Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

viernes, 19 de junio de 2026

El Corazón de Jesús



El Corazón de Jesús se comprende mejor al pie de la cruz. Allí no vemos una idea religiosa, sino a Cristo entregado del todo: su amor llega hasta el extremo y queda abierto para nosotros.


1️⃣ San Juan cuenta que uno de los soldados atravesó el costado de Jesús con la lanza, y al punto salió sangre y agua. La Iglesia ha visto ahí un signo de los sacramentos y del nacimiento de la Iglesia del costado de Cristo.

2️⃣ La sangre nos lleva a la Eucaristía: Cristo se da como alimento, no como recuerdo lejano. Cada misa nos coloca ante el mismo amor entregado, hecho presencia real y alimento para la vida eterna.

3️⃣ El agua nos lleva al Bautismo: hemos sido lavados, incorporados a Cristo y llamados a vivir como hijos. La vida cristiana no empieza en nuestro esfuerzo, sino en una gracia que nos precede.

4️⃣ Por eso el Corazón abierto de Jesús es fuente. De Él brota el perdón, la vida nueva, la comunión con Dios, la fuerza para levantarse y la paz que el mundo no puede dar.

5️⃣ El P. Mendizábal insistía mucho en esta clave: no se trata de vivir la fe desde el esfuerzo desnudo, sino desde la unión con Cristo, dejándonos amar y transformar por su gracia.

6️⃣ A veces queremos cambiar solo a base de propósito. Y los propósitos son necesarios. Pero sin gracia se cansan pronto. El Corazón de Jesús nos enseña a ir a la fuente: confesión, Eucaristía, adoración, oración diaria.

7️⃣ La reparación nace precisamente de ahí. Quien contempla el Corazón herido de Cristo desea responder con amor. No por miedo, sino por gratitud. No para llamar la atención, sino para amar donde tantos olvidan.

8️⃣ Reparar puede ser muy concreto: hacer bien una comunión, pedir perdón, ofrecer una contrariedad, guardar silencio ante una provocación, visitar al Santísimo o vivir el trabajo con más caridad.

9️⃣ El Corazón de Jesús también purifica nuestra manera de defender la verdad. La verdad cristiana no necesita corazones amargos. Necesita corazones unidos a Cristo: firmes, sí, pero habitados por la caridad.

🔟 Hoy podemos mirar el costado abierto de Jesús y pedir una gracia sencilla: volver a los sacramentos con más fe, dejar de vivir desde la autosuficiencia y descansar en su amor.

1️⃣1️⃣ Del Corazón abierto de Cristo brota la vida de la Iglesia. También de ahí debe brotar nuestra vida espiritual: no de la crispación, no de la vanidad, no de la herida, sino de la gracia.

Sagrado Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

La alegría de la fe





Es necesario que el ardor de nuestra fe anime nuestras mínimas acciones. Si nos aplicamos, nuestra vida será plena de luz y alegría. Los más pequeños detalles de nuestras jornadas nos aparecerán como perlas preciosas, que quisiéramos adquirir para componer nuestro tesoro en el cielo. A medida que avanzamos en la fe, que ella es más firme, más ardiente y activa, la alegría llena cada vez más nuestra alma. Las claridades se suman a las claridades, la esperanza se afirma de día en día al ver sus horizontes crecer. Al sentirse más ardientemente el amor, todo resulta más fácil y corremos en la vía de los mandamientos del Señor. (…)
En el cielo, la fuente de nuestra alegría será la pertenencia segura, perfecta e imperdible del bien soberano e inmutable, en la plena luz de la gloria. Aquí abajo, la fuente de nuestra alegría es el inicio de la pertenencia a Dios, la unión anticipada a Dios. Esta pertenencia, esta unión es más íntima cuanto más estamos inmersos en la luz de la fe. La alegría que la fe nos procura es necesaria acá abajo. Es Dios mismo que ha conformado nuestro corazón y lo ha hecho de tal manera que tiene necesidad de alegría.

 Beato Columba Marmion (1858-1923)

abad
Nuestra fe, victoria en el mundo (Le Christ Idéal du Moine, DDB, 1936), trad. sc©evangelizo.org

jueves, 18 de junio de 2026

Sáname, Señor...


Señor, hoy me presento ante ti con humildad y esperanza, reconociendo que necesito de tu amor y de tu poder sanador. Tú conoces cada parte de mi vida, cada herida visible e invisible, cada lucha que llevo en silencio.


