Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

domingo, 29 de marzo de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA Domingo de Ramos “De la pasión del Señor” (Cf. Mateo 21, 1-11)

 Así como entraste en Jerusalén en medio de cantos y alabanzas, entra también en nuestra vida, en lo más profundo de nuestro corazón, y quédate en él.


Señor mío y Dios mío, en este Domingo de Ramos, al contemplar el inicio de Tu Pasión, nos acercamos a Ti con un corazón que quiere comprender, aunque sea en silencio, el misterio tan grande de Tu entrega. Hoy te aclamamos como Rey humilde, pero también reconocemos que ese mismo camino te conduce a la cruz, por amor a nosotros.
Así como entraste en Jerusalén en medio de cantos y alabanzas, entra también en nuestra vida, en lo más profundo de nuestro corazón, y quédate en él. No permitas que nuestra fe sea solo de momentos, ni que nuestras palabras se queden vacías, sino que sepamos acompañarte con fidelidad, también en la prueba, en el sacrificio y en la entrega.
Haznos comprender que Tu realeza no es de este mundo, que Tu victoria no se impone, sino que se ofrece, y que seguirte implica aprender a amar como Tú amas, incluso cuando cuesta, incluso cuando duele.
Concédenos un corazón firme, que no cambie según las circunstancias, que no pase del “Hosanna” al olvido, sino que permanezca contigo, caminando desde la alegría de recibirte hasta la profundidad de la cruz, viviendo cada momento con fe, esperanza y amor.
Permítenos vivir este día con un espíritu recogido y agradecido, conscientes de que estamos entrando en el misterio central de nuestra fe, donde Tu amor se manifiesta plenamente en la Pasión que hoy comenzamos a contemplar.
y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.

Amén.

FE y más FE.

REFLEXIÓN...Granito de arena de Esperanza

 ¿Cuántos de nosotros hemos atravesado profundos momentos de depresión? ¿Cuántos hemos caminado por esa temible Noche Oscura del Alma, donde el dolor se vuelve tan intenso que parece insoportable y la luz de Dios se oculta tras densas nubes?

Muchos lo hemos vivido. En un primer instante, el alma tiende a hundirse, abrumada por el peso. Uno siente que las fuerzas lo abandonan. Que llegó "a tocar fondo" y que el alma no puede mas. Pero curiosamente, es allí, cuando, estando en lo más hondo del abismo que descubrimos que “ya no queda nada”… y precisamente ahí, en ese vacío radical, surge la invitación decisiva: levantarse, seguir adelante, confiar, reunir las "últimas fuerzas", salir a flote y continuar andando. Porque esa es la grandeza del alma humana creada a imagen de Dios: no rendirse ante la adversidad. Aprende a sortear las tormentas, a interrogarse con honestidad, a examinar su vida con humildad. Y entonces comprende una verdad liberadora: ese dolor tan agudo no es un castigo absurdo, sino un cincel divino que talla el alma, la purifica y la dispone para la gloria.

La gran mentira del mundo moderno -y que tiene un hedor diabólico- es convencernos de que hemos venido a este mundo "para ser felices" en el sentido superficial y terrenal. El problema de quien adopta esta idea es que empieza a compararse con los demás. Ve las vidas ajenas como un escaparate de supuesta felicidad y, al no encontrar en sí mismo esa imagen, se siente inferior, indigno, fracasado. Así, la frustración y la desesperanza van carcomiendo el alma poco a poco.

Los santos y doctores de la Iglesia nos enseñan mucho sobre lo que significa enfrentar el camino de la vida para hacerlo más profundo y verdadero. San Juan de la Cruz y santa Teresa nos hablan de la Noche Oscura del Alma NO como un fracaso, sino como una gracia purificadora. San Agustín, -que conoció bien el peso del corazón sufriente-, nos recuerda que solo descansaremos cuando reposemos nuestro corazón abrumado en Dios. Santa Catalina de Siena afirmaba con audacia que “todo procede de Dios, todo vuelve a Dios y todo está en Dios”.

Cuando comprendemos que nuestra existencia en la tierra no tiene como fin último “ser felices” según los criterios del mundo, sino purificar el alma, aprender a amar en medio de la fragilidad y prepararnos para la eterna Gloria de Dios, todo cambia. El dolor deja de ser un tormento sin sentido para convertirse en una estación necesaria del camino. Ya no es el enemigo a destruir, sino el maestro que Dios permite para tallarnos según su designio de amor.

Recuerda: tu historia de vida es única e irrepetible. El fracaso, el desgarro y el sufrimiento pasan. Lo que más agrava el dolor es nuestra obstinada pretensión de controlar todo: los acontecimientos, los tiempos, los resultados. La verdadera liberación llega cuando, con humildad filial, entregamos esos momentos de intenso sufrimiento a nuestro Padre celestial.

