Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 7 de julio de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA


Señor, en Ti descansamos, en Ti esperamos y en Ti ponemos toda nuestra confianza.

(Cf. Salmo 113)
Martes, 7 de julio de 2026

Señor mío y Dios mío:

En este nuevo amanecer queremos levantar la mirada hacia Ti y recordar que nuestra confianza no está puesta en las cosas que pasan, ni en las seguridades humanas, sino en Ti, que permaneces fiel para siempre.

Hoy el salmista nos invita a renovar nuestra confianza en el único Dios verdadero, en Aquel que ve nuestras lágrimas, escucha nuestras oraciones y conoce lo más profundo de nuestro corazón. Tú eres nuestro auxilio y nuestro escudo; nuestra fortaleza cuando nos sentimos débiles y nuestra esperanza cuando el camino parece incierto.

Enséñanos a poner en Ti toda nuestra vida. Que nada ocupe el lugar que solo a Ti te pertenece. Líbranos de confiar en aquello que promete mucho, pero no puede salvar; y danos un corazón sencillo, capaz de descansar en Tu voluntad y de reconocer Tu presencia en cada momento de nuestra historia.

Hoy queremos orar por quienes atraviesan momentos difíciles: por los enfermos, por quienes lloran la partida de un ser querido, por quienes viven la incertidumbre, por las familias que sufren, por los pueblos marcados por la violencia, la guerra o las catástrofes, y de manera especial por nuestra querida Venezuela. Sostén a quienes han sido golpeados por la prueba, fortalece a quienes sirven con generosidad y bendice a todos los que nos acompañan con su oración, su cercanía y su solidaridad.

Haz que nunca perdamos la paz ni la esperanza. Que, aun cuando no comprendamos muchas cosas, podamos repetir con la certeza de los hijos que confían en su Padre:

"Nosotros confiamos en el Señor; Él es nuestro auxilio y nuestro escudo."

Que este día sea una oportunidad para sembrar el bien, ofrecer una palabra de aliento, tender una mano al que la necesita y ser reflejo de Tu amor misericordioso en medio del mundo.

Y que, al finalizar esta jornada, podamos darte gracias porque, una vez más, nos has sostenido con Tu gracia, nos has acompañado con Tu amor y nos has enseñado que quien pone su confianza en Ti nunca queda defraudado.

Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies


Un día en el que pensaba qué podía hacer yo para salvar almas, una frase del Evangelio me dio una viva luz. En otro tiempo Jesús dijo a sus discípulos enseñándoles los campos de trigo ya maduro: «Alzad vuestros ojos y ved los campos, que blanquean ya para la siega». (Jn 4,35), y un poco más adelante: «En verdad, la mies es abundante pero el número de trabajadores es pequeño; pedid pues al señor de la mies que le mande trabajadores». ¡Qué misterio! ¿Acaso Jesús no es todopoderoso? ¿Las criaturas no son de quien las ha hecho? Entonces ¿por qué Jesús dice: «pedid, pues, al señor de la mies que le mande trabajadores»? ¿Por qué?

¡Ah! Es que Jesús nos tiene un amor tan incomprensible que quiere que tomemos parte con Él en la salvación de las almas. No quiere hacer nada sin nosotros. El creador del universo espera la oración de una pobre y pequeñita alma para salvar a las demás almas rescatadas, como ella, al precio de toda su sangre. Nuestra vocación no es ir a segar en los campos de trigo maduro. Jesús no nos dice: «Bajad los ojos, mirad los campos e id a segarlos». Nuestra misión [como carmelitas] es todavía más sublime. Estas son las palabras de nuestro Jesús: «¡Levantad los ojos y mirad. Mirad cómo en mi cielo hay lugares vacíos, os toca a vosotras el llenarlos; vosotras sois mis Moisés orando sobre el monte (Ex 17,8s). Pedirme obreros y yo os los enviaré, no espero otra cosa que una plegaria, un suspiro de vuestro corazón!»

 Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897)

carmelita descalza, doctora de la Iglesia
Carta 135.evangelizo.org



lunes, 6 de julio de 2026

Reflexión, Evangelio de hoy...

 Hoy la Palabra de Dios nos presenta dos escenas muy distintas: un desierto y una casa enlutada. En ambos lugares sucede lo mismo: Dios se acerca al corazón herido del hombre y le devuelve la esperanza.


1️⃣ «La llevo al desierto y le hablo al corazón».

Dios permite a veces que desaparezcan los ruidos, las seguridades y los apoyos. El desierto no siempre es abandono. Puede ser el lugar donde volvemos a escuchar una voz que habíamos dejado de oír.

