Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

domingo, 18 de octubre de 2026

NUESTRA SEÑORA DE SCHOENSTATT


🌹

Madre tres veces Admirable,
Madre de gracia,
enséñanos a combatir como luchadores tuyos,
y que, a pesar de la multitud
de poderosos enemigos
en nuevos confines
los pueblos se pongan a tu servicio,
para que el mundo glorifique
por ti renovado
glorifique
a tu Hijo Jesús.
Madre, con tu Hijo Divino
desciende a los caminos de nuestra patria para que,
siguiendo vuestras huellas
encuentre la paz, verdadera y estable
Patria, sólo tendrás salvación
si, en amor, te unes a María y a su Hijo.
Amén

Reflexión del Evangelio de hoy

 Domingo 18 de octubre del 2026.


Hay días en los que sientes que todos exigen una parte de ti, llevándote al límite en cada decisión. Ese peso invisible termina quebrándote lentamente.

​Piensa en un equilibrista caminando sobre una cuerda muy alta. Abajo, el ruido es ensordecedor y muchos no esperan que llegue al otro lado, sino que solo vigilan con atención en qué momento dará un paso en falso para señalarlo.

​Así caminamos muchas veces en lo cotidiano. Las exigencias del trabajo, los compromisos sociales y hasta las opiniones ajenas funcionan como pequeñas trampas diseñadas para hacernos perder el centro y robarnos la tranquilidad.

​Nos educan para pagar deudas, cumplir horarios y encajar en un sistema que siempre pide más. Pero el gran aprendizaje de hoy nos recuerda que la verdadera inteligencia vital consiste en no entregar tu paz a quien no sabe valorarla.

​Es cierto que hay obligaciones ineludibles en esta vida, pero tu valor humano no lleva la firma de ninguna institución ni depende de la validación del entorno. Tu identidad más profunda no es negociable.

​En Mateo 22, 15-21, buscaron hacer tropezar a Jesús con una pregunta engañosa sobre los impuestos. Él pidió una moneda para exponer sus intenciones. Mostró la cara del emperador grabada en ella y, resolvió la trampa magistralmente: Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.

​Hazte cargo hoy de tus responsabilidades terrenales, pero no le regales tu esencia a los problemas pasajeros. Deja los asuntos del mundo en el mundo y protege celosamente aquello que le da sentido a tu existencia.

ORACIÓN DE LA MAÑANA LA GRANDEZA DEL SEÑOR (cf. Sal 95)

 La grandeza de Dios se manifiesta en las maravillas de su creación y se revela también en la inmensidad de su amor, en su justicia y en la misericordia con la que acompaña nuestras vidas. Reconocer su gloria es aprender a vivir con gratitud y hacer de cada día un canto de alabanza.

Señor, al contemplar la belleza del cielo, las montañas y todo cuanto has creado, mi corazón se llena de admiración y gratitud. Que mis ojos sepan descubrir tus maravillas y mi alma nunca deje de reconocer tu presencia en cada momento de mi vida.

Hoy quiero elevar hacia Ti un canto nuevo, no solamente con mis palabras, sino con mi manera de vivir. Que mis pensamientos, mis decisiones y mis obras sean una alabanza sincera a tu santo nombre.

Te pido, Señor, por la salud y las intenciones del papa León XIV, por la Iglesia, por nuestras familias, por quienes sufren enfermedades, soledad o dificultades, y por todos los pueblos del mundo. Derrama tu misericordia sobre quienes más te necesitan, fortalece nuestra fe y concédenos la paz, la esperanza y la unidad.

Tú, Señor, que gobiernas a las naciones con justicia y sostienes toda la creación con tu poder, reina también en nuestros corazones. Que nunca olvidemos que toda gloria te pertenece y que nuestra verdadera grandeza está en reconocerte, amarte y servirte.

Amén.

