«La prueba del amor está en las obras. Donde existe el amor, realiza grandes cosas.»
miércoles, 9 de septiembre de 2026
SAN JOSE
martes, 8 de septiembre de 2026
Oración en el Día de la Natividad de la Santísima Virgen María
¡Oh dulce María! que con tu feliz nacimiento has consolado al mundo, alegrado al cielo y aterrado al infierno; has dado ayuda a los caídos, consuelo a los tristes, salud a los enfermos y alegría a todos, haz florecer en nosotros aquellas virtudes con las que podamos hacernos siempre más agradables a tus ojos.
Amén.
Celebramos el nacimiento de María, aurora de nuestra salvación. Ella no es sólo Madre de Jesús, es Madre nuestra.
Fuente:El Sembrador Nueva Evangelización
Virgen María, ¡eres la más preciosa de las alegrías!
Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179) abadesa benedictina y doctora de la Iglesia
Oraciones de santa Hildegarda (“Hildegarde de Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire”, Béatitudes, 2012), trad. sc©evangelizo.orgHoy, 8 de septiembre, la Iglesia celebra la Natividad de la Virgen María
Hoy la Iglesia celebra la Natividad de la Bienaventurada Virgen María
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Hoy la Iglesia celebra la Natividad de la Bienaventurada Virgen María.
Las lecturas no nos cuentan cómo fue el nacimiento de María. Nos muestran algo más profundo: qué significa su nacimiento dentro de la historia de la salvación.
María nace porque se acerca Cristo.
1️⃣ Para la primera lectura, la liturgia ofrece dos opciones.
Una de ellas es la profecía de Miqueas: «Y tú, Belén Efratá… de ti voy a sacar al que ha de gobernar Israel».
La mirada está puesta directamente en el Mesías.
2️⃣ En esa profecía aparece una expresión muy significativa:
«Hasta que dé a luz la que debe dar a luz».
La liturgia escucha hoy estas palabras celebrando el nacimiento de María porque aquella niña que nace está llamada a ser la Madre del Mesías esperado.
3️⃣ Miqueas anuncia además cómo será aquel que ha de venir:
«Se mantendrá firme, pastoreará con la fuerza del Señor».
Y termina con unas palabras extraordinarias:
«Él mismo será la paz».
María entra en la historia porque por medio de ella vendrá Cristo, nuestra paz.
4️⃣ La otra opción para la primera lectura es de la carta a los Romanos:
«A los que aman a Dios todo les sirve para el bien».
San Pablo nos introduce así en el misterio del designio providente de Dios.
Nada en la historia de la salvación sucede al azar.
5️⃣ Dios «conoció», «predestinó», «llamó», «justificó» y «glorificó».
La liturgia nos invita a contemplar también la vida de María dentro de ese designio divino.
Desde el principio, su existencia está orientada a una misión única: ser la Madre del Hijo de Dios hecho hombre.
6️⃣ Sea cual sea la primera lectura elegida, el Evangelio nos conduce al centro de la fiesta.
San Mateo comienza con una larga genealogía:
«Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán».
Dios ha querido entrar en una historia humana real.
7️⃣ Esa genealogía contiene santos y pecadores, grandezas y miserias, fidelidades y traiciones.
Dios no salva al hombre desde fuera de la historia.
Entra en ella.
Y al final de aquella larga sucesión aparece María.
8️⃣ Después de tantos «engendró», san Mateo introduce una fórmula diferente:
«Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo».
La cadena cambia precisamente al llegar a María.
Y cambia porque comienza algo nuevo.
9️⃣ Jesús pertenece verdaderamente a la historia de Israel y a la descendencia de David.
Pero su concepción no procede simplemente de la generación humana:
«La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo».
En María, Dios mismo irrumpe de una manera nueva en nuestra historia.
🔟 Por eso la Iglesia se alegra hoy por el nacimiento de una niña.
Todavía no ha nacido Jesús. Todavía no está Belén iluminado por los ángeles. Todavía no han llegado los pastores.
Pero ha nacido la Madre del Salvador.
