Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

sábado, 19 de septiembre de 2026

Hoy celebramos a San Genaro, obispo de Benevento y mártir, uno de los santos más queridos de Italia.



Su sangre, conservada desde hace siglos en Nápoles, sigue recordando una verdad mucho mayor: hay una fe por la que merece la pena entregar la vida.

1️⃣ San Genaro nació probablemente en la segunda mitad del siglo III, en Nápoles o en Benevento.

Llegó a ser obispo de Benevento y destacó por su caridad con los pobres. Era querido por los cristianos y respetado incluso por quienes no compartían su fe.

2️⃣ Todo cambió con la persecución de Diocleciano.

A partir del año 303, profesar públicamente la fe cristiana podía conducir a la cárcel, la tortura y la muerte.
Genaro sabía perfectamente el peligro. Y permaneció junto a los suyos.

3️⃣ Cuando el diácono Sosio fue encarcelado por su fe, Genaro acudió a visitarlo acompañado del diácono Festo y del lector Desiderio.

Podía haberse protegido.
Prefirió ejercer hasta el final aquello para lo que había sido consagrado: ser pastor.

4️⃣ Su fidelidad le costó la libertad.

Genaro y sus compañeros fueron detenidos y condenados. Finalmente fueron llevados cerca de Pozzuoli, donde sufrieron el martirio por decapitación a comienzos del siglo IV.
La Iglesia comenzó muy pronto a venerar su memoria.

5️⃣ La tradición cuenta que una mujer llamada Eusebia recogió parte de la sangre del mártir y la conservó en dos ampollas.

Aquellas reliquias terminarían vinculadas para siempre a la ciudad de Nápoles y a uno de los fenómenos religiosos más conocidos del cristianismo.

6️⃣ En determinados días del año, la sangre conservada en las ampollas pasa tradicionalmente de un estado sólido a líquido.

Entre esas fechas está precisamente el 19 de septiembre, fiesta litúrgica de San Genaro.
Es la célebre licuefacción de la sangre de San Genaro.

7️⃣ Pero sería una lástima quedarnos solamente con el prodigio.

La verdadera grandeza de San Genaro ocurrió antes de que nadie recogiera su sangre:
la derramó por Cristo.

La reliquia resulta impresionante porque detrás de ella hubo un hombre que prefirió perder la vida antes que perder la fe.

8️⃣ Y hay algo especialmente hermoso en su martirio.

Genaro era obispo.
Cuando llegó la persecución, permaneció cerca de sus sacerdotes, diáconos y fieles. El pastor compartió la suerte del rebaño.
El episcopado se convirtió así en entrega hasta la sangre.

9️⃣ San Genaro nos recuerda que la fe cristiana no es una decoración para los días tranquilos.

La fe se demuestra cuando permanecer junto a Cristo cuesta algo.
Quizá nosotros nunca tengamos que derramar nuestra sangre.
Pero todos tendremos que aprender a entregar nuestra vida.

🔟 San Pablo VI, hablando precisamente de la sangre de San Genaro, pidió que, así como aquella sangre vuelve a cobrar vida en la fiesta, también la fe del pueblo volviera a encenderse.

Esa sigue siendo una magnífica oración para hoy:
que nuestra fe vuelva a arder.
San Genaro, obispo y mártir, ruega por nosotros.

Que sepamos permanecer fieles a Cristo en las pequeñas pruebas de cada día y, si llegara la hora de una entrega mayor, que Él nos encuentre firmes en la fe.

Espíritu Santo, libéranos de Ansiedad

 Hay un tipo de cansancio que no se quita durmiendo.

Es el de la mente que no para, el de acostarte agotado y seguir repasando todo en tu cabeza.

Miedo por lo que viene, tristeza por lo que fue, ansiedad por lo que no puedes controlar.

Muchos lo viven en silencio, sonríen de día, pero de noche el corazón se oprime como nunca.

Por eso esta oración al Espíritu Santo no es solo una "oración bonita" más. Es necesaria para ponerse en su Presencia.