“Señor, confío en que Tú me sostienes aunque no Te sienta”.

Con esa sencilla y tierna entrega de hijos, todo se transforma.

A veces, Dios parece callar y dejarnos solos. No es abandono: es una invitación amorosa a quedarnos a solas con Él, a entregarle ese dolor punzante, ese vacío que lacera el alma. Y es aquí cuando recibimos el tierno abrazo de Padre, que su Amor Infinito no solo nos consuela, sino que nos infunde una fortaleza nueva. Entonces, desde el mismo quiebre del alma, volvemos a levantar la mirada al cielo. Descubrimos que ese cielo nunca nos faltó. Y comprendemos que aquellos momentos aciagos, que tanto nos hicieron sufrir, se han convertido, por gracia divina, en la estación en el camino de la vida que más profundamente ha tallado y embellecido nuestra alma para la eternidad.

Toda vida ha sido creada con un fin último y supremo: Dios mismo. No existe una sola vida que no merezca ser vivida, porque cada una ha sido concedida por el Creador precisamente para que aprendamos a amarlo con todo el corazón, con toda el alma y con todas nuestras fuerzas.

autor: Mar Mounier.



Al despertarse en la mañana.


Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a pensar en mi mente.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a circular en mi sangre.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a mirar en mis ojos.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a escuchar en mis oídos.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a hablar en mi voz.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a respirar en mis respiros.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a palpitar en mi corazón.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a moverte en mis acciones.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a obrar en mis manos.
Padre, te amo; ven, Divina Voluntad, a caminar en mis pasos.

Jesús, mírame, para que también yo, al poner en Ti los ojos, pueda mirarte en tu Voluntad, y Tú puedas recibir el contento de ser mirado con una mirada divina. Oh Jesús, haz que tu mirada me inunde de tanta luz, que me funda por completo en Ti; y mientras que mis ojos se abren, oh Jesús, haz que resplandezca en ellos la luz de tu Querer. Así, sumergiéndose en la luz inmensa de tu Voluntad Divina, contigo seré luz para todos, para hacer que Te conozcan, luz para impedir la culpa, luz para hacer que Te amen y para hacer a todos conocer tu Santo Querer.




Hay algo que hoy cuesta mucho entender:

 


Hay algo que hoy cuesta mucho entender: permanecer en el amor cuando todo invita a salir de él. Y, sin embargo, ahí se juega la vida cristiana.


1️⃣ Permanecer en el amor de Cristo no es un sentimiento. Es una decisión. Es quedarse en Él cuando todo dentro de nosotros empuja a reaccionar, a defendernos, a devolver el golpe.

2️⃣ San Pedro Apóstol es el ejemplo claro: ama al Señor, pero en la prueba niega. No porque no ame, sino porque todavía no permanece. Ama, sí… pero no hasta el final.

3️⃣ En cambio, Jesucristo en la Pasión permanece. Le traicionan, le abandonan, le golpean… y no sale del amor. No responde desde el odio, sino desde una fidelidad que desarma.

4️⃣ Aquí está el punto clave: el cristiano no está llamado solo a amar cuando le aman, sino a permanecer en el amor cuando le hieren.

5️⃣ Porque lo fácil es reaccionar. Lo difícil —lo verdaderamente cristiano— es transformar el mal recibido en amor ofrecido.

6️⃣ Esto no es debilidad. Es fuerza. Es la fuerza de Cristo en la cruz: convertir el pecado del mundo en ocasión de redención.

7️⃣ Permanecer en el amor significa no dejar que el mal del otro determine mi respuesta. Mi respuesta nace de Cristo, no de la herida.

8️⃣ Y eso solo es posible si estamos unidos a Él. Nadie puede vivir así por sí mismo. Es gracia. Es vida sacramental. Es oración.

9️⃣ Quizá hoy el mayor testimonio cristiano sea este: no entrar en la lógica del odio. No alimentar la espiral. Permanecer.

🔟 Porque al final, el que permanece en el amor… vence. No como el mundo entiende la victoria, sino como Cristo: desde la cruz.