La aurora anuncia que se acerca el día.
1️⃣1️⃣ Y por eso el Aleluya de hoy resume admirablemente toda la fiesta:
«Dichosa eres, santa Virgen María, y digna de toda alabanza: de ti salió el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios».
Celebramos a María porque toda su existencia conduce a Cristo.
Hoy nace la aurora.
El Sol está cerca.
Fuente:https://x.com/SacerdosMariae
Reina del Cielo
María es Reina, pero su trono nunca la alejó de nosotros. Al contrario: cuanto más cerca está del corazón de Dios, más cerca permanece de nuestras heridas.
Su realeza no se impone con poder ni busca ser servida. María reina como aprendió de Jesús: amando, sirviendo, intercediendo y permaneciendo.
Es Reina del Cielo, pero también es la Madre que conoce nuestras lágrimas; la que escucha esas oraciones que pronunciamos cuando ya no sabemos qué decir; la que toma nuestras súplicas y las lleva hasta el corazón de su Hijo.
Santa Teresita decía algo bellísimo: «La Santísima Virgen es Reina del Cielo y de la Tierra, pero es más Madre que Reina».
Y quizá ahí está el misterio más hermoso: tenemos una Reina que podemos llamar Mamá.
Por eso, cuando la vida pese, cuando tengas miedo o cuando el camino se vuelva incierto, no temas acudir a María. Ella jamás se queda con nuestra mirada: siempre la conduce hacia Jesús.
Hoy dile desde el corazón:
Salve, Reina y Madre de misericordia. Tómame de la mano y llévame siempre hacia tu Hijo. Amén.
Fuente:IsraelMercado
Natividad de María
(Lope de Vega)
Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.
Canten hoy, pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.
Digan, Señora, de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.
Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.
Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.
Y nosotros, que esperamos
que llegue pronto Belén,
preparemos también,
el corazón y las manos.
Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios.
A los Ángeles Custodios.
lunes, 7 de septiembre de 2026
DEVOTÍSIMO OFRECIMIENTO DE LA SAGRADA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
(Por las Benditas Almas del Purgatorio, distribuido en los siete días de la semana)
domingo, 6 de septiembre de 2026
MISERICORDIA
Señor, que yo comprenda que solo Tú me comprendes del todo, en todo.
Sé mi todo, Señor. Sé mi refugio cuando nadie alcance a comprenderme, mi consuelo cuando las palabras no basten, mi compañía cuando me sienta solo, mi luz cuando ni siquiera yo logre comprender lo que sucede dentro de mí.
Tú conoces lo que digo y lo que callo, lo que muestro y lo que guardo, mis alegrías y mis heridas, mis certezas y mis dudas, mis fortalezas y mis fragilidades. Nada de mí te es desconocido. Y conociéndome del todo, me amas del todo.
Hazme comprender, Señor, que ningún amor humano puede ocupar tu lugar, ni ningún corazón puede darme lo que solamente Tú puedes darme.
Enséñame a amar sin exigir, a querer sin poseer, a recibir con gratitud el amor de los demás, sin pedirles que llenen aquello que solo Tú puedes colmar.
Que cuando me comprendan, te dé gracias; cuando no me comprendan, los comprenda yo; cuando me quieran, reconozca en ese amor un regalo tuyo; y cuando me falte el consuelo humano, recuerde que Tú permaneces.
Sé mi todo, Señor. No para apartarme de los demás, sino para amarlos más y mejor desde Ti. Que cuanto más te pertenezca, más capaz sea de entregarme, de perdonar, de servir y de amar.
Sé Tú el centro de mi corazón, la paz de mi alma, la fuerza de mis pasos, mi refugio en la prueba y mi esperanza en cada amanecer.
Que te busque en todo, que te encuentre en todo, que te ame sobre todas las cosas y que todo cuanto ame lo ame en Ti y contigo.
Sé mi todo, Señor. Tú que me conoces del todo, me comprendes en todo y me amas del todo.
Amén.
"JESÚS, EN TI CONFÍO".




