Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 19 de agosto de 2026

Oración de Miércoles a San José



San José, custodio fiel de Jesús y esposo amado de María,
en este miércoles te entrego mi vida, mi hogar y mis preocupaciones.
Tú que viviste en silencio, confiando plenamente en Dios,
enséñame a caminar con serenidad y a trabajar con un corazón humilde.
Protege mi familia bajo tu santo manto,
guarda nuestras decisiones,
y abre caminos donde hoy solo veo puertas cerradas.
Padre justo,
intercede por mí para que mis manos trabajen con amor,
mi mente permanezca en paz
y mi corazón nunca se aparte de Jesús y María.
San José,
líder silencioso,
modelo de fe,
amigo en las dificultades,
quédate conmigo este miércoles
y cada día de mi vida.
Amén.

Miércoles de San José...Granito de arena de Esperanza

 San José, danos fuerza para cumplir la voluntad de Dios con humildad.

🌿🌿🌿
San José, guardián fiel, en este miércoles te confiamos nuestra vida.
Protégenos del mal, fortalece nuestra fe y abre caminos de paz, trabajo y bendición.
Intercede ante Dios por nuestras familias y necesidades.

🌿🌿🌿
San José no fue fuerte por lo que dijo, sino por lo que calló y obedeció.

🌿🌿🌿
San José, sombra del Padre eterno, en tu silencio florece la fidelidad, y en tu humildad brilla la gloria del cielo.
Guía nuestros pasos hacia Dios.

🌿🌿🌿
San José, enséñame a dar gracias a Dios no solo por sus bendiciones, sino también por las cruces que me acercan más a Él.




Evangelio, Reflexión

 Las lecturas de hoy contienen una seria advertencia para quienes tenemos responsabilidad sobre otros, pero también una extraordinaria noticia: Dios no se cansa de salir a buscar al hombre.


1️⃣ Ezequiel lanza una acusación terrible:

«¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos!».
El problema no es que falten pastores. Es que algunos pueden olvidar para quién son pastores.

2️⃣ Dios concreta la acusación:

«No habéis robustecido a las débiles, ni curado a la enferma, ni vendado a la herida; no habéis recogido a la descarriada, ni buscado a la que se había perdido».
Un examen de conciencia que atraviesa los siglos.

3️⃣ La autoridad en la Iglesia nunca puede convertirse en autorreferencialidad.

El sacerdote, el obispo, el catequista o cualquiera que tenga almas confiadas no las recibe para servirse de ellas.
Las recibe para servirlas y conducirlas a Dios.

4️⃣ Hay una frase particularmente dura:

«Con fuerza y violencia las habéis dominado».
El pastor según Dios no domina conciencias ni convierte el rebaño en propiedad privada.
El Buen Pastor conoce, acompaña, corrige, cura y conduce.

5️⃣ Pero después de la denuncia llega una de las promesas más hermosas de la Escritura:

«Yo mismo buscaré mi rebaño y lo cuidaré».
Cuando los pastores humanos fallan, Dios no abandona a sus ovejas.
La Iglesia pertenece a Cristo.

6️⃣ Por eso respondemos con el Salmo 22:

«El Señor es mi pastor, nada me falta».
No dice: nada me dolerá.

Dice algo mayor:
«Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo».
La seguridad cristiana es atravesar la noche acompañado.

7️⃣ Y llegamos al Evangelio.

El propietario sale al amanecer.
Vuelve a media mañana.
Al mediodía.
Por la tarde.
Y cuando casi ha terminado la jornada… vuelve a salir.
Así es Dios.

8️⃣ Dios nunca dice: «Ya es demasiado tarde para este».

Mientras queda vida, continúa buscando jornaleros para su viña.
Unos encuentran a Dios en la infancia. Otros después de muchas heridas. Otros cuando comienza a caer la tarde de su existencia.

9️⃣ Y hay una frase conmovedora:

«¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?».
Responden:
«Nadie nos ha contratado».

¡Cuántas personas podrían decir hoy lo mismo!
Nadie me habló de Cristo.
Nadie me invitó.
Nadie vino a buscarme.

🔟 Ahí vuelve a resonar Ezequiel.

Dios busca a la oveja perdida, pero quiere hacerlo también mediante sus pastores.
Una Iglesia encerrada en sí misma corre el riesgo de dejar plazas llenas de personas esperando que alguien salga a buscarlas.

1️⃣1️⃣ Después viene el escándalo de la gracia.

Los últimos reciben un denario.
Y los primeros también.
Entonces aparece una tentación muy antigua:
comparar lo que Dios da a los demás con lo que nos ha dado a nosotros.

1️⃣2️⃣ «¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?».

Esta pregunta debería inquietarnos un poco.
Aceptamos muy bien la misericordia divina mientras sea misericordia con nosotros.
Lo difícil comienza cuando Dios es misericordioso con quien creemos que merece menos.

1️⃣3️⃣ Pero el cielo no es un salario conquistado acumulando méritos frente a otros.

Es gracia.
Es don.
Es comunión con Dios.
El denario no se divide: Dios se entrega entero al que llegó al amanecer y al que llegó al caer el sol.

