Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 20 de mayo de 2026

San Protasio Chong Kuk-bo, mártir coreano.

 


Hoy celebramos también a San Protasio Chong Kuk-bo, mártir coreano.


Un santo que recuerda algo muy necesario: quien ha caído puede volver. Y quien vuelve a Cristo puede llegar a una fidelidad más grande que sus propias heridas.

1️⃣ San Protasio Chong Kuk-bo nació en Corea, en 1799, y murió mártir en Seúl, en 1839.

La Iglesia lo recuerda como uno de los mártires coreanos: cristianos que mantuvieron la fe en medio de una persecución muy dura.

2️⃣ Su vida tiene un detalle especialmente revelador.

Había abandonado anteriormente la fe cristiana.
Pero volvió.
Y no volvió de cualquier manera: regresó a Cristo hasta profesar la fe en la cárcel, en medio de crueles torturas, hasta la muerte.

3️⃣ Esto consuela mucho.

La santidad no es la biografía impecable de quienes nunca tropezaron.
La santidad es la victoria de la gracia en quienes se dejan levantar por Cristo.
Dios no escribe solo con líneas rectas.
También sabe enderezar nuestras torceduras.

4️⃣ San Protasio nos recuerda que una caída no tiene por qué ser el final.

El pecado hiere.
La cobardía pesa.
La infidelidad deja marca.
Pero la misericordia de Dios puede hacer de un retorno sincero una ofrenda más pura.
El último capítulo no lo escribe nuestra miseria.

5️⃣ Su martirio en la cárcel muestra que la fe puede madurar en el lugar más oscuro.

No todo regreso a Dios ocurre entre consuelos.
A veces se vuelve a Cristo entre miedo, pérdida, soledad y sufrimiento.
Pero cuando Cristo sostiene, incluso una prisión puede convertirse en altar.

6️⃣ Hoy se habla mucho de coherencia.

Y está bien.
Pero la Iglesia también sabe hablar de conversión.
Porque el Evangelio no es un museo de perfectos, sino la casa donde los pecadores pueden volver al Padre.
Eso sí: volver de verdad, no llamar “proceso” a quedarse lejos.

7️⃣ San Protasio no nos invita a justificar las caídas.

Nos invita a no desesperar después de ellas.
Una cosa es excusarlo todo.
Otra muy distinta es creer que la gracia de Dios todavía puede reconstruir un corazón roto.
Y puede. Vaya si puede.

8️⃣ También nos enseña que la fe recuperada debe ser cuidada.

Quien vuelve al Señor necesita oración, sacramentos, vigilancia y humildad.
No basta con emocionarse un día.
Hay que dejar que Cristo reconstruya pacientemente la casa interior.

9️⃣ Pidamos hoy por quienes se han alejado de la fe.

Por quienes sienten vergüenza de volver.
Por quienes creen que ya es tarde.
Por quienes piensan que Dios se cansó de esperarlos.
San Protasio responde con su vida: no es tarde mientras la gracia llama.

🔟 San Protasio Chong Kuk-bo nos recuerda que Cristo no abandona al que vuelve.

Y que una vida marcada por la debilidad puede terminar siendo testimonio de fidelidad.
Porque el mártir no proclama su propia fuerza.
Proclama la fuerza de Cristo en él.

San Protasio Chong Kuk-bo, ruega por nosotros.

Granito de arena de Esperanza...Miércoles Josefino

 Eleva esta oración a San José para pedir

su intercesión en la búsqueda de un
trabajo digno, estable y bendecido por
Dios.
Que San José cuide tu hogar, fortalezca
tu fe y abra las puertas laborales que
necesitas según la voluntad del Señor.


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Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.

Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.

Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo.
Amén.