Nos recuerda algo: nuestras fuerzas no bastan y debemos buscar la Fuerza de Aquel que lo sostiene todo.

Él quiere traer esa paz que sobrepasa todo entendimiento y que el mundo no es capaz de dar.

Si hoy es uno de esos días pesados para ti, deja que esta imagen se quede un momento contigo.

Y si lo sientes, con un corazón disponible, puedes decirle:

Ven, Espíritu Santo, ven...



Oh, Divino Espíritu, extiende tu unción
poderosa sobre los corazones que están
llenos de miedo, tristeza, ansiedad y
preocupación. Abraza a los que no logran
conciliar el sueño y a quienes las cargas
les oprime el corazón. Derrama tu fuerza y
tu unción sanadora, y haz que tu Paz, que
sobrepasa todo entendimiento, renueve a
los que están debilitados, y aprendan a
descansar en tu Divina Providencia.
Calma la ansiedad de los corazones
atribulados. Nada tememos, porque
eres nuestro refugio y fortaleza
Amén

El grano que cayó en tierra buena..., dio fruto al ciento por uno


Si me preguntáis qué es lo que quiere decir Jesucristo al hablar de ese sembrador que salió de madrugada a esparcir la semilla en su campo, hermanos, os digo que ese sembrador es el mismo buen Dios que comienza a trabajar para nuestra salvación desde el comienzo del mundo enviándonos profetas antes de la venida del Mesías para enseñarnos que debíamos ser salvados. No se contentó enviándonos a sus servidores, sino que vino él mismo y nos señaló el camino que debíamos tomar, y nos anunció la palabra santa.

¿Sabéis lo que es una persona que no se alimenta de esta palabra santa?... Se parece a un enfermo sin médico, a un viajero extraviado sin guía, a un pobre sin recursos. Es del todo imposible, hermanos, amar a Dios y contentarle sin alimentarse de esta palabra divina. ¿Qué es lo que puede llevar a ligarnos a él sino el conocerlo? ¿Y quién nos le hace conocer con todas sus perfecciones, sus bellezas y su amor por nosotros, si no es la Palabra de Dios que nos enseña todo lo que él ha hecho por nosotros y los bienes que nos prepara en la otra vida?

 San Juan María Vianney (1786-1859)

presbítero, párroco de Ars
Sermón.evangelizo.org

BAJO TU AMPARO MARÍA, MADRE MÍA

A veces no sabemos qué decir, pero el cielo sí entiende un Ave María rezada con el corazón.

Hoy queremos poner bajo el amparo de María a todos los demás. Por ese nombre que no te deja dormir, por esa familia que está pasando una prueba, por ese corazón que necesita paz.
Nuestra Madre conoce cada necesidad antes de que se la digamos.
Y cuando le rezas a Ella, nunca te deja con las manos vacías.
Acá te lo dejo, para que la invoques conmigo, si lo deseas, despacio, por alguien más, o por ti.


Dios te salve, María,
llena de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores ahora
y en la hora de nuestra muerte.
Amén.






viernes, 18 de septiembre de 2026

HOY RECORDAMOS TAMBIÉN A SAN JOSÉ DE CUPERTINO



18 de septiembre

Sacerdote franciscano de profunda humildad, oración y abandono en Dios.

San José de Cupertino fue agraciado con extraordinarios dones místicos: experimentaba profundos éxtasis y arrobamientos durante la oración y, en numerosas ocasiones, llegó incluso a levitar, especialmente cuando su corazón quedaba arrebatado por la contemplación de Dios, de la Eucaristía y de los misterios de la fe.

Sin embargo, lo extraordinario de su vida no fueron solamente estos fenómenos, sino la humildad y obediencia con las que los vivió. Nunca buscó llamar la atención sobre sí mismo: quería que todo condujera a Dios.

Habiendo experimentado grandes dificultades para los estudios, hoy es especialmente invocado como patrono de los estudiantes y de quienes afrontan exámenes. También es patrono de los aviadores.

