Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

domingo, 21 de junio de 2026

Granito de arena de Esperanza...

 


Sagrado Corazón de Jesús
EI Corazón que ama
El Corazón que perdona
El Corazón que espera
EI Corazón que nunca abandona


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Imagen:de Pinterest

Familia de Amor

"En el amor infinito del Padre encontramos el Corazón de Jesús y la ternura del Corazón de María".

Que esta familia de amor ilumine nuestro camino y nos acerque cada día más a Dios.



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Una Pausa con Dios

No se trata de tener un día perfecto, se trata de confiar en el Dios que
hace perfecto tu día.

Confia. Entrega. Descansa. Dios actúa.

DIOS NUNCA NOS DEJA SOLOS.


Hermanos, oremos por la Paz… la del corazón, la de nuestras familias y la del mundo entero.

Oremos también por los que están pasando momentos difíciles, por los que sufren por la enfermedad, por el dolor, la angustia o la soledad.

Que el Señor les dé fuerza cuando ya no alcance la suya, y les ayude a fiarse de Él, con Su Esperanza y Luz cuando todo parezca oscuro.

Que nuestro Señor Jesucristo nos sostenga cada día con su amor, y que la Santísima Virgen María nos cubra con su ternura de Madre y nos acompañe siempre, especialmente en los momentos más duros.

Que esta oración nos una como hermanos, y nos recuerde que Dios nunca nos deja solos.

Amén.

Fuente:FE y más FE.




No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse



No tienes «aquí domicilio permanente» (Hb 13,14). Dondequiera que estuvieres, serás extraño y peregrino, y no tendrás nunca reposo, si no estuvieres íntimamente unido con Cristo. ¿Qué miras aquí no siendo éste el lugar de tu descanso? En los cielos debe de ser tu morada, y como de paso has de mirar todo lo terrestre. Todas las cosas pasan, y tú también con ellas. Guárdate de pegarte a ellas, porque no seas preso y perezcas.

En el altísimo pon tu pensamiento, y tu oración sin cesar sea dirigida a Cristo. Si no sabes contemplar las cosas altas y celestiales, descansa en la pasión de Cristo y habita gustosamente en sus sagradas llagas. Porque si te acoges devotamente a las llagas y preciosas heridas de Jesús, gran consuelo sentirás en la tribulación, y no harás mucho caso de los desprecios de los hombres, y fácilmente sufrirás las palabras de los maldicientes. Cristo fue también en el mundo despreciado de los hombres, y entre grandes afrentas y desamparo de amigos y conocidos, y en suma necesidad. Cristo quiso padecer y ser despreciado, y ¿tú te atreves a quejarte de alguna cosa?....
Sufre con Cristo y por Cristo, si quieres reinar con Cristo. Si una vez entrases perfectamente en lo secreto de Jesús, y gustases un poco de su encendido amor, entonces no tendrías cuidado de tu propio provecho o daño; antes te holgarías más de la injurias que te hiciesen; porque el amor de Jesús hace al hombre despreciarse a sí mismo. El amante de Jesús y de la verdad, y el hombre verdaderamente interior y libre de las aficiones desordenadas, se puede volver fácilmente a Dios, y levantarse sobre sí mismo en el espíritu, y descansar gozosamente. Aquel a quien gustan todas las cosas como son, no como se dicen o estiman, es verdaderamente sabio y enseñado más de Dios que de los hombres.

 Imitación de Cristo

tratado espiritual del siglo XV
II, c. 1.evangelizo.org

sábado, 20 de junio de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Salmo 88)

 Cuando nuestras fuerzas disminuyen, Tú nos fortaleces; cuando el camino parece incierto, Tu luz nos muestra la dirección que debemos seguir.

Señor mío y Dios mío,
al comenzar este nuevo día, elevamos nuestro corazón hacia Ti y te damos gracias porque Tu amor permanece para siempre y Tu fidelidad nunca falla. Tú cumples siempre Tus promesas, sostienes Tu alianza a través de los tiempos y jamás abandonas a quienes confían en Ti.

