Gracias por Tu misericordia y Tu lealtad, que superan todo lo que puedo comprender.
jueves, 26 de febrero de 2026
ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 137)
miércoles, 25 de febrero de 2026
Dios mío, mi vida está en Tus manos.
SAN JOSÉ
martes, 24 de febrero de 2026
“Cuando rezas…” (Mt 6,7)
Para seguir el mandamiento de rezar,
No supe entrar en espíritu en la morada del corazón,
Tampoco en un rincón de la plaza pública,
Para tener al menos una recompensa humana.
Estuve negligente en ambos casos :
En las apariencias y en la realidad,
¡Ya que mi pereza triunfó, más que la esperanza,
La terrestre y la celeste!
Al presente, el que por naturaleza es tu Padre en el cielo,
Que nos has dado por tu gracia,
Concédenos invocar perfectamente
Con un corazón puro, su Nombre.
¡Qué el Reino del Señor
Llegue para regir mi alma,
Y sobre esra tierra en mí sea cumplida
Su voluntad, así como en el cielo!
El pan de cada día y el Pan que siempre es,
Remedio de mi cuerpo y Remedio del alma,
Quiera dármelos abundantemente, a mí, indigente,
El Pan espiritual y el material.
Qué me remita mis faltas, a mí, deudor,
Como yo las remito al que me debe.
Y especialmente que haga remitir las faltas
De los dos lados, para que me sean remitidas.
No permita al Tentador
Tentarme, a mí, pusilánime, como si fuera intrépido,
Sino que me guarde con su espada,
Que sea Él quien combate contra el Malvado!
patriarca armenio
Jesús, Hijo Único del Padre, II (SC 203. Jésus Fils Unique du Père, Cerf, 1973), trad. sc©evangelizo.org
lunes, 23 de febrero de 2026
Granito de arena de Esperanza...Almas del Purgatorio
Una vez, Sor Faustina, vio a la Madre de Dios que visitaba a las "almas del purgatorio" Estas almas llaman a la Virgen, "Estrella del Mar", porque la "llena de gracia" les trae consuelo en su purificación.
domingo, 22 de febrero de 2026
ELLA ENTIENDE...
El desierto no solo fue de Jesús, también fue de su Madre. Cuarenta días para Él y cuarenta días para ella.
Ella lo vio irse y sabía que no podía caminar ese desierto por Él. Sabía que no podía protegerlo del hambre, ni de la tentación, ni del cansancio. No podía interponerse entre su Hijo y la misión que el Padre le había confiado.
Y aun así, no estuvo ausente. No lo acompañó con los pies, pero sí de rodillas. Lo sostuvo en oración. Lo confió cada día al corazón del Padre.
Ese también fue su desierto. No el de la arena, sino el del corazón. El desierto de una madre que ama profundamente, pero no puede intervenir. Que quisiera proteger, pero aprende a confiar.
Si hoy estás atravesando el tuyo, si tu hijo está enfrentando algo que tú no puedes resolver, si tu corazón está aprendiendo a confiar aunque te duela… mira tu historia a través de los ojos de María.
Ella también amó así.
Ella también oró así.
Ella entiende.
“Con Él estoy en el tiempo de la adversidad”
El tentador se aproxima (Mt 4,3)
sábado, 21 de febrero de 2026
Oración a Nuestra Madre María
“No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores para que se conviertan”
comprendes nuestras lágrimas y el clamor de nuestra plegaria.
En este santo ayuno cuaresmal,
condúcenos al desierto, purifícanos.
En tu ternura, Señor, escrutas nuestros corazones,
conoces la debilidad de todas nuestras fuerzas,
da, a todo el que vuelve a ti
el perdón y la gracia de tu amor.
Sí, hemos pecado contra ti:
perdona a los que lloran y confiesan tu Nombre.
Para alabanza de tu gloria,
inclínate sobre nuestras heridas, Señor, y sánanos (cf Lc 10,34).
Que la abstinencia libere nuestro cuerpo,
que tu gracia lo ilumine en este tu Cuerpo de Luz.
Que nuestro espíritu se vuelva sobrio,
que evite todo mal y todo pecado.
Te rogamos, bienaventurada Trinidad,
que nos conduzcas hasta los goces de las fiestas pascuales.
y veremos a Cristo elevarse,
de entre los muertos, glorioso y viviente.
Himno “Audi benigne Conditor”.evangelizo.org