Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

viernes, 9 de octubre de 2026

DETENTE! El Corazón de JESÚS está conmigo

 


Esta práctica piadosa, en otro tiempo muy difundida entre los católicos, es un modo simple, pero espléndido, de manifestar permanentemente nuestra gratitud y amor al Sagrado Corazón, víctima de nuestros pecados. Y al mismo tiempo, recibimos de Él innumerables beneficios y una protección extraordinaria.


Es un poderoso Escudo que la Divina Providencia colocó a nuestra disposición, a fin de protegernos contra los más diversos peligros que enfrentamos todos los días. Para eso, basta llevarlo consigo, sin necesidad de hacerlo bendecir, pues el Beato Papa Pío IX extendió su bendición a todos los Detentes –como más adelante veremos.

El uso del Detente es un medio de expresar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús; señal de nuestra confianza en su protección contra las celadas del demonio y los peligros de todo orden. Basta llevarlo consigo. Así decimos al maligno:

¡Deténte, el Corazón de Jesús está conmigo!

Alto, se detenga toda iniquidad, toda pasión desordenada, todo peligro que amenaza desde el exterior o interior, porque el Corazón de Cristo me protege. Y además le decimos también al Señor: Te amo, en ti confío, haz mi corazón similar al tuyo!

Además, el Detente nos ayuda a recordar continuamente las promesas del Sagrado Corazón de Jesús; es un símbolo de nuestra total confianza en la protección divina, una señal de nuestra permanente súplica y fidelidad a Nuestro Señor y un pedido de que Él haga nuestros corazones semejantes al suyo.

Hoy la vida está llena de peligros y de insidias. ¿Por qué no recurrir al escudo del Sagrado Corazón? Lo podemos llevar con nosotros, en la billetera, en la cartera, en el bolsillo, al lado de la foto de nuestros seres queridos, en la mochila que los niños llevan a la escuela, lo podemos colocar en nuestra casa, en los lugares de trabajo o de descanso. Así tendremos en cuenta la afirmación de San Paolo: “Si Dios está con nosotros, quién estará contra nosotros”. (Rom 8,31) No existe peligro del cual Jesús no pueda salvarnos. Y si llegan las dificultades y problemas por su divina voluntad, este escudo representará igualmente nuestra fidelidad a los diseños de la Divina Providencia, en la seguridad de que no seremos abandonados nunca.

INDULGENCIA

El Beato Pío IX concedió aprobación definitiva a la devoción del Detente, diciendo: “Voy a bendecir este Corazón, y quiero que todos aquellos que fueron hechos según este modelo reciban esta misma bendición”.
El Papa Pío IX le concedió en el año 1872, una indulgencia de 100 días una vez al día a todos los fieles que usaran alrededor de sus cuellos este emblema piadoso y rezaran un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Preces et pia opera, n. 219).

San Abraham

 Hoy, 9 de octubre, la Iglesia recuerda también a san Abraham, patriarca, nuestro padre en la fe. Su historia es la de un hombre que se fió de Dios incluso cuando no veía con claridad adónde le llevaba.


1️⃣ Abraham vivía en Ur de los caldeos cuando Dios irrumpió en su vida con una llamada: dejar su tierra, su casa y sus seguridades, y ponerse en camino hacia una tierra que todavía no conocía.

Y Abraham creyó.

2️⃣ Ahí comienza una de las grandes historias de la Sagrada Escritura. Dios le promete una tierra y una descendencia innumerable cuando, humanamente hablando, todo parecía imposible.

La fe comienza muchas veces así: fiándose antes de comprender.

3️⃣ Abraham conoció también sus debilidades, sus dudas y sus temores. La Biblia no nos presenta un héroe perfecto, sino un hombre que va aprendiendo poco a poco a confiar más en Dios.

Eso hace todavía más cercana su santidad.

4️⃣ Dios selló con él una alianza y le prometió que sería padre de una multitud de pueblos.

