Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

jueves, 26 de febrero de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 137)

 Gracias por Tu misericordia y Tu lealtad, que superan todo lo que puedo comprender.


Señor mío y Dios mío, al comenzar este día quiero darte gracias de todo corazón, porque escuchas las palabras de mi boca y conoces lo más profundo de mi alma.
Cuando te invoco, Tú me respondes y acrecientas el valor en mi interior. Gracias por Tu misericordia y Tu lealtad, que superan todo lo que puedo comprender. Hoy me postro ante Ti con confianza, sabiendo que Tu derecha me salva y que no abandonas la obra de Tus manos.
Completa en mí lo que has comenzado, fortalece mi fe, sostiene mi esperanza y hazme dócil a Tu voluntad en cada circunstancia.
Que en medio de mis tareas, decisiones y desafíos, recuerde siempre que Tu amor es eterno y que caminas conmigo.
Que todo lo que haga hoy sea para honrar Tu Nombre y reflejar Tu bondad. y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Dios mío, mi vida está en Tus manos.

 

Que todo en mí sea para agradarte.
Dame la gracia de conducirme según Tu santísima voluntad y de comportarme como Tú esperas de mí.
Si me desvío, corrígeme con Tu infinita misericordia.
Lléname de Tu amor y guíame siempre hacia Ti. Aumenta mi fe,
aumenta mi confianza, hazme perseverante y agradecido en todo.
No permitas que busque mi propia gloria.
Que, si algo bueno hay en mí, que recuerde siempre que proviene de Ti y vuelva a Ti.
Que no sea yo quien destaque, sino Tu gracia. Que mi vida no sea obstáculo para nadie, sino un camino sencillo que conduzca a Ti.
Enséñame a tratar a mis hermanos como si te tratara a Ti, y a comportarme con ellos según Tu corazón.

Llévame a Ti, Señor.
Que mi vida entera sea respuesta a Tu amor.

Amén.






SAN JOSÉ


José era el hombre por medio del cual Dios se ocupó de los comienzos de la historia de la redención. Él era el verdadero “milagro” con el que Dios salvó al Niño y a su madre. El cielo intervino confiando en la valentía creadora de este hombre.
(P.C)
NazarethFamilia ن



«José, hijo de David, no temas» (Mt 1,20)


martes, 24 de febrero de 2026

“Cuando rezas…” (Mt 6,7)



Para seguir el mandamiento de rezar,
No supe entrar en espíritu en la morada del corazón,
Tampoco en un rincón de la plaza pública,
Para tener al menos una recompensa humana.
Estuve negligente en ambos casos :
En las apariencias y en la realidad,
¡Ya que mi pereza triunfó, más que la esperanza,
La terrestre y la celeste!
Al presente, el que por naturaleza es tu Padre en el cielo,
Que nos has dado por tu gracia,
Concédenos invocar perfectamente
Con un corazón puro, su Nombre.
¡Qué el Reino del Señor
Llegue para regir mi alma,
Y sobre esra tierra en mí sea cumplida
Su voluntad, así como en el cielo!
El pan de cada día y el Pan que siempre es,
Remedio de mi cuerpo y Remedio del alma,
Quiera dármelos abundantemente, a mí, indigente,
El Pan espiritual y el material.
Qué me remita mis faltas, a mí, deudor,
Como yo las remito al que me debe.
Y especialmente que haga remitir las faltas
De los dos lados, para que me sean remitidas.
No permita al Tentador
Tentarme, a mí, pusilánime, como si fuera intrépido,
Sino que me guarde con su espada,
Que sea Él quien combate contra el Malvado!


 San Nersés Shnorhalí (1102-1173)
patriarca armenio
Jesús, Hijo Único del Padre, II (SC 203. Jésus Fils Unique du Père, Cerf, 1973), trad. sc©evangelizo.org

lunes, 23 de febrero de 2026

Granito de arena de Esperanza...Almas del Purgatorio



Una vez, Sor Faustina, vio a la Madre de Dios que visitaba a las "almas del purgatorio" Estas almas llaman a la Virgen, "Estrella del Mar", porque la "llena de gracia" les trae consuelo en su purificación.



Hoy escuché estas palabras: “Ruega por las almas para que no tengan miedo de acercarse al tribunal de Mi Misericordia. No dejes de rogar por los pecadores. Tú sabes cuánto pesan sus almas sobre Mi corazón; alivia Mi tristeza mortal; prodiga Mi Misericordia”.
https://x.com/f_kowalska

domingo, 22 de febrero de 2026

ELLA ENTIENDE...

 El desierto no solo fue de Jesús, también fue de su Madre. Cuarenta días para Él y cuarenta días para ella.

Ella lo vio irse y sabía que no podía caminar ese desierto por Él. Sabía que no podía protegerlo del hambre, ni de la tentación, ni del cansancio. No podía interponerse entre su Hijo y la misión que el Padre le había confiado.

Y aun así, no estuvo ausente. No lo acompañó con los pies, pero sí de rodillas. Lo sostuvo en oración. Lo confió cada día al corazón del Padre.

Ese también fue su desierto. No el de la arena, sino el del corazón. El desierto de una madre que ama profundamente, pero no puede intervenir. Que quisiera proteger, pero aprende a confiar.

Si hoy estás atravesando el tuyo, si tu hijo está enfrentando algo que tú no puedes resolver, si tu corazón está aprendiendo a confiar aunque te duela… mira tu historia a través de los ojos de María.

Ella también amó así.

Ella también oró así.

Ella entiende.

