Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

domingo, 31 de mayo de 2026

Hoy también recordamos a San Noé Mawaggali, mártir de Uganda.


Uno de esos santos que no llenan titulares, pero sostienen la Iglesia con una fidelidad humilde y concreta.

1️⃣ San Noé Mawaggali fue uno de los mártires cristianos de Uganda, perseguidos durante el reinado de Mwanga II.

Había conocido a Cristo, había recibido el Bautismo y no quiso abandonar la fe cuando llegó la hora de la prueba.

2️⃣ Cuando comenzó la persecución, pudo huir.

Pero no quiso abandonar a los cristianos ni separarse de la misión que había recibido. Hay momentos en los que la fidelidad no se demuestra con grandes discursos, sino permaneciendo junto a Cristo.

3️⃣ Fue martirizado el 31 de mayo de 1886.

La tradición recoge que ofreció su pecho a las lanzas de los soldados y murió colgado de un árbol, entregando la vida por Cristo.

4️⃣ Su martirio nos recuerda que la fe no es una idea que se defiende solo cuando todo va bien.

La fe verdadera arraiga en el corazón y permanece cuando llegan la burla, la presión, el miedo o la persecución.

5️⃣ San Noé Mawaggali fue un cristiano unido a Cristo hasta el final.

Y ahí se ve la fuerza de la gracia: Dios puede sostener a un corazón humano incluso ante la violencia y la muerte.

6️⃣ Hoy, junto a la Visitación de María y Santa Petronila, San Noé Mawaggali nos recuerda que la santidad tiene muchos rostros.

María lleva a Cristo con caridad. Petronila testimonia la fidelidad antigua de Roma. Noé Mawaggali muestra la fortaleza de la Iglesia joven de África.

7️⃣ Que San Noé Mawaggali interceda por los cristianos perseguidos.

Y también por nosotros, para que no tengamos una fe cómoda, sino una fe fiel, capaz de permanecer en Cristo cuando seguirle empieza a costar.

Visitación de la Virgen María a su prima Isabel.

 


Hoy, aunque por ser domingo no podamos celebrar litúrgicamente la fiesta, la Iglesia recuerda la Visitación de la Virgen María a su prima Isabel.


Una escena breve, familiar, casi doméstica. Y, sin embargo, llena de Evangelio.

1️⃣ María acaba de recibir el anuncio del ángel. Lleva ya en su seno al Hijo de Dios. Y lo primero que hace no es encerrarse en sí misma, ni recrearse en lo recibido: se pone en camino.

La gracia auténtica nunca nos encierra. Nos pone en salida.

2️⃣ María va “deprisa” a la montaña. No por ansiedad, sino por caridad.

Hay una prisa que viene del ruido. Y hay una santa prisa que nace del amor: cuando alguien necesita ayuda, el corazón no se entretiene demasiado.

3️⃣ La Visitación nos enseña que María no es una mujer centrada en sí misma.

Ha recibido el mayor don que una criatura puede recibir, y precisamente por eso se hace servidora. La llena de gracia se convierte en ayuda concreta.

4️⃣ Isabel representa a tantos que esperan una visita de Dios.

Y Dios llega a su casa a través de María. Esta es una gran lección: muchas veces el Señor consuela, sostiene y anima mediante personas humildes que se acercan con discreción.

5️⃣ “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”

Isabel reconoce el misterio. No ve solo a una prima que llega. Reconoce a la Madre del Señor. Donde está María, Cristo viene con ella.

6️⃣ También Juan Bautista salta de alegría en el seno de Isabel.

Antes de predicar, antes de hablar, antes de señalar al Cordero, ya reconoce la presencia de Cristo. La vida escondida también puede estar llena de Dios.

7️⃣ La Visitación nos recuerda algo muy necesario: la fe cristiana no desprecia lo pequeño.

Una casa, dos mujeres, un saludo, una ayuda familiar. Y ahí está actuando Dios. El Evangelio no siempre entra haciendo ruido. A veces entra por la puerta de casa.

8️⃣ María no lleva un discurso complicado. Lleva a Cristo.

Esa es también la misión de la Iglesia: no llevarse a sí misma, no buscar protagonismo, no imponer ocurrencias, sino llevar a Cristo con humildad y verdad.

