Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

domingo, 24 de mayo de 2026

“Yo nunca he sentido al Espíritu Santo…”


Esa frase vive escondida en el corazón de muchos creyentes.

Ven a otros llorar,
levantar las manos,
emocionarse en la oración…

y piensan que quizá Dios no los ama igual.

Pero hay algo que debes entender:
el Espíritu Santo no se reduce a emociones.

Claro que Dios puede tocar el corazón de manera sensible.
Puede haber lágrimas,
gozo,
consuelo profundo.

Pero la presencia del Espíritu va muchísimo más allá de lo que sientes.

Hay personas que sienten mucho… y cambian poco.
Y hay almas silenciosas que parecen no sentir nada… pero viven transformadas por dentro.

El Espíritu Santo muchas veces actúa de manera discreta:
dándote fuerza para seguir,
ayudándote a perdonar,
levantándote después de caer,
dándote paz en medio del sufrimiento.

Eso también es presencia de Dios.

Vivimos en una época obsesionada con “sentir”.

Pero la fe madura aprende a permanecer incluso cuando no hay emociones intensas.

Los santos atravesaron largas noches espirituales.
Momentos de sequedad.
Silencios dolorosos.

Y aun así siguieron orando.

Porque amaban a Dios por quien Él es…
no solo por lo que sentían.

A veces el Espíritu Santo está obrando más profundamente precisamente cuando todo parece seco.

Está purificando tu fe.
Enseñándote a confiar.
Arrancando dependencias emocionales.

No confundas ausencia de emociones con ausencia de Dios.

El Espíritu Santo no abandona fácilmente un corazón que lo busca sinceramente.

Quizá no lo “sientas” como esperabas…
pero ahí está:
en cada confesión sincera,
en cada comunión,
en cada lucha contra el pecado,
en cada acto de amor oculto.

Dios no siempre hace ruido.

Muchas veces habla en el silencio del alma.

Sigue orando.
Sigue buscando.
Sigue perseverando.

Porque la verdadera experiencia del Espíritu Santo no consiste solamente en sentir fuego…
sino en dejar que Él transforme tu vida poco a poco hasta parecerte más a Cristo.



Imagen:Pinterest

SÚPLICA A MARÍA AUXILIADORA




Necesitando un favor especial, y confiando en tu bondad, a Ti recurro, poderoso Auxilio de los Cristianos. Conocedor de las innumerables gracias que diariamente concedes a tus devotos, he puesto siempre en Ti toda mi confianza; y hoy, humildemente postrado a tus plantas, te suplico, con todo el fervor de mi alma, remedies mi necesidad...

(pídase aquí la gracia que se desea obtener)...

Bien sé, Madre querida que yo no merezco nada; y aún temo que mis culpas sean un obstáculo a tu bondad. Mas Tú puedes, dulcísima Señora, sacarme de este lastimoso estado y hacer que sirva con fidelidad a Ti y a tu divino Hijo, a fin de que yo también pueda experimentar la maravillosa eficacia de tu santo Auxilio.
Amén
Fuente:DEVOCIONARIO



Pentecostés

 Pentecostés es el día en que el cielo tocó la tierra y el Espíritu Santo descendió sobre María y los Apóstoles como fuego vivo. No para destruir, sino para llenar de luz los corazones. Desde ese momento, la Iglesia dejó de ser un grupo escondido y se convirtió en una llama imposible de apagar.

El Espíritu Santo sigue descendiendo hoy. Sigue llenando almas de paz, de amor, de valentía y de vida nueva. Sigue haciendo santos en silencio. Sigue levantando personas comunes para recordarles que fueron creadas para el cielo.

Y qué hermoso saber que Dios no quiso quedarse lejos. Quiso habitar dentro de nosotros.

Pentecostés es el recordatorio de que no estamos solos. El mismo fuego que descendió en el Cenáculo puede volver a iluminar tu vida. Puede dar esperanza donde parecía haber vacío y devolverle sentido a todo aquello que creías perdido.