Gustar el conocimiento de Dios



Hacia usted, Vida de mi alma
Hacia usted se vuelve mi corazón
Que una fuerza de ardiente amor
Ha fundido en un único deseo.
Si va hacia alguien otro que usted,
Que en seguida quede sin vida. (…)
Usted es Perla fecunda, riqueza de la humanidad,
Obrero de infinita sabiduría,
Maestro de infinita sabiduría,
Guardian de infinita entrega,
Amigo de infinita fidelidad.
Usted es bondadoso Salvador de total intimidad,
Caricia de infinita delicadeza,
Ternura de infinita bondad,
Amor de infinito ardor,
Abrazo de infinita suavidad,
Celo de infinita pureza. (…)
Lo prefiero a todas las criaturas,
Por usted renuncio los placeres,
Por usted afronto las adversidades.
En todo esto no me importa ser alabado, sino usted sólo.
Porque de esto, como de todo bien, usted es la savia,
Lo proclamo de corazón y de labios.
Bajo el impulso de su ardor,
Uno el impulso de mi piedad
A la virtud de su oración,
Con el fin que la pureza de esta divina unión,
Dónde será disipado el instinto rebelde,
Me conduzca a la cumbre de la suprema perfección. (…)
En seguida Gertrudis experimentó los bienes de su oración. Al terminar, vio que la faz de su alma aparecía brillantemente iluminada de la luz divina y que el conocimiento de Dios era de un gusto más agradable.

 Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301)
monja benedictina
El Heraldo, Libro III (SC 143. Œuvres spirituelles, Cerf, 1968), trad. sc©evangelizo.org

martes, 19 de mayo de 2026

El milagro del Señor de Santa Teresa.

 



19 de mayo, el milagro del Señor de Santa Teresa.

El Crucifijo de Ixmiquilpan (también conocido como “El Señor de Santa Teresa”) es una imagen de tamaño natural hecha de pasta de caña de maíz que originalmente era venerada en la iglesia de Mapethé, cerca del pueblo de Ixmiquilpan, Hidalgo, México. 

En el siglo XVII la escultura se había desfigurado y se ordenó que fuera sepultada junto con el próximo habitante del pueblo que muriera. Pasaron seis años sin que ocurriera ninguna muerte. Después de una larga sequía, y tras la negativa y posterior aceptación de un sacerdote para sacar el crucifijo desfigurado en una procesión, llovió durante 17 días, lo que culminó con un fuerte viento y la destrucción del techo de la iglesia. 

En ese momento, el cuerpo del Cristo se desprendió de la cruz y se renovó milagrosamente por sí mismo. Esto sucedió el 19 de mayo de 1621, hoy hace 405 años. 

El milagro, que fue presenciado por muchos habitantes del pueblo, conmocionó a todo el centro de México y poco después el arzobispo de la Ciudad de México, Juan Pérez de la Serna, ordenó que la imagen fuera llevada a la Ciudad de México. Después de protestas y otras controversias, la imagen fue trasladada al convento carmelita de Santa Teresa en la Ciudad de México. 

En 1736, el crucifijo fue sacado en procesión para mitigar una gran inundación y las epidemias que afligían a la Ciudad de México. Se cree que dicha procesión no ayudó, hasta que se sacó la imagen original de Nuestra Señora de Guadalupe. La gente llegó a creer que Jesús quería que la Ciudad de México conociera y honrara a su madre a través de esta imagen de Nuestra Señora.

La devoción al Crucifijo de Ixmiquilpan es, de hecho, un precursor de la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe, la cual creció verdaderamente en el siglo dieciocho.

Cuando el convento carmelita de Santa Teresa fue destruido por un terremoto, el crucifijo fue trasladado a otros monasterios e iglesias carmelitas. Actualmente se encuentra albergado y es venerado en el Monasterio Carmelita de San José, ubicado en la colonia de Tlacopac, Ciudad de México.

Tomado de Luis Gachuz-Meza

RamonRabre

San Antonio de Padua...Granito de arena de Esperanza

 


El 19 de mayo de 1231, hace hoy 795 años, el Niño Jesús se aparecía a San Antonio de Padua, quien estaba a unas semanas de expirar.

Ocurrió este portento en el Castillo de Camposampiero donde el conde Tisso alojaba al santo, ya muy enfermo. El conde espiaba a Antonio, para comprobar lo santo que era, cuando para que no tuviera duda, fue testigo de la aparición.

RamonRabre

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 67)

 "Tú eres nuestro refugio, nuestra esperanza y la salvación que nunca defrauda. Y aun en medio de las pruebas, sabemos que Tu amor siempre es más grande que nuestros temores".