Gracias porque, aun en medio de nuestras debilidades, permaneces a nuestro lado con Tu inagotable misericordia. Tu favor nos acompaña en cada paso y Tu Palabra nos recuerda que, aunque tropecemos, Tu amor permanece firme y constante. Cuando nuestras fuerzas disminuyen, Tú nos fortaleces; cuando el camino parece incierto, Tu luz nos muestra la dirección que debemos seguir.

Ayúdanos a vivir conforme a Tu voluntad y a guardar Tus enseñanzas en nuestro corazón. Que nunca nos apartemos de Tus caminos ni olvidemos Tus mandamientos. Danos la sabiduría para elegir el bien, la humildad para reconocer nuestros errores y la valentía para volver siempre a Ti con confianza y arrepentimiento sincero.

Señor, graba en nuestra alma la certeza de que Tu fidelidad es eterna. Aunque enfrentemos pruebas, dificultades o momentos de corrección, ayúdanos a recordar que nunca nos privas de Tu amor. Tu misericordia es más grande que nuestras faltas y Tu bondad supera todas nuestras limitaciones.

Bendice a nuestras familias, protege nuestros hogares y acompaña a cada persona que hoy necesita consuelo, fortaleza y esperanza.

Haznos instrumentos de Tu paz, reflejos de Tu amor y testigos de Tu fidelidad en medio del mundo. Permítenos vivir esta jornada con alegría, confianza y gratitud, seguros de que Tu alianza permanece firme y de que Tus promesas se cumplen en el momento perfecto.

Que cada pensamiento, palabra y acción glorifique Tu santo Nombre y nos acerque cada día más a Ti, Señor mío y Dios mío.

Amén.

¡Sé bien lo que les hace falta!



[Santa Catalina escuchó a Dios decir:] ¿Cómo el hombre puede no creer que lo cuidaré, él, que fue creado a mi imagen y semejanza? ¿Puede pensarlo cuando me ve alimentar y preservar al gusano en el leño seco, dar su pastura a las bestias del campo, nutrir los peces del mar, los pájaros del cielo, todos los seres vivos que están sobre la tierra? Hago brillar mi sol sobre las plantas, esparzo sobre ellas el rocío que fecunda. ¿No es para el servicio del hombre que he hecho todo? Mi bondad no creó nada sin pensar en él.
Del lado que lo mire, en lo espiritual como en lo temporal, el hombre sólo encuentra el abismo de fuego de mi caridad, ofrecida por la grande y bondadosa y perfecta providencia. Pero no lo ve, porque él mismo se ha privado de la luz, porque no quiere ver. Entonces, se escandaliza con la prueba, restringe su caridad con el prójimo, se hace avaro y se inquieta por el mañana, ¡como si mi Verdad no se lo hubiera vetado cuando dijo “No se inquieten por el día de mañana, a cada día le basta su aflicción” (Mt 6,34)! Les reprochaba así la poca confianza, poniendo bajo su mirada mi providencia y la brevedad del tiempo. Como si les hubiera dicho: No se preocupen por lo que no están seguros de tener, es suficiente el día presente.
Le enseñaba a demandar primero el Reino de los cielos, es decir la vida buena y santa. En cuanto a las otras cosas, sé bien, yo, su Padre del cielo, lo que necesitan, ya que las he creado por ustedes, es para ustedes que comandé a la tierra de dar sus frutos.

 Santa Catalina de Siena (1347-1380)

terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa
El Diálogo, La Providencia de la Misericordia, VII (Le dialogue, II, Téqui, 1976), trad. sc©evangelizo.org

Granito de arena de Esperanza...María Santísima


Una Flor para María
Hoy regala a la Virgen una flor espiritual.
Puede ser una oración, un acto de paciencia, una palabra amable, un perdón sincero o una ayuda a quien la necesite.
"Las flores más hermosas para María nacen del corazón".
Inmaculado Corazón de María, enséñanos a amar como tú.