Porque cuando el Espíritu Santo entra en una vida, todo cambia. El corazón vuelve a respirar. La fe vuelve a encenderse. Y el alma entiende, por fin, que nació para vivir cerca de Dios.

Ven, Espíritu Santo.

Haz de nosotros una llama que ilumine,

ame y lleve esperanza al mundo.

Fuente:Mujer Católica






Ven Espíritu Creador

El domingo de Pentecostés, la Iglesia concede una Indulgencia Plenaria a todos los fieles que reciten o canten públicamente el himno:
Ven Espíritu Creador
¡Una indulgencia plenaria es la remisión completa de la pena temporal debida a los pecados ya perdonados, un hermoso don de la misericordia de Dios!

Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Santo, Creador bendito,
Y en nuestras almas toma tu reposo;
Ven con tu gracia y tu ayuda celestial,
Y llena los corazones que has creado.
A Ti, el Consolador, clamamos,
A Ti, el Don de Dios Altísimo;
La Fuente de la vida, el Fuego del amor,
La Unción del alma desde lo alto.
Los dones septenales de la gracia son tuyos,
Oh Dedo de la Mano Divina;
Tú eres la Promesa del Padre,
Que imbuye de poder la lengua.
Enciende nuestros sentidos con tu luz,
Y une nuestros corazones con amor;
Fortalece nuestra debilidad con tu poder,
Y aleja a todos los enemigos del mal.
Concédenos por Ti conocer al Padre,
Y conocer al Hijo, y a Ti, su Espíritu;
Y que creamos siempre más,
Y confiemos en el Dios Trino.
Gloria sea a Dios Padre,
Gloria a Cristo, que resucitó de entre los muertos,
Y al Santo Paráclito,
Ahora y por toda la eternidad.
Amén.

Cómo recibirla:

1. Rezar o cantar públicamente el
Ven Espíritu Creador (en la iglesia, con la familia o en grupo)
2. Recibir la Sagrada Comunión
3. Confesarse (dentro de unos 20 días antes o después)
4. Estar desprendido de todo pecado
5. Rezar por las intenciones del Santo Padre

Fuente:Saint Adaugoijele



Espíritu Santo

 


Pentecostés celebra la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y el nacimiento de la Iglesia. Cincuenta días después de Pascua, se cumple la promesa de Cristo: el Espíritu desciende, transforma los corazones y da valentía para anunciar el Evangelio sin miedo.

Hoy, ese mismo Espíritu sigue actuando en la Iglesia y en cada bautizado. Sus dones fortalecen la fe y su presencia impulsa la misión. Pentecostés es una invitación a renovar la vida espiritual y dejar que Dios guíe cada paso con su gracia.

sábado, 23 de mayo de 2026

Algunos siguen sin entender la diferencia entre un confesionario y un centro de escucha


Y quizá por eso critican una decisión pastoral que, en realidad, tiene bastante sentido.

1️⃣ Un confesionario es el lugar ordinario para celebrar el sacramento de la Penitencia.

Allí no se va simplemente a “hablar con un cura”.
Se va a confesar los pecados, recibir la absolución y volver a la gracia de Dios.
Es algo inmenso.

2️⃣ Pero para confesarse hace falta estar bautizado, tener fe, reconocer el pecado, querer convertirse y acudir al sacramento.

No todo el que se acerca a un acto del Papa está en ese punto.
Y fingir que todos lo están no es pastoral. Es teatro.

3️⃣ Hoy hay mucha gente que se acerca a la Iglesia desde muy lejos.

Algunos no están bautizados.
Otros fueron bautizados, pero llevan años sin vivir la fe.
Otros tienen heridas, dudas, prejuicios, miedo o simple desconocimiento.

4️⃣ A esa persona no siempre se la puede mandar directamente al confesionario.

Primero hay que escucharla.
Luego orientarla.
Después ayudarla a descubrir quién es Cristo, qué enseña la Iglesia y qué camino concreto puede recorrer.

