Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 11 de marzo de 2026

Oraciones milagrosas a San José




¡Glorioso San José, padre adoptivo y protector de Jesucristo! A ti elevo mi corazón y mis manos para implorar tu poderosa intercesión. Te ruego que me obtengas del bondadoso Corazón de Jesús la ayuda y las gracias necesarias para mi bienestar espiritual y temporal. Pido especialmente la gracia de una muerte feliz y el favor especial que ahora imploro.

[Mencione su solicitud aquí.]

Guardián del Verbo Encarnado, me siento animado por la confianza de que tus oraciones en mi favor serán escuchadas con gracia ante el trono de Dios.

Oh glorioso San José, por el amor que tienes a Jesucristo y para gloria de su Nombre.
Escucha mis oraciones y concede mis peticiones.
Amén.



martes, 10 de marzo de 2026

Martes, Ángel De La Guarda

 




Ángel santo, compañero fiel,
que velaste mi sueño durante la noche,
hoy te saludo con gratitud y alegría.
Gracias por guardarme y protegerme.
Te pido que me acompañes todo este
martes, ilumíname, guíame y defiéndeme
de todo peligro visible e invisible.
Ampárame con tus alas, líbrame de
todo mal, y condúceme por el camino
del bien y de la virtud.
No permitas que caiga en tentación,
ayúdame a cumplir la voluntad de Dios
y a ser fiel en mis deberes de este día.

Santo Ángel de la Guarda,
quédate siempre a mi lado, no me
desampares ni de día ni de noche, hasta
que me lleves a la presencia de Dios
para alabarle juntos por toda la eternidad.
Ángel de Dios, que eres mi custodio,
ilumina, guarda, rige y gobierna a mí, que
te fui encomendado por la piedad divina.

Amén

Granito de arena de Esperanza ... Reflexión sobre el perdón

 Señor mío y Dios mío, al escuchar Tu palabra mi corazón se postra ante la grandeza de Tu misericordia. Tú me recuerdas que el perdón no es una medida humana, sino un don que nace de Tu amor. Tú me has perdonado tantas veces, has tenido paciencia conmigo y me has levantado cuando he caído.

Señor, no permitas que mi corazón se endurezca. Así como Tú has tenido compasión de mí, enséñame también a tener compasión de mis hermanos. Arranca de mi alma todo resentimiento, toda dureza y todo orgullo, y dame un corazón capaz de perdonar de verdad.
Hazme recordar siempre cuánto me has perdonado Tú, para que nunca me niegue a perdonar a los demás. Que mi vida refleje Tu misericordia y que mi corazón aprenda a perdonar siempre, tantas veces como sea necesario.

Amén.

EL PERDÓN IMPOSIBLE


«¿Cuántas veces
hay que perdonar?»
–pregunto–.
Me dices «70 veces 7».
Y yo respondo…
«Eso es siempre, Señor».
¿Cómo hacerlo,
si cada acto de perdón
pesa más que el anterior?
Si cada vez que lo otorgo
me siento derrotado.
Si el corazón se desangra
por las deudas no cobradas.
Si el dolor manda en mí.
Si la mente vuelve,
una y otra vez
a la hora maldita
de las heridas
y las decepciones.
¿Cómo salir
del laberinto de los agravios?
¿Cómo pasar páginas
grabadas en la entraña?
Me cuentas que toda deuda
tiene dos caras.
Que toda herida
cuenta dos historias.
Que hay un perdón
que aligera la carga.
Empieza –dices– por cambiar la mirada.
Ve, más allá del sufrimiento
que te atrapa, la vida que sigue.
Comprende la flaqueza
de quien te hirió,
y no dejes que su sombra
te aleje de la Luz mayor,
del Amor primero,
de la Misericordia
que Dios sembró
en tu entraña hoy herida.
70 veces 7.
Sea.


(José María R. Olaizola, SJ)

lunes, 9 de marzo de 2026

¡Vivir en espíritu y en verdad!



¿Qué verdad? ¿Qué espíritu?