🌹🌹🌹

Madre de misericordia, no me abandones.
María Santísima, cuando sienta cansancio o preocupación, recuérdame que no camino solo. Cúbreme con tu manto maternal y ayúdame a descansar en las manos amorosas de Dios.
Amén

🌹🌹🌹

Invoquemos a la Virgen María, para que nos ayude a atravesar con valentía la "puerta estrecha" del Evangelio, de modo que podamos abrirnos con alegría a la amplitud del amor de Dios Padre.

Papa León XIV, 25 de agosto de 2025
Píldoras de Fe



viernes, 19 de junio de 2026

El Corazón de Jesús



El Corazón de Jesús se comprende mejor al pie de la cruz. Allí no vemos una idea religiosa, sino a Cristo entregado del todo: su amor llega hasta el extremo y queda abierto para nosotros.


1️⃣ San Juan cuenta que uno de los soldados atravesó el costado de Jesús con la lanza, y al punto salió sangre y agua. La Iglesia ha visto ahí un signo de los sacramentos y del nacimiento de la Iglesia del costado de Cristo.

2️⃣ La sangre nos lleva a la Eucaristía: Cristo se da como alimento, no como recuerdo lejano. Cada misa nos coloca ante el mismo amor entregado, hecho presencia real y alimento para la vida eterna.

3️⃣ El agua nos lleva al Bautismo: hemos sido lavados, incorporados a Cristo y llamados a vivir como hijos. La vida cristiana no empieza en nuestro esfuerzo, sino en una gracia que nos precede.

4️⃣ Por eso el Corazón abierto de Jesús es fuente. De Él brota el perdón, la vida nueva, la comunión con Dios, la fuerza para levantarse y la paz que el mundo no puede dar.

5️⃣ El P. Mendizábal insistía mucho en esta clave: no se trata de vivir la fe desde el esfuerzo desnudo, sino desde la unión con Cristo, dejándonos amar y transformar por su gracia.

6️⃣ A veces queremos cambiar solo a base de propósito. Y los propósitos son necesarios. Pero sin gracia se cansan pronto. El Corazón de Jesús nos enseña a ir a la fuente: confesión, Eucaristía, adoración, oración diaria.

7️⃣ La reparación nace precisamente de ahí. Quien contempla el Corazón herido de Cristo desea responder con amor. No por miedo, sino por gratitud. No para llamar la atención, sino para amar donde tantos olvidan.

8️⃣ Reparar puede ser muy concreto: hacer bien una comunión, pedir perdón, ofrecer una contrariedad, guardar silencio ante una provocación, visitar al Santísimo o vivir el trabajo con más caridad.

9️⃣ El Corazón de Jesús también purifica nuestra manera de defender la verdad. La verdad cristiana no necesita corazones amargos. Necesita corazones unidos a Cristo: firmes, sí, pero habitados por la caridad.

🔟 Hoy podemos mirar el costado abierto de Jesús y pedir una gracia sencilla: volver a los sacramentos con más fe, dejar de vivir desde la autosuficiencia y descansar en su amor.

1️⃣1️⃣ Del Corazón abierto de Cristo brota la vida de la Iglesia. También de ahí debe brotar nuestra vida espiritual: no de la crispación, no de la vanidad, no de la herida, sino de la gracia.

