Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

sábado, 29 de agosto de 2026

MIRÁNDOTE


Señor Jesús,
hoy quiero quedarme un momento mirándote.
Sin prisas, sin muchas palabras, sin pedirte nada.
Solo mirarte en la Cruz y dejar que mi corazón comprenda cuánto me amas.

Mirándote, Señor, veo tus brazos abiertos,
como si aun desde la Cruz quisieras abrazarme.
Veo tus manos heridas, que tantas veces bendijeron, sanaron y levantaron.
Veo tus pies clavados, después de haber recorrido tantos caminos buscando al que estaba perdido.
Veo tu costado abierto y descubro un Corazón que no se reservó nada para sí.

Mirándote, comprendo que no hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Y Tú la diste también por mí.
Cargaste con el pecado, soportaste el desprecio, el abandono y el dolor,
y aun así respondiste amando, perdonando y entregándote hasta el final.

Señor, cuando me cueste comprender lo que sucede en mi vida,
haz que vuelva mis ojos hacia Ti.
Cuando tenga miedo, que te mire.
Cuando me sienta cansado, que te mire.
Cuando haya dolor, incertidumbre o soledad, que te mire.
Y cuando todo vaya bien, que tampoco me olvide de mirarte y darte gracias.

Porque mirándote aprendo a amar sin medida,
a perdonar aunque duela,
a confiar cuando no entiendo
y a descubrir que ninguna cruz vivida contigo tiene la última palabra.

Jesús crucificado,
que nunca deje de conmoverme al contemplarte en la Cruz.
Que cada vez que levante mis ojos hacia Ti recuerde hasta dónde llegó tu amor por mí
y pueda decirte desde lo más profundo de mi alma:

Señor, aquí estoy.
Te miro y sé que me amas.
Mírame Tú también,
y no permitas que jamás aparte mis ojos ni mi corazón de Ti.

Amén.









El poder de la humildad


Afirma santo Tomás que Cristo nos recomendó por encima de todo la humildad, porque con ella se anula el principal impedimento para nuestra santificación. Todas las demás virtudes derivan de ella su valor. Sólo a ella le concede Dios sus dones, y los retira cuando ella desaparece. La dignidad y grandeza del hombre es don de Dios; su miseria, fruto de su corazón extraviado.

El abad san Macario, marchaba un día, desde la represa hacia su celda llevando hojas de palmera, cuando se encontró de pronto con el diablo. El espíritu tenebroso quiso impresionarlo con una hoz que llevaba en su mano, pero le fue imposible. Entonces le dijo:

—¿Qué fuerza emana de ti, Macario, que soy impotente contra ti? Todo lo que tú haces, yo lo hago también: tú ayunas y yo no como nada; tú velas y yo no duermo. Pero, me aventajas en un punto. Macario le preguntó cuál era. Él le dijo:

—Tu humildad. Por su causa yo no puedo nada contra ti.

Escribió santa Faustina Kowalska: “A un alma humilde Dios no niega nada; ella influye en el destino del mundo entero; Dios la eleva hasta su trono y cuanto más ella se humilla tanto más Dios se inclina hacia ella, la persigue con sus gracias y la acompaña en cada momento con su poder. Tal alma está unida a Dios de modo más profundo”. Aprecia los actos de humildad.

Padre Natalio

Fuente:Mi amor a Jesús y a su Madre María

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA


La vida del Niño Jesús y de su Madre puede representarse de la siguiente manera: Jesús es pequeño, está sobre las rodillas de María, ella quiere entretener al Niño y sonríe alegremente, de pronto una nube pasa delante de sus ojos, la angustia invade su corazón.

Otros día, treinta y tres años más tarde, ella lo tendrá como ahora sobre sus rodillas, pero.....muerto.

¡Pobre Madre!  ¡Será al pie de la cruz! Ella será la piedad.

VIRGEN MARIA, QUE HAS PARTICIPADO EN CUERPO Y ALMA DE LA GLORIA DE JESUCRISTO, HAZ QUE TODOS LLEGUEMOS A ESA MISMA GLORIA

Padre Nuestro...