5️⃣ Por eso un centro de escucha no sustituye al confesionario.

Lo prepara, cuando toca.
Acompaña a quien todavía no sabe ni cómo empezar.
Y evita convertir el sacramento en una especie de ventanilla automática para quien quizá ni siquiera sabe qué es la gracia.

6️⃣ Esto no rebaja la confesión.

Al contrario: la protege.
Porque la confesión no es una charla espiritual, ni terapia, ni desahogo emocional.
Es un sacramento.
Y precisamente por eso conviene no usarlo para todo.

7️⃣ Que haya centros de escucha no significa que “ya no haya confesiones”.

Madrid tiene parroquias, sacerdotes, iglesias y horarios donde uno puede confesarse.
Lo que se está ofreciendo en esos actos es otra cosa: un primer umbral pastoral.

8️⃣ La Iglesia siempre ha sabido distinguir los pasos.

Primero el anuncio.
Luego la acogida.
Después el catecumenado, la formación, la conversión, los sacramentos y la vida cristiana.
No se empieza la casa por el tejado, aunque algunos quieran ponerle incienso al tejado.

9️⃣ Esta intuición está muy en la línea de lo que impulsó el Papa Francisco: una Iglesia que sale, escucha, acompaña, discierne y conduce hacia Cristo.

No hacia una conversación vacía.
No hacia una pastoral sin sacramentos.
Sino hacia el encuentro real con el Señor.

🔟 Y quizá ahí esté parte del problema.

Como esta palabra “escucha” les suena a Francisco, algunos ya la reciben con alergia previa.
Pero escuchar no es progresismo.
Escuchar es lo que hace Cristo con la samaritana antes de revelarle el agua viva.

1️⃣1️⃣ Jesús no empezó preguntándole por el formulario sacramental.

Le habló.
La escuchó.
Tocó su vida.
Iluminó su pecado.
Y la condujo a la verdad.
Eso es pastoral católica de toda la vida, aunque ahora algunos la descubran con cara de susto.

1️⃣2️⃣ Un centro de escucha bien hecho no es un sustituto del confesionario.

Es una puerta.
Y una puerta no desprecia el altar.
Permite llegar a él.

1️⃣3️⃣ La verdadera pregunta no debería ser:

“¿Por qué hay centros de escucha?”

Sino:

“¿Por qué nos molesta que la Iglesia escuche a los que todavía no saben confesarse, no conocen la fe o están dando sus primeros pasos?”

1️⃣4️⃣ Ojalá muchos entren por esos centros de escucha y terminen descubriendo la fe.

Ojalá algunos pidan el Bautismo.
Ojalá otros vuelvan a confesarse después de años.
Ojalá muchos encuentren a Cristo.
Porque de eso se trata.

1️⃣5️⃣ Los confesionarios son necesarios.

Los centros de escucha también pueden serlo.
Cada cosa en su sitio.
La tradición católica no consiste en repetir formas sin entenderlas, sino en conducir las almas a Cristo con los medios adecuados.

Y a veces el primer medio es algo tan cristiano como escuchar.




Hoy celebramos a san Juan Bautista de Rossi, sacerdote.


Un santo que recuerda algo muy necesario: el sacerdote no está hecho para vivir cómodo, sino para acercar la misericordia de Dios a quienes más la necesitan.

Y él lo hizo especialmente en el confesionario.

1️⃣ San Juan Bautista de Rossi nació en Voltaggio, cerca de Génova, en 1698.

Desde joven mostró una gran inclinación a las cosas de Dios.
A los trece años fue a Roma, donde estudió y fue creciendo en vida espiritual.
Dios iba preparando un sacerdote para los pobres.

2️⃣ Fue ordenado sacerdote en Roma.

Y allí desarrolló una intensa labor pastoral.
No buscó grandes honores ni una vida tranquila.
Su campo de misión fueron los enfermos, los pobres, los abandonados, los encarcelados y tantas personas heridas por la vida.