Por eso san Pablo lo llamará padre de todos los creyentes. No solo por su descendencia, sino porque creyó en la promesa de Dios.

5️⃣ El momento más dramático de su vida llega cuando Dios pone a prueba su fe pidiéndole a Isaac, el hijo de la promesa.

Abraham obedece. Y cuando está dispuesto a ofrecerlo, Dios detiene su mano.

6️⃣ Aquella escena no habla de un Dios sediento de sacrificios humanos. Al contrario: Dios salva a Isaac.

Y, para nosotros los cristianos, aquella montaña termina apuntando mucho más lejos: hacia el Padre que sí entregará a su propio Hijo por nuestra salvación.

7️⃣ Abraham es también el hombre de la intercesión. Ante Dios ruega por Sodoma, suplicando misericordia para los justos.

Quien vive cerca de Dios termina llevando ante Él las necesidades y miserias de los demás.

8️⃣ Su vida nos deja una pregunta muy sencilla: ¿somos capaces de fiarnos de Dios cuando no entendemos sus caminos?

Creer cuando todo sale bien resulta relativamente fácil. La fe de Abraham comienza a mostrarse precisamente cuando debe caminar sin verlo todo.
Pidamos hoy una fe así. Una fe que escuche, que se ponga en camino, que espere contra toda esperanza y que no retire a Dios lo que antes ha recibido de sus manos.

San Abraham, padre de los creyentes, ruega por nosotros.

https://x.com/SacerdosMariae

San Luis Bertrán

Hoy, 9 de octubre, celebramos a san Luis Bertrán, dominico valenciano, sacerdote, formador y misionero. Y este año tiene algo especial: se cumplen 500 años de su nacimiento.


Un santo muy nuestro y, al mismo tiempo, con corazón universal.

1️⃣ Nació en Valencia el 1 de enero de 1526 y fue bautizado aquel mismo día en la iglesia de San Esteban.

Desde joven destacó por su vida de oración, el amor al estudio y su atención a los enfermos.

2️⃣ Con 18 años ingresó en la Orden de Predicadores. Fue ordenado sacerdote en 1547.

Su vida estuvo marcada por la austeridad, largas horas ante el Santísimo y un profundo deseo de pertenecer enteramente a Dios.

3️⃣ Muy pronto recibió una misión que desempeñaría repetidas veces: formar a los jóvenes dominicos.

Fue maestro de novicios en siete ocasiones. Sabía que para formar santos no basta enseñar normas: hay que enseñar a orar, estudiar y buscar sinceramente a Dios.

4️⃣ Pero su corazón deseaba también llevar el Evangelio a quienes todavía no conocían a Cristo.

En 1562 dejó Valencia y partió hacia Nueva Granada, en tierras de las actuales Colombia y Panamá.
Permaneció allí siete años como misionero.

5️⃣ Su predicación no se limitó a las palabras. Se encontró también con los abusos cometidos contra los indígenas y no permaneció indiferente.

La evangelización nunca puede separarse de la dignidad de cada persona creada por Dios.

6️⃣ Su misión estuvo llena de dificultades, enfermedades y peligros. La tradición conserva incluso el recuerdo de intentos de envenenarlo.

Nada consiguió apartarlo de su misión. Su fuerza no estaba en un carácter invencible, sino en su confianza en Dios.

7️⃣ Regresó a Valencia en 1569 y volvió a dedicarse a la formación de religiosos.

Mantuvo relación con grandes santos de su tiempo, entre ellos santa Teresa de Jesús y san Juan de Ribera.
Los santos suelen reconocerse entre ellos.

8️⃣ Murió en Valencia el 9 de octubre de 1581, a los 55 años.

Había sido contemplativo, predicador, formador, misionero y pastor. Pero detrás de todo había una sola cosa: un hombre que quiso pertenecer por entero a Jesucristo.
San Luis Bertrán nos recuerda algo muy necesario: la misión nace de la oración.
Antes de querer cambiar el mundo hay que dejar que Dios cambie nuestro corazón. Y después, salir. Sin miedo. Con la verdad del Evangelio y con caridad.

