Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 13 de julio de 2026

Granito de arena de Esperanza...Espiritualidad ignaciana


 La consolación es ese momento en que el deseo de vivir mejor, amar más y seguir a Jesús se hace más fuerte. Te empuja a actuar, a servir, a implicarte, a tomar decisiones más coherentes con el Evangelio. Al hacerlo sientes una alegría profunda, y una fuerza que te anima a seguir
****

San Ignacio nos ayuda a poner nombre a lo que se mueve por dentro. A veces sentimos claridad, ánimo, paz y ganas de amar más: eso lo llama consolación. Otras veces sentimos confusión, tristeza, o bloqueo: eso lo llama desolación. La clave es aprender a leer lo que sentimos.
****

Hay momentos en los que sabes que quieres vivir de una forma más auténtica, más al estilo de Jesús… pero aparecen dudas, miedos y bloqueos. “No vas a poder”, “esto es demasiado”. No son problemas reales, sino miedos agrandados por la imaginación.


Espiritualidad ignaciana


Hoy celebramos el día de María Rosa Mística!



Rosa Mística es una advocación mariana del siglo XX proveniente de Italia.

La Virgen María Rosa Mística está representada con tres rosas cuyo significado es:
La rosa blanca simboliza el espíritu de oración.
La rosa roja, el espíritu de reparación y sacrificio.
La rosa dorada o amarilla, el espíritu de penitencia.



Rosa Mística,
Inmaculada Virgen,
Madre de la Gracia,
en honor de Tu Divino Hijo,
nos postramos ante Ti,
para implorar la misericordia
de Dios. No por nuestros
méritos, sino por la bondad
de Tu Corazón maternal,
pedimos ayuda y Gracias
con la seguridad de ser
escuchados.
Amén

«borriquito del Señor»

 

El burro de mi foto de perfil no está ahí por casualidad. Me gusta llamarme «borriquito del Señor». Es una imagen que siempre me ha ayudado a comprender cómo deseo vivir mi fe y mi sacerdocio.

1️⃣ El asno aparece muchas veces en la Biblia. Es un animal humilde, trabajador y cercano a la vida cotidiana del pueblo de Dios. No suele ocupar el centro de la escena, pero está presente cuando hace falta.

2️⃣ Isaías dice: «Conoce el buey a su amo, y el asno, el pesebre de su dueño» (Is 1,3). El asno reconoce a quien lo alimenta. Para mí, esa es la primera enseñanza: saber quién es mi Señor y dónde está mi alimento.

3️⃣ El burro no presume de elegancia. Es fuerte y algo rudo. No necesita aparentar. También la vida cristiana exige menos fachada y más verdad, menos pose y más fidelidad.

4️⃣ Es perseverante. Avanza despacio, pero no abandona fácilmente el camino. A veces la santidad no consiste en correr mucho, sino en seguir andando cada día, también cuando cuesta.

5️⃣ Es un animal de carga. Lleva sobre sí pesos que no ha elegido, pero continúa caminando. También nosotros tenemos cruces, responsabilidades y cansancios que debemos aprender a llevar con Cristo.

6️⃣ El asno aparece junto al misterio de la salvación. La tradición cristiana lo contempla en Belén y el Evangelio lo presenta llevando a Jesús en su entrada en Jerusalén. Su grandeza está en llevar al Señor, no en llamar la atención sobre sí mismo.

7️⃣ San Josemaría Escrivá sentía un gran cariño por la imagen del borrico: humilde, paciente, recio y trabajador. No un animal brillante, sino útil; no espectacular, sino fiel.

8️⃣ Yo también me reconozco en esa imagen. No pretendo ser un caballo de desfile. Me basta con ser un pequeño burro que conozca la voz de su Amo, acepte su carga y lo lleve allí donde Él quiera.

9️⃣ Ser «borriquito del Señor» significa para mí trabajar sin buscar aplausos, levantarme después de cada caída, soportar con paciencia y seguir sirviendo aunque nadie lo vea.

🔟 Y significa también dejar que Cristo monte sobre mi pobre vida. Porque el borrico por sí solo no cambia la historia. Pero cuando lleva sobre sí al Señor, puede acompañarlo hasta Jerusalén.

Por eso tengo un burro como imagen. Es casi un pequeño programa de vida: fuerte sin dureza, rudo sin amargura, humilde sin complejos, perseverante sin ruido y siempre disponible para llevar a Cristo.