Ave María...

Gloria...

(Padre Alfonso Milagro)

Tomo un momento para meditar todas estas cosas en mi corazón

(cf: Luc 2:19)

Fuente:Unidos al Corazón de Maria.



Madre de Dios

 


Madre de Dios no es un título para engrandecer a María: es una afirmación sobre quién es Jesús.

La Iglesia no quiere decir que María exista antes que Dios ni que sea origen de su divinidad. Afirma algo mucho más preciso: el hijo que ella llevó en su vientre y dio a luz es una sola persona, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
Por eso llamarla Madre de Dios protege una verdad central de la fe. María no fue madre solamente de la humanidad de Jesús, como si en Cristo pudieran separarse dos personas. Fue madre de aquel que, desde el primer instante de su existencia humana, es el Hijo eterno de Dios hecho carne.
Eso explica por qué este título fue tan importante para la Iglesia antigua. Hablar correctamente de María era también una manera de evitar hablar incorrectamente de Cristo.
La devoción mariana, entendida así, deja de ser un añadido sentimental: conduce directamente al misterio de la Encarnación. Cuando la Iglesia llama a María Madre de Dios, el centro sigue siendo Cristo

viernes, 28 de agosto de 2026

Bendecir a los hijos

 Hay una antigua costumbre católica que merece ser recuperada: que los padres bendigan a sus hijos.


No es una devoción inventada ni una especie de imitación del sacerdote. La Iglesia reconoce expresamente esta bendición y hasta ofrece un rito para realizarla.

1️⃣ El Bendicional de la Iglesia contiene expresamente una «Bendición de los hijos».

Y recuerda algo muy significativo: siempre ha sido muy estimada entre los cristianos «la bendición impartida a los hijos por los mismos padres».

2️⃣ Por tanto, sí: un padre y una madre pueden bendecir verdaderamente a sus hijos.

El propio Bendicional señala que este rito puede ser utilizado por «los padres, el sacerdote o el diácono».

3️⃣ Esto no significa que los padres bendigan desde el mismo ministerio que un sacerdote.

El sacerdote y el diácono lo hacen desde el sacramento del Orden. Los padres lo hacen como bautizados y desde la misión que Dios les ha confiado respecto de sus propios hijos.

4️⃣ Y es una práctica profundamente bíblica.

Jacob bendice a Efraín y Manasés imponiendo las manos sobre ellos:

«Que el Ángel que me ha librado de todo mal bendiga a estos muchachos» (Gn 48,16).

5️⃣ También el libro del Eclesiástico afirma:

«La bendición del padre asegura la casa de sus hijos» (Si 3,9).

La bendición paterna aparece así como una expresión concreta de la autoridad recibida de Dios para amar, educar y conducir a los hijos hacia Él.

6️⃣ El gesto que propone el Bendicional es especialmente hermoso.

Los padres hacen la señal de la cruz sobre la frente de sus hijos y pronuncian sobre ellos la oración de bendición.

Una cruz trazada por quien les dio la vida y pide ahora a Dios que los acompañe durante toda ella.

7️⃣ El mismo Bendicional ofrece esta fórmula:

«El Señor te guarde
y te haga crecer en su amor,
para que andes como pide la vocación
a la que has sido convocado».

El hijo responde: «Amén».

8️⃣ Puede hacerse al acostarse, al salir de casa, antes de un viaje, en una enfermedad, en un momento importante o sencillamente como costumbre cotidiana.

No hacen falta grandes ceremonias. Una señal de la cruz en la frente y unas palabras dichas con fe bastan.

Quizá sea una de esas tradiciones sencillas que nunca deberíamos haber dejado perder.

Un niño que recibe habitualmente la bendición de sus padres aprende algo esencial: que sus padres lo aman, pero también que saben que su vida pertenece finalmente a Dios.

Y pocas herencias pueden ser mejores que esa.




SAN AGUSTÍN

 Hoy la Iglesia celebra a san Agustín de Hipona, uno de los grandes Padres y Doctores de la Iglesia.