Señor mío y Dios mío, en esta mañana venimos ante Ti con un corazón agradecido, porque día tras día nos sostienes con Tu amor y nunca abandonas a quienes esperan en Ti. Tú das fuerzas al cansado, alivias al corazón extenuado y derramas Tus favores sobre quienes humildemente confían en Tu misericordia.

Bendito seas, Señor, porque eres un Dios de salvación y amparo. En medio de nuestras luchas, preocupaciones y fragilidades, Tú permaneces siempre cercano, levantándonos cuando caemos y conduciéndonos con paciencia por el camino de la vida. Haz que nunca olvidemos que incluso en los momentos más difíciles seguimos bajo Tus alas y sostenidos por Tu providencia.

Que este día caminemos bajo Tu mirada, con humildad, esperanza y confianza plena en Ti. Danos fortaleza para perseverar en el bien, sabiduría para tomar decisiones rectas y un corazón dispuesto a amar, servir y perdonar. No permitas que el cansancio del mundo nos robe la paz ni aparte nuestra mirada de Tu presencia.

Señor mío y Dios mío, prepara también nuestro corazón para reconocer Tu amor en las pequeñas cosas: en una palabra oportuna, en una mano tendida, en una conversación providencial, en la oración silenciosa y en cada signo de Tu infinita bondad hacia nosotros.

Porque Tú eres nuestro refugio, nuestra esperanza y la salvación que nunca defrauda. Y aun en medio de las pruebas, sabemos que Tu amor siempre es más grande que nuestros temores.

Amén.

domingo, 17 de mayo de 2026

SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 El Señor asciende glorioso a los Cielos, pero no abandona a Su pueblo; permanece con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

«Y sepan que Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.»
(Mt 28, 20)

Señor mío y Dios mío, en la paz de este amanecer elevamos nuestra mirada hacia Ti, contemplando a Tu Hijo amado, que asciende glorioso a los Cielos para sentarse a Tu derecha, llevando consigo nuestra esperanza y abriéndonos el camino hacia la Vida eterna.

Hoy queremos alabarte y darte gracias, porque Cristo no abandona a Su Iglesia ni deja solos a los suyos. Él permanece vivo en medio de nosotros, sostiene nuestra Fe, fortalece nuestra Esperanza y enciende nuestra Caridad, guiando nuestros pasos con la fuerza de Su presencia y de Su Espíritu.

Concédenos vivir este día con el corazón elevado hacia las realidades eternas, sin apartarnos de la misión que nos has confiado en medio del mundo. Que nuestras palabras, nuestras decisiones y nuestras obras reflejen la luz de Cristo y sean signo de esperanza, caridad y fidelidad para quienes nos rodean.

Enséñanos a comprender lo breve de nuestra vida y la grandeza de Tu amor, para que no desperdiciemos el tiempo que nos regalas, sino que lo vivamos buscando siempre Tu voluntad. Derrama sobre nosotros Tu gracia desde esta mañana, para que, aun en medio de las dificultades, permanezcamos firmes, perseverantes y llenos de paz.

Haz que nunca nos dejemos vencer por el cansancio, por el desánimo ni por las preocupaciones de este mundo. Y así como los Apóstoles permanecieron con los ojos levantados hacia el Cielo después de contemplar la Ascensión de Tu Hijo, concédenos vivir también a nosotros con la mirada puesta en Cristo, Señor de la gloria y Rey de toda la creación.

Permítenos reconocer Tu mano en lo cotidiano, descubrir Tu presencia en cada acontecimiento y alegrarnos siempre al contemplar Tu obra en nuestras vidas.

Y que resuene constantemente en nuestro corazón la promesa consoladora de Tu Hijo: "Y sepan que Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo".

Y que toda nuestra vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.

¡Llévame contigo al Cielo!