Pidamos especialmente hoy por Valencia, por los misioneros, por la Orden de Predicadores y por quienes tienen la responsabilidad de formar sacerdotes y religiosos.

San Luis Bertrán, ruega por nosotros.



Reflexión del Evangelio de hoy...

 Viernes 9 de octubre del 2026.


El mayor peligro al superar una mala etapa está en el vacío que dejas en el presente. Expulsar lo malo es apenas la mitad del trabajo.

​Piensa en un jardín fértil del que lograste arrancar toda la maleza. Trabajas sin descanso hasta dejar la tierra limpia. Pero si no siembras buenas semillas de inmediato, el viento traerá nuevas plagas y la hierba salvaje regresará con mucha más fuerza.

​Nos pasa exactamente lo mismo. Decidimos dejar un mal hábito, alejarnos de una influencia negativa o cortar con actitudes que nos roban la paz. Hacemos el trabajo difícil de barrer nuestra vida.

​El problema es creer que con limpiar basta. La mente y el alma no toleran los vacíos. Si sacas el enojo pero no introduces compasión, o si quitas el egoísmo pero no cultivas el servicio, la recaída es inminente y a menudo más dolorosa.

​No es suficiente vaciar el corazón de lo que te destruye; tienes que llenarlo de lo que te construye. La aparente neutralidad de no hacer ni lo bueno ni lo malo siempre termina jugándonos en contra.

​Esto es lo que nos revela Lucas 11, 15-26. Jesús advierte que un reino dividido cae y que quien no recoge con Él, desparrama. Y nos da una regla vital: cuando el mal sale de una persona y al volver encuentra la "casa" barrida pero vacía, regresa con otros siete espíritus peores.

​No dejes tu interior deshabitado. Identifica ese espacio que lograste limpiar con tanto esfuerzo y toma la firme decisión de llenarlo de gracia, buenas obras y un propósito claro.

ALABEMOS A DIOS DE TODO CORAZÓN

 ORACIÓN DE LA MAÑANA

(Cf. Salmo 110, 1-6)

Señor, Dios nuestro, comenzamos este nuevo día con el corazón lleno de fe, gratitud y esperanza, reconociendo la grandeza de tus obras y las innumerables manifestaciones de tu amor en nuestras vidas.

Hoy tu Palabra nos invita a alabarte de todo corazón, a recordar tus maravillas y a reconocer que tu misericordia permanece para siempre. ¡Cuántas veces, Señor, has obrado en nuestras vidas sin que hayamos sabido reconocerlo! ¡Cuántas bendiciones hemos recibido, cuántos caminos has abierto y cuántas veces hemos encontrado en Ti la fortaleza para seguir adelante!

Enséñanos a vivir con un corazón agradecido, capaz de reconocer tu presencia en las cosas sencillas de cada día, en el amor que recibimos, en el bien que podemos hacer y en la esperanza que renace cuando ponemos nuestra confianza en Ti.

Señor, Tú eres piadoso y clemente, fiel a tus promesas y generoso en tu misericordia. Que nunca olvidemos tus bondades, especialmente cuando las circunstancias de la vida nos impidan comprender tus caminos. Ayúdanos a permanecer firmes en la fe, confiando en que tu amor nos acompaña y tu gracia nunca nos abandona.

Que nuestra alabanza no se quede solamente en palabras, sino que se manifieste en nuestras acciones, en la generosidad con nuestros hermanos, en el perdón, en la solidaridad y en cada obra de amor que podamos realizar.

Hoy ponemos en tus manos nuestras familias, nuestros seres queridos, a quienes sufren y a quienes necesitan recuperar la esperanza. Que todos podamos descubrir, aun en medio de nuestras preocupaciones, motivos para darte gracias y razones para seguir confiando en Ti.

