.

UN DETALLE QUE POCOS CONOCEN:

San Marcos escribió su Evangelio varias décadas después de la muerte de Jesús. Sin embargo, en algunos momentos decidió no traducir ciertas palabras del arameo al griego. Es como si quisiera que el lector no solo entendiera lo que Jesús dijo, sino que pudiera escuchar cómo sonó. Talita cumi es una de esas pocas expresiones que han llegado hasta nosotros exactamente como salieron de sus labios.





Las Letanías de la Humildad

 Las Letanías de la Humildad, tradicionalmente asociadas al cardenal Rafael Merry del Val, son una de esas oraciones que no se pueden rezar deprisa. Cada invocación toca el orgullo, el deseo de reconocimiento y el miedo a desaparecer.


Vale la pena rezarlas despacio.

1️⃣ La humildad cristiana no consiste en despreciarse ni en pensar que uno no vale nada.

Consiste en vivir en la verdad: reconocer que todo lo bueno procede de Dios, agradecer los dones recibidos y dejar de colocarnos continuamente en el centro.

2️⃣ Por eso estas letanías son tan exigentes.

No piden simplemente soportar que no nos reconozcan. Piden algo todavía mayor: llegar a ser libres de esa necesidad de aprobación que tantas veces condiciona nuestras palabras, decisiones y relaciones.

3️⃣ Jesús, manso y humilde de Corazón, óyeme.

Del deseo de ser estimado,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser amado,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser ensalzado,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser honrado,
líbrame, Jesús.

4️⃣ Del deseo de ser alabado,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser preferido a los demás,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser consultado,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser aprobado,
líbrame, Jesús.

5️⃣ Del temor de ser humillado,
líbrame, Jesús.

Del temor de ser despreciado,
líbrame, Jesús.

Del temor de sufrir rechazos,
líbrame, Jesús.

Del temor de ser calumniado,
líbrame, Jesús.

6️⃣ Del temor de ser olvidado,
líbrame, Jesús.

Del temor de ser ridiculizado,
líbrame, Jesús.

Del temor de ser injuriado,
líbrame, Jesús.

Del temor de ser juzgado con malicia,
líbrame, Jesús.

7️⃣ Y entonces comienza quizá la parte más difícil:

Que otros sean más amados que yo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

Que otros sean más estimados que yo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

8️⃣ Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo disminuya,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

Que otros sean elegidos y yo dejado de lado,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

9️⃣ Que otros sean alabados y yo pase inadvertido,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

Que otros sean preferidos a mí en todo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

🔟 Que otros sean más santos que yo, con tal de que yo llegue a ser todo lo santo que debo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

Esta última petición contiene un verdadero programa de vida espiritual.

1️⃣1️⃣ No se trata de querer ser menos santo. Al contrario.

Se trata de querer profundamente la propia santidad sin convertirla en competición. Poder alegrarse de que otro sea mejor, más reconocido, más fecundo o más santo sin sentir que nosotros perdemos algo.

1️⃣2️⃣ La verdadera humildad termina produciendo una inmensa libertad.

Ya no necesitamos ganar todas las discusiones, recibir todos los agradecimientos, aparecer en todas partes ni conseguir que todos reconozcan lo que hacemos.

Basta con que Dios lo sepa.

Quizá ahí comienza la verdadera paz: cuando dejamos de luchar para que el mundo recuerde nuestro nombre y empezamos a desear únicamente que sea conocido, amado y glorificado el Nombre de Jesucristo.

«Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar» (Jn 3,30).

Jesús, manso y humilde de Corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

La fe nos salvará.

La fe tiene premio. Y si tenemos fe, entonces vemos todas las cosas a la luz de la fe, con los ojos de Dios.

Estamos en esta vida para que con la fe merezcamos el premio del Cielo. Por eso el demonio trata por todos los medios de apagar la fe en los corazones.

Y es lógico que sea así, porque el diablo sabe muy bien que un hombre que tiene fe, absolutamente tiene todo arreglado y obtiene infaliblemente su salvación eterna y la de incontables almas.

Tenemos que cuidar nuestra fe, y aumentarla con actos de fe, rezando frecuentemente el Credo, y teniendo bien presente que los misterios de nuestra santa religión católica son precisamente eso: misterios, y que no podemos entenderlo todo, sino que como los misterios superan la razón, debemos prestarle nuestra fe para creer firmemente en ellos y obtener así el premio al que cree.

Los milagros de Jesús en el Evangelio, estaban supeditados a la fe de los que los pedían. A veces eran los propios enfermos quienes tenían la fe suficiente para que Jesús los sane. Otras veces la fe la tenían los acompañantes del enfermo, los parientes y amigos que por él pedían una gracia al Señor, y la obtenían.

Así que nosotros debemos cuidar nuestra fe, y aumentarla, confiando ciegamente en el Señor y en lo que Él nos enseña, porque así nos salvaremos y obtendremos TODO de Dios.

Creer tiene mérito. Y el mérito merece un premio. Por eso si creemos, seremos premiados por el Señor.

La fe nos salvará. Tengamos fe, y lo tendremos todo. Porque no hay imposibles para Dios. Y todo es posible para el que cree.

Granito de arena de Esperanza...Viernes de Pasión



¡Verdaderamente es amable la Santa Humanidad de nuestro Dios!

—Te «metiste»
en la Llaga santísima
de la mano derecha
de tu Señor,
y me preguntaste:

«Si una Herida
de Cristo
limpia,
sana,
aquieta,
fortalece
y enciende
y enamora,
¡qué no harán las cinco, abiertas en el madero?»

 Punto 555
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