3️⃣ San Juan Bautista de Rossi entendió muy bien que el sacerdote es ministro de la misericordia.

No un funcionario de lo sagrado.
No un hombre encerrado en sí mismo.
No alguien que se limita a cumplir horarios.
Un sacerdote es un puente para que las almas vuelvan a Dios.

4️⃣ Su gran apostolado fue el sacramento de la reconciliación.

Pasaba muchas horas confesando.
Y allí, en el silencio del confesionario, devolvía a muchos la paz del alma.
Qué gran bien hace un sacerdote cuando no se cansa de perdonar en nombre de Cristo.

5️⃣ En una época que habla mucho de acompañar, san Juan Bautista de Rossi recuerda algo esencial:

la mayor sanación del corazón humano no está solo en ser escuchado.
Está en recibir la gracia.
Y esa gracia llega de modo precioso en la confesión sacramental.

6️⃣ No basta con escuchar heridas.

Hay que llevarlas a Cristo.
No basta con comprender la fragilidad.
Hay que abrir el alma al perdón de Dios.
No basta con decir “ánimo”.
Hay que anunciar que la misericordia existe y tiene un nombre: Jesucristo.

7️⃣ También sufrió en su propia salud.

No fue un santo de hierro, como si la santidad consistiera en no tener límites.
Fue un hombre frágil, probado, con enfermedades y cansancios.
Pero dejó que la gracia de Dios actuara en su debilidad.

8️⃣ Esto consuela mucho.

Dios no necesita instrumentos perfectos.
Necesita corazones disponibles.
La santidad sacerdotal no consiste en parecer invulnerable, sino en dejar que Cristo ame, perdone y sirva a través de la propia pobreza.

9️⃣ San Juan Bautista de Rossi fue conocido como un gran confesor.

Y quizá hoy deberíamos pedir por todos los sacerdotes confesores.
Para que tengan paciencia, delicadeza, claridad, amor a la verdad y entrañas de misericordia.
El confesionario no es tribunal de humillación.
Es tribunal de gracia.

🔟 También deberíamos pedir por nosotros.

Para no acostumbrarnos al pecado.
Para no retrasar indefinidamente la confesión.
Para no vivir de excusas.
Cristo no vino a maquillarnos un poco la conciencia.
Vino a resucitarnos por dentro.

1️⃣1️⃣ San Juan Bautista de Rossi murió en Roma el 23 de mayo de 1764.

Había gastado su vida sirviendo.
Y eso es lo que queda de verdad: no el ruido, no la apariencia, no el aplauso, sino la caridad ofrecida por Cristo y por las almas.

1️⃣2️⃣ Hoy pidamos su intercesión.

Por los sacerdotes.
Por los confesores.
Por quienes llevan años sin confesarse.
Por los pobres, los enfermos y los abandonados.
Y por todos los que necesitan descubrir que la misericordia de Dios no es una idea: es una gracia que se recibe.

San Juan Bautista de Rossi, ruega por nosotros.

Granito de arena de Esperanza...Sábado de María

 MARÍA, Llena de gracia.
En este Sábado dedicado a Ti,
Virgen María, te pedimos tu
protección y bendición
Sé nuestra guía, nuestro refugio y
nuestra Madre amorosa.
Bajo tu amparo nos ponemos hoy
y siempre

🌹🌹🌹

Salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.

Virgen María,
protégeme hoy con tu manto sagrado,
guíame por caminos de paz y bendición.

Que tu mirada amorosa ilumine mi día
y me cubra de tu tierna protección.

Amén

🌹🌹🌹


Bajo tu amparo nos acogemos.
Hoy camino de la mano de la Virgen María.
Que su corazón inmaculado ilumine
nuestro camino y nos conceda un día lleno
de gracia y esperanza.
¡Que Dios nos bendiga a través de su
Madre!


