Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 2 de noviembre de 2026

Reflexión, Evangelio de hoy

 Lunes 2 de noviembre del 2026


La certeza de saber que siempre tenemos un refugio seguro nos da paz incluso en los momentos de mayor pérdida y tristeza.

Piensa en un puerto seguro en medio de una tormenta. Los barcos no navegan a la deriva para siempre; saben que hay un faro que los guía y un muelle donde siempre encontrarán espacio para resguardarse hasta que vuelva la calma.

En nuestro caminar, enfrentamos despedidas que dejan un vacío inmenso. Hoy, en la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, recordamos a quienes ya no están físicamente con nosotros, y es natural sentir que navegan lejos de nuestro alcance, dejándonos con la nostalgia de su ausencia.

Sin embargo, la promesa de un amor que trasciende el tiempo nos llena de esperanza. Saber que hay un destino final donde ninguna persona valiosa se pierde en el olvido, nos abraza el alma y nos asegura que cada paso dado tiene un propósito eterno de luz y reencuentro.

De esto nos habla Juan 6, 37-40. Jesús asegura a la multitud que jamás rechazará a quien se acerque buscando refugio. Jesús revela que la voluntad del Padre es conservar y dar vida eterna a cada persona, garantizando que absolutamente nadie se perderá.

Para llevar a tu vida esta promesa de esperanza, te invito a poner en práctica lo siguiente:

1. Honra un recuerdo hermoso. Dedica unos minutos hoy para agradecer por la vida de un ser querido que ya partió, recordando una enseñanza positiva que te haya dejado.

2. Sé un refugio para alguien más. Si notas que una persona cercana está pasando por un duelo o un momento triste, ofrécele tu compañía sincera y escucha sin juzgar.

3. Suelta el miedo al futuro. Cuando sientas angustia por lo que vendrá, respira profundo y abraza la confianza de que tu camino está sostenido por un amor infinito.

MERECEN ALGO MÁS!



Algo más que un silencio por aquellas palabras que, estando vivos entre nosotros, fueron consuelo, fuerza y esperanza.

Palabras que no sabemos cómo ni de qué manera, llenaron tantos espacios ahora muertos. Mucho más que una lágrima, porque las suyas fueron llanto y ríos en abundancia, cuando nuestros errores o decepciones no siempre estuvieron a la altura de lo que significaban. 

¡MERECEN ALGO MÁS!

Que caer en el olvido o en el absurdo cuando, sin quererlo o sin saber por qué, dejamos sus rostros esparcidos en bosques o playas, campos o mares, calles o plazas. Cuando, como cristianos, sabemos que son semilla destinada a descansar en tierra fértil.

¡MERECEN ALGO MÁS!

Que un día con veinticuatro horas de recuerdos, porque sus pisadas en nuestros pasos, fueron aliento y entrega permanente cuando la vida nos castigaba cruelmente en nuestro caminar.

¡MERECEN ALGO MÁS!

Que una lágrima sin futuro o unas flores sin eternidad. Mucho más que una añoranza sin esperanza o un “gracias” sin apostar por el más allá. Mucho más que una legítima ausencia, sin llorar previamente nuestro arrepentimiento. Arrepentimiento por las veces que, en el aquí y no en el allá, no les dimos el abrazo que ahora les daríamos, el beso que tal vez les negamos o el oído que, por falta de tiempo, les retiramos.

¡Qué fácil es amar cuando alguien se va y qué difícil el Señor nos lo pondrá cuando, tal vez, nos pregunte: “¿Qué hiciste en vida con tu hermano, tu padre, tu madre, tu abuelo o tu amigo?”.

Porque no lo olvidemos, ellos son nuestros mientras viven junto a nosotros, pero son de Dios cuando se marchan de este mundo. 

¡CUÁNTO SE MERECEN!

EL Señor les dará lo que nosotros no supimos… o no quisimos.

Descansen en paz. 

Hoy rezamos por ellos. ¿Rezará alguien por nosotros mañana? 

Javier Leoz.

Por tu misericordia nos das la vida eterna


Dios, que por tu misericordia has llamado al género humano de la nada a la existencia y lo has llenado de las bondades de la naturaleza y la gracia. Pero era demasiado poco para Tu bondad. Señor, en tu misericordia nos das la vida eterna. Nos admites a Tu felicidad eterna y nos haces participar de Tu vida interior, haciendo todo a causa de Tu misericordia. Nos llenas de Tu gracia, únicamente porque eres bueno y pleno de amor. Quieres compartir Tu felicidad con nosotros.

