Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

sábado, 10 de octubre de 2026

La Madre de Dios a Santa Matilde...



MES DEL SANTO ROSARIO

"Santa Matilde deseaba conocer la mejor manera de manifestar su tierna devoción a la Madre de Dios.

Un día, arrebatada en éxtasis, vio a la Santísima Virgen llevando el Saludo Angélico escrito en letras de oro sobre su pecho; la Virgen le dijo:

'Hija mía, nadie puede honrarme con un saludo más grato que el que me ofreció la Santísima Trinidad. Por medio de Él, fui elevada a la dignidad de Madre de Dios. La palabra Ave —que es el nombre Eva al revés— me dio a conocer que Dios, en su omnipotencia, me había preservado de toda mancha de pecado y de las calamidades a las que estuvo sometida la primera mujer'. 'El nombre María, que significa "Señora de la Luz", indica que Dios me colmó de sabiduría y de luz —como estrellas resplandecientes— para iluminar el cielo y la tierra'.

'Las palabras "llena de gracia" me recuerdan que el Espíritu Santo me llenó de tantas gracias que puedo comunicarlas abundantemente a quienes las piden por mi intercesión'. 'Cuando se pronuncian las palabras "el Señor está contigo", siento renovarse el gozo inefable que experimenté cuando el Verbo Eterno se encarnó en mi seno'.

'Cuando se me llama "bendita tú eres entre todas las mujeres", alabo a la divina misericordia que se dignó elevarme a tan alto grado de felicidad'. 'Ante las palabras "bendito es el fruto de tu vientre, Jesús", todo el cielo se regocija conmigo al ver a Jesús, mi Hijo, adorado y glorificado por haber salvado a la humanidad'".

San Luis María Grignion de Montfort, El admirable secreto del Santísimo Rosario, Rosa decimosexta.

¿Santo, sin oración?

 10 de octubre de 2026


Si no tratas a Cristo en la oración y en el Pan, ¿cómo le vas a dar a conocer? (Camino, 105)

Me has escrito, y te entiendo: "Hago todos los días mi "ratito" de oración: ¡si no fuera por eso!" (Camino, 106)

¿Santo, sin oración?... -No creo en esa santidad. (Camino, 107)

Te diré, plagiando la frase de un autor extranjero, que tu vida de apóstol vale lo que vale tu oración. (Camino, 108)

Deseo que tu comportamiento sea como el de Pedro y el de Juan: que lleves a tu oración, para hablar con Jesús, las necesidades de tus amigos, de tus colegas..., y que luego, con tu ejemplo, puedas decirles: «respice in nos!» –¡miradme! (Forja, 36)

Cuenta el Evangelista San Lucas que Jesús estaba orando...: ¡cómo sería la oración de Jesús!
Contempla despacio esta realidad: los discípulos tratan a Jesucristo y, en esas conversaciones, el Señor les enseña –también con las obras– cómo han de orar, y el gran portento de la misericordia divina: que somos hijos de Dios, y que podemos dirigirnos a Él, como un hijo habla a su Padre. (Forja, 71)

Al emprender cada jornada para trabajar junto a Cristo, y atender a tantas almas que le buscan, convéncete de que no hay más que un camino: acudir al Señor.
–¡Solamente en la oración, y con la oración, aprendemos a servir a los demás! (Forja, 72)





“Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica.” (Lc 8,21)




Dios, en sus obras, se sirve de instrumentos. (...) Dios, que nos ha dado una voluntad libre quiere que le sirvamos libremente como instrumentos, poniendo nuestra voluntad a disposición de la suya, de la misma manera que la Madre Santísima cuando dijo: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.” (Lc 1,38) La palabra “hágase” tiene que estar siempre en nuestros labios porque entre la voluntad de la Inmaculada y la nuestra tiene que haber una armonía perfecta. Entonces ¿qué hay que hacer? ¡Dejémonos conducir sin temor por María!

 San Maximiliano Mª Kolbe (1894-1941)

franciscano, mártir
Conferencia del 13 de junio 1933.evangelizo.org

Reflexión del Evangelio de hoy

 Sábado 10 de octubre del 2026.


Buscamos constantemente la felicidad en nuestros apellidos, en nuestros privilegios o en lo que recibimos de otros, pero el verdadero secreto de una vida plena se esconde en nuestras acciones.

Piensa en alguien que compra los mejores libros de cocina, memoriza todas las recetas y presume su gran biblioteca a las visitas, pero nunca enciende la estufa. De nada sirve poseer la teoría si jamás te atreves a preparar un plato para alimentar a alguien.

