Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 13 de mayo de 2026

Oración para obtener los siete dones del Espíritu Santo



Rogamos, pues, al clementísimo Padre por medio de ti, su Unigénito, hecho hombre por nuestro amor, crucificado y glorificado, que de sus tesoros envíe sobre nosotros el Espíritu de la gracia septiforme, el cual descansó en ti en toda su plenitud. El espíritu de Sabiduría para que gustemos el fruto del árbol de la vida que eres Tú y los sabores que recrean la vida. El don del Entendimiento con que sean esclarecidos los ojos de nuestra mente. El don del Consejo para caminar, siguiendo tus pisadas, por las sendas de la rectitud. El don de la Fortaleza para triunfar de la violencia de los enemigos que nos combaten. El don de la Ciencia para que, alumbrados con los fulgores de la sacra doctrina, hagamos juicio recto del bien y del mal. El don de la Piedad para vestimos de las entrañas de misericordia. El don de Temor con que, apartándonos de todo lo malo, dulcemente reposemos en la sujeción reverencial a tu eterna Majestad.
Estas cosas nos enseñaste a pedir en esa santa oración, y éstas te suplicamos ahora, por tu cruz, nos alcances para gloria de tu santísimo nombre, al cual con el Padre y el Espíritu Santo sea todo honor y gloria, el hacimiento de gracias, el loor y el imperio por infinitos siglos de siglos.
Amén.

San Buenaventura (1221-1274)
franciscano, doctor de la Iglesia
El árbol de la vida, 49 (rev.)

evangeliodeldía



LOS CINCO MINÚTOS DE MARÍA, 13 DE MAYO


La imagen de María se nos sugiere siempre con los ojos entrecerrados y las manos recogidas en el pecho guardando la intimidad que con Dios tiene en su Inmaculado Corazón.
Pero también podemos pensar en María elevando sus ojos al cielo, como desprendiéndose de la tierra y aspirando a las cosas de las celestiales alturas.
Esa es la doble dimensión o vertiente que debe regir toda nuestra vida; la intimidad personal por la que gozamos de la presencia de Dios Uno y Trino en lo más recóndito de nuestro espíritu y la elevación de la oquedad de la tierra, anhelando siempre el azul de los cielos, la morada de Dios, el reino de María Inmaculada.

MADRE, QUE NOS DISTE AL ESPERADO DE LOS TIEMPOS, GUÍANOS EN LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO AMANECER PARA LA TIERRA

Padre Nuestro...
Ave María...
Gloria...

(Padre Alfonso Milagro)

Tomo un momento para meditar todas estas cosas en mi corazón
(cf: Luc 2:19)





ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Salmo 148)

 Nuestra Señora de Fátima, acompáñanos, intercede por nosotros y cúbrenos con tu Santo Manto.



Señor mío y Dios mío, al comenzar este nuevo día queremos alabarte y bendecirte con todo nuestro corazón, porque Tu gloria sobrepasa cielo y tierra y no hay nada ni nadie comparable a Ti. Hoy nos unimos espiritualmente al canto de los ángeles, de los santos y de toda la creación para darte gracias por el don de la vida, por Tu Amor infinito y por Tu constante presencia en nuestro caminar.

Te pedimos que gobiernes nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestras decisiones y todo cuanto hagamos durante esta jornada. Que nunca nos falte la FE, la esperanza y la confianza absoluta en Tu Divina Providencia, aun en medio de las dificultades, preocupaciones o incertidumbres que podamos afrontar.

Haznos humildes, prudentes, pacientes y misericordiosos. Fortalece nuestro corazón para permanecer fieles a Ti y ayúdanos a vivir de tal manera que toda nuestra vida pueda alabarte y glorificarte. Que nuestras acciones hablen de Tu Amor y que nunca nos apartemos de Tu Voluntad Santísima.