2️⃣ Oseas presenta la relación con Dios como una alianza de amor: «Me desposaré contigo para siempre».

La fe cristiana no consiste únicamente en cumplir unas obligaciones. Dios quiere una relación viva, fiel y personal con cada uno de nosotros.

3️⃣ «En misericordia y en ternura».

Dos palabras que necesitamos recordar. Dios conoce nuestra pobreza mejor que nosotros mismos y, sin embargo, no se cansa de buscarnos. Su fidelidad es mayor que nuestras infidelidades.

4️⃣ En el Evangelio aparece un padre al que se le ha muerto su hija. Humanamente, todo ha terminado. Pero aquel hombre se arrodilla ante Jesús y pronuncia una de las oraciones más impresionantes del Evangelio:

«Ven tú y vivirá».

5️⃣ Tal vez esta pueda ser también nuestra oración de hoy.

Señor, hay cosas en mi vida que parecen muertas. Ilusiones, relaciones, esperanzas, propósitos, incluso aspectos de mi vida espiritual. Ven tú. Pon tu mano sobre ellos. Y vivirán.

6️⃣ En medio del camino aparece una mujer enferma desde hacía doce años. No pronuncia grandes discursos. Se acerca y toca el manto de Jesús.

A veces la fe comienza así: con un pequeño gesto de confianza cuando ya estamos cansados de intentarlo todo.

7️⃣ Jesús se vuelve hacia ella y le dice: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha salvado».

Antes de hablar de la curación, Jesús la llama «hija». Cristo no ve un problema que resolver. Ve a una persona que necesita ser amada, salvada y devuelta a la vida.

8️⃣ Cuando Jesús llega a la casa, todos se ríen de Él.

También nosotros podemos acostumbrarnos tanto a nuestras derrotas que terminamos considerando imposible cualquier cambio. Pero la última palabra sobre nuestra vida nunca pertenece a la desesperanza.

9️⃣ Jesús entra, toma a la niña de la mano y ella se levanta.

El Evangelio de hoy nos recuerda que Cristo puede tocar aquello que nosotros ya habíamos dado por perdido. Donde Él entra, la muerte no tiene la última palabra.

🔟 Hoy podemos pedir una fe sencilla pero verdadera: la del padre que dice «ven tú», y la de la mujer que piensa «con solo tocar su manto».

Señor Jesús, háblanos al corazón, entra en nuestros desiertos, toca nuestras heridas y toma de la mano todo aquello que en nosotros necesita volver a levantarse. Que así sea.




No abandono jamás a quien me busca


[Dice el Señor a Hildegarde en una visión:] Soy una columna estable y segura, y no abandono jamás a quien me busca. El que me toma y se estrecha contra mí, con confianza, no caerá nunca en la perdición. El que me relega en el olvido de su alma y se eleva con soberbia sobre mí, tiene más confianza en sí mismo que en mí. Por eso no le importa confiar en mí, porque la gracia de Dios no cuenta para él. Soy para él como un viento en torbellino, me desprecia, se ríe con orgullosa soberbia.

En su desesperación, no a causa de la gravedad de los pecados que cometió, sino a causa de su orgullo, se ríe de mí diciendo: “¿Qué es la gracia de Dios?” Yo lo apartaré, no quiero elevarlo con mi elección, perece para la felicidad eterna. Los hombres que no creen firmemente que se pueden levantar de las pesadas faltas de sus pecados, y que así rechazan al Dios todopoderoso y su gracia, están en una inmensa tristeza y se desesperan. Piensan que no pueden escapar a la enormidad de sus crímenes, abatidos y rechazados, se precipitan con obstinación hacia la muerte.

Pero mis hijos bienamados, que me reciben con un espíritu abierto, la buena voluntad de sus almas, una inteligencia despierta, y me conmueven con sus gemidos y lágrimas, abrasándome con alegría, ellos son como flores. En cuanto sienten que estoy, en seguida se alegran en mí, y yo en ellos… Quiero perfeccionarlos y purificarlos sin cesar, hasta que estén situados con honor y gloria en la Jerusalén celeste… A veces creen que los abandono, pero es para que en ellos el hombre exterior no se llene de orgullo, … de esta manera su fe pasa por un rudo examen.

 Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179)

abadesa benedictina y doctora de la Iglesia
Scivias, conoce los caminos de Dios (“Hildegarde de Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire”, Béatitudes, 2012), trad. sc©evangelizo.org



Una mirada de esperanza hacia la Luz Eterna.

Almas del Purgatorio 

​Nuestra oración por las almas de los fieles difuntos es el puente de amor más hermoso que podemos tender. Lejos del temor, recordamos a quienes nos precedieron con la firme esperanza de que la misericordia de Dios los envuelve, purificando sus almas para recibirlos en su gloria.