La verdad: que somos hijos e hijas de un mismo Dios, y, en consecuencia, hermanos. El espíritu que late dentro de nosotros, de cada uno, y hace que nos reconozcamos, que aprendamos a compartir la alegría y las lágrimas, y nos impulsa a confiar y apoyarnos unos en otros…

La verdad: que el amor se da, no se negocia ni se exige, se da el tiempo, se da la vida, se da la escucha, la mano, la palabra, la caricia, los bienes...
El espíritu que nos invita a amarnos de ese mismo modo, y por el camino aprender a perdonarnos, a cuidarnos, a querernos…

La verdad, nuestra verdad desnuda, que somos tremendamente frágiles, limitados, vulnerables, pero es la nuestra una limitación sanada por Dios.
El espíritu que nos alienta para levantarnos cuando caemos, cuando parece que no podemos más, y sin embargo, seguir creyendo. Y a aceptar también la limitación ajena.

La verdad que nos permite distinguir lo justo y lo injusto.
El espíritu que nos da valentía para oponernos a las situaciones indignas, para hablar en nombre de quienes nadie habla.

La verdad, que nuestra vida es una, y nuestra dignidad no se nos puede arrebatar,
El espíritu que nos hace vivir cada día aspirando a una plenitud profunda, nuestra y de otros, paso a paso, elección a elección, día a día…

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 41; 42)

 "Señor, nada en este mundo puede llenar el vacío que sólo Tu presencia puede colmar".


Señor mío y Dios mío, en esta mañana mi alma se vuelve hacia Ti con sed profunda, porque sé que sólo en Ti se encuentra la vida verdadera.

Como el venado busca el agua de los ríos para saciar su cansancio, así mi corazón te busca a Ti, Dios mío, y reconoce que nada en este mundo puede llenar el vacío que sólo Tu presencia puede colmar.

Del Dios que da la vida está sediento todo mi ser. En medio de mis trabajos, de mis pensamientos y de mis luchas, haz que nunca pierda el deseo de Ti.

No permitas que mi corazón se distraiga con lo pasajero ni que olvide que mi verdadera alegría está en acercarme a Tu presencia.

Envíame, Señor, Tu luz y Tu verdad.
Que ellas sean mi guía en este día;
que iluminen mis decisiones,
orienten mis pasos y conduzcan mi vida hacia Ti.
Llévame siempre a Tu monte santo, al lugar donde habitas, para que mi alma aprenda a vivir bajo Tu mirada y a descansar en Tu misericordia.

Haz que mi vida entera sea como una ofrenda puesta sobre Tu altar.

Que en todo pueda acercarme a Ti con corazón agradecido, reconociendo que Tú eres mi alegría, mi esperanza y mi salvación.

Mantén mi sed de Ti, Señor, para que nunca deje de buscarte, y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.

domingo, 8 de marzo de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 94)



Señor mío y Dios mío, en esta mañana vengo ante Ti con espíritu de alabanza y gratitud. Tú eres el Dios que me salva, la roca firme de mi vida y el Pastor que cuida de su pueblo. A Ti quiero aclamar y bendecir desde el comienzo de este día, reconociendo que todo procede de Tu amor. Permíteme acercarme a Ti con alegría, con humildad y con un corazón que sabe que ha sido creado para adorarte.

Señor, no permitas que mi corazón se vuelva sordo a Tu voz. Líbrame de la dureza interior que impide escuchar Tus llamados y de la distracción que aparta de Tu voluntad. Dame un corazón atento y dócil, capaz de reconocer Tu palabra en medio de las circunstancias de este día, para que nunca me aparte de los caminos que Tú me señalas.

Tú eres mi Dios y yo soy parte de Tu pueblo; soy una de Tus ovejas y necesito de Tu guía. Condúceme hoy por sendas de fidelidad, guarda mis pensamientos, mis palabras y mis acciones, y haz que todo lo que viva en este día sea respuesta confiada a Tu amor.

Que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.

San Juan de Dios.