Pero el hombre no resistió a la prueba y podrías penalizarlo como a los ángeles, rechazándolo por la eternidad. Pero aparece tu misericordia, tus entrañas se conmueven con una gran piedad y prometes Tú mismo restaurar nuestra salud. Por el abismo inconcebible de tu piedad no nos penalizaste como lo merecíamos. Que tu misericordia sea alabada, Señor, te alabaremos por todos los siglos. Los ángeles estuvieron estupefactos por la grandeza de tu misericordia, que testimoniaste a los hombres…

 Santa Faustina Kowalska (1905-1938)

religiosa
Pequeño Diario (Petit journal, la Miséricorde divine dans mon âme, Parole et Dialogue, 2002)

domingo, 1 de noviembre de 2026

Reflexión, Evangelio de hoy

 Domingo 1 de noviembre del 2026


La verdadera felicidad no se encuentra en tener la vida resuelta, sino en mantener un corazón noble a pesar de las adversidades.

Piensa en un árbol plantado en medio del asfalto de una ciudad ruidosa. Aunque su entorno es difícil y muchas veces el clima no ayuda, sigue dando sombra, purificando el aire y ofreciendo un espacio de descanso a quien pasa por ahí.

A menudo creemos que triunfar es vivir sin problemas, tener siempre la razón o evitar cualquier tipo de carencia. Sin embargo, quienes realmente dejan una huella imborrable son las personas que, incluso cargando sus propias heridas, deciden tratar a los demás con amabilidad y buscar el bienestar común.

Hoy, en la Solemnidad de Todos los Santos, recordamos precisamente a quienes vivieron a contracorriente. No fueron figuras intocables, sino personas de todos los días que apostaron por la paz, la empatía y la pureza de intención, transformando su mundo con acciones compasivas.

De esto nos habla Mateo 5, 1-12. Al ver a la multitud, Jesús sube al monte y enseña el camino de las bienaventuranzas. Jesús aclara que los verdaderos afortunados no son los poderosos, sino los limpios de corazón, los misericordiosos y los que trabajan por la paz, prometiéndoles una alegría eterna.

Para llevar a tu vida esta auténtica felicidad, te invito a poner en práctica lo siguiente:

1. Fomenta la paz en tu entorno. Si te encuentras en medio de una discusión o un ambiente tenso, elige palabras que calmen los ánimos en lugar de alimentar el conflicto.

2. Practica la empatía activa. Pasa por alto un pequeño error que alguien cometa hoy contigo, recordando que todos enfrentamos batallas que los demás no ven.

3. Actúa con intención pura. Realiza hoy una buena acción de forma completamente anónima, buscando únicamente la satisfacción de haber hecho lo correcto.

Todos estamos llamados a la santidad.

 Hoy celebramos una verdad que puede cambiar nuestra vida: el cielo no está reservado a unos pocos privilegiados. Todos estamos llamados a la santidad.

Las lecturas de Todos los Santos nos muestran quiénes nos esperan, qué significa ser santo y cómo llegar al cielo.

1️⃣ EL CIELO ESTÁ LLENO DE GENTE COMO NOSOTROS.

San Juan contempla «una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar».
No todos fueron mártires famosos, fundadores o grandes místicos. Muchos fueron personas corrientes que amaron a Dios en lo cotidiano.
¡También hay sitio para ti!

2️⃣ LA SANTIDAD NO CONSISTE EN NO HABER CAÍDO NUNCA.

Los santos «han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».
No llegaron al cielo porque fueran impecables, sino porque se dejaron salvar por Cristo.
La santidad no es presumir de perfección. Es vivir de la misericordia de Dios.

3️⃣ EL CIELO NO ES UNA RECOMPENSA PARA LOS ORGULLOSOS.

El salmo pregunta: «¿Quién puede subir al monte del Señor?».
Y responde: el hombre de manos inocentes y puro corazón.
Dios no mira nuestras apariencias, nuestros títulos ni nuestros éxitos.
Mira un corazón que le busca de verdad.

4️⃣ LA SANTIDAD COMIENZA CON UNA IDENTIDAD.

«Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!».
¡Somos hijos de Dios!
Antes que nuestras obligaciones, nuestros méritos y nuestras miserias, está esta verdad: somos amados por el Padre.
Y estamos llamados a vivir como hijos suyos.

5️⃣ EL CIELO ES MUCHO MÁS QUE UN LUGAR FELIZ.

San Juan anuncia algo extraordinario: «Lo veremos tal cual es».
Esta es nuestra esperanza: contemplar a Dios cara a cara, sin oscuridades, sin distancia, sin miedo.
El corazón humano tiene una sed infinita que solamente Dios puede saciar.

6️⃣ JESÚS NOS ENSEÑA EL CAMINO DE LA SANTIDAD.

Las bienaventuranzas no son una colección de frases bonitas.
Son el retrato de Cristo y el programa de vida de sus discípulos.
Pobreza de espíritu, mansedumbre, misericordia, pureza de corazón, justicia y paz.
Ese es el camino del cielo.