1️⃣4️⃣ Las lecturas de hoy dejan dos preguntas.

Para quienes somos pastores:
¿Estoy buscando a las ovejas o apacentándome a mí mismo?

Y para todos:
¿me alegro cuando la misericordia de Dios alcanza también al último?

1️⃣5️⃣ Porque toda la Palabra de hoy converge en una misma imagen:

Dios sale.
Sale a buscar la oveja.
Sale a buscar al jornalero.
Sale otra vez cuando cae la tarde.
Y seguirá saliendo mientras quede alguien esperando ser encontrado.

«Yo mismo buscaré mi rebaño y lo cuidaré».




San José

De San José

dice Santa Teresa,
en el libro de su vida: «Quien no hallare Maestro
que le enseñe oración,
tome este glorioso Santo por maestro,
y no errará
en el camino».

—El consejo viene de alma experimentada. Síguelo.
Devociones · Punto 561 CAMINO. San Josemaría

martes, 18 de agosto de 2026

INVOCACIÓN A LOS ÁNGELES GUARDIANES

«Él ordenará a sus ángeles que te protejan en todos tus caminos».
(Sal 90,11)


Para la protección de los hogares y contra las calamidades

«Santos ángeles de Dios,
ustedes que, por mandato divino,
cuidan a cada criatura en sus caminos,
velen por nuestros hogares,
por nuestros techos y por nuestras paredes,
para que ningún terremoto los derrumbe,
ninguna inundación los arrase,
ninguna sequía seque la tierra,
ninguna calamidad afecte a quienes están a su cuidado.
Vosotros que detuvisteis las aguas del Jordán,
vosotros que protegisteis a Lot de Sodoma,
vosotros que guiasteis a Israel por el desierto,
extiendan sus alas luminosas
sobre nuestras familias y nuestras moradas.
San Miguel, defiéndenos en la batalla.
San Gabriel, tráenos la paz de Dios.
San Rafael, sánanos y guíanos.
Ángeles y arcángeles todos,
sed para nosotros escudo y fortaleza
contra todo flagelo de la tierra y del cielo.
Amén.
© 2024

Dejarlo todo para seguir a Cristo


En verdad es una gran cosa “dejarlo todo”, pero hay una cosa todavía más grande que es “seguir a Cristo” porque, tal como nos lo enseñan los libros, son muchos los que lo han dejado todo pero no han seguido a Cristo. Seguir a Cristo es nuestra tarea, nuestro trabajo, en esto consiste lo esencial de la salvación del hombre, pero no podemos seguir a Cristo si no abandonamos todo lo que nos impide seguirle. Porque “sale contento como un héroe” (sal 18,6), y nadie puede seguirle si lleva una pesada carga.

“He aquí, dice Pedro, que nosotros lo hemos dejado todo”, no solamente los bienes de este mundo sino también los deseos de nuestra alma. Porque no lo ha dejado todo el que sigue atado aunque sólo sea a sí mismo. Más aún, de nada sirve haber dejado todo lo demás a excepción de sí mismo, porque no hay carga más pesada para el hombre que su propio yo. ¿Qué tirano hay más cruel, amo más despiadado para el hombre que su voluntad propia?... Por consiguiente, es preciso que abandonemos nuestras posesiones y nuestra voluntad propia si queremos seguir a aquel que no tenía “donde reclinar la cabeza” (Lc 9,58), y que ha venido “no para hacer su voluntad, sino la voluntad del que le ha enviado” (Jn 6,38).

Granito de arena de Esperanza...Ángel Custodio

 


Si tuvieras presentes

a tu Ángel

y a los Custodios
de tus prójimos evitarías
muchas tonterías
que se deslizan
en la conversación.
Punto 564

Te pasmas porque
tu Ángel Custodio
te ha hecho servicios patentes.
—Y no debías pasmarte: para eso
le colocó el Señor
junto a ti.
Punto 565

lunes, 17 de agosto de 2026

Oración del día

 Iniciamos la semana y todos los días:


• "En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".

• "Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío".

• "Inmaculado Corazón de María, sé la salvación del alma mía".

• "Señor, aparta de mí, todo lo que me aparte de Ti".

• "Jesús, limpia mi corazón".

• "Jesús, guíame".

• "Jesús, transforma mi vida, sé Tú mi vida y que mi vida sea siempre Tuya".

• "Jesús, pongo todo en Tus Santísimas manos".

• "Jesús, confío plenamente en Tu Santísima Voluntad".

• "Dios mío, ayúdame a no ser 'yo en mí' sino que seas 'Tú en mí'".

• "Dios mío, dame la gracia de procurar hacer siempre Tu Santísima Voluntad y acogerla con infinito agradecimiento".

• "Señor, te suplico que por Tu infinita Misericordia, aumentes mi FE".

Estés donde estés,
vayas donde vayas,
en tus entradas y salidas,
que Dios
te acompañe,
te ilumine,
te guíe,
te fortalezca,
te guarde y
te bendiga siempre.
Confía plenamente en el Señor.
Todo va a estar bien.