Buenos días. Dios y María Santísima los bendigan abundantemente.



sábado, 17 de octubre de 2026

VIRGEN DE GUADALUPE

 OH, VIRGEN DE GUADALUPE,

Madre de ternura y de esperanza: tú que bajaste al Tepeyac
para recordarnos con voz de amor que no hay nada que temer,
toma en tus manos de cielo nuestras fragilidades,
calma con tu mirada el silencio de nuestras batallas
y no nos sueltes
nunca de tu manto.



SALVE

 


Dios te salve,

Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva;
a Ti suspiramos,
gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues,
Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos,
y después de este destierro
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Nuestra Señora Virgen de Caacupe

Reflexión del Evangelio de hoy

 Sábado 17 de octubre del 2026.


Hay silencios que nos protegen del rechazo por un instante, pero que poco a poco nos terminan apagando el alma por dentro.

Piensa en aquel momento en el que estuviste en una reunión y alguien atacó tus principios. El nudo en la garganta, la presión social, el miedo a ser juzgado. Ese cruce de caminos donde decides entre sonreír con incomodidad para encajar, o mantenerte firme en lo que eres.

Es una escena de todos los días. En el trabajo, en una cena familiar, en internet. Ocultamos nuestras convicciones más profundas para evitar el conflicto. Nos aterra quedar mal ante los demás.

Sin embargo, la paz real no se encuentra en agradar a la multitud, sino en la coherencia. Cuando dejas de desgastarte pensando obsesivamente en cómo vas a defenderte o qué vas a decir para salir del paso, ocurre algo profundamente liberador.

Si haces silencio interior, una fuerza mucho más grande que tus miedos toma el control para darte la claridad y las palabras exactas que necesitas.

Justo hoy recordamos a San Ignacio de Antioquía, alguien que entendió esto a la perfección. Un hombre que enfrentó el martirio sin temblar porque tenía claro que negar su fe y su verdad para salvarse un rato era un precio demasiado alto.

Esa es la promesa central que encontramos en Lucas 12, 8-12. Jesús nos garantiza que, si tenemos la integridad de reconocerlo abiertamente ante los hombres, Él hará lo mismo por nosotros ante Dios. Nos pide soltar la angustia de no saber cómo defendernos ante los juicios del mundo, porque el Espíritu Santo nos enseñará en ese mismo instante lo que convenga decir.

Hoy, no agaches la mirada por miedo a no pertenecer. Atrévete a ser genuino, mantén tus convicciones intactas y deja que tu fe hable por ti con amor y firmeza en cada decisión que tomes.

viernes, 16 de octubre de 2026

Corazón de Cristo

 
¿Te has fijado en que es difícil entrar en una iglesia, un convento o una casa religiosa sin encontrar una imagen del Corazón de Cristo?


No es casualidad. Detrás hay una historia muy interesante.

1️⃣ La devoción al Corazón de Cristo no nació con santa Margarita María de Alacoque.

Mucho antes ya encontramos la contemplación del Corazón traspasado de Cristo en santos como san Buenaventura, santa Gertrudis, san Francisco de Sales o san Pedro Canisio.
La raíz está todavía más atrás: en el Evangelio.
«Mirarán al que traspasaron» (Jn 19,37).

2️⃣ Incluso antes de las grandes revelaciones de Paray-le-Monial, san Juan Eudes había impulsado litúrgicamente esta devoción.

En 1672 promovió una fiesta en honor del Corazón de Cristo.
Las grandes revelaciones a santa Margarita María comenzarían al año siguiente.

3️⃣ ¿Qué sucede entonces con santa Margarita María?

Entre 1673 y 1675, Cristo le manifestó repetidamente su Corazón y le mostró de manera extraordinaria su amor por los hombres.
Con ella la devoción recibió un impulso enorme.
Y quedaron especialmente subrayadas dos palabras:
amor y reparación.

4️⃣ Pero aquí conviene hacer una precisión importante.

Las revelaciones de santa Margarita María no se convirtieron en Magisterio.
La Iglesia distingue entre la Revelación pública, que culmina en Cristo y pertenece al depósito de la fe, y las revelaciones privadas.
Estas pueden ayudar a vivir mejor el Evangelio, pero no añaden una nueva verdad a la fe.