San José de Cupertino nos recuerda que nuestras limitaciones no son un obstáculo para Dios cuando ponemos nuestra vida enteramente en sus manos.

San José de Cupertino, ruega por nosotros.

Reflexión de hoy,18 de setiembre

 


Las grandes revoluciones de la historia nunca se sostienen solo por los rostros famosos, sino por la red silenciosa que opera detrás de escena.

​Piensa en esa banda legendaria que llena estadios. Ves al cantante brillar bajo los reflectores, pero no ves al equipo que cargó los instrumentos de madrugada, ni a quienes pagaron su primera gira cuando nadie creía en ellos. Sin esa base invisible, el escenario simplemente se derrumba.

​En nuestra propia vida pasa igual. A veces creemos que el éxito de un proyecto, de un negocio o de una familia recae únicamente en la figura principal. Pero la realidad es que nadie llega lejos caminando solo. Siempre hay manos anónimas sosteniendo la escalera para que otros suban.

​Esas personas no buscan los aplausos. Su única motivación es que el propósito se cumpla y la misión salga adelante. Y es precisamente aquí donde la historia nos enseña algo fascinante.

​Imagina a un hombre recorriendo caminos polvorientos hace dos mil años, cambiando por completo la forma de entender el mundo. La costumbre de aquella época dictaba que solo los hombres influyentes debían formar parte de un círculo íntimo. Pero este líder decidió romper el molde.

​Es como cuando atraviesas una crisis profunda, una enfermedad o un momento de oscuridad, y alguien te ayuda a salir del hoyo. Al sanar, tu gratitud es tan inmensa que decides dedicar tu tiempo y tu dinero a esa misma causa. No por obligación, sino porque el cuidado que recibiste te transformó desde adentro.

​Ese es el corazón de Lucas 8, 1-3. Jesús recorría los poblados predicando, acompañado por los Doce. Pero el verdadero motor financiero y logístico de su misión eran mujeres. María Magdalena, Juana, Susana y muchas otras que habían sido sanadas por Él. Ellas no eran espectadoras pasivas; usaban sus propios bienes para sostener y hacer posible todo su ministerio.

​Haz una pausa y mira a tu alrededor. Reconoce y agradece a quienes te sostienen en silencio día con día, y pregúntate a quién estás impulsando tú. Sé ese motor indispensable en la vida de alguien más y usa tus propios recursos y talentos para ayudar a otros a cumplir su propósito.

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Salmo 16)

 


Escúchanos, Señor. Bajo la sombra de Tus alas queremos estar.

Señor mío y Dios mío:

Aquí estamos, una mañana más, delante de Ti.

No venimos porque tengamos todas las respuestas ni porque sepamos siempre cómo expresar lo que llevamos dentro. Venimos porque sabemos que nos escuchas.

Tú conoces las palabras que pronunciamos y también aquellas que nunca llegan a salir de nuestros labios. Conoces nuestras preocupaciones y nuestros silencios, nuestras esperanzas y nuestras súplicas, incluso aquellas que repetimos tantas veces sin saber cuándo llegará la respuesta.

Por eso hoy elevamos nuevamente nuestra voz hacia Ti.

Atiéndenos, Señor, y escucha nuestra oración.

Cuando necesitemos hablarte, escúchanos.
Cuando no encontremos palabras, compréndenos.
Cuando sintamos miedo, danos confianza.
Cuando tengamos que esperar, danos paciencia.
Cuando nos falten fuerzas, sostennos.
Cuando nuestra fe se debilite, fortalécenos.
Cuando nos sintamos perdidos, guíanos.
Y cuando nos alejemos de Ti, llámanos de nuevo.

No queremos acudir a Ti solamente cuando algo nos preocupa. Queremos aprender también a permanecer contigo, a buscarte por Ti mismo, a agradecer Tu presencia y a descubrir la alegría sencilla de sabernos cerca de Ti.

Guárdanos, Señor, como a las niñas de Tus ojos.

Bajo la sombra de Tus alas, protege nuestras familias, guarda nuestros hogares, bendice nuestros trabajos y acompaña nuestros caminos.