9️⃣ El Magníficat brota de un corazón que sabe mirar la historia desde Dios.

María no se atribuye nada. Todo lo remite al Señor: “El Poderoso ha hecho obras grandes en mí”. La verdadera humildad no niega los dones: reconoce de quién vienen.

🔟 En la Visitación vemos cómo actúa la gracia.

Dios entra en una vida, la transforma y la convierte en bendición para otros. María recibe a Cristo y, al llevarlo, alegra una casa entera.

1️⃣1️⃣ También nosotros estamos llamados a vivir así.

Recibir a Cristo en la Eucaristía, escuchar su Palabra, dejarnos tocar por su gracia, y después salir al encuentro de quienes necesitan consuelo, compañía, ayuda o esperanza.

1️⃣2️⃣ Que la Virgen de la Visitación nos enseñe a no guardar para nosotros lo que Dios nos da.

Que nos haga más atentos, más disponibles y más dóciles. Y que, como ella, llevemos a Cristo allí donde falta alegría.

Santísima Trinidad


 La Santísima Trinidad no es un problema para resolver, sino un misterio para adorar
Dios no se revela como soledad cerrada, sino como comunión de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Y ese misterio toca nuestra vida más de lo que pensamos.

1️⃣ Moisés sube al Sinaí con las tablas de piedra, pero allí no encuentra a un Dios frío ni distante.

El Señor se revela así: «Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad».

La primera palabra de Dios sobre sí mismo es misericordia.

2️⃣ La Trinidad nos enseña que Dios no es arbitrariedad ni capricho.

Dios es amor eterno. Antes de crear el mundo, Dios ya era amor: el Padre ama al Hijo, el Hijo recibe y responde a ese amor, y el Espíritu Santo es la comunión viva de ese amor.

3️⃣ Por eso el Evangelio de hoy dice una de las frases más grandes de toda la Escritura:

«Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único».

No dice: tanto juzgó Dios al mundo.
No dice: tanto despreció Dios al mundo.
Dice: tanto amó.
4️⃣ El Padre envía al Hijo no para condenar, sino para salvar.
Cristo no viene a humillar nuestra miseria, sino a cargar con ella. No viene a destruir al pecador, sino a sacarlo de la muerte y devolverle la vida.

Eso es el corazón del Evangelio.

5️⃣ Pero el amor de Dios no es una idea bonita.

San Pablo lo expresa en la segunda lectura con una bendición que seguimos usando en la liturgia:

«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros».

6️⃣ Ahí está resumida la vida cristiana:

vivir de la gracia de Cristo, sabernos amados por el Padre y dejarnos conducir por la comunión del Espíritu Santo.

No somos cristianos por una teoría: somos cristianos porque Dios nos ha introducido en su propia vida.

7️⃣ La Trinidad también corrige nuestra manera de vivir.

Si Dios es comunión, el cristiano no puede vivir instalado en la división, el resentimiento o la autosuficiencia.

Por eso san Pablo dice: «Alegraos, enmendaos, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz».

8️⃣ Creer en la Trinidad no es repetir una fórmula complicada.

Es aprender a vivir como hijos del Padre, unidos a Cristo y movidos por el Espíritu Santo.

Es dejar que la gracia de Dios ordene la inteligencia, purifique el corazón y sane las relaciones.

9️⃣ Cada vez que hacemos la señal de la cruz, confesamos el misterio central de nuestra fe.

No es un gesto automático. Es decir con el cuerpo entero: pertenezco al Padre, he sido redimido por el Hijo y quiero vivir en el Espíritu Santo.

Conviene hacerlo bien. Sin prisa. Con fe.

🔟 Hoy la Iglesia nos invita a mirar a Dios y adorarlo.

No para entenderlo todo, sino para dejarnos amar por Él.

Porque al final, el misterio de la Trinidad no nos aleja de Dios: nos revela que Dios se ha acercado tanto que ha querido hacernos partícipes de su vida.

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Daniel 3) SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

 


Que nuestra mirada permanezca fija en Ti y que nada nos aparte de Tu paz.