Quiera Dios que, al final del camino, pueda decirse también de mí: conoció a su Amo, reconoció su pesebre y cumplió fielmente la tarea que le fue confiada.




El que de a beber, tan sólo un simple vaso de agua fresca... no quedará sin recompensa


«Yo era un extranjero, dice Cristo, y me habéis acogido» (Mt 25,35). Y más aún: «Cada vez que lo habéis hecho a uno de estos pequeños, a mí me lo habéis hecho» (Mt 25,40). Puesto que se trata de un creyente y de un hermano, aunque se trate del más pequeño, es Cristo quien entra con él. Abre tu casa, recíbele. «El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá una recompensa de profeta»... Estos son los sentimientos que se deben tener al recibir a un huésped: la complacencia, el gozo, la generosidad. El huésped es siempre tímido y vergonzoso. Si su anfitrión no le recibe con gozo, se retira sintiéndose menospreciado, porque es peor ser recibido medianamente que no ser, en absoluto, recibido.

Abre tu casa donde Cristo encuentre alojamiento. Di: «Esta es la habitación de Cristo. Esta es la mansión que le está reservada». Aunque sea muy sencilla, no la va a desdeñar. Cristo está desnudo, extranjero. No le hace falta más que un techo. Por lo menos, dale esto; no seas cruel e inhumano. Tú, que muestras tanto deseo por los bienes materiales, no te quedes frío ante las riquezas del espíritu... Para tu coche tienes un local, ¿y no tendrás ninguno para Cristo vagabundo? Abraham recibió a los huéspedes allí donde él vivía (Gn 18). Su mujer les trató como si fuera la sirvienta, y ellos, los amos. Ni el uno ni la otra sabían que recibían a Cristo, que acogían a ángeles. Si lo hubieran sabido, se hubieran despojado de todo. Nosotros, que sabemos reconocer a Cristo, mostremos aún más prisa que ellos que creían recibir sólo a unos hombres.

 San Juan Crisóstomo (c. 345-407)

presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Sermón 45 sobre los Hechos de los Apóstoles; PG 60, 318-320.evangelizo.org

domingo, 12 de julio de 2026

El sembrador siembra la Palabra




En lo demás, hermanos, debemos procurar con el mayor cuidado que aquella Palabra que salió de la boca del Padre para nosotros por medio de la Virgen, no se vuelva vacía, sino que por mediación de Nuestra Señora devolvamos gracia por gracia. Mientras suspiramos por la presencia, fomentemos con toda nuestra atención su memoria, y así sean restituídas a su origen las corrientes de la gracia para que fluyan después más copiosamente...
Así, los que hacéis memoria del Señor, no guardeis silencio, no permanezcáis mudos, aunque, a la verdad, los que tienen presente al Señor no necesitan de exhortación, y aquellas palabras del profeta: alaba, Jerusalén, al Señor, alaba a tu Dios, Sión, más bien son de congratulación que de amonestación, pero porque los que caminan aún en la fe, necesitan de amonestación para que no callen y no respondan al Señor con el silencio, porque El hace oír su voz y habla palabras de paz para su pueblo y para sus santos y para todos aquellos que se vuelven a El de corazón(Sal. 84,9)... Por esto se dice en el salmo: Con el santo serás santo, y con el varón inocente, inocente, y oirá al que le oye y hablará al que le habla. De otra suerte le habrás dado silencio, si tú callas. Pero ¿si tú callas de qué? De la alabanza. No calléis, dice, y no le deis silencio hasta que establezca y ponga a Jerusalén y hasta que haga de ella la admiración de la tierra (Is 62, 6- 7). La alabanza de Jerusalén es gustosa y hermosa alabanza, a no ser que acaso juzguemos que los ciudadanos de Jerusalén se deleitan de las alabanzas mutuas y que se engañan recíprocamente con la vanidad.
Por eso aquello poco que deseas ofrecer, procura depositarlo en aquellas manos de María, graciosísimas y dignísimas de todo aprecio, a fin de que sea ofrecido al Señor, sin sufrir de El repulsa.