​No dejes de interceder por ellos; una pequeña oración en la tierra es un gran alivio en el cielo.

Por el Sufrimiento de Cristo, dales, Señor, el Descanso Eterno, y que Brille para Ellas la Luz Perpetua.




domingo, 5 de julio de 2026

Reflexión, Evangelio de hoy

 Hay palabras del Evangelio que parecen dichas para una hora concreta de nuestra vida.


Hoy Jesús nos dice: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré».

Una invitación a descubrir dónde se encuentra el verdadero descanso del corazón.

1️⃣ Zacarías anuncia la llegada de un Rey sorprendente: «justo y triunfador, pobre y montado en un borrico».

El Rey que viene a salvarnos no llega con la fuerza de las armas. Su poder no aplasta. Cristo conquista desde la humildad y trae la paz.

2️⃣ Hay aquí una primera enseñanza para nuestra vida.

Muchas veces pensamos que seremos felices cuando consigamos tenerlo todo bajo control: las circunstancias, el futuro, los problemas y hasta las personas.

Pero el corazón no descansa cuando lo controla todo. Descansa cuando aprende a confiar en Dios.

3️⃣ El salmo nos recuerda quién es ese Dios en quien podemos confiar:

«El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan».

Dios no contempla desde lejos nuestro cansancio. Sostiene. Levanta. Endereza. Acompaña.

4️⃣ Por eso Jesús puede decirnos: «Venid a mí».

No dice simplemente: descansad un poco, distraeos o procurad olvidar vuestros problemas.

Nos invita a ir hacia una Persona. El descanso cristiano no consiste en huir de la vida, sino en aprender a vivirla unidos a Cristo.

5️⃣ «Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón».

Jesús no nos pide solamente que admiremos su mansedumbre y su humildad. Nos pide que aprendamos de Él.

La vida cristiana es una escuela. Cristo es el Maestro y nosotros nunca dejamos de ser discípulos.

6️⃣ La mansedumbre no es debilidad ni cobardía.

Manso es quien, unido a Dios, no vive dominado por la ira, la impaciencia o la necesidad de imponerse siempre.

Cuántas veces nos cansamos precisamente porque discutimos batallas que Dios nunca nos pidió combatir.

7️⃣ También la humildad da descanso al alma.

El soberbio necesita demostrar continuamente quién es, defender su imagen y recibir reconocimiento.

El humilde puede vivir en paz ante Dios. Sabe que todo lo bueno lo ha recibido y que su vida está sostenida por la gracia.

8️⃣ San Pablo añade hoy algo fundamental: estamos llamados a vivir según el Espíritu.

No todo lo que deseamos nos hace bien. No todo impulso debe ser obedecido. No todo sentimiento dice la verdad.

La vida cristiana exige discernimiento, combate interior y docilidad al Espíritu Santo.

9️⃣ Jesús dice que su yugo es llevadero y su carga ligera. Pero sigue hablando de un yugo y de una carga.

El Evangelio no promete una vida sin cruz. Nos promete algo mucho mayor: que la cruz no tendremos que llevarla solos.

Cristo camina con nosotros.

🔟 Tal vez hoy necesitemos escuchar de nuevo, personalmente, estas palabras de Jesús:

«Venid a mí».

Volver a Él en la oración. En la Eucaristía. En la confesión. En su Palabra. En el silencio.

Porque hay cansancios que solo descansan cuando el corazón vuelve a su verdadero hogar.

Señor Jesús, manso y humilde de corazón, enséñanos a confiar en Ti, a vivir según tu Espíritu y a encontrar en tu Corazón el verdadero descanso de nuestras almas. Que así sea.




Dios desea tanto la amistad de los hombres!


“¡Oh profundidad e inmensidad de la Sabiduría de Dios!”, exclama san Pablo (cf. Rom 11,33). ¿Quién será el ángel tan iluminado y el hombre tan temerario para empezar a explicarnos correctamente el origen de la Sabiduría? (…) La idea sustancial y eterna de la divina belleza fue mostrada a Juan evangelista, en el admirable éxtasis que le llegó en la isla de Patmos, cuando exclamó: “Al comienzo era el Verbo y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios” (Jn 1,1). El Hijo de Dios, Sabiduría eterna. (…)