Esa es la misma trampa en la que caemos a diario. A veces creemos que nuestro mérito se encuentra en el simple hecho de estar cerca de gente buena, en escuchar pláticas profundas o en emocionarnos hasta las lágrimas con un consejo inspirador.

Pero la realidad es que la admiración pasiva no transforma a nadie. Entender el perdón en teoría es muy cómodo, pero tragar el orgullo y pedir disculpas después de una discusión en casa es el terreno donde realmente demostramos de qué estamos hechos.

Tener buenas intenciones jamás será suficiente para sacar adelante a tu familia o levantar a un amigo que tropieza. La grandeza de una persona no se hereda ni se contagia; se forja cuando decides que esa verdad que resuena en tu mente comience a dirigir tus manos y tus pasos.

Esto es lo que relata el evangelio en Lucas 11, 27-28. Una mujer entre la multitud, completamente fascinada, alaba el vientre que llevó a Jesús y los pechos que lo amamantaron. Él le responde cambiando la perspectiva de la verdadera felicidad: dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica.

Deja de conformarte con solo sentirte conmovido o inspirado por un buen mensaje. Toma esa intención que tienes guardada, ese abrazo pendiente o esa ayuda que sabes que alguien necesita, y hazla realidad hoy mismo.

Alma de María


INSPIRADA EN EL ANIMA CHRISTI

Oración

Alma de María

Alma de María, acompáñame.
Corazón de María, guíame.
Pureza de María, purifícame.
Fe de María, ilumíname.
Esperanza de María, aliéntame.
Caridad de María, inflámame.
Humildad de María, enséñame.
Obediencia de María, hazme dócil.
Prudencia de María, dirígeme.
Fortaleza de María, fortaléceme.
Paciencia de María, sostenme.
Misericordia de María, acógeme.
Alegría de María, confórtame.
Amor de María, abrázame.
Madre bondadosa, escúchame.
Bajo tu manto, escóndeme.
No permitas que me aparte de tu Hijo.
Del maligno enemigo, protégeme.
En la hora de mi muerte, recíbeme.
Y muéstrame a Jesús, fruto bendito
de tu vientre,
para que contigo, María, los ángeles
y santos le alabe,
por los siglos de los siglos.

Fuente e Imagen: Pinterest


viernes, 9 de octubre de 2026

DETENTE! El Corazón de JESÚS está conmigo

 


Esta práctica piadosa, en otro tiempo muy difundida entre los católicos, es un modo simple, pero espléndido, de manifestar permanentemente nuestra gratitud y amor al Sagrado Corazón, víctima de nuestros pecados. Y al mismo tiempo, recibimos de Él innumerables beneficios y una protección extraordinaria.


Es un poderoso Escudo que la Divina Providencia colocó a nuestra disposición, a fin de protegernos contra los más diversos peligros que enfrentamos todos los días. Para eso, basta llevarlo consigo, sin necesidad de hacerlo bendecir, pues el Beato Papa Pío IX extendió su bendición a todos los Detentes –como más adelante veremos.

El uso del Detente es un medio de expresar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús; señal de nuestra confianza en su protección contra las celadas del demonio y los peligros de todo orden. Basta llevarlo consigo. Así decimos al maligno:

¡Deténte, el Corazón de Jesús está conmigo!

Alto, se detenga toda iniquidad, toda pasión desordenada, todo peligro que amenaza desde el exterior o interior, porque el Corazón de Cristo me protege. Y además le decimos también al Señor: Te amo, en ti confío, haz mi corazón similar al tuyo!

Además, el Detente nos ayuda a recordar continuamente las promesas del Sagrado Corazón de Jesús; es un símbolo de nuestra total confianza en la protección divina, una señal de nuestra permanente súplica y fidelidad a Nuestro Señor y un pedido de que Él haga nuestros corazones semejantes al suyo.

Hoy la vida está llena de peligros y de insidias. ¿Por qué no recurrir al escudo del Sagrado Corazón? Lo podemos llevar con nosotros, en la billetera, en la cartera, en el bolsillo, al lado de la foto de nuestros seres queridos, en la mochila que los niños llevan a la escuela, lo podemos colocar en nuestra casa, en los lugares de trabajo o de descanso. Así tendremos en cuenta la afirmación de San Paolo: “Si Dios está con nosotros, quién estará contra nosotros”. (Rom 8,31) No existe peligro del cual Jesús no pueda salvarnos. Y si llegan las dificultades y problemas por su divina voluntad, este escudo representará igualmente nuestra fidelidad a los diseños de la Divina Providencia, en la seguridad de que no seremos abandonados nunca.

