¡Oh dulce María! que con tu feliz nacimiento has consolado al mundo, alegrado al cielo y aterrado al infierno; has dado ayuda a los caídos, consuelo a los tristes, salud a los enfermos y alegría a todos, haz florecer en nosotros aquellas virtudes con las que podamos hacernos siempre más agradables a tus ojos.
Amén.
Celebramos el nacimiento de María, aurora de nuestra salvación. Ella no es sólo Madre de Jesús, es Madre nuestra.
Fuente:El Sembrador Nueva Evangelización