Sáname físicamente, Señor. Toca mi cuerpo con tus manos misericordiosas, fortalece lo que está débil, restaura lo que está enfermo y renueva mis fuerzas para seguir adelante cada día.

Sáname emocionalmente, Señor. Cura las heridas de mi corazón, los recuerdos que aún duelen, las tristezas que pesan y las preocupaciones que me roban la paz. Llena mi interior de serenidad, esperanza y confianza en ti.

Sáname espiritualmente, Señor. Acércame más a tu presencia, fortalece mi fe, limpia mi alma de todo aquello que me aparta de ti y renueva en mí el deseo de caminar siempre bajo tu voluntad.

Derrama tu amor sobre mi vida y haz nuevas todas las cosas. Que tu paz habite en mi corazón, que tu luz ilumine mis caminos y que tu gracia me sostenga en todo momento. Confío en ti, Señor, porque eres el Dios que sana, restaura y transforma. En tus manos pongo mi vida, mis cargas y mis esperanzas.

Sáname, Señor, y renueva mi cuerpo, mi corazón y mi alma.
Amén



¡Danos nuestro pan!


“Danos hoy nuestro pan de cada día”. Pan supersubstancial, epiouson* (Mt 6,11). Según otro evangelista “nuestro pan cotidiano” (Lc 11,3). El primer calificativo expresa su nobleza y el carácter de su substancia, que lo elevan más alto que toda substancia y hacen que sobrepase a todas las criaturas, por su sublime grandeza y santidad. El segundo calificativo expresa el uso que hay que hacer y su utilidad: la palabra “cotidiano” dice que sin este pan, no podemos vivir un solo día de la vida espiritual.

En cuanto a la palabra “hoy”, muestra que es necesario alimentarse con él todos los días, ya que no sería suficiente haberlo recibido ayer si no nos fuera dado igualmente hoy. ¡Qué la necesidad cotidiana que tenemos sea una advertencia para llevarnos a decir esta oración en todo tiempo! No existe un día en el que no nos sea necesario comer este pan para fortificar el corazón del alma interior.
Sin embargo, “hoy” puede comprenderse igualmente en relación a la vida presente: “Mientras somos de este mundo, danos este pan. Sabemos que lo darás también en el mundo a venir a los que lo han merecido, pero te pedimos darnos este pan desde ahora, porque el que no lo haya recibido en esta vida, no sabrá tomar parte de él en la otra vida”.
*Transliteración del término griego del Evangelio.

 San Juan Casiano (c. 360-435)

fundador de la Abadía de Marsella
Conferencias, Sobre la oración (SC 54. Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958), trad. sc©evangelizo.org

Granito de arena de Esperanza...JUEVES EUCARÍSTICO

 




"Le tienes siempre a tu lado"

Qué estupenda es la eficacia de la Sagrada Eucaristía, en la acción –y antes en el espíritu– de las personas que la reciben con frecuencia y piadosamente. (Forja, 303)

Si aquellos hombres, por un trozo de pan –aun cuando el milagro de la multiplicación sea muy grande–, se entusiasman y te aclaman, ¿qué deberemos hacer nosotros por los muchos dones que nos has concedido, y especialmente porque te nos entregas sin reserva en la Eucaristía? (Forja, 304)

Niño bueno: los amadores de la tierra ¡cómo besan las flores, la carta, el recuerdo del que aman!...
–Y tú, ¿podrás olvidarte alguna vez de que le tienes siempre a tu lado... ¡a Él!? –¿Te olvidarás... de que le puedes comer? (Forja, 305)

Asoma muchas veces la cabeza al oratorio, para decirle a Jesús: ...me abandono en tus brazos.
–Deja a sus pies lo que tienes: ¡tus miserias!
–De este modo, a pesar de la turbamulta de cosas que llevas detrás de ti, nunca me perderás la paz. (Forja, 306)
Fuente:Opusdei




miércoles, 17 de junio de 2026

El Corazón de Jesús



El Corazón de Jesús no es solo refugio para las horas difíciles. Es también la fuente desde la que aprendemos a vivir cada día con una caridad más verdadera, más paciente y más eucarística.

1️⃣ Jesús no nos ama de manera genérica. Nos ama personalmente. Su Corazón conoce nuestra historia, nuestras heridas, nuestras resistencias y también ese deseo de Dios que a veces queda sepultado bajo el cansancio.

2️⃣ Por eso la devoción al Sagrado Corazón no nos aleja de la vida real. Al contrario: nos enseña a vivirla desde Cristo, con más fe y menos amargura, con más confianza y menos autosuficiencia.