María Santísima, nuestra amadísima Madre, hoy de manera especial, en tu día, Nuestra Señora de Fátima, acompáñanos, intercede por nosotros, cúbrenos con tu Santo Manto y llévanos siempre hacia Tu Hijo amado, Nuestro Señor Jesucristo.

Y que el Espíritu Santo ilumine nuestro entendimiento, fortalezca nuestra alma, nos conceda serenidad, sabiduría y paz, y que toda nuestra vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.





Granito de arena de Esperanza...Miércoles de San José

 San José, tuvo hacia Jesús "por don especial del cielo", todo aquel amor natural, toda aquella afectuosa solicitud que el corazón de un padre pueda conocer.

🌿🌿🌿


San José, se convirtió en el depositario del misterio escondido desde siglos en Dios. El participa de la autorrevelación de Dios en Cristo, de este misterio divino junto con María, José es el primer depositario.

San José, ruega por nosotros

🌿🌿🌿

«Cuando Dios revela hay que prestarle "la obediencia de la fe", la esencia misma de la fe,se manifiesta en San José.
¡Oh glorioso San José, guárdanos en tu corazón de padre.


martes, 12 de mayo de 2026

ÁNGEL DE LA GUARDA...

 Ángel santo, compañero fiel,

en este martes que te honramos con amor,
te doy gracias por tu presencia silenciosa
y por tu luz que me guía sin descanso.
Guárdame de todo mal,
ilumina mis pensamientos,
y acompaña cada paso que dé hoy.
Enséñame a escuchar las inspiraciones del cielo,
a caminar con paz,
y a vivir con un corazón humilde y confiado.
Ángel de mi guarda,
no me dejes solo en este día.
Condúceme hacia la voluntad de Dios
y protégeme bajo tus alas.
Amén



ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Salmo 137)


Señor mío y Dios mío, al comenzar este nuevo día nos acercamos a Ti con un corazón agradecido, reconociendo Tu infinita bondad, Tu lealtad y Tu amor que jamás nos abandonan. Te damos gracias porque escuchas nuestras súplicas, porque conoces nuestras necesidades aun antes de que las pronunciemos y porque, incluso en medio de las pruebas, Tu mano poderosa nos sostiene y nos llena de fortaleza.

Hoy queremos caminar bajo Tu mirada, confiando plenamente en que Tú guiarás nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestras decisiones y cada paso que demos. Cuando el cansancio, las preocupaciones o las dificultades intenten robarnos la paz, recuérdanos que Tu amor perdura eternamente y que jamás abandonas la obra de Tus manos.

Señor, llénanos de valor para vivir conforme a Tu Santísima Voluntad; danos prudencia, serenidad, humildad y perseverancia para afrontar este día con FE y confianza absoluta en Ti. Que todo cuanto hagamos sea para gloria Tuya y que nuestras vidas puedan reflejar Tu amor, Tu misericordia y Tu presencia.

María Santísima, nuestra amadísima Madre, acompáñanos durante esta jornada, cúbrenos con tu Santo Manto, intercede por nosotros y llévanos siempre hacia Tu Hijo amado, Nuestro Señor Jesucristo.

Y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.

domingo, 10 de mayo de 2026

Hoy, después de misa, se acercó un joven.

Venía con dudas, preguntas, inquietudes, deseo de consejo y también con intención de confesarse.

Le pregunté con claridad (porque me lo imaginaba):

—¿Confesionario o despacho?.

Me respondió:
—Quiero confesarme.

Y fuimos al confesionario.

Allí empezó a abrir el corazón. Pero me alegró mucho una cosa: supo diferenciar.

Primero confesó sus pecados. Después, con mucha delicadeza, preguntó:

—¿Ya puedo hablar de otra cosa?

Le dije que esperara un momento.

Le impuse la penitencia, le di la absolución y, entonces sí, seguimos hablando.