Esta belleza eterna y soberanamente amable tiene tanto deseo de la amistad de los hombres, que ha hecho un libro con el fin de ganarla, descubriéndole sus excelencias y el deseo que tiene de ella. Este libro es como la carta de una amante a su amante, para ganar su afecto. El deseo que ella testimonia del corazón del hombre es tan profundo, la búsqueda de su amistad tan tierna, su llamado y deseo tan pleno de amor… Al escucharla hablar se diría que no es la Soberana del cielo y de la tierra, que necesita al hombre para ser feliz. (…)
¿Cuántas veces, mientras vivía en la tierra, ella exclamó: “¡Vengan a mí vengan todos a mí, soy yo, no teman! ¿Por qué temen? ¿Porque son pecadores? ¡Es a ellos que yo busco! ¿Es porque ustedes se han alejado del rebaño por su falta? ¡Yo soy el Buen Pastor! ¿Es porque está cargados de pecados, cubiertos de desechos, acabados de tristeza? ¡Es justamente por eso que deben venir a mí, yo los aliviaré y los consolaré!

 San Luis María Grignion de Monfort (1673-1716) predicador

fundador de comunidades religiosas
El amor a la Sabiduría eterna (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1973), trad. sc©evangelizo.org

sábado, 4 de julio de 2026

Reina del Cielo

 ¡Señor, ayúdame a esparcir Tú fragancia!


En la quietud de este sábado, volvemos nuestra mirada hacia ti, Reina del Cielo.
Tú, que guardaste cada palabra en tu corazón y fuiste el sagrario vivo del Creador, enséñanos la belleza del silencio. En un mundo lleno de ruido y prisa, tu paz maternal es nuestro refugio seguro.
Madre de la esperanza y Estrella de la Mañana, ilumina nuestros pasos. Que tu dulzura nos recuerde que nunca estamos solos y que en cada prueba, tu manto protector nos cubre y nos guía siempre hacia la luz de tu Hijo.
Amen
Fuente:Gabriela




SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, REINA DEL ROSARIO

 ¡Señor, ayúdame a esparcir Tú fragancia!


Que derramas tus gracias y misericordias sobre el mundo, acógeme bajo tu manto maternal.
Tú, que enseñaste a los santos a encontrar a Dios a través de la contemplación de los misterios de tu Hijo, enciende en mi corazón el deseo ardiente de la santidad. Concédeme la gracia de amar a Jesús con la misma pureza, humildad y entrega con la que tú lo
amaste.

Madre mía, haz que mi vida sea un reflejo de las virtudes de tu Evangelio. Ayúdame a vencer el pecado, a perdonar como tú perdonas y a mantener la fe firme en medio de las dificultades. Que el rezo diario del Rosario sea mi refugio, mi cadena de amor que me una a Dios y el camino seguro hacia la perfección cristiana.

Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen Maria, guiame por el sendero de la virtud.
Protégeme de todo mal y acompáñame cada dia para que, unido a ti en la tierra, logre gozar de tu presencia en la vida eterna.

Amén.
Fuente:Gabriela




María Desatadora de Nudos

 María Desatadora de Nudos, hoy no vengo a esconder lo que siento. Me presento ante ti con el corazón tal como está: cansado de algunas batallas, herido por algunas decepciones, pero todavía dispuesto a confiar.

Gracias por este nuevo amanecer. Cada día que comienza es una prueba de que Dios no se ha olvidado de mí, de que su misericordia vuelve a abrazarme y de que siempre existe la posibilidad de empezar de nuevo.

Madre, hoy deposito en tus manos todo aquello que pesa dentro de mí. Lo que me preocupa y no puedo cambiar, lo que me duele y aún no sana, lo que espero desde hace tanto tiempo y aquello que sólo tú conoces porque nunca he podido expresarlo con palabras.

No permitas que las dificultades endurezcant mi corazón ni que las respuestas que tardan apaguen mi esperanza. Enséñame a esperar con paz, a caminar con fe y a creer que Dios sigue preparando algo bueno, incluso cuando todo parece permanecer igual.

Así como una madre toma la mano de su hijo para que no caiga, toma la mía. Cuando mis fuerzas se debiliten, sosténme. Cuando mis pensamientos me llenen de incertidumbre, recuérdame que el amor de Dios siempre es más grande que cualquiera de mis miedos.

Y así como en Caná descubriste una necesidad antes que nadie y la llevaste a Jesús, mira también la mía. Preséntale mis lágrimas, mis anhelos y mis silencios. Pídele por mí, porque sé que nunca dejas de interceder por los hijos que acuden a ti con confianza. Hoy no quiero vivir aferrado a la angustia. Quiero vivir sostenido por la certeza de que el cielo camina conmigo y de que, aunque no vea el milagro todavía, Dios ya está preparando el momento perfecto.

María Desatadora de Nudos, recibe mi vida, mis luchas y mis sueños. Todo lo pongo en tus manos, porque sé que el corazón que se abandona en ti siempre encuentra el camino hacia Jesús.
Amén




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