Guarda a quienes amamos.
Acompaña a quienes atraviesan momentos difíciles.
Consuela a quienes sufren.
Fortalece a quienes sienten que ya no pueden más.
Y recibe aquellas intenciones que hoy ponemos silenciosamente ante Ti.

Y si durante este día algo perturba nuestra paz, enséñanos a volver a Ti. Que sepamos detenernos un instante, levantar el corazón y recordar:

Dios está aquí.
Dios me escucha.
Dios no me abandona.

Pero danos todavía algo más, Señor mío y Dios mío.

Que después de buscar Tus dones, aprendamos a buscar Tu rostro.
Que después de pedir Tu ayuda, aprendamos a desear Tu presencia.
Que después de recibir Tus bendiciones, aprendamos a darte gracias.
Que después de escuchar Tu Palabra, aprendamos a vivirla.
Y que después de encontrarte, aprendamos a permanecer contigo.

Que nuestra oración no termine cuando recibamos aquello que esperamos, porque Tú eres lo que verdaderamente busca nuestro corazón.

Y así, al despertar cada mañana y al llegar un día al término de nuestro camino, que permanezca en nosotros la esperanza del salmista: contemplar Tu rostro y saciarnos para siempre de Tu presencia.

Escúchanos, Señor.
Guárdanos cerca de Ti.
Escóndenos bajo la sombra de Tus alas.

Callar sobre uno mismo es humildad...


Callar sobre los defectos de otros es caridad.
Callar cuando se está sufriendo es heroísmo.
Callar cuando otro habla es delicadeza.
Callar cuando no hay necesidad de hablar es prudencia.
Callar cuando Dios nos habla al corazón es silencio.
Callar ante el sufrimiento ajeno es cobardía.
Callar ante la injusticia es flaqueza.
Hablar de uno mismo es vanidad.
Hablar debiendo callar es necedad.
Pero hablar oportunamente es acierto.
Hablar ante una injusticia es valentía.
Hablar para defender es compasión.
Hablar con sinceridad es rectitud.
Hablar para rectificar es un deber.
Aprendamos antes a callar, para poder hablar con acierto y tino, porque si la palabra es plata, el silencio es oro."

San Agustín de Hipona

El divino Corazón atraído por nuestra miseria

 




Un día, la meditación lleva a Gertrudis a tomar conciencia de su miseria interior. Esto le causa un gran desprecio de sí misma y ansiosa y turbada se pregunta cómo será posible gustar a Dios, que ve en ella todas las manchas. Dónde ella sólo descubre una mancha, su divina y penetrante mirada puede ver una infinidad.

El consuelo le es dado a Gertrudis con esta respuesta divina: “El amor rende amable al amado”. Ella comprende con esto que, sobre la tierra, entre los hombres, el amor tiene tanta fuerza, que la fealdad misma place al amante, gracias al amor que tiene. Hasta hacerle desear a veces, por amor, parecerse al amado. ¿Cómo dudar qué quien es Dios Caridad no pueda, por virtud de su amor, rendir amables a los que ama? (…)

Otra vez, el recuerdo de sus faltas pasadas la puso en tal confusión, que Gertrudis trató de esconderse para siempre. He aquí que el Señor se inclinó hacia ella con tanta reverencia, que toda la corte celestial, admirativa, trató de retenerla. Entonces el Señor respondió: “No puedo absolutamente dejar de unirme a quien, con las sólidas cuerdas de la humildad, atrae hacia ella a mi divino Corazón”.

Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301)

monja benedictina
El Heraldo, Libro III (SC 143. Œuvres spirituelles, Cerf, 1968), trad. sc©evangelizo.org

jueves, 17 de septiembre de 2026

Santa Hildegarda de Bingen

 Hoy celebramos a Santa Hildegarda de Bingen, monja benedictina, abadesa, mística y Doctora de la Iglesia.


Una de las mujeres más extraordinarias de la Edad Media: escribió sobre teología, música, naturaleza y medicina.
Pero todo en ella partía de una única fuente: Dios.