Señor mío y Dios mío, al comenzar este nuevo día levantamos nuestra alma y nuestro corazón para bendecirte y alabarte para siempre. Bendito eres Tú, Dios de nuestros padres, santo y glorioso en Tu nombre, grande en misericordia y eterno en fidelidad.

Hoy queremos caminar bajo Tu mirada, confiando en que Tu presencia sostiene nuestra vida, nuestras luchas, nuestras esperanzas y también nuestros silencios.
Bendito seas en el templo santo y glorioso, bendito seas en el trono de Tu reino, porque todo cuanto existe proclama Tu grandeza.

Haz que también nuestra vida Te glorifique con obras de amor, paciencia, humildad y fe.
Que nunca olvidemos que aun en medio de las pruebas Tú permaneces reinando con justicia, sabiduría y bondad infinita.

Señor, Tú que penetras los abismos y conoces lo más profundo de nuestro corazón, ilumina nuestros pensamientos, fortalece nuestra voluntad y danos serenidad para enfrentar este día.

Que nuestra mirada permanezca fija en Ti y que nada nos aparte de Tu paz. Cúbrenos con Tu gracia, acompaña nuestros pasos y permite que seamos reflejo de Tu luz para quienes encontremos hoy en el camino.

Te damos gracias por la vida, por el descanso, por las oportunidades nuevas y por Tu amor que nunca se agota.

Recibe nuestra oración de esta mañana y que toda nuestra vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.

"Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo".

Amén.

¡Un solo Dios eterno, Padre, Hijo y Espíritu Santo!


Hay un solo Dios, sin principio, sin causa, que no puede ser limitado ni por alguien anterior a él, ni por alguien que vendría después. Él está envuelto de eternidad, de infinito. Padre grande de un Hijo único, bueno y grande, que ha engendrado sin nada carnal porque es espíritu. El Hijo de Dios, Dios único y otro, pero no otro en su divinidad. Él es la impronta del Padre, Hijo único del que es sin principio, el Único del Único y su igual. El Padre permanece Padre enteramente. Él, el Hijo, es el autor y Señor del mundo, fuerza y pensamiento del Padre. (…)
Temblemos ante la grandeza del Espíritu, que es igualmente Dios, y por el que he conocido a Dios. Él es manifiestamente Dios y hace aparecer Dios acá abajo. Es todopoderosos, distribuye los dones diversos, inspira los cantos del coro de los bienaventurados, da la vida a los seres celestes y terrestres, reina en las alturas. Es la fuerza divina, actúa por su movimiento propio. No es el Hijo, ya que el Padre excelente tiene un Hijo Único, pleno de bondad. El Espíritu es la divinidad invisible, con igual gloria.

 San Gregorio Nacianceno (330-390)

obispo y doctor de la Iglesia
Poemas dogmáticos, I-II (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1972), trad. sc©evangelizo.org

sábado, 30 de mayo de 2026

ORACIÓN EN HONOR AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA




1. Amabilísimo Corazón de María, que ardéis continuamente en vivas llamas de amor divino; por él os suplico, Madre mía amorosísima, abraséis mi tibio corazón en ese divino fuego en que estáis toda inflamada. Avemaría y Gloria.

2. Purísimo Corazón de María, de quien brota la hermosa azucena de virginal pureza. Por ella os pido, Madre mía inmaculada, purifiquéis mi impuro corazón, infundiendo en él la pureza y castidad. Avemaría y Gloria.

3. Afligidísimo Corazón de María, traspasado con la espada de dolor por la pasión y muerte de vuestro querido Hijo Jesús, y por las ofensas que de continuo se hacen a su Divina Majestad; dignaos, Madre mía dolorida, penetrar mi duro corazón con un vivo dolor de mis pecados y con el más amargo sentimiento de los ultrajes e injurias que está recibiendo de los pecadores el Divino Corazón de mi adorable Redentor. Avemaría y Gloria.

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Granito de arena de Esperanza...Sábado de María

 MARÍA, Llena de gracia,

En este Sábado dedicado a ti,
Virgen María, te pedimos tu
protección y bendición

Sé nuestra guía, nuestro refugio y
nuestra Madre amorosa.