3️⃣ El Corazón de Jesús es un Corazón obediente al Padre. Toda su vida está orientada a cumplir la voluntad de Dios. También ahí se purifica nuestro corazón: cuando dejamos de buscar solo lo que nos agrada y aprendemos a querer lo que Dios quiere.

4️⃣ Pero esa obediencia no nace del miedo. Nace del amor. Jesús se entrega porque ama al Padre y porque nos ama a nosotros. En Él vemos que la verdadera libertad no consiste en hacer cualquier cosa, sino en amar hasta el final.

5️⃣ La Eucaristía nos introduce en ese amor. En cada misa, Cristo vuelve a ofrecernos sacramentalmente su entrega. Allí aprendemos que la vida cristiana no se sostiene solo por ideas, sino por gracia recibida.

6️⃣ Por eso necesitamos vivir unidos a los sacramentos. La confesión nos devuelve al amor primero. La comunión nos alimenta. La adoración nos educa el corazón. Sin esa fuente, acabamos viviendo de impulsos, opiniones o heridas.

7️⃣ El P. Mendizábal recordaba que el Corazón de Cristo es fuente de gracia y descanso para el alma. No vamos a Jesús solo para sentirnos mejor, sino para ser transformados por Él.

8️⃣ La reparación entra aquí con mucha naturalidad. Quien se sabe amado por Cristo desea responder a ese amor. Reparar es amar donde otros hieren, adorar donde otros olvidan, ofrecer donde otros pasan de largo.

9️⃣ Hoy se puede reparar con algo pequeño: una comunión bien vivida, una visita al Santísimo, una palabra evitada, una queja ofrecida, un perdón pedido, una paciencia concreta con alguien que cuesta.

🔟 El Corazón de Jesús nos libra de una fe endurecida. Se puede defender la verdad sin perder la caridad. Se puede ser firme sin vivir crispado. Se puede amar a la Iglesia sin convertirlo todo en combate.

1️⃣1️⃣ Pidamos hoy un corazón más unido al suyo: menos cerrado en sí mismo, menos dominado por la reacción inmediata, más disponible a la gracia y más atento a la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Sacerdos en æternum





La receta del café para ser feliz… preparado con el corazón de Santa Teresa

 


Un café compartido puede ser mucho más que un momento agradable…

Puede ser ese pequeño espacio donde el alma se aquieta, donde dejamos por un instante las prisas y aprendices a escuchar. Una cucharada de silencio

Para hacer una pausa en medio del ruido y las prisas de cada día, y abrir espacio a esa voz suave y delicada que habla en lo más profundo del corazón. El silencio no es ausencia ni vacío; es presencia, encuentro y escucha. Es el lugar donde el alma descansa, donde la verdad florece y donde Dios se deja encontrar.

Una taza de confianza

Para acercarnos a Dios tal como somos: con nuestras alegrías y tristezas, con nuestros cansancios y esperanzas, con nuestras luchas y sueños. Él no espera encontrar corazones perfectos, sino corazones sencillos y abiertos que se dejen amar. Allí, en nuestra pobreza y verdad, Dios derrama la riqueza infinita de su amor.

Un poco de humildad

Para reconocer con sencillez que no podemos caminar solos; que necesitamos amor, perdón y compañía. La humildad nos abre a la verdad de lo que somos y nos permite extender la mano para recibir la ayuda que Dios nos ofrece a través de quienes pone a nuestro lado. Es la virtud que nos sostiene cuando el camino se vuelve difícil y nos enseña a confiar más en su gracia que en nuestras propias fuerzas.

Unas gotas de gratitud

Porque quien aprende a agradecer descubre que la vida está llena de dones escondidos. Cada día trae consigo pequeños regalos que a menudo pasan desapercibidos: una sonrisa compartida, una palabra de aliento, la cercanía de la familia, la amistad sincera o una nueva oportunidad para amar y hacer el bien. La gratitud ilumina el corazón y nos ayuda a reconocer, en todo, la silenciosa presencia de Dios.

Y el ingrediente más importante…

Amor. Mucho amor.

Porque, al final, la vida espiritual no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en aprender a amar y dejarnos amar por Dios. Santa Teresa nos recuerda que la oración no es una tarea complicada ni un conjunto de técnicas, sino un encuentro sencillo y lleno de confianza con Aquel que nunca deja de amarnos:

«Oración es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama.» (Vida 8,5).