5️⃣ Lo verdaderamente impresionante es que la Iglesia comprendió que aquello que santa Margarita María había contemplado no era una devoción marginal.

Expresaba algo que estaba en el centro mismo del cristianismo:
Dios nos ha amado con un corazón humano.
El Corazón de Cristo es el Corazón del Verbo encarnado.
Es el amor de Dios hecho visible, humano, herido y traspasado por nosotros.

6️⃣ Hay además un dato muy significativo.

La Santa Sede aprobó la celebración litúrgica del Corazón de Cristo antes incluso de aprobar los escritos de santa Margarita María.
En 1765, Clemente XIII autorizó la fiesta para determinados lugares.
Es decir, Roma no se limitó a decir:
«Como hubo unas revelaciones privadas, aprobamos esta devoción».
La cuestión era mucho más profunda.

7️⃣ La Iglesia reconoció que el culto al Corazón de Cristo brotaba de la Escritura, de la Tradición, de la liturgia y de la doctrina sobre la Encarnación y la Redención.

Las revelaciones privadas ayudaron poderosamente a poner todo aquello ante los ojos del pueblo cristiano.
Pero no eran el fundamento último.

8️⃣ Después llegó la expansión definitiva.

En 1856, el beato Pío IX extendió la fiesta del Corazón de Cristo a toda la Iglesia.
Y desde entonces la devoción se difundió de manera extraordinaria por parroquias, conventos, seminarios, colegios y hogares católicos.

9️⃣ Más tarde, en 1899, León XIII consagró solemnemente el género humano al Corazón de Cristo.

A esas alturas, esta devoción había quedado profundamente incorporada a la vida espiritual de la Iglesia.

🔟 Por eso hay imágenes del Corazón de Cristo en todas partes.

No es simplemente una moda piadosa de los siglos XVIII o XIX.
Detrás hay Escritura, Tradición, santos, liturgia y un largo desarrollo del Magisterio pontificio.
Santa Margarita María no inventó el Corazón de Cristo.
Ayudó a la Iglesia a volver a mirarlo.
Y quizá por eso esta devoción no envejece.
Porque mientras el hombre necesite saber que Dios le ama, seguirá teniendo sentido mirar aquel Corazón abierto por la lanza.
No es sólo una imagen.
Es el Corazón verdadero de Jesucristo, Dios y hombre, que «me amó y se entregó por mí» (Gál 2,20).

Reflexión del Evangelio de Hoy

 Viernes 16 de octubre del 2026.


Sentimos un nudo en el estómago cuando tememos que alguien descubra que no somos tan perfectos como intentamos demostrar.

Piensa en un actor que lleva tanto tiempo en el escenario que, al bajar el telón, olvida cómo es su propia voz.

Ese escenario es nuestra rutina diaria. A veces nos aterra no dar la talla en el trabajo, con los amigos o en la familia, y terminamos creando una versión editada de nosotros mismos.

Pasamos los días ocultando inseguridades detrás de sonrisas ensayadas, buscando que nos acepten personas que, en el fondo, tampoco son perfectas.

Ese pánico al rechazo nos vuelve rehenes de la opinión ajena. Le damos a los demás un poder enorme sobre nuestra tranquilidad y terminamos ahogando nuestra esencia.

Lucas 12, 1-7 corta de raíz esta esclavitud emocional. Nos pide rechazar la hipocresía porque todo lo oculto terminará por conocerse. Y para vencer ese profundo miedo al qué dirán, nos asegura que Dios tiene contados hasta nuestros cabellos; si Él no se olvida de los pequeños gorriones, nuestro valor ante sus ojos es inmenso.

Deja de vivir para complacer a un público que no determina tu valor. Hoy toma una decisión desde tu verdad, aunque a otros no les encaje, y recupera la paz de ser genuino.

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Salmo 32 [33], 1-2. 4-5. 12-13)

 ¡Bendito sea Dios por este nuevo amanecer! Su Palabra es verdadera, Sus obras son fieles y Su misericordia llena la tierra. Comencemos el día alabando al Señor, de quien procede todo bien.