INDULGENCIA

El Beato Pío IX concedió aprobación definitiva a la devoción del Detente, diciendo: “Voy a bendecir este Corazón, y quiero que todos aquellos que fueron hechos según este modelo reciban esta misma bendición”.
El Papa Pío IX le concedió en el año 1872, una indulgencia de 100 días una vez al día a todos los fieles que usaran alrededor de sus cuellos este emblema piadoso y rezaran un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Preces et pia opera, n. 219).

San Abraham

 Hoy, 9 de octubre, la Iglesia recuerda también a san Abraham, patriarca, nuestro padre en la fe. Su historia es la de un hombre que se fió de Dios incluso cuando no veía con claridad adónde le llevaba.


1️⃣ Abraham vivía en Ur de los caldeos cuando Dios irrumpió en su vida con una llamada: dejar su tierra, su casa y sus seguridades, y ponerse en camino hacia una tierra que todavía no conocía.

Y Abraham creyó.

2️⃣ Ahí comienza una de las grandes historias de la Sagrada Escritura. Dios le promete una tierra y una descendencia innumerable cuando, humanamente hablando, todo parecía imposible.

La fe comienza muchas veces así: fiándose antes de comprender.

3️⃣ Abraham conoció también sus debilidades, sus dudas y sus temores. La Biblia no nos presenta un héroe perfecto, sino un hombre que va aprendiendo poco a poco a confiar más en Dios.

Eso hace todavía más cercana su santidad.

4️⃣ Dios selló con él una alianza y le prometió que sería padre de una multitud de pueblos.

Por eso san Pablo lo llamará padre de todos los creyentes. No solo por su descendencia, sino porque creyó en la promesa de Dios.

5️⃣ El momento más dramático de su vida llega cuando Dios pone a prueba su fe pidiéndole a Isaac, el hijo de la promesa.

Abraham obedece. Y cuando está dispuesto a ofrecerlo, Dios detiene su mano.

6️⃣ Aquella escena no habla de un Dios sediento de sacrificios humanos. Al contrario: Dios salva a Isaac.

Y, para nosotros los cristianos, aquella montaña termina apuntando mucho más lejos: hacia el Padre que sí entregará a su propio Hijo por nuestra salvación.

7️⃣ Abraham es también el hombre de la intercesión. Ante Dios ruega por Sodoma, suplicando misericordia para los justos.

Quien vive cerca de Dios termina llevando ante Él las necesidades y miserias de los demás.

8️⃣ Su vida nos deja una pregunta muy sencilla: ¿somos capaces de fiarnos de Dios cuando no entendemos sus caminos?

Creer cuando todo sale bien resulta relativamente fácil. La fe de Abraham comienza a mostrarse precisamente cuando debe caminar sin verlo todo.
Pidamos hoy una fe así. Una fe que escuche, que se ponga en camino, que espere contra toda esperanza y que no retire a Dios lo que antes ha recibido de sus manos.

San Abraham, padre de los creyentes, ruega por nosotros.

https://x.com/SacerdosMariae

San Luis Bertrán

Hoy, 9 de octubre, celebramos a san Luis Bertrán, dominico valenciano, sacerdote, formador y misionero. Y este año tiene algo especial: se cumplen 500 años de su nacimiento.


Un santo muy nuestro y, al mismo tiempo, con corazón universal.

1️⃣ Nació en Valencia el 1 de enero de 1526 y fue bautizado aquel mismo día en la iglesia de San Esteban.

Desde joven destacó por su vida de oración, el amor al estudio y su atención a los enfermos.

2️⃣ Con 18 años ingresó en la Orden de Predicadores. Fue ordenado sacerdote en 1547.

Su vida estuvo marcada por la austeridad, largas horas ante el Santísimo y un profundo deseo de pertenecer enteramente a Dios.

3️⃣ Muy pronto recibió una misión que desempeñaría repetidas veces: formar a los jóvenes dominicos.

Fue maestro de novicios en siete ocasiones. Sabía que para formar santos no basta enseñar normas: hay que enseñar a orar, estudiar y buscar sinceramente a Dios.

4️⃣ Pero su corazón deseaba también llevar el Evangelio a quienes todavía no conocían a Cristo.

En 1562 dejó Valencia y partió hacia Nueva Granada, en tierras de las actuales Colombia y Panamá.
Permaneció allí siete años como misionero.

5️⃣ Su predicación no se limitó a las palabras. Se encontró también con los abusos cometidos contra los indígenas y no permaneció indiferente.

La evangelización nunca puede separarse de la dignidad de cada persona creada por Dios.

6️⃣ Su misión estuvo llena de dificultades, enfermedades y peligros. La tradición conserva incluso el recuerdo de intentos de envenenarlo.

Nada consiguió apartarlo de su misión. Su fuerza no estaba en un carácter invencible, sino en su confianza en Dios.