Cuando el amor está presente, todo encuentra su lugar: el silencio se vuelve escucha, la humildad se transforma en verdad, la gratitud en alegría y la confianza en abandono. Entonces, el corazón descubre que la verdadera felicidad nace de vivir cada día en amistad con Dios.

Qué hermosa receta para la vida: hablar con Dios con sencillez, dejar que Él transforme nuestro corazón y después llevar ese amor a los demás. Porque la verdadera señal de haber encontrado a Dios no es solo sentir paz… es salir con más ganas de amar, servir y hacer el bien.

Así que hoy prepara tu café despacio.

Añade un poco de fe.
Endulza con esperanza.
Compártelo con amor.

Porque quizá la felicidad no está en tener una vida sin dificultades, sino en descubrir que nunca caminamos solos.

Que nunca nos falte un café caliente, un corazón agradecido y un momento de silencio para recordar que somos profundamente amados.

"Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda."
— Santa Teresa de Jesús

Ecos Teresianos

“Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta” (Mt 6,6)

Debemos observar con particular fidelidad el precepto evangélico que nos manda permanecer en el recinto de nuestra habitación, cerrada la puerta, para ofrecer la oración a nuestro Padre. Veamos la manera de dar cumplimiento a esa prescripción del Señor.

Oramos en nuestro aposento cuando ponemos a cubierto nuestro corazón de la realidad circundante, apartándole del tumulto y turbación de pensamientos y cuidados que le solicitan. Luego, en la soledad de nuestro interior, manifestamos al Señor en secreto y familiarmente nuestras necesidades. Orar con la puerta cerrada es dirigir nuestras súplicas sin mover los labios, en un perfecto silencio, a Aquel que penetra los corazones, no menos que las palabras.

Oramos en secreto cuando hablamos a sólo Dios con el corazón y la aplicación de la mente, no manifestando más que a Él nuestras cuitas, de tal suerte que ni siquiera las potestades enemigas pueden columbrar nuestra plegaria. Esta es la razón del profundo silencio que debemos observar en la oración. Porque no sólo no debemos distraer a los circunstantes con nuestro susurro y clamor, turbando su atención, sino también celar a nuestros enemigos – que multiplican entonces sus asaltos – el fin e intención de nuestras plegarias. Con esto ponemos en práctica el precepto que dice: “Guarda las confidencias de tus labios aun de la esposa que duerme en tu seno”. (Mi 7,5)

 San Juan Casiano (c. 360-435)

fundador de la Abadía de Marsella
De la oración, XXXV (Conferencia IX, trad. L. y P. Sansegundo en Juan Casiano. Colaciones, 1957, p. 224, rev. Monjes Benedictinos de Medellín - Colombia)

Granito de arena de Esperanza...Miércoles Josefino

 San José, tú conoces el sacrificio y la dignidad del trabajo. Acompaña a quienes se levantan cansados cada día, a quienes trabajan con esfuerzo, sacrificio y necesidad, aun cuando su corazón se siente agotado.

Dales fortaleza y sostenlos.

🌿🌿🌿
Quien ama a María, encuentra en San José un compañero seguro en el camino hacia Dios.



🌿🌿🌿
San José, te encomiendo a esa persona especial.
Tú sabes lo que está necesitando, lo que está viviendo en silencio y lo que su corazón no puede expresar.
Intercede por él (ella) ante Jesús y María



San José, cuídanos como cuidaste a Jesús.
Protégenos de todo peligro, guía nuestros pasos en la voluntad de Dios y ayúdanos a permanecer fieles a Él hasta el final.

martes, 16 de junio de 2026

Granito de arena de Esperanza...Frases de Santos

 

"En la Cruz está la vida y el consuelo, y ella sola es el camino para EI Cielo"
(Santa Teresa de Ávila)

🌱🌱🌱
"Pensar que el Señor se quedó con nosotros en el Santísimo Sacramento me infunde un deseo de no
separarme de EI en la vida"
(Santa María Micaela del Santísimo Sacramento)

🌱🌱🌱
«Jóvenes, si queréis perseverar en el camino del cielo, os recomiendo tres cosas: acercaos con frecuencia al Sacramento de la Confesión, recibid la Santa Comunión y escoged un confesor a quien podáis abrir vuestro corazón»
(DON BOSCO)

🌱🌱🌱
"EI Rosario me ha acompañado en los momentos de alegría y en los de tribulación. A él he confiado tantas preocupaciones y en él siempre he encontrado consuelo"
San Juan pablo Magno
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