7️⃣ EL MUNDO LLAMA FELICES A LOS QUE TRIUNFAN.

Jesús llama bienaventurados a los que lloran, a los mansos y a los perseguidos.
¡Qué revolución!
La felicidad verdadera no consiste en tenerlo todo, dominar a los demás o evitar cualquier sufrimiento.
Consiste en vivir unidos a Cristo.

8️⃣ SER SANTO NO SIGNIFICA HACER COSAS EXTRAORDINARIAS.

Significa hacer extraordinariamente bien las cosas ordinarias, por amor a Dios.
Perdonar cuando cuesta. Callar antes que herir. Servir sin buscar aplausos. Rezar cuando no apetece. Volver al confesionario después de caer.
La santidad se construye cada día.

9️⃣ LOS SANTOS NO SON PERSONAJES DEL PASADO.

Están vivos en Cristo. Forman parte de nuestra familia, la Iglesia, y ruegan por nosotros.
La solemnidad de hoy nos recuerda que la muerte no rompe la comunión de quienes viven en Dios.
No caminamos solos hacia el cielo.
Nos acompaña una multitud de hermanos.
Y hoy conviene hacerse una pregunta que quizá llevamos demasiado tiempo evitando:
Si Dios me ha creado para ser santo, ¿por qué me conformo tantas veces con vivir a medias mi fe?
El cielo es nuestra patria. Cristo es nuestro camino. La santidad es nuestra vocación.

¡Feliz solemnidad de Todos los Santos!





sábado, 31 de octubre de 2026

Sábado de MARÍA, ..Granito de arena de Esperanza

Dulce Madre del Cielo, consuelo de mi alma,
hoy me acerco a ti con el corazón en las manos...
Envuelve mi vida con tu ternura
y guárdame en tus entrañas que son sagrario.
MARÍA, refugio del AMOR SANTO,
ruega por nosotros

Nuestra Señora Virgen de Caacupe


Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno
de los que han acudido a vuestra protección,
implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado.
Animado por esta confianza,
Vos acudo, oh Madre,
Virgen de las vírgenes,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer ante Vos.
Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas,
antes bien,
escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén.

Los diversos grados de la perfección

La Escritura llama a nuestro libre arbitrio a diferentes grados de perfección, según el estado y la medida de cada alma en particular. Todas las almas no tienen la misma virtud, ni la misma voluntad, ni el mismo fervor. La palabra divina establece, por así decirlo, grados y medidas diversos en la perfección.


Tenemos una marca que se evidencia en la variedad de las bienaventuranzas evangélicas. ¡Felices a los que pertenece el Reino de los cielos, felices los que poseerán la tierra, felices los que serán consolados, felices los que serán saciados! Pensamos, sin embargo, que hay diferencia entre habitar los cielos y poseer la tierra, cualquiera que ella sea. Hay diferencia entre el consuelo y la plenitud y saciedad de la justicia. La distancia es grande entre recibir misericordia y gozar de la muy gloriosa visión de Dios: “Hay cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, y cada uno tiene su propio resplandor: uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas, y aun las estrellas difieren unas de otras por su resplandor. Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles” (1 Cor 15,40-42). (…)

Lo ven entonces, la perfección comporta diferentes grados. (…) En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones” (Jn 14,2), dice el Salvador. Los otros astros brillan en el cielo, sin embargo, hay mucha distancia entre el resplandor del sol, de la luna, de Venus y de las otras estrellas.

 San Juan Casiano (c. 360-435)

fundador de la Abadía de Marsella
Conferencias, Sobre la perfección, XII (SC 54. Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958), trad. sc©evangelizo.org

viernes, 30 de octubre de 2026

Reflexión, Evangelio de hoy

 Viernes 30 de octubre del 2026


Hay reglas que organizan nuestra vida, pero la compasión siempre debe tener la prioridad.

Piensa en un paramédico que está en su día de descanso y de pronto alguien sufre un accidente frente a su casa. No revisa su contrato para decidir si ayuda o no; simplemente actúa, porque la vida de esa persona importa más que su horario.

A veces nos aferramos tanto a las normas, a los protocolos o a cómo "deben ser las cosas", que olvidamos mirar la necesidad urgente del que tenemos enfrente. Nos volvemos jueces muy estrictos en lugar de ser un apoyo real.

La verdadera empatía rompe esquemas cuando se trata de aliviar una carga. No se trata de vivir sin reglas, sino de entender que ninguna costumbre está por encima de tenderle la mano a alguien que la está pasando mal.

De esto nos habla Lucas 14, 1-6. Frente a quienes lo espiaban para criticarlo, Jesús sana a un enfermo de hidropesía en pleno sábado, el día sagrado de descanso. Jesús deja claro que hacer el bien no tiene restricciones ni días libres.

