Sólo Dios puede ser llamado padre de los espíritus, ya que los ha hecho, cuando lo ha querido. Los hombres únicamente tienen derecho al título de padres de nuestra carne. El diablo, en tanto que criatura espiritual, angélica, y buena en el origen, no tuvo otro padre que Dios, que le dio la existencia. Pero él se llenó de orgullo y dijo en su corazón “Me elevaré hasta la cima de las nubes y seré semejante al Altísimo” (cf. Is 14,13). Entonces se transformó en mentiroso y “no permaneció en la verdad” (cf. Jn 8,44). Más aún, sacando la mentira de su propio fondo, no se transformó sólo en el mentiroso sino también en padre de la mentira. Eso se ve bien cuando prometiendo al hombre la divinidad “Ustedes serán como dioses” (Gn3,5), no permanece en la verdad. Más aún, deviene homicida desde el comienzo cuando introduce a Adán en la condición mortal y, siendo además instigador del crimen, hace perecer a Abel por la mano de su hermano. (…)
martes, 1 de septiembre de 2026
Que la caridad y el temor de Dios nos guarden al abrigo!
Ángeles Custodios
lunes, 31 de agosto de 2026
Ser influéncer católico puede ser un verdadero apostolado
Ser influéncer católico puede ser un verdadero apostolado. Pero también puede convertirse, casi sin darnos cuenta, en una tentación espiritual muy seria.
“A Jesús de Nazaret, Dios lo ungió con la fuerza del Espíritu Santo!” (Hch 10,38)
Faustino de Roma (c. 350) presbítero Tratado sobre la Trinidad.evangelizo.org
domingo, 30 de agosto de 2026
¿FRACASADO?
¿Fracasado tú?
Un "aguijón en la carne"...
Quien me sigue
San Cesáreo de Arlés (470-543)monje y obispo Sermon 159 ; CCL 104, 650.evangelizo.org
sábado, 29 de agosto de 2026
MIRÁNDOTE
hoy quiero quedarme un momento mirándote.
Sin prisas, sin muchas palabras, sin pedirte nada.
Solo mirarte en la Cruz y dejar que mi corazón comprenda cuánto me amas.
Mirándote, Señor, veo tus brazos abiertos,
como si aun desde la Cruz quisieras abrazarme.
Veo tus manos heridas, que tantas veces bendijeron, sanaron y levantaron.
Veo tus pies clavados, después de haber recorrido tantos caminos buscando al que estaba perdido.
Veo tu costado abierto y descubro un Corazón que no se reservó nada para sí.
Mirándote, comprendo que no hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Y Tú la diste también por mí.
Cargaste con el pecado, soportaste el desprecio, el abandono y el dolor,
y aun así respondiste amando, perdonando y entregándote hasta el final.
Señor, cuando me cueste comprender lo que sucede en mi vida,
haz que vuelva mis ojos hacia Ti.
Cuando tenga miedo, que te mire.
Cuando me sienta cansado, que te mire.
Cuando haya dolor, incertidumbre o soledad, que te mire.
Y cuando todo vaya bien, que tampoco me olvide de mirarte y darte gracias.
Porque mirándote aprendo a amar sin medida,
a perdonar aunque duela,
a confiar cuando no entiendo
y a descubrir que ninguna cruz vivida contigo tiene la última palabra.
Jesús crucificado,
que nunca deje de conmoverme al contemplarte en la Cruz.
Que cada vez que levante mis ojos hacia Ti recuerde hasta dónde llegó tu amor por mí
y pueda decirte desde lo más profundo de mi alma:
Señor, aquí estoy.
Te miro y sé que me amas.
Mírame Tú también,
y no permitas que jamás aparte mis ojos ni mi corazón de Ti.
Amén.
El poder de la humildad
Afirma santo Tomás que Cristo nos recomendó por encima de todo la humildad, porque con ella se anula el principal impedimento para nuestra santificación. Todas las demás virtudes derivan de ella su valor. Sólo a ella le concede Dios sus dones, y los retira cuando ella desaparece. La dignidad y grandeza del hombre es don de Dios; su miseria, fruto de su corazón extraviado.
El abad san Macario, marchaba un día, desde la represa hacia su celda llevando hojas de palmera, cuando se encontró de pronto con el diablo. El espíritu tenebroso quiso impresionarlo con una hoz que llevaba en su mano, pero le fue imposible. Entonces le dijo:
—¿Qué fuerza emana de ti, Macario, que soy impotente contra ti? Todo lo que tú haces, yo lo hago también: tú ayunas y yo no como nada; tú velas y yo no duermo. Pero, me aventajas en un punto. Macario le preguntó cuál era. Él le dijo:
—Tu humildad. Por su causa yo no puedo nada contra ti.
Escribió santa Faustina Kowalska: “A un alma humilde Dios no niega nada; ella influye en el destino del mundo entero; Dios la eleva hasta su trono y cuanto más ella se humilla tanto más Dios se inclina hacia ella, la persigue con sus gracias y la acompaña en cada momento con su poder. Tal alma está unida a Dios de modo más profundo”. Aprecia los actos de humildad.
Padre Natalio
LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA
La vida del Niño Jesús y de su Madre puede representarse de la siguiente manera: Jesús es pequeño, está sobre las rodillas de María, ella quiere entretener al Niño y sonríe alegremente, de pronto una nube pasa delante de sus ojos, la angustia invade su corazón.
Otros día, treinta y tres años más tarde, ella lo tendrá como ahora sobre sus rodillas, pero.....muerto.
¡Pobre Madre! ¡Será al pie de la cruz! Ella será la piedad.
VIRGEN MARIA, QUE HAS PARTICIPADO EN CUERPO Y ALMA DE LA GLORIA DE JESUCRISTO, HAZ QUE TODOS LLEGUEMOS A ESA MISMA GLORIA
Padre Nuestro...
Ave María...
Gloria...
(Padre Alfonso Milagro)
Tomo un momento para meditar todas estas cosas en mi corazón
(cf: Luc 2:19)
Fuente:Unidos al Corazón de Maria.