 Hoy la Iglesia celebra a uno de los santos más impresionantes de la caridad cristiana. Un hombre que pasó de una vida desordenada a convertirse en padre de los pobres y enfermos. Hablamos de San Juan de Dios.


1️⃣ San Juan de Dios nació en 1495 en Montemor-o-Novo (Portugal). De joven llevó una vida agitada: fue pastor, soldado y viajero. Durante muchos años buscó su lugar sin encontrar verdadera paz.

2️⃣ Todo cambió en Granada al escuchar una predicación de Juan de Ávila. Aquellas palabras le atravesaron el corazón. Comprendió su pecado, se convirtió profundamente y comenzó una nueva vida.

3️⃣ La conversión fue tan fuerte que muchos pensaron que había perdido la razón. Lo encerraron incluso en un hospital. Allí vio de cerca el sufrimiento de los enfermos y los malos tratos que recibían. Aquello marcaría su misión.

4️⃣ Al salir, decidió dedicar su vida a cuidar enfermos abandonados. Empezó con lo poco que tenía: pedía limosna por las calles de Granada diciendo: “Hermanos, haceos bien a vosotros mismos haciendo bien a los pobres”.

5️⃣ Poco a poco comenzó a recoger enfermos, pobres, discapacitados y personas sin hogar. Los lavaba, los curaba, los alimentaba y los trataba con una dignidad que en aquella época casi nadie les daba.

6️⃣ Así nació el primer hospital que daría origen a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, hoy presente en muchos países dedicándose al cuidado de enfermos, ancianos y personas vulnerables.

7️⃣ San Juan de Dios no era médico. Era algo más importante: un cristiano que veía en cada enfermo a Cristo. Para él, servir al enfermo era servir directamente al Señor.

8️⃣ Murió en Granada en 1550, agotado por la caridad. Su vida fue una predicación silenciosa de lo que significa el Evangelio vivido hasta el extremo.

9️⃣ La Iglesia lo venera como patrono de los hospitales, de los enfermos y de los enfermeros. Su vida nos recuerda algo esencial: la fe verdadera siempre termina convirtiéndose en caridad concreta.

🔟 En un mundo donde tantas veces se descarta al débil, San Juan de Dios nos recuerda que cada persona enferma o frágil es un lugar privilegiado para encontrar a Cristo.



sábado, 7 de marzo de 2026

Oración de la noche


Quiero arrodillarme esta noche a tus pies, Padre de la Divina Bondad, y agradecerte por todas las bendiciones que nos has otorgado a mi familia y a mí. Estoy dispuesto, Padre, a confesarte sinceramente mis deseos más profundos, aquellos que sólo mi corazón conoce.
Quiero agradecerte, Señor, por tu luz, por permitir que tus estrellas sean fuente de guía e inspiración para mí, y por darme el don del día y la noche para poder realizar mis diversas tareas diarias con la luna en lo alto.
Ayúdame, misericordioso Redentor, a perdonarme por mis defectos y por fallar en las cosas que no puedo hacer bien. Por favor, perdóname también, Dios mío, si te he fallado hoy.
Te suplico, Dios eterno, que me guardes en esta noche auspiciosa y que bendigas a todos mis hermanos, especialmente a los que están separados de ti y se han desviado de tu camino, para que puedan regresar a ti y experimentar una felicidad genuina. Te imploro, Señor, que nos concedas tu guardia esta noche y nos protejas de todo mal. Señor, confío y espero en tu santa voluntad.
Amén.



Sábado de María

 "Últimamente, María, principalmente en estos últimos tiempos, ha de ser terrible al demonio y sus secuaces como un ejército en orden de batalla; porque sabiendo Satanás que le queda poco tiempo, y menos que nunca, para perder las almas, redoblará cada día sus esfuerzos y sus acometidas, suscitará en breve nuevas persecuciones, y tenderá terribles emboscadas a los siervos fieles y verdaderos hijos de María, a quienes le cuesta vencer mucho más que a los otros".

(S. Luis Mª Grignion de Montfort)



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