Porque grandes son tus obras, Señor, eterna es tu justicia e infinita tu misericordia.

Amén.

jueves, 8 de octubre de 2026

¿He conversado con Él?


Es posible que te asuste esta palabra: meditación. –Te recuerda libros de tapas negras y viejas, ruido de suspiros o de rezos como cantilenas rutinarias... Pero eso no es meditación. Meditar es considerar, contemplar que Dios es tu Padre, y tú, su hijo, necesitado de ayuda; y después darle gracias por lo que ya te ha concedido y por todo lo que te dará. (Surco, 661)

Para tu examen diario: ¿he dejado pasar alguna hora, sin hablar con mi Padre Dios?... ¿He conversado con Él, con amor de hijo? –¡Puedes! (Surco, 657)

El único medio para conocer a Jesús: ¡tratarlo! En Él, encontrarás siempre un Padre, un Amigo, un Consejero y un Colaborador para todas las actividades nobles de tu vida cotidiana...
- Y, con el trato, se engendrará el Amor. (Surco, 662)

"Quédate con nosotros, porque ha oscurecido..." Fue eficaz la oración de Cleofás y su compañero.
–¡Qué pena, si tú y yo no supiéramos "detener" a Jesús que pasa!, ¡qué dolor, si no le pedimos que se quede! (Surco, 671)

Reflexión: Golpea la puerta ...

 Jueves 8 de octubre del 2026.

El cansancio nos convence muchas veces de que nuestras luchas son invisibles. Pero rendirse ante el primer obstáculo siempre será el mayor autosabotaje.

​Piensa en el agua que cae gota a gota sobre una piedra. La primera gota no deja marca, ni la centésima. Sin embargo, la constancia incansable de ese leve golpe termina perforando la roca más dura, no por la fuerza, sino por la repetición.

​Llevemos esta imagen a nuestros anhelos más profundos. A veces sentimos que la vida nos deja en visto. Pedimos oportunidades, tranquilidad en medio del caos de la casa o fuerza para un momento difícil, y la única respuesta que recibimos es un cuarto a oscuras.

​Ese aparente vacío no es abandono, es el terreno donde se forja la resistencia del carácter. Nos hemos acostumbrado peligrosamente a las recompensas fáciles, olvidando que las transformaciones vitales más grandes exigen que demostremos cuánto las necesitamos.
​Seguir insistiendo cuando no hay garantías es un acto de audacia. Esa terquedad bien encaminada te purifica por dentro, elimina el capricho del ego y deja intacto el deseo auténtico, preparando tus manos para saber sostener el peso de la respuesta cuando llegue.

​Esta es la profunda sabiduría que resguarda Lucas 11, 5-13. Jesús nos narra cómo un hombre consigue que su amigo le preste pan a medianoche únicamente por su terca insistencia. Es la promesa absoluta de que quien pide recibe, quien busca encuentra, y de que un buen Padre jamás dará una piedra a quien le pide alimento.

​Hoy, en lugar de lamentarte por la puerta que no se abre, golpea una vez más con mayor determinación. Toma esa necesidad que dejaste a medias y vuelve a insistir hasta transformar tu realidad.

Reflexión del Evangelio de hoy

 Las lecturas de hoy nos llevan a una verdad que conviene recordar muchas veces: la vida cristiana no se sostiene porque nosotros seamos fuertes, sino porque Dios nos da su gracia.

Todo comienza por la fe y todo se sostiene por el Espíritu Santo.

1️⃣ San Pablo habla con mucha claridad a los Gálatas: «¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por haber escuchado con fe?».

Habían comenzado confiando en Cristo y ahora corrían el peligro de terminar confiando demasiado en ellos mismos.
Y eso también nos puede pasar.

2️⃣ Podemos convertir fácilmente la vida cristiana en una especie de cuenta de resultados: he cumplido, he rezado, he hecho esto, he dejado aquello...