Amén.

Muy buenos días, bendecida semana.
Sigamos unidos y fortalecidos en la Oración,
sigamos unidos y fortalecidos en el Señor.


domingo, 16 de agosto de 2026

"Señor, danos una fe que no se canse de buscarte y un corazón abierto a Tu misericordia".

 ORACIÓN DE LA MAÑANA


(Inspirada en la Palabra de Dios de hoy domingo)
16 de agosto de 2026

Señor mío y Dios mío:
Comenzamos este día acercándonos a Ti como aquella mujer cananea que no permitió que el silencio apagara su esperanza. Ella llevaba en el corazón el sufrimiento de su hija y una certeza sencilla pero inmensa: Tú podías ayudarla.

Danos, Señor, una fe así. Una fe que permanezca cuando no comprendamos, que siga llamando cuando parezca no recibir respuesta y que sepa ponerse humildemente ante Ti para decir: «Señor, ayúdame».

Cuántas personas llevamos también nosotros en el corazón. Nuestros hijos, nuestros padres, nuestras familias, quienes están enfermos, quienes sufren, quienes se han alejado de Ti y aquellos por quienes quizá llevamos mucho tiempo rezando. Hoy queremos ponerlos delante de Ti, confiando en que ninguna súplica hecha con amor pasa inadvertida ante Tu corazón.

Pero enséñanos también algo más: que Tu misericordia no conoce las fronteras que tantas veces levantamos nosotros. Isaías anunció una casa de oración para todos los pueblos; el salmo invita a todas las naciones a alabarte; san Pablo nos recuerda la grandeza de Tu misericordia; y Tú nos muestras que una mujer considerada extranjera podía poseer una fe capaz de maravillarte.

Líbranos, Señor, de juzgar quién merece acercarse a Ti. Que nuestras comunidades, nuestras familias y nuestra propia vida tengan siempre las puertas abiertas para quien te busca con corazón sincero. Haznos capaces de reconocer la fe, el dolor y la dignidad del hermano antes que sus diferencias.

Y cuando seamos nosotros quienes atravesemos momentos de silencio, recuérdanos a aquella mujer. Que no abandonemos la oración, que no perdamos la confianza y que sepamos permanecer ante Ti con humildad.

Señor, aumenta nuestra fe.
Que aprendamos a buscarte sin cansarnos, a interceder por los demás y a confiar en Tu misericordia.

Y concédenos que nuestra vida pueda escuchar algún día aquellas palabras que salieron de Tus labios:

«¡Qué grande es tu fe!»

San Roque de Montpellier



Hoy celebramos a san Roque, uno de los santos más populares de la tradición cristiana, peregrino y servidor de los enfermos. Su memoria se celebra el 16 de agosto y su nombre quedó especialmente unido a la asistencia de los afectados por la peste.

1️⃣ Nacido en Montpellier, san Roque abandonó una vida acomodada para hacerse peregrino. Quiso vivir desprendido, siguiendo a Cristo pobre y poniendo su confianza en la Providencia.

2️⃣ Durante su peregrinación por Italia encontró poblaciones devastadas por la peste. En lugar de huir del peligro, se quedó junto a los enfermos, los atendió y rezó por ellos. La tradición recuerda numerosas curaciones relacionadas con su intercesión.

3️⃣ Ahí está quizá lo más hermoso de su vida: cuando todos tenían motivos para alejarse del enfermo, Roque se acercaba.

El cristiano no pregunta primero cuánto riesgo supone amar. Pregunta quién necesita ser amado.

4️⃣ Finalmente él mismo contrajo la enfermedad. Quien había cuidado a tantos enfermos tuvo que experimentar en su propia carne la debilidad, la soledad y la necesidad de ser cuidado.

También los santos necesitan aprender a recibir.

5️⃣ La iconografía lo representa habitualmente vestido de peregrino, mostrando la llaga de su pierna y acompañado por el perro que, según la tradición, le llevaba pan.

En el cuadro de Murillo que acompaña esta publicación aparece además un ángel que asiste al santo enfermo. Una imagen bellísima de la Providencia: quien se había hecho servidor de los que sufrían descubre ahora que Dios tampoco lo abandona en su propia enfermedad.

6️⃣ Durante siglos, pueblos enteros acudieron a su intercesión en tiempos de peste y epidemias. Su devoción se extendió rápidamente por Europa y después por otros continentes.

7️⃣ San Roque nos recuerda que la santidad muchas veces tiene una forma muy sencilla: acercarse.

Acercarse al enfermo.
Acercarse al pobre.
Acercarse al que todos evitan.
Acercarse a Cristo escondido en quien sufre.

8️⃣ Y también nos recuerda que somos peregrinos. Podemos acumular muchas cosas durante el camino, pero ninguna nos acompañará al final salvo aquello que hayamos amado.

Que san Roque nos conceda un corazón desprendido, una fe confiada y la valentía de permanecer junto a quienes sufren cuando otros prefieren marcharse.

San Roque, ruega por nosotros.
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