Bajo tu amparo nos ponemos hoy
y siempre




Oración a la Virgen de Caacupé

Santísima Madre de Dios y Madre nuestra, desde tu santuario de Caacupé, cubre con tu manto protector a todos tus devotos y a todo el Paraguay.
Intercede por nuestras familias, por los desvalidos y todos los necesitados de perdón y misericordia. Protege a nuestra Iglesia, alcanza la luz a los magistrados para que hagan justicia, y haz reinar la paz entre los hombres.
Después de la gracia particular que hoy te pedimos, alcánzanos también la gracia mayor de perseverar en nuestra fe y amor para merecer las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
A ti, Madre querida, clamamos para que nos obtengas tan gran favor. Amén.

viernes, 29 de mayo de 2026

Oración al Santísimo Corazón de Jesús


Santísimo Corazón de Jesús,
vengo a Ti tal como soy, un pecador
con mis preocupaciones, mis esperanzas, mis miedos, mis confusiones, mis dolores y mis sueños.

Tú sabes lo que necesito incluso antes de que lo pida.
Por favor, bendice a mi familia, guía mis decisiones,
sana lo que duele en mi vida, fortaléceme,
ayúdame y provee para todas mis necesidades.

Perdóname por mis pecados,
fortaléceme en tiempos de debilidad,
levántame siempre que caiga en vicios
y dame paz cuando mi corazón esté turbado.

Ayúdame a confiar en Ti cada día más,
a amar como Tú, y a seguir Tu voluntad.
Expulsa de mí las ansiedades y el odio
Aliméntame con tu Amor y Misericordia

Santísimo Corazón de Jesús,
coloco todo lo referente a mi vida, familia, trabajo,
fe, emociones y sentimientos en Tus manos.
Ocúpate de todo.
Amén.

jueves, 28 de mayo de 2026

ORACIONES PARA ANTES DE LA COMUNIÓN



ACTO DE FE
¡Señor mío Jesucristo!, creo firmemente que voy a recibir tu Cuerpo, tu Sangre, tu Alma y tu Divinidad.

ACTO DE ESPERANZA
Espero, Señor, que ya que te das todo a mí, en la Eucaristía tendrás misericordia de mí y me otorgarás las gracias necesarias para mi salvación eterna.

ACTO DE CARIDAD
Dios mío, te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas y sobre todas las cosas.

ACTO DE ADORACIÓN
¡Señor!, te adoro y te reconozco como mi Creador, Redentor y soberano Dueño.

COMUNIÓN ESPIRITUAL
Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los Santos.

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 99)


Señor mío y Dios mío, en esta mañana acudimos a Ti con alegría y gratitud, porque Tú eres nuestro Dios y nosotros somos Tu pueblo, el rebaño que amorosamente conduces con paciencia, misericordia y fidelidad. Gracias por un nuevo día, por Tu presencia constante en nuestra vida y por nunca abandonarnos aun en medio de nuestras luchas y fragilidades.

Haz que hoy podamos servirte con un corazón humilde y alegre, reconociendo que todo cuanto somos y tenemos proviene de Ti. Tú nos has creado, nos sostienes y nos llamas constantemente a caminar bajo Tu voluntad y Tu amor. Que nunca olvidemos que pertenecemos a Ti y que solo en Tu presencia encuentra descanso verdadero nuestra alma.

Permite, Señor mío y Dios mío, que entremos espiritualmente en Tus atrios dando gracias, alabándote incluso en medio de las pruebas, confiando en que Tu misericordia es eterna y que Tu fidelidad jamás se acaba. Enséñanos a reconocer Tus bendiciones en las pequeñas cosas: en una palabra que consuela, en una conversación providencial, en una sonrisa sincera, en la oración silenciosa y en cada instante donde Tu gracia se hace presente.

Que este día podamos llevar paz, esperanza y caridad a quienes encontremos en el camino. Aparta de nosotros todo orgullo, dureza o desesperanza, y danos un corazón dócil para escuchar Tu voz y perseverar siempre en el bien.

Señor mío y Dios mío, reina en nuestros hogares, en nuestras decisiones y en todo aquello que llevamos dentro del corazón. Que toda nuestra vida sea testimonio de Tu bondad y de Tu infinita misericordia.

Amén.

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