7️⃣ Regresó a Valencia en 1569 y volvió a dedicarse a la formación de religiosos.

Mantuvo relación con grandes santos de su tiempo, entre ellos santa Teresa de Jesús y san Juan de Ribera.
Los santos suelen reconocerse entre ellos.

8️⃣ Murió en Valencia el 9 de octubre de 1581, a los 55 años.

Había sido contemplativo, predicador, formador, misionero y pastor. Pero detrás de todo había una sola cosa: un hombre que quiso pertenecer por entero a Jesucristo.
San Luis Bertrán nos recuerda algo muy necesario: la misión nace de la oración.
Antes de querer cambiar el mundo hay que dejar que Dios cambie nuestro corazón. Y después, salir. Sin miedo. Con la verdad del Evangelio y con caridad.

Pidamos especialmente hoy por Valencia, por los misioneros, por la Orden de Predicadores y por quienes tienen la responsabilidad de formar sacerdotes y religiosos.

San Luis Bertrán, ruega por nosotros.



Reflexión del Evangelio de hoy...

 Viernes 9 de octubre del 2026.


El mayor peligro al superar una mala etapa está en el vacío que dejas en el presente. Expulsar lo malo es apenas la mitad del trabajo.

​Piensa en un jardín fértil del que lograste arrancar toda la maleza. Trabajas sin descanso hasta dejar la tierra limpia. Pero si no siembras buenas semillas de inmediato, el viento traerá nuevas plagas y la hierba salvaje regresará con mucha más fuerza.

​Nos pasa exactamente lo mismo. Decidimos dejar un mal hábito, alejarnos de una influencia negativa o cortar con actitudes que nos roban la paz. Hacemos el trabajo difícil de barrer nuestra vida.

​El problema es creer que con limpiar basta. La mente y el alma no toleran los vacíos. Si sacas el enojo pero no introduces compasión, o si quitas el egoísmo pero no cultivas el servicio, la recaída es inminente y a menudo más dolorosa.

​No es suficiente vaciar el corazón de lo que te destruye; tienes que llenarlo de lo que te construye. La aparente neutralidad de no hacer ni lo bueno ni lo malo siempre termina jugándonos en contra.

​Esto es lo que nos revela Lucas 11, 15-26. Jesús advierte que un reino dividido cae y que quien no recoge con Él, desparrama. Y nos da una regla vital: cuando el mal sale de una persona y al volver encuentra la "casa" barrida pero vacía, regresa con otros siete espíritus peores.

​No dejes tu interior deshabitado. Identifica ese espacio que lograste limpiar con tanto esfuerzo y toma la firme decisión de llenarlo de gracia, buenas obras y un propósito claro.

ALABEMOS A DIOS DE TODO CORAZÓN

 ORACIÓN DE LA MAÑANA

(Cf. Salmo 110, 1-6)

Señor, Dios nuestro, comenzamos este nuevo día con el corazón lleno de fe, gratitud y esperanza, reconociendo la grandeza de tus obras y las innumerables manifestaciones de tu amor en nuestras vidas.

Hoy tu Palabra nos invita a alabarte de todo corazón, a recordar tus maravillas y a reconocer que tu misericordia permanece para siempre. ¡Cuántas veces, Señor, has obrado en nuestras vidas sin que hayamos sabido reconocerlo! ¡Cuántas bendiciones hemos recibido, cuántos caminos has abierto y cuántas veces hemos encontrado en Ti la fortaleza para seguir adelante!

Enséñanos a vivir con un corazón agradecido, capaz de reconocer tu presencia en las cosas sencillas de cada día, en el amor que recibimos, en el bien que podemos hacer y en la esperanza que renace cuando ponemos nuestra confianza en Ti.

Señor, Tú eres piadoso y clemente, fiel a tus promesas y generoso en tu misericordia. Que nunca olvidemos tus bondades, especialmente cuando las circunstancias de la vida nos impidan comprender tus caminos. Ayúdanos a permanecer firmes en la fe, confiando en que tu amor nos acompaña y tu gracia nunca nos abandona.

Que nuestra alabanza no se quede solamente en palabras, sino que se manifieste en nuestras acciones, en la generosidad con nuestros hermanos, en el perdón, en la solidaridad y en cada obra de amor que podamos realizar.

Hoy ponemos en tus manos nuestras familias, nuestros seres queridos, a quienes sufren y a quienes necesitan recuperar la esperanza. Que todos podamos descubrir, aun en medio de nuestras preocupaciones, motivos para darte gracias y razones para seguir confiando en Ti.

Porque grandes son tus obras, Señor, eterna es tu justicia e infinita tu misericordia.

Amén.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...