San José, cuando sea rechazado por permanecer fiel a la verdad, dame valor para no negar a Cristo y fortaleza para permanecer fiel a Él hasta el final.
San José, cuando sea rechazado por permanecer fiel a la verdad, dame valor para no negar a Cristo y fortaleza para permanecer fiel a Él hasta el final.
Sólo Dios puede ser llamado padre de los espíritus, ya que los ha hecho, cuando lo ha querido. Los hombres únicamente tienen derecho al título de padres de nuestra carne. El diablo, en tanto que criatura espiritual, angélica, y buena en el origen, no tuvo otro padre que Dios, que le dio la existencia. Pero él se llenó de orgullo y dijo en su corazón “Me elevaré hasta la cima de las nubes y seré semejante al Altísimo” (cf. Is 14,13). Entonces se transformó en mentiroso y “no permaneció en la verdad” (cf. Jn 8,44). Más aún, sacando la mentira de su propio fondo, no se transformó sólo en el mentiroso sino también en padre de la mentira. Eso se ve bien cuando prometiendo al hombre la divinidad “Ustedes serán como dioses” (Gn3,5), no permanece en la verdad. Más aún, deviene homicida desde el comienzo cuando introduce a Adán en la condición mortal y, siendo además instigador del crimen, hace perecer a Abel por la mano de su hermano. (…)
Ser influéncer católico puede ser un verdadero apostolado. Pero también puede convertirse, casi sin darnos cuenta, en una tentación espiritual muy seria.
Faustino de Roma (c. 350) presbítero Tratado sobre la Trinidad.evangelizo.org
¿Fracasado tú?
San Cesáreo de Arlés (470-543)monje y obispo Sermon 159 ; CCL 104, 650.evangelizo.org
Afirma santo Tomás que Cristo nos recomendó por encima de todo la humildad, porque con ella se anula el principal impedimento para nuestra santificación. Todas las demás virtudes derivan de ella su valor. Sólo a ella le concede Dios sus dones, y los retira cuando ella desaparece. La dignidad y grandeza del hombre es don de Dios; su miseria, fruto de su corazón extraviado.
El abad san Macario, marchaba un día, desde la represa hacia su celda llevando hojas de palmera, cuando se encontró de pronto con el diablo. El espíritu tenebroso quiso impresionarlo con una hoz que llevaba en su mano, pero le fue imposible. Entonces le dijo:
—¿Qué fuerza emana de ti, Macario, que soy impotente contra ti? Todo lo que tú haces, yo lo hago también: tú ayunas y yo no como nada; tú velas y yo no duermo. Pero, me aventajas en un punto. Macario le preguntó cuál era. Él le dijo:
—Tu humildad. Por su causa yo no puedo nada contra ti.
Escribió santa Faustina Kowalska: “A un alma humilde Dios no niega nada; ella influye en el destino del mundo entero; Dios la eleva hasta su trono y cuanto más ella se humilla tanto más Dios se inclina hacia ella, la persigue con sus gracias y la acompaña en cada momento con su poder. Tal alma está unida a Dios de modo más profundo”. Aprecia los actos de humildad.
Padre Natalio