Al final de los cuarenta días
Después de la Santa Pascua de Resurrección,
Has hecho subir al Monte de los Olivos
Al grupo que habías elegido: los Once.
La promesa del Padre, el Espíritu,
Prometiste acordárselo,
Y bendiciéndolos, Señor,
Te has elevado junto al Padre en el cielo.
Nuestra naturaleza humana,
Que el Malvado había rendido infernal,
La has elevado más arriba
De la naturaleza de los seres de fuego.
Te sentaste a la derecha del que te ha engendrado,
Conforme a la predicción del Profeta,
Has sido adorado por la armada de Ángeles
Con el Padre y el Espíritu.
Yo que soy inerte para el bien,
Llévame contigo al Cielo.
Mis miembros descompuestos, terrestres,
Únelos de nuevo con la Cabeza.
Aunque sea el último en todo
Como la planta de los pies,
¡Qué entre los santos miembros
Sea yo contado en esa multitud!

 San Nersés Shnorhalí (1102-1173)

patriarca armenio
Jesús, Hijo Único del Padre, II (SC 203 (Jésus Fils Unique du Père, Cerf, 1973), trad. sc©evangelizo.org

sábado, 16 de mayo de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA Sábado 16 de mayo. (Cf. Sal 46)

 “Señor, Tú nunca abandonas a quienes esperan en Ti.

Dios mío, reina en nuestros hogares, en nuestras decisiones y en todo aquello que llevamos dentro del corazón.”

Señor mío y Dios mío, en esta mañana levantamos nuestro corazón hacia Ti con gratitud y confianza, porque Tú eres el Rey del mundo, el Altísimo que gobierna con justicia, sabiduría y amor. A Ti aclamamos con alegría, porque toda la tierra Te pertenece y nada escapa a Tu voluntad santa.

Tú reinas sobre las naciones y permaneces para siempre en Tu trono sagrado, guiando nuestra vida aun en medio de las incertidumbres y dificultades.

Haz que este día caminemos bajo Tu mirada y que nuestras palabras, pensamientos y acciones sean reflejo de Tu presencia en nosotros. Danos humildad para reconocerte como Señor de nuestra vida, fortaleza para permanecer fieles en la prueba y un corazón dócil para escuchar Tu voz.

Que no nos apartemos de Ti ni pongamos nuestra confianza en lo pasajero, sino únicamente en Tu poder, Tu misericordia y Tu amor infinito.

Reina en nuestros hogares, en nuestras decisiones y en todo aquello que llevamos dentro del corazón. Que aprendamos a vivir en paz, sabiendo que Tú conduces todas las cosas para nuestro bien y que nunca abandonas a quienes esperan en Ti.

Permite, Señor mío y Dios mío, que toda nuestra vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya.

FE y más FE.

Virgen de los Remedios…

 


LA ORACIÓN QUE LA ABUELA HACÍA CUANDO YA NO ENCONTRABA REMEDIO PARA LO QUE ESTABA VIVIENDO…”

La abuela decía que hay momentos donde uno ya no sabe qué hacer.

-Cuando ya intentaste hablar…

arreglar…
esperar…
tener paciencia…
y aun así el problema sigue ahí.

-Problemas en la casa…

en el dinero…
en la salud…
o en el corazón.

-Y decía que para esos momentos existía la Virgen de los Remedios.
-Porque ella no llega cuando todo está bien…
llega cuando ya no encuentras remedio humano para lo que estás viviendo.
-Por eso la abuela la tenía siempre cerca…
con una vela blanca y flores pequeñas a su lado.
-Y cuando sentía que la situación ya la estaba venciendo…
se sentaba frente a ella y rezaba así:

“Virgen de los Remedios…
Madre que llegas
cuando ya no sabemos qué hacer…
ven hoy a remediar
lo que en mi vida se ha roto.
Pon paz donde hay angustia…
salud donde hay dolor…
y esperanza donde ya solo queda cansancio.
Remedia mis caminos…
mi hogar…
y aquello que no puedo solucionar solo con mis fuerzas.
Y aunque hoy no vea salida…
hazme sentir
que todavía no estoy sola.
Amén.”

Después de rezar…
la abuela se quedaba en silencio unos minutos.

Porque decía:

“La Virgen de los Remedios
no siempre cambia las cosas de inmediato…
pero sí cambia la fuerza con la que las enfrentas.”

Hay dolores que empiezan a sanar cuando uno deja de cargar todo solo.  

Escribe: 

“VIRGEN DE LOS REMEDIOS, AYÚDAME” 
si hoy necesitas un remedio para algo que te duele en silencio.

E.Guzman

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