Señor, quiero tener hoy la capacidad de escuchar tus inspiraciones, dejarme instruir por tu Palabra pues Ella me conduce por caminos seguros y alegres.
Analizar y comprender lo que sucede en mi interior, a la luz de tu Verdad, me hará crecer en sentido pleno, abriendo mi corazón a tus consejos.
Ayúdame a no buscar la fama, a desprenderme de ese deseo obstinado por ser apreciado, a procurar el último lugar y ser aquel que sólo vive para servir.
Tú no desprecias un corazón humillado, por eso, acudo a tu compasión para que restaures en mí todo aquello que perdí debido mis actitudes equivocadas.
El peor enemigo lo tengo en mi corazón, cuando dejo que me gobiernen los malos deseos y la inclinación terrena de destacarme y brillar entre los demás.
Oh Señor, dame un corazón lleno de un amor. Libérame de rencores y odios que dañan mi corazón y no me permiten alcanzar la grandeza ante tus ojos.
Tú eres el Dios del perdón, por eso, te confieso todos mis pecados, confiado en la promesa de que me restaures y me sanes.
Ayúdame ahora, con tu Gracia y tu Poder, a no desviarme del proyecto de salvación que me tienes guardado y a actuar según tu voluntad. Amén