Su vida demuestra algo sencillo: se puede huir mucho de Dios, pero mientras el corazón siga buscando sinceramente la verdad, Dios sabe encontrarnos.

1️⃣ Agustín nació en Tagaste, en el norte de África, en el año 354.

Su madre, santa Mónica, era cristiana. Desde joven destacó por su inteligencia, pero también por un corazón profundamente inquieto.

2️⃣ Buscaba la verdad.

La buscó en la filosofía.
En distintas doctrinas.
En el éxito.
En los placeres.

Durante años estuvo alejado de la fe cristiana que su madre había intentado transmitirle.
Pero nunca dejó de buscar.

3️⃣ Durante un tiempo siguió el maniqueísmo.

Creyó haber encontrado una explicación racional del bien y del mal.
Pero acabó insatisfecho.
No basta una explicación brillante si no responde verdaderamente a las preguntas del corazón.

4️⃣ Mientras tanto, santa Mónica rezaba.

Durante años.
Con lágrimas.
Con paciencia.

La conversión de Agustín es también uno de los testimonios más hermosos de la perseverancia de una madre que confía a su hijo a Dios.

5️⃣ En Milán conoció a san Ambrosio.

Al principio iba a escucharlo atraído por su manera de hablar.
Poco a poco empezó a escuchar también lo que decía.
Las Escrituras comenzaron a abrirse ante él de otra manera.

6️⃣ Pero comprender la fe no significaba todavía decidirse a vivirla.

Agustín sabía que debía cambiar.
Quería a Dios, pero todavía quería conservar algunas cosas que lo alejaban de Él.
Un drama profundamente humano.

7️⃣ Hasta que llegó el momento decisivo.

En un jardín de Milán escuchó una voz infantil:
«Toma y lee».
Abrió las cartas de san Pablo y encontró unas palabras que le pedían abandonar las obras de las tinieblas y revestirse de Cristo.
Su resistencia cayó.

8️⃣ En la Vigilia Pascual del año 387 fue bautizado por san Ambrosio.

Tenía 32 años.
Después de tantos caminos y errores había encontrado dónde podía descansar su corazón.
O quizá habría que decirlo al revés:
había permitido que Dios lo encontrara.

9️⃣ Regresó a África.

Fue ordenado sacerdote y después obispo de Hipona.
Durante décadas predicó, escribió y defendió la fe cristiana.
Su influencia en la teología occidental ha sido inmensa.

🔟 Entre sus obras destacan las Confesiones y La ciudad de Dios.

Las Confesiones no son simplemente una autobiografía.
Son una oración.
Agustín mira su vida y descubre que incluso cuando él estaba lejos, Dios no había dejado de acompañarlo.

1️⃣1️⃣ De ahí una de sus frases más conocidas:

«Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».
Podemos llenar la vida de muchas cosas.
Pero ninguna criatura puede ocupar el lugar del Creador.

1️⃣2️⃣ San Agustín murió en Hipona en el año 430.

Había pasado de buscar la verdad a entregar toda su vida a anunciarla.
Porque finalmente comprendió que la verdad no era solamente una idea.
La Verdad tenía un rostro:

Jesucristo.

Su historia sigue siendo actual.
Vivimos rodeados de ruido, ideologías y promesas de felicidad.
También nosotros podemos pasar años buscando fuera lo que solamente Dios puede ofrecer.
Por eso san Agustín sigue diciéndonos:
busca la verdad sin miedo.
Si la buscas de verdad, quizá descubras que Cristo llevaba mucho tiempo buscándote a ti.



jueves, 27 de agosto de 2026

Santa Mónica

Madre de San Agustín modelo de esposa y madre cristiana

Mujer de profunda fe que encontró en la oración, la paciencia y la esperanza en Dios la fuerza para afrontar las dificultades de su vida familiar. Acompañó con perseverancia el camino de conversión de su hijo, San Agustín, por quien derramó muchas lágrimas y elevó incontables oraciones.
Santa Mónica murió en Ostía, en el año 387, después de haber visto cumplido su gran deseo: la
conversión de su hijo Agustín.