Sagrado Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

La alegría de la fe





Es necesario que el ardor de nuestra fe anime nuestras mínimas acciones. Si nos aplicamos, nuestra vida será plena de luz y alegría. Los más pequeños detalles de nuestras jornadas nos aparecerán como perlas preciosas, que quisiéramos adquirir para componer nuestro tesoro en el cielo. A medida que avanzamos en la fe, que ella es más firme, más ardiente y activa, la alegría llena cada vez más nuestra alma. Las claridades se suman a las claridades, la esperanza se afirma de día en día al ver sus horizontes crecer. Al sentirse más ardientemente el amor, todo resulta más fácil y corremos en la vía de los mandamientos del Señor. (…)
En el cielo, la fuente de nuestra alegría será la pertenencia segura, perfecta e imperdible del bien soberano e inmutable, en la plena luz de la gloria. Aquí abajo, la fuente de nuestra alegría es el inicio de la pertenencia a Dios, la unión anticipada a Dios. Esta pertenencia, esta unión es más íntima cuanto más estamos inmersos en la luz de la fe. La alegría que la fe nos procura es necesaria acá abajo. Es Dios mismo que ha conformado nuestro corazón y lo ha hecho de tal manera que tiene necesidad de alegría.

 Beato Columba Marmion (1858-1923)

abad
Nuestra fe, victoria en el mundo (Le Christ Idéal du Moine, DDB, 1936), trad. sc©evangelizo.org

jueves, 18 de junio de 2026

Sáname, Señor...


Señor, hoy me presento ante ti con humildad y esperanza, reconociendo que necesito de tu amor y de tu poder sanador. Tú conoces cada parte de mi vida, cada herida visible e invisible, cada lucha que llevo en silencio.


Sáname físicamente, Señor. Toca mi cuerpo con tus manos misericordiosas, fortalece lo que está débil, restaura lo que está enfermo y renueva mis fuerzas para seguir adelante cada día.

Sáname emocionalmente, Señor. Cura las heridas de mi corazón, los recuerdos que aún duelen, las tristezas que pesan y las preocupaciones que me roban la paz. Llena mi interior de serenidad, esperanza y confianza en ti.

Sáname espiritualmente, Señor. Acércame más a tu presencia, fortalece mi fe, limpia mi alma de todo aquello que me aparta de ti y renueva en mí el deseo de caminar siempre bajo tu voluntad.

Derrama tu amor sobre mi vida y haz nuevas todas las cosas. Que tu paz habite en mi corazón, que tu luz ilumine mis caminos y que tu gracia me sostenga en todo momento. Confío en ti, Señor, porque eres el Dios que sana, restaura y transforma. En tus manos pongo mi vida, mis cargas y mis esperanzas.

Sáname, Señor, y renueva mi cuerpo, mi corazón y mi alma.
Amén



¡Danos nuestro pan!


“Danos hoy nuestro pan de cada día”. Pan supersubstancial, epiouson* (Mt 6,11). Según otro evangelista “nuestro pan cotidiano” (Lc 11,3). El primer calificativo expresa su nobleza y el carácter de su substancia, que lo elevan más alto que toda substancia y hacen que sobrepase a todas las criaturas, por su sublime grandeza y santidad. El segundo calificativo expresa el uso que hay que hacer y su utilidad: la palabra “cotidiano” dice que sin este pan, no podemos vivir un solo día de la vida espiritual.

En cuanto a la palabra “hoy”, muestra que es necesario alimentarse con él todos los días, ya que no sería suficiente haberlo recibido ayer si no nos fuera dado igualmente hoy. ¡Qué la necesidad cotidiana que tenemos sea una advertencia para llevarnos a decir esta oración en todo tiempo! No existe un día en el que no nos sea necesario comer este pan para fortificar el corazón del alma interior.
Sin embargo, “hoy” puede comprenderse igualmente en relación a la vida presente: “Mientras somos de este mundo, danos este pan. Sabemos que lo darás también en el mundo a venir a los que lo han merecido, pero te pedimos darnos este pan desde ahora, porque el que no lo haya recibido en esta vida, no sabrá tomar parte de él en la otra vida”.
*Transliteración del término griego del Evangelio.

 San Juan Casiano (c. 360-435)

fundador de la Abadía de Marsella
Conferencias, Sobre la oración (SC 54. Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958), trad. sc©evangelizo.org
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