Y terminamos pensando, casi sin darnos cuenta, que Dios nos debe algo.
Pero la gracia no se merece. Se recibe.

3️⃣ Eso no significa que las obras no importen. Claro que importan.

La fe verdadera cambia la vida. Produce frutos. Nos obliga a vivir de otra manera.
Pero primero está Dios. Primero está su llamada. Primero está su gracia.
Después viene nuestra respuesta.

4️⃣ Por eso san Pablo pregunta: «¿Empezasteis por el Espíritu para terminar con la carne?».

Es una pregunta muy seria.
Podemos comenzar confiando en Dios y terminar apoyándonos solo en nuestras fuerzas, en nuestros planes, en nuestros criterios o incluso en nuestra manera de vivir la fe.

5️⃣ El salmo nos devuelve al origen de todo:

«Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo».
Dios ha tomado la iniciativa.
Dios ha venido a buscarnos.
Dios ha sido fiel a su alianza.
La historia de la salvación no comienza con el esfuerzo del hombre, sino con la misericordia de Dios.

6️⃣ Y el Evangelio da un paso más.

Jesús nos dice: «Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá».
La oración cristiana nace precisamente de ahí: de saber que al otro lado no hay un extraño, sino un Padre.

7️⃣ Jesús pone el ejemplo de un padre que sabe dar cosas buenas a sus hijos.

Y termina diciendo algo que muchas veces pasamos por alto:
«¿Cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».
Ese es el gran don.

8️⃣ Nosotros solemos pedir muchas cosas. Y hacemos bien.

Pedimos salud, trabajo, ayuda para nuestros problemas, que cambien determinadas circunstancias, que el Señor nos saque de aquello que nos hace sufrir.
Pero Jesús nos enseña a pedir algo todavía mayor: el Espíritu Santo.

9️⃣ Porque quizá no cambie inmediatamente todo lo que nos rodea.

Quizá permanezca la cruz.
Quizá siga existiendo aquello que nos preocupa.
Pero el Espíritu Santo puede cambiar nuestro corazón para vivirlo todo de otra manera y, sobre todo, para vivirlo con Dios.

🔟 Pidamos algo muy simple hoy:

Señor, que no confíe más en mis fuerzas que en tu gracia.
Abre mi corazón para escuchar a tu Hijo y dame tu Espíritu Santo.

Porque sin Él podemos hacer muchas cosas, pero no podemos vivir verdaderamente como hijos de Dios.



miércoles, 7 de octubre de 2026

Frases de Santos...Granito de arena de Esperanza

«Breve es aquí nuestro trabajo, y la recompensa, en cambio, es eterna; que no te confunda el estrépito del mundo que pasa como una sombra...» Santa Clara de Asís.

🙏

«Nadie llegó jamás a la inmortalidad sino por el camino de la aflicción; y he aquí un gran motivo de consuelo para todo en nuestras penas». San Francisco de Sales
🙏

Tu amor y el mío; que sean uno y el mismo. Sólo entonces me sentiré a salvo. Sta. Lutgarda a Nuestro Señor

🙏

"Quien ama las cosas del mundo, nunca llegará a ser Santo". San Felipe Neri

🙏

"Encomienden a sus hijos al Inmaculado Corazón de María. Cuando los padres recen el Rosario, al final de cada misterio deben alzar el Rosario y decirle: «¡Con estas cuentas, une a mis hijos a tu Inmaculado Corazón!». Ella cuidará de sus almas". Santa Luisa de Marillac

Virgen del Rosario

 Reza el rosario: contempla a Jesús con María y abre tu corazón a las gracias que Dios quiere regalarte. Pon en cada misterio tu familia, tus heridas y esperanzas.


Que cada avemaría fortalezca tu fe y te enseñe a confiar.
Ora por quienes sufren y convierte tu oración en gestos de amor.

Virgen del Rosario, a ti me consagro: toma mi vida y condúceme siempre a Jesús. Amén.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...