Una vez, Sor Faustina, vio a la Madre de Dios que visitaba a las "almas del purgatorio" Estas almas llaman a la Virgen, "Estrella del Mar", porque la "llena de gracia" les trae consuelo en su purificación.
lunes, 23 de febrero de 2026
Granito de arena de Esperanza...Almas del Purgatorio
domingo, 22 de febrero de 2026
ELLA ENTIENDE...
El desierto no solo fue de Jesús, también fue de su Madre. Cuarenta días para Él y cuarenta días para ella.
Ella lo vio irse y sabía que no podía caminar ese desierto por Él. Sabía que no podía protegerlo del hambre, ni de la tentación, ni del cansancio. No podía interponerse entre su Hijo y la misión que el Padre le había confiado.
Y aun así, no estuvo ausente. No lo acompañó con los pies, pero sí de rodillas. Lo sostuvo en oración. Lo confió cada día al corazón del Padre.
Ese también fue su desierto. No el de la arena, sino el del corazón. El desierto de una madre que ama profundamente, pero no puede intervenir. Que quisiera proteger, pero aprende a confiar.
Si hoy estás atravesando el tuyo, si tu hijo está enfrentando algo que tú no puedes resolver, si tu corazón está aprendiendo a confiar aunque te duela… mira tu historia a través de los ojos de María.
Ella también amó así.
Ella también oró así.
Ella entiende.
“Con Él estoy en el tiempo de la adversidad”
El tentador se aproxima (Mt 4,3)
sábado, 21 de febrero de 2026
Oración a Nuestra Madre María
“No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores para que se conviertan”
comprendes nuestras lágrimas y el clamor de nuestra plegaria.
En este santo ayuno cuaresmal,
condúcenos al desierto, purifícanos.
En tu ternura, Señor, escrutas nuestros corazones,
conoces la debilidad de todas nuestras fuerzas,
da, a todo el que vuelve a ti
el perdón y la gracia de tu amor.
Sí, hemos pecado contra ti:
perdona a los que lloran y confiesan tu Nombre.
Para alabanza de tu gloria,
inclínate sobre nuestras heridas, Señor, y sánanos (cf Lc 10,34).
Que la abstinencia libere nuestro cuerpo,
que tu gracia lo ilumine en este tu Cuerpo de Luz.
Que nuestro espíritu se vuelva sobrio,
que evite todo mal y todo pecado.
Te rogamos, bienaventurada Trinidad,
que nos conduzcas hasta los goces de las fiestas pascuales.
y veremos a Cristo elevarse,
de entre los muertos, glorioso y viviente.
Himno “Audi benigne Conditor”.evangelizo.org
viernes, 20 de febrero de 2026
Cuaresma...ayuno y la abstinencia
La Cuaresma nos vuelve a recordar algo que nunca pasa de moda: el ayuno y la abstinencia no son caprichos antiguos, son pedagogía de la Iglesia.
¿Quién es Jesús para mí?
Jesús es la Palabra hecha carne.
Jesús es el Pan de Vida.
Jesús es la Víctima ofrecida por nuestros pecados en la cruz.
Jesús es el sacrificio ofrecido en la Santa Misa por los pecados del mundo y por los míos.
Jesús es la Palabra, para ser pronunciada.
Jesús es la Verdad, para ser contada.
Jesús es el Camino, para ser recorrido.
Jesús es la Luz – para ser encendida.
Jesús es la Vida – para ser vivida.
Jesús es el Amor - ser amado
jueves, 19 de febrero de 2026
Granito de arena de Esperanza...Jueves Eucarístico
Señor, quiero tener hoy la capacidad de escuchar tus inspiraciones, dejarme instruir por tu Palabra pues Ella me conduce por caminos seguros y alegres.
Analizar y comprender lo que sucede en mi interior, a la luz de tu Verdad, me hará crecer en sentido pleno, abriendo mi corazón a tus consejos.
Ayúdame a no buscar la fama, a desprenderme de ese deseo obstinado por ser apreciado, a procurar el último lugar y ser aquel que sólo vive para servir.
Tú no desprecias un corazón humillado, por eso, acudo a tu compasión para que restaures en mí todo aquello que perdí debido mis actitudes equivocadas.
El peor enemigo lo tengo en mi corazón, cuando dejo que me gobiernen los malos deseos y la inclinación terrena de destacarme y brillar entre los demás.
Oh Señor, dame un corazón lleno de un amor. Libérame de rencores y odios que dañan mi corazón y no me permiten alcanzar la grandeza ante tus ojos.
Tú eres el Dios del perdón, por eso, te confieso todos mis pecados, confiado en la promesa de que me restaures y me sanes.
Ayúdame ahora, con tu Gracia y tu Poder, a no desviarme del proyecto de salvación que me tienes guardado y a actuar según tu voluntad. Amén