Mujer Católica



“Con Él estoy en el tiempo de la adversidad”


Aunque todo se hunda y se acabe, aunque los acontecimientos sucedan al revés de lo previsto, con tremenda adversidad, nada se gana turbándose. Además, recuerda la oración confiada del profeta: "el Señor es nuestro Juez, el Señor es nuestro Legislador, el Señor es nuestro Rey; Él es quien nos ha de salvar". –Rézala devotamente, a diario, para acomodar tu conducta a los designios de la Providencia, que nos gobierna para nuestro bien. (Surco, 855)

Y cuando nos acecha -violenta- la tentación del desánimo, de los contrastes, de la lucha, de la tribulación, de una nueva noche en el alma, nos pone el salmista en los labios y en la inteligencia aquellas palabras: con Él estoy en el tiempo de la adversidad. ¿Qué vale, Jesús, ante tu Cruz, la mía; ante tus heridas mis rasguños? ¿Qué vale, ante tu Amor inmenso, puro e infinito, esta pobrecita pesadumbre que has cargado Tú sobre mis espaldas? Y los corazones vuestros, y el mío, se llenan de una santa avidez, confesándole -con obras- que morimos de Amor.

Nace una sed de Dios, un ansia de comprender sus lágrimas; de ver su sonrisa, su rostro... Considero que el mejor modo de expresarlo es volver a repetir, con la Escritura: como el ciervo desea las fuentes de las aguas, así te anhela mi alma, ¡oh Dios mío! Y el alma avanza metida en Dios, endiosada: se ha hecho el cristiano viajero sediento, que abre su boca a las aguas de la fuente.

Con esta entrega, el celo apostólico se enciende, aumenta cada día -pegando esta ansia a los otros-, porque el bien es difusivo. No es posible que nuestra pobre naturaleza, tan cerca de Dios, no arda en hambres de sembrar en el mundo entero la alegría y la paz, de regar todo con las aguas redentoras que brotan del Costado abierto de Cristo, de empezar y acabar todas las tareas por Amor.

Os hablaba antes de dolores, de sufrimientos, de lágrimas. Y no me contradigo si afirmo que, para un discípulo que busque amorosamente al Maestro, es muy distinto el sabor de las tristezas, de las penas, de las aflicciones: desaparecen en cuanto se acepta de veras la Voluntad de Dios, en cuanto se cumplen con gusto sus designios, como hijos fieles, aunque los nervios den la impresión de romperse y el suplicio parezca insoportable. (Amigos de Dios, nn. 310-311) San Josemaría

El tentador se aproxima (Mt 4,3)


El pecado es una cosa terrible y la transgresión una muy cruel enfermedad del alma, ya que corta los nervios del alma y así trabaja para el fuego eterno. (…)
No hay un único instigador de la mala acción. Uno de ellos, que sopla la perversidad, es el diablo. Sopla el mal a todos, pero no triunfa sobre los que rechazan de escucharlo. Por eso la palabra del Eclesiastés ”Si el que gobierna se irrita contra ti, no te salgas de quicio” (Ecl 10,4). Cierra tu puerta, ten al diablo lejos de ti y no te dañará. Si recibes a la ligera la sugestión de un deseo, con tus consideraciones, ella pondrá en ti sus raíces, encadenará tu inteligencia y te atraerá al pozo de la miseria.
Quizás dirás “Soy fiel y el deseo no me domina, mismo si me detengo a reflexionar”. ¿Ignoras que una raíz, a fuerza de adherirse, termina por romper hasta una piedra? No recibas la semilla, ella destruirá tu fe. Antes que crezca, arranca el mal desde las raíces, no sea que tu dejadez primera te valga hachas y fuego. Comienza por sanar tus ojos enfermos en tiempo oportuno, para no tener que buscar un médico cuando ya estés ciego.

  San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia
Catequesis bautismal 2 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne 1993), trad. sc©evangelizo.org

sábado, 21 de febrero de 2026

Oración a Nuestra Madre María


Virgen María,
Madre llena de ternura y esperanza,
en este nuevo amanecer me pongo bajo tu cuidado.

Guía mis pasos hoy,
ilumina mi mente para tomar buenas decisiones
y llena mi corazón de paz.

Que en cada palabra haya bondad,
en cada acción amor
y en cada dificultad confianza en Dios.

Cúbreme con tu manto,
protege a mi familia
y ayúdame a comenzar este día con fe y alegría.

Amén.



“No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores para que se conviertan”


Oh Creador, tú conoces el corazón del hombre,
comprendes nuestras lágrimas y el clamor de nuestra plegaria.
En este santo ayuno cuaresmal,
condúcenos al desierto, purifícanos.
En tu ternura, Señor, escrutas nuestros corazones,
conoces la debilidad de todas nuestras fuerzas,
da, a todo el que vuelve a ti
el perdón y la gracia de tu amor.
Sí, hemos pecado contra ti:
perdona a los que lloran y confiesan tu Nombre.
Para alabanza de tu gloria,
inclínate sobre nuestras heridas, Señor, y sánanos (cf Lc 10,34).
Que la abstinencia libere nuestro cuerpo,
que tu gracia lo ilumine en este tu Cuerpo de Luz.
Que nuestro espíritu se vuelva sobrio,
que evite todo mal y todo pecado.
Te rogamos, bienaventurada Trinidad,
que nos conduzcas hasta los goces de las fiestas pascuales.
y veremos a Cristo elevarse,
de entre los muertos, glorioso y viviente.

 Liturgia latina
Himno “Audi benigne Conditor”.evangelizo.org
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