Amén
.

viernes, 22 de mayo de 2026

ORACIÓN PARA PEDIR UN FAVOR, SANTA RITA


Santa de lo Imposible. Oh Santa Patrona de los necesitados, Santa Rita, cuyas plegarias ante el Divino Señor son casi irresistibles, quien por la generosidad en otorgar favores has sido llamada Mediadora de los sin esperanza e incluso de lo Imposible; Santa Rita, tan humilde, tan pura, tan mortificada, tan paciente y de tan compadecido amor por Jesús Crucificado que podrías obtener de El cualquier cosa que le pidas. A cuenta de esto recurrimos confiados a ti, esperando, si no siempre alivio, al menos consuelo. Se favorable a nuestra petición, mostrando el poder de Dios a nombre de este/a suplicante, se generosa con nosotros, como lo has sido en tantos casos maravillosos, para la mas grande gloria de Dios, por la divulgación de tu propia devoción, y por el consuelo de aquellos que confían en ti. Prometemos, si nuestra petición es concedida, glorificar tu nombre, informando del favor concedido, para bendecir y cantar tus alabanzas por siempre. Confiando entonces en los méritos y poder ante el Sagrado Corazón de Jesús, te rogamos:

(Mencione ahora su petición)

Obten para nosotros nuestra petición:

Por los singulares méritos de tu infancia,
Por la perfecta unión con la Divina Voluntad,
Por los heroicos sufrimientos durante tu vida de casada,
Por el consuelo que experimentaste con la conversión de tu esposo,
Por el sacrificio de tus niños antes de verlos ofender gravemente a Dios,
Por tu milagrosa entrada al Convento,
Por las austeras penitencias y las sangrientas ofrendas tres veces al día.
Por el sufrimiento causado por la herida que recibiste con la espina del Salvador Crucificado;
Por el amor divino que consumió tu Corazón,
Por la notable devoción al Sagrado Sacramento, con el cual exististe por cuatro años,
Por la felicidad con la cual partiste de tus pruebas para reunirte con el Divino Esposo,
Por el ejemplo perfecto que diste a la gente de cada estado de vida.
Santa de lo Imposible

Oremos
Oh Dios, Quien en tu infinita ternura has sido bondadoso para escuchar la plegaria de Tu sierva, Santa Rita, y otorgas a su suplica lo que es imposible a la vista, conocimiento y esfuerzos, en recompensa de su compadecido amor y firme confianza en Tu promesa, ten piedad en nuestra adversidad y socorrenos en nuestras calamidades, que el no creyente pueda saber que Tu eres la recompensa del humilde, la defensa de los sin esperanza, y la fuerza de aquellos que confían en Ti, a través de Jesucristo, nuestro Señor. Amen


“Yo daré mi vida por ti” (Jn 13,37)


Después de haber hablado a Pedro del amor que debía tener, Jesús le predice el martirio que le es destinado. Declara así toda la confianza que pone en él.
Para darnos un ejemplo de amor y enseñarnos la mejor manera de amar, Jesús dijo a Pedro: “Cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras” (Jn 21,18). Jesús habló así porque Pedro había manifestado querer esto, desearlo, al exclamar “Yo daré mi vida por ti” (Jn 13,37) y al aclarar “Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré” (Mt 26,35). Jesús accede a su deseo. Le habla de ese modo no para atemorizarlo sino para reavivar su ardor. Conoce su amor y su impetuosidad, puede anunciarle el género de muerte que le es reservada. Pedro deseaba desde siempre vivir peligros por Cristo. Por eso Jesús pudo decirle “Ten confianza, tus deseos serán cumplidos. Lo que no has soportado en tu juventud, lo afrontarás en tu vejez”.
Para llamar la atención del lector, el evangelista agrega: “De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios” (Jn 21,19). Aprenderás con esta palabra que sufrir por Cristo es una gloria y un honor.

 San Juan Crisóstomo (c. 345-407)

presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilía sobre el Evangelio según Juan, 88 (PG 59. Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1971), trad. sc©evangelizo.org
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