Para hacer vida esta compasión sin límites, sigue estos pasos:

1. Flexibiliza tu tiempo. Si alguien de tu familia o equipo necesita apoyo urgente, haz una pequeña pausa en tus pendientes para escuchar y ayudar.

2. Cambia el juicio por empatía. Cuando veas que alguien se equivoca, en lugar de señalar el error de inmediato, acércate para ofrecer una solución.

3. Rompe la rutina para hacer el bien. Realiza un favor inesperado hoy por una persona que sepas que está atravesando un momento pesado.

jueves, 29 de octubre de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Salmo 143 [144], 1-2. 9-10)

 Ante el dolor que vive España por el trágico accidente ferroviario ocurrido en Urda, Toledo, elevamos nuestra oración por las víctimas, sus familiares y todos los afectados. Con el corazón entristecido, pero lleno de fe, buscamos consuelo y fortaleza en el Señor.

Jueves, 29 de octubre de 2026

Señor mío y Dios mío, en esta mañana nos acercamos a Ti con profunda tristeza por las vidas perdidas y el sufrimiento que ha dejado esta tragedia. En medio del duelo, ponemos nuestra confianza en Tu infinita misericordia, porque Tú eres nuestra roca firme, nuestro refugio y nuestra esperanza.

Padre celestial, acoge en la paz de Tu Reino a quienes han fallecido. Concédeles el descanso eterno y que brille para ellos la luz perpetua. Abraza con Tu amor a sus familiares y amigos, especialmente a quienes hoy sienten el inmenso vacío de una ausencia inesperada. Que encuentren consuelo, compañía y fortaleza para afrontar estos momentos tan dolorosos.

Te encomendamos también a los heridos y a quienes viven horas de angustia e incertidumbre. Bendice al personal sanitario, a los equipos de rescate y a todas las personas que trabajan generosamente para aliviar el sufrimiento de nuestros hermanos.

«Bendito sea el Señor, mi fortaleza». Hoy estas palabras del salmo adquieren un significado especialmente profundo. Cuando no encontramos respuestas y el dolor parece superar nuestras fuerzas, ayúdanos a permanecer unidos a Ti. Que nuestra fe nos impulse a acompañar con respeto, a compartir las lágrimas de quienes sufren y a ofrecer nuestra ayuda con verdadera caridad.

Señor, que esta tragedia nos recuerde el valor sagrado de la vida y la importancia de amarnos y cuidarnos unos a otros. Que la esperanza de la resurrección, fundada en la victoria de Jesucristo sobre la muerte, sea luz y consuelo para quienes hoy lloran.

Bendice a Su Santidad, el Papa León XIV, y fortalécelo en su servicio a Tu Iglesia. Que la Santísima Virgen María, Madre Dolorosa, acompañe con su intercesión maternal a todas las familias afligidas.

Padre amado, aun en medio de la tristeza, te damos gracias por Tu fidelidad. Concédenos vivir esta jornada con recogimiento, solidaridad y amor fraterno. Que nuestra oración llegue hasta Ti y que nuestra cercanía sea un pequeño alivio para quienes más nos necesitan.

Bendito sea el Señor, mi fortaleza.

Reflexión, Evangelio de hoy

 Jueves 29 de octubre del 2026


Hay momentos en los que el miedo intenta frenar nuestro propósito, pero la convicción de hacer el bien siempre será más fuerte.

Piensa en un rescatista en medio de un desastre. Aunque el cansancio lo venza o el entorno sea peligroso, no abandona su labor. Sabe que su esfuerzo salva vidas y nada lo desvía de esa misión hasta que termina su trabajo.

A diario enfrentamos críticas, obstáculos o personas que buscan desanimarnos. Es fácil querer tirar la toalla cuando el ambiente se vuelve hostil o cuando parece que nuestro esfuerzo no es valorado por los demás.

Sin embargo, tener claridad sobre nuestra misión personal nos da una fuerza inquebrantable. Cuando sabes que lo que haces aporta luz a tu entorno, los ruidos externos pierden importancia y te mantienes firme en tu camino.

De esto nos habla Lucas 13, 31-35. Ante las amenazas de Herodes, Jesús no huye ni se esconde. Jesús reafirma su misión de sanar y liberar, mostrando un profundo dolor porque Jerusalén rechaza el amor y la protección que se le ofrece.

Para hacer vida esta firmeza de propósito, sigue estos pasos:

1. Identifica tu meta diaria. Antes de salir de casa, define qué acción positiva quieres aportar hoy a tu familia o lugar de trabajo.

2. Ignora las voces destructivas. Cuando alguien intente desanimarte con críticas, respira profundo y no dejes que roben tu paz mental.

3. Mantén la compasión activa. Al igual que Jesús quiso abrazar a su pueblo, ofrece un trato amable incluso a quienes tienen actitudes difíciles.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...