Antes de continuar, le dije algo que creo importante:

—Lo que vamos a hacer ahora se llama dirección espiritual. Y esto se puede hacer perfectamente en un despacho. Te lo digo para que lo sepas. Si alguna vez un sacerdote te dice que eso no es materia de confesión, no te sientas rechazado. Puede tener razón. Muchos sacerdotes van al confesionario a confesar, y hacen bien. No porque no sepan escuchar, sino porque conviene distinguir las cosas.

Lo entendió perfectamente. Obediencia y docilidad son señales inequívocas del Espíritu.

Y seguimos hablando casi media hora.

Dudas, luchas, discernimiento, vida cristiana, pasos concretos. Nada raro. Lo de siempre: un alma buscando a Dios, que ya es bastante.

Se marchó agradecido, tranquilo y contento.

Y yo pensé una cosa:

Cada vez entiendo mejor aquello de la acogida de la que tanto habló el Papa Francisco, de feliz memoria.

Acoger no es confundirlo todo.

Acoger no es convertir el sacramento en una tertulia.

Acoger tampoco es despachar a quien llega herido, como si molestara en la ventanilla equivocada.

Acoger es ayudar a poner cada cosa en su sitio, pero sin apagar la mecha que todavía humea.

A veces basta eso:

Confesión, absolución, una palabra clara, un poco de tiempo y la certeza de que la Iglesia no es una oficina fría, sino una madre.

Y, cuando la Iglesia actúa como madre, muchos hijos vuelven a respirar.

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 65)



Señor mío y Dios mío, al comenzar este nuevo día queremos alabarte y bendecirte, porque admirables son Tus obras y eterna es Tu misericordia.

Hoy levantamos nuestro corazón hacia Ti con gratitud, reconociendo que todo cuanto somos y tenemos proviene de Tus Santísimas Manos.

Tú eres nuestro refugio, nuestra fuerza y nuestra esperanza. Permítenos contemplar Tu presencia en cada instante de este día, descubrir Tu amor en lo pequeño y en lo grande, y no olvidar jamás los prodigios que haces constantemente en nuestras vidas.

Así como abriste caminos para Tu pueblo y lo condujiste con poder y fidelidad, guía también nuestros pasos, sostennos en las pruebas y llévanos siempre por senderos de paz, de verdad y de gracia.
Señor, que nuestros labios nunca se cansen de alabarte y que nuestra vida entera sea un testimonio vivo de Tu bondad.

No rechaces nuestras súplicas y no apartes jamás de nosotros Tu infinita gracia.
Danos un corazón humilde, agradecido y confiado, capaz de reconocer que aun en medio de las dificultades Tú permaneces obrando con amor perfecto.

María Santísima, nuestra amadísima Madre, acompáñanos durante este día, cúbrenos con tu Santo Manto e intercede por nosotros para que permanezcamos siempre fieles a Tu Hijo amado, Nuestro Señor Jesucristo.

Y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.

sábado, 9 de mayo de 2026

Por favor, lea este mensaje...

 Por favor, lea este mensaje, no es solo para mí o para usted, sino para todos. Prometo explicar mejor cómo surgió y compartiré íntegramente mi testimonio, pero, por lo pronto, por favor léalo, hágalo suyo (porque lo es) y promuévalo:

Querido hermano, si usted es Católico; querida hermana, si usted es Católica, le recomiendo con mucho cariño y respeto procurar Confesarse con sincero arrepentimiento y profundo propósito de enmienda, siempre que pueda y, después de un exhaustivo examen de conciencia, no deje de Confesarse; hacerlo, así como invitar a familiares, amigos y hermanos en la FE a hacerlo, es francamente Sanador, Restaurador, Liberador.

En cuanto a la Santísima Eucaristía, la Santísima Comunión, qué les puedo decir que ustedes no sepan. Es Cristo Jesús a quien recibimos, y principalmente es ÉL, presente en Cuerpo, Alma, Sangre y Divinidad, quien nos recibe por Su Inagotable Misericordia y nos llena con Su Infinito Amor.