Viernes, 16 de octubre de 2026

Señor mío y Dios mío:

Con alegría y gratitud acudimos a Tu presencia. Gracias por el don de la vida, por Tu infinita bondad y por la gracia de comenzar este día bajo Tu mirada amorosa.

Tu Palabra es verdadera y Tus obras manifiestan Tu fidelidad. Tú amas la justicia y Tu misericordia llena la tierra. Concédenos la dicha de conocerte cada día más, de confiar en Tus promesas y de vivir conforme a Tu santa voluntad.

Señor, purifica nuestras intenciones y guía nuestros pasos por el camino del bien. Que nuestra fe se manifieste en la caridad, nuestras palabras transmitan esperanza y nuestras acciones sean agradables a Tus ojos.

Tu mirada alcanza a todos Tus hijos. Te rogamos por los enfermos, por quienes sufren, por las familias que atraviesan dificultades y por aquellos que necesitan consuelo. Que Tu gracia les conceda fortaleza, alivio y paz.

De manera especial, te encomendamos a Su Santidad, el Papa León XIV. Cuida de su salud, renueva sus fuerzas y concédele una pronta y completa recuperación, si la necesita. Que la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, lo proteja con su amor maternal e interceda por él ante Ti.

Padre misericordioso, que las dificultades no apaguen nuestra esperanza ni las bendiciones nos hagan olvidar la gratitud. Enséñanos a vivir con humildad, a servirte con alegría y a reconocer que todo bien procede de Ti.

Recibe nuestra alabanza, Señor, y haz que este día sea una oportunidad para crecer en la fe, practicar la caridad y permanecer fieles a Tu amor.

Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

jueves, 15 de octubre de 2026

VUESTRA SOY, PARA VOS NACÍ



Hoy, 15 de octubre, celebramos a Santa Teresa de Jesús (Santa Teresa de Ávila), virgen y doctora de la Iglesia.

Les invito a leer este bellísimo poema, en el que expresa su entrega total al Señor y su plena confianza en la voluntad de Dios.

Vuestra soy, para Vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?
Soberana Majestad,
eterna sabiduría,
bondad buena al alma mía;
Dios alteza, un ser, bondad,
la gran vileza mirad
que hoy os canta amor así:
¿qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, pues me criastes,
vuestra, pues me redimistes,
vuestra, pues que me sufristes,
vuestra, pues que me llamastes,
vuestra, porque me esperastes,
vuestra, pues no me perdí:
¿qué mandáis hacer de mí?
¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le habéis dado
a este esclavo pecador?
Veisme aquí, mi dulce Amor,
amor dulce, veisme aquí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Veis aquí mi corazón,
yo le pongo en vuestra palma,
mi cuerpo, mi vida y alma,
mis entrañas y afición;
dulce Esposo y redención,
pues por vuestra me ofrecí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Dadme muerte, dadme vida:
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Si queréis, dadme oración,
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
solo hallo paz aquí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Dadme, pues, sabiduría,
o por amor, ignorancia;
dadme años de abundancia,
o de hambre y carestía;
dad tiniebla o claro día,
revolvedme aquí o allí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar.
Si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando.
Decid, ¿dónde, cómo y cuándo?
Decid, dulce Amor, decid:
¿qué mandáis hacer de mí?
Dadme Calvario o Tabor,
desierto o tierra abundosa;
sea Job en el dolor,
o Juan que al pecho reposa;
sea viña fructuosa
o estéril, si cumple así:
¿qué mandáis hacer de mí?
Sea José puesto en cadenas,
o de Egipto adelantado,
o David sufriendo penas,
o ya David encumbrado;
sea Jonás anegado,
o libertado de allí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Esté callando o hablando,
haga fruto o no le haga,
muéstreme la ley mi llaga,
goce de Evangelio blando;
esté penando o gozando,
solo vos en mí vivid:
¿qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, para Vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?

Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros.




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