Su enseñanza para hoy:

Nunca dejes de orar por aquello que has puesto en las manos de Dios.
Pidamos a Santa Mónica que nos enseñe a esperar sin desesperarnos, amar sin rendirnos y confiar en que Dios puede transformar aquello que nosotros no podemos cambiar.

Santa Mónica, ruega por nuestras familias y por todos los hijos que están alejados de Dios.





Jueves EUCARÍSTICO

La Eucaristía no es un símbolo de Cristo.
Es Cristo.

Y esto cambia absolutamente todo.
En cada Misa, cuando el sacerdote pronuncia las palabras de la consagración, no estamos ante una simple representación de la Última Cena. No estamos simplemente recordando a Jesús como quien recuerda a alguien que ya no está.
Cristo se hace verdaderamente presente.
Su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad están realmente presentes bajo las especies del pan y del vino.

Por eso Jesús no dijo: «Esto representa mi cuerpo». Dijo: «Esto es mi cuerpo». Y tampoco dijo que su sangre simbolizaba la vida. Dijo: «Esta es mi sangre» (Mt 26,26-28).
La Eucaristía es el sacrificio de Cristo hecho sacramentalmente presente ante nosotros: el mismo Cristo que se entregó en la Cruz, ahora presente de manera real, aunque velado a nuestros sentidos.
El altar no es un escenario. La Hostia no es un simple recuerdo. El cáliz no es una metáfora.

Es Cristo.
El mismo Jesucristo que nació en Belén, murió en el Calvario y resucitó gloriosamente.
Por eso, cuando se alza la Hostia consagrada, el cristiano no debería pensar simplemente: «Estoy viendo un símbolo de Jesús».
Debería poder decir:
«Estoy ante mi Señor».
Y quizá ahí entendamos por qué la Eucaristía es el centro de la vida cristiana.
Porque Dios no quiso limitarse a hablarnos desde lejos.
Quiso quedarse con nosotros.




Granito de arena de Esperanza...Jueves Eucarístico

 

8

 ¿Sabías que...? Al Santo Cura de Ars Dios le hizo conocer que uno de sus amigos difuntos estaba en el Purgatorio.


Cuando estaba en el momento de la CONSAGRACIÓN, tomó la hostia entre sus dedos y dijo: PADRE SANTO y ETERNO, HAGAMOS UN CAMBIO.
Tú tienes el ALMA de mi amigo en el PURGATORIO, y yo tengo el CUERPO DE TU HIJO ENTRE MIS MANOS.
Libera a mi amigo y yo te OFREZCO vuestro HIJO con todos los MÉRITOS DE SU PASIÓN.
Y, al momento de la elevación, vio el alma de su amigo rebosante de alegría subir al cielo.
Por eso, solía decir: Cuando queramos obtener algo del buen Dios, ofrezcamos a su Hijo con todos sus méritos y no nos podrá rehusar nada.

Amén

Capilla de Adoración Perpetua, Rio verde, SLP, México


miércoles, 26 de agosto de 2026

Granito de arena de Esperanza... SAN JOSÉ

Porque fue varón justo lo amó el Señor
y dio el ciento por uno su labor.

El alba mensajera
del sol de alegre brillo
conoce ese martillo
que suena en la madera.
La mano carpintera
madruga a su quehacer
y hay gracia antes que sol en el taller.

Cabeza de tu casa,
del que el Señor se fía,
por la carpintería
la gloria entera pasa.
Tu mano se acompasa
con Dios en la labor
y alargas tú la mano del Señor.

Humilde magisterio
bajo el que Dios aprende:
¡que diga, si lo entiende,
quien sepa de misterio!.
Si Dios en cautiverio
se queda en aprendiz,
¡aprende aquí la casa de David!

Sencillo, sin historia,
de espalda a los laureles,
escalas los niveles
más altos de la gloria.
¡Qué asombro, hacer memoria
y hallarte en tu ascensión,
tu hogar, tu oficio y Dios como razón!

Y pues que el mundo entero
te mira y se pregunta,
di tú como se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.

Porque fue varón justo lo amó el Señor
y dio el ciento por uno su labor.





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