Por favor, e igualmente, asista y viva plenamente la Santa Misa. Cada vez que pueda, vaya, vaya, ore, ore, viva y viva cada Santísima Misa.

Mis hermanos, hace falta mucha oración. La Oración tiene Poder. La Oración con FE tiene Poder.

También le recomiendo que visite al Santísimo, la Capilla de Adoración Perpetua (o en su Parroquia, frente al Señor, en El Sagrario); se lo recomiendo con todo el corazón; hágalo, hágalo, por favor, dedíquese y regálese al menos una hora a la semana con El Señor; usted verá (y se acordará de mí) todos los cambios que vivirá, que se notarán y que se reflejarán en usted, en su vida y en la de todo su entorno, por el Poder Infinito del Amor y la Misericordia del Señor y por la FE de usted, puesta en cada Oración.

Mis hermanos, El Señor espera por usted, El Señor espera por mí, El Señor espera por nosotros; no seamos nosotros quienes lo hagamos esperar a ÉL.

Igualmente, a mis amadísimos hermanos Cristianos de otras denominaciones (a quienes respeto y sé de su respeto), claro que debemos debatir, dialogar, compartir y llamar a la corrección fraterna; nosotros los Católicos los tenemos (a cada uno de ustedes) en nuestras intenciones y oraciones; los invito, desde la Iglesia que Cristo nuestro Señor fundó hace dos mil años, a que nos unamos más y más en la Oración, en el respeto y en la consideración; hay que orar y obrar, claro que hay que obrar, pero orar; orar a toda hora y en todo lugar, orar sin cesar; nuestras oraciones llegarán incluso antes de empezar, pero hagámoslo y usted verá cómo cada uno de nosotros vivirá cambios inimaginables, verdaderos, comprobables e inobjetables, por pura Misericordia y Amor de Dios nuestro Señor, quien todo lo puede, absolutamente todo.

Ore, Crea, Créale al Señor (espere en ÉL) y será testigo del Insondable Poder de Su Amor.

Recuerde, por favor: • Confesión, • Comunión, • La Santa Misa, • Capilla de Adoración Perpetua, • El Santo Rosario, • La Coronilla de la Misericordia, • Estar en Gracia, vigilantes y atentos, • Leer la Palabra de Dios ("saborear") la Sagrada Escritura, • Y seguir en diaria conversión y Oración.

Hermanos Católicos, hermanos Cristianos de otras denominaciones; los exhorto en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que nos unamos en Oración.

Amadísimos hermanos, las cosas no van bien, pero SÍ terminarán bien, Dios es Fiel; Cristo venció, vence y siempre vencerá.

Pero, por favor (humildemente yo sé lo que les digo y ustedes también lo saben), Oremos y confiemos plenamente en el Señor.

Toda acción, y en especial ante la maldad (que sí existe y no descansa), ha de ser precedida por nuestra Oración.

Permanezcamos unidos y fortalecidos en Cristo Jesús.

Recuerde, por favor: Oración y más Oración.

Gracias por su tiempo y por leer este extenso mensaje; pero la verdad, sentía con todo mi corazón que debía decirlo.

Abrazo afectuoso en Cristo Jesús!



ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 99, 2. 3. 5)


Señor mío y Dios mío, al comenzar este nuevo día queremos alabarte con alegría y reconocer que Tú eres nuestro Dios y nosotros Tu pueblo.

Gracias por el don de la vida, por Tu infinita misericordia y por la fidelidad con la que sostienes nuestros pasos aun en medio de nuestras fragilidades y luchas.

Haz que nuestros corazones entren en Tu presencia con júbilo sincero, que nuestras palabras y acciones sean reflejo de Tu amor y que nunca olvidemos que pertenecemos a Ti, como ovejas de Tu rebaño santo.

Concédenos servirte con humildad, perseverar en la fe y caminar siempre bajo Tu mirada providente, confiando en que Tu bondad jamás se aparta de nosotros.

Que en este día podamos glorificarte en todo lo que hagamos y que toda nuestra vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...