1️⃣ Hildegarda nació en Alemania en 1098.

Desde muy joven fue entregada a la vida religiosa y terminó abrazando la Regla de San Benito.
Su existencia estuvo marcada por la oración, la liturgia, el silencio y la escucha de la Palabra de Dios.
Ahí comenzó todo.

2️⃣ Desde niña tuvo experiencias místicas que durante muchos años guardó con gran discreción.

No las buscaba ni presumía de ellas.
Incluso sentía temor ante la misión de poner por escrito lo que contemplaba.
La verdadera mística suele ir acompañada de humildad, no de exhibicionismo.

3️⃣ Ya adulta comenzó a escribir sus visiones.

Su obra más conocida es el Scivias, «Conoce los caminos», una gran exposición de la historia de la salvación, la Iglesia, los sacramentos y la vida cristiana expresada mediante un impresionante lenguaje simbólico.

4️⃣ Algo esencial: Hildegarda no se consideraba dueña de una revelación privada independiente de la Iglesia.

Buscó discernimiento.
Consultó, entre otros, a San Bernardo de Claraval.
Y su experiencia espiritual fue examinada por la autoridad eclesial.
La auténtica mística nunca teme el discernimiento de la Iglesia.

5️⃣ Sus escritos contienen imágenes extraordinarias: luz, fuego, armonía, cosmos, creación…

Pero su finalidad no era alimentar la curiosidad.
Quería conducir al hombre a reconocer a Dios como Creador y llamar al cristiano a una vida coherente con el Evangelio.

6️⃣ Hildegarda contemplaba la creación como obra de Dios.

Estudió plantas, animales y distintos remedios utilizados en su época.
Esto ha hecho que hoy algunos se fijen solamente en su interés por la naturaleza.
Pero separar esa dimensión de su fe sería no comprenderla.
Para ella, la creación remitía continuamente al Creador.

7️⃣ También fue compositora.

Nos han llegado numerosas piezas litúrgicas y espirituales de una belleza singular.
Para Hildegarda, la música no era simplemente entretenimiento.
Era una forma de elevar el alma y devolverla hacia aquella armonía para la que había sido creada.

8️⃣ Y no fue una mujer encerrada en sus propios pensamientos.

Fundó comunidades, acompañó a sus monjas, mantuvo una amplísima correspondencia y habló con claridad a personas poderosas de su tiempo.
Su vida contemplativa no la alejó de la realidad.
La hizo contemplarla desde Dios.

9️⃣ Incluso cuando tenía que corregir, lo hacía desde una profunda conciencia de misión.

La mística cristiana no consiste en refugiarse en experiencias agradables.
Los profetas contemplan a Dios precisamente para poder mirar después el mundo con los ojos de Dios.

🔟 Benedicto XVI vio en ella una figura extraordinariamente actual.

Destacó su sabiduría espiritual, su santidad y esa armonía entre doctrina y vida cotidiana que caracteriza a los verdaderos maestros cristianos.
En 2012 la proclamó Doctora de la Iglesia universal.

1️⃣1️⃣ Y quizá ahí encontramos una enseñanza especialmente necesaria hoy.

No tenemos que elegir entre fe e inteligencia.
Ni entre oración y cultura.
Ni entre contemplar a Dios y estudiar su creación.
Cuando todo ocupa su lugar, la verdad conduce hacia su fuente.
Y su fuente es Dios.

1️⃣2️⃣ Santa Hildegarda nos recuerda además algo esencial:

los grandes dones no se reciben para construir una personalidad fascinante alrededor de uno mismo.
Se reciben para servir.
Inteligencia, sensibilidad artística, conocimiento, oración, creatividad…
Todo puede convertirse en alabanza a Dios.
Una mujer del siglo XII que todavía tiene mucho que decir al siglo XXI.

Santa Hildegarda de Bingen, ruega por nosotros.
Que sepamos buscar la verdad con inteligencia, contemplar la creación con asombro y descubrir en todas las cosas la huella de Aquel de quien procede toda belleza.




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...