 San Bernardo (1091-1153)

monje cisterciense y doctor de la Iglesia
Sermón en la Natividad de María “El Acueducto”, §13, 18.evangelizo.org


sábado, 11 de julio de 2026

Oración a San Benito Abad


Glorioso San Benito Abad,
padre del monacato,
ejemplo de humildad,
obediencia y oración,
intercede por nosotros
ante Dios Todopoderoso.
Aléjanos del mal,
protégenos en todo
momento y guíanos
por el camino de la paz,
la fe y el bien.
Que tu bendición
cubra nuestro hogar,
nuestra familia y
todos nuestros días.

Ruega por nosotros,
San Benito Abad!








viernes, 10 de julio de 2026

ESPERANZA

Pero ella está ahí: es la esperanza

La noche de la humanidad
se va cerrando impenetrable.
Pero ella está ahí
firme, fuerte, fiel;
iluminada y luminosa.
La esperanza...
que sostiene
y que hace crecer.
La esperanza...
que tiene forma de cruz,
pero también de piedra corrida.
Que tiene el sabor amargo de la hiel,
pero también el aroma del mejor vino.

Que nos sumerge en lo rutinario,
pero con la novedad de lo creativo.
Que sangra,
pero desde la rugosidad
de la herida cicatrizada.
Que es agua para el sediento,
pan para el hambriento,
descanso para el extenuado.
Que es justicia para los olvidados,
prole para los estériles,
y corazón abierto para los hermanos,
porque late en el silencio,
el germen de una nueva humanidad.

(Hermana Viviana Romero)
Fuente:REZANDOVOY

La mala fe


No te dejes entrampar
allá donde Dios es solo apariencia.
Sigue caminando.
Sortea las mentiras cómodas,
los engaños con que decimos creer.
Aléjate del profeta
cuyo evangelio
es la pesadilla del pobre.
Esquiva la frialdad
de corazones de piedra.
Planta cara a los lobos
que atraviesan el ahora
con piel de cordero y alma de fiera.
Exorciza este presente
habitado por la rabia y la exclusión.
Pasa de largo
si las palabras golpean sin piedad
cuando falte la misericordia,
cuando se idolatre el ego,
donde el poder es dominio,
cuando la virtud se empuñe
para acosar al hermano.
Cada historia es un reloj de arena
que va vertiendo su tiempo, imparable.
No permitas que la tuya sea estéril.

(José María R. Olaizola, SJ)

𝗦𝗔𝗡𝗚𝗥𝗘 𝗗𝗘 𝗖𝗥𝗜𝗦𝗧𝗢


 

SANGRE DE CRISTO,

alivio de los que sufren.

SANGRE DE CRISTO,
consuelo en la aflicción.

SANGRE DE CRISTO,
esperanza del pecador.

SANGRE DE CRISTO,
seguridad de los moribundos.

El corazón protegido por una verdadera y santa paciencia


Santísimo y reverendo padre en Cristo -el buen Jesús- su indigna y miserable pequeña hija Catalina, se encomienda a usted en la preciosa Sangre de Cristo. Con el deseo de ver su corazón firme e inquebrantable en la verdadera y perfecta paciencia, considerando que un corazón débil, inquieto y sin paciencia, no podrá jamás llegar a cumplir las grandes obras de Dios.

Más es pesado su fardo, más su corazón debe ser fuerte, valiente y sin temor a lo que le puede pasar. Sabe bien, santísimo padre que, tomando a la Iglesia por esposa, se ha comprometido a sufrir vientos contrarios, penas y tribulaciones que lo afectarán en su ocasión. ¡Bien! Vaya en hombre de coraje, adelantándose a esas tormentas, con fuerza, paciencia y perseverancia. Que la pena no haga jamás que mire hacia atrás, por sorpresa y temor. Persevere y goce en medio de peligros y batallas, que su corazón se alegre viendo la obra de Dios que se realiza en medio de obstáculos que se presentan y se presentarán.
Siempre fue así. Siempre la persecución de la Iglesia, o las tribulaciones del alma virtuosa, terminan con la paz meritada por la verdadera paciencia y perseverancia, a la que es reservada la corona de gloria. Es el remedio. Por eso le dije santísimo padre que deseaba verle un corazón firme e inquebrantable, protegido por una verdadera y santa paciencia.

 Santa Catalina de Siena (1347-1380)

terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa
Carta 11, a Gregorio XI (Lettres I, Téqui, 1976), trad. sc©evangelizo.org

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...