Permanecer en el amor no evita la cruz. Pero hace que la cruz no sea estéril. La convierte en lugar de gracia.

sábado, 28 de marzo de 2026

“Era necesario que un hombre muriera por el pueblo”


En una ocasión nuestro buen Señor dijo: “Todas las cosas acabarán bien”;
en otra ocasión dijo: “Y tú misma verás que todo acabará bien”. Y de esto el alma obtuvo dos enseñanzas diferentes. Una era ésta: que él quiere que nosotros sepamos que presta atención no sólo a las cosas grandes y nobles, sino también a todas aquellas que son pequeñas y humildes, a los hombres simples y humildes, a éste y a aquélla. Y esto es lo que quiere decir con estas palabras: “Toda cosa, sea cual sea, acabará bien”. Pues quiere que sepamos que ni la cosa más pequeña será olvidada. Otro sentido es el siguiente: que hay muchas acciones que están mal hechas a nuestros ojos y llevan a males tan grandes que nos parece imposible que alguna vez pueda salir algo bueno de ellas. Y las contemplamos y nos entristecemos y lamentamos por ellas, de manera que no podemos descansar en la santa contemplación de Dios, como debemos hacer. Y la causa es ésta: que la razón que ahora utilizamos es tan ciega, tan abyecta y estúpida, que no puede reconocer la elevada y maravillosa sabiduría de Dios, ni el poder y la bondad de la santísima Trinidad. Y ésta es su intención cuando dice: “Y tú misma verás que toda cosa acabará bien”, como diciendo: “Acéptalo ahora en fe y confianza, y al final lo verás realmente en la plenitud de la alegría”.
Hay una obra que la santísima Trinidad realizará el último día, según yo lo vi. Pero qué será esta obra y cómo será realizada es algo desconocido para toda criatura inferior a Cristo, y así será hasta que la obra se lleve a cabo… Y quiere que lo sepamos porque quiere que nuestras almas estén sosegadas y en paz en el amor, sin hacer caso de ninguna preocupación que pudiera impedir nuestra verdadera alegría en él.
Esta es la gran obra ordenada por Dios desde antes del principio, tesoro profundamente escondido en su seno bendito, conocido sólo por él, obra por la que hará que todo termine bien. Pues así como la santísima Trinidad creó todas las cosas de la nada, así la misma santísima Trinidad hará buenas todas las cosas que no lo son. Quedé profundamente maravillada en esta visión, y contemplaba nuestra fe con esto en la mente: “Nuestra fe se fundamenta en la palabra de Dios, y pertenece a nuestra fe que creamos que la palabra de Dios será preservada en todas las cosas”.

 Juliana de Norwich (1342-después de 1416)

reclusa inglesa
Revelaciones del amor divino, cap. 32.evangelizo.org

Hay un dolor que no hace ruido… pero atraviesa el alma.



El corazón de Virgen María no solo fue testigo del sufrimiento de su hijo, sino que lo llevó dentro, en silencio, con una fortaleza que solo nace del amor verdadero.
Acompañar cuando todo se oscurece…
Permanecer cuando todo parece perdido…
Amar, incluso cuando duele hasta lo más profundo…
Eso hizo una madre. Eso hace María.
Ella no entendía todo, pero confiaba.
No tenía respuestas, pero permanecía.
Y en ese silencio lleno de fe, nos enseñó que el amor más grande no abandona… sostiene.
Hoy, dejá que su ejemplo toque tu corazón:
cuando no entiendas, confía…
cuando duela, ama…
y cuando todo parezca difícil, permanece



Madre Dolorosa, ayúdanos a ofrecer nuestro sufrimiento para nuestra purificación y, sobre todo, para la gran Gloria de Dios.
Mater Dolorosa Ora pro Nobis.

viernes, 27 de marzo de 2026

Virgen de los Dolores




Virgen Dolorosa, tu corazón fue traspasado
cuando Simeón anunció que una espada
atravesaría tu alma.
Desde ese instante ofreciste tu vida entera
al misterio de la Redención.





Virgen Santa, al encontrarte con Jesús cargando la cruz,
tu alma sufrió un martirio silencioso.
Tus ojos se encontraron con los suyos,
y en ese instante supiste que el amor verdadero
lo entrega todo sin reservas.




Madre Santísima, permaneciste fiel
cuando todos huyeron.
Viste morir a tu Hijo y, aun así,
confiaste sin perder la esperanza.

Reflexión... Hoy la Palabra nos pone delante una escena muy actual:

 Hoy la Palabra nos pone delante una escena muy actual: cuando uno vive en verdad, no siempre recibe aplausos… a veces recibe piedras.


1️⃣ Jeremías lo expresa con crudeza: “Mis amigos acechaban mi traspié”. No son enemigos lejanos. Son cercanos. Cuando uno es fiel a Dios, descubre que la prueba no viene solo de fuera… sino también de dentro del entorno.

2️⃣ Y, sin embargo, no hay victimismo. Hay fe: “El Señor es mi fuerte defensor”. No dice: “yo me defiendo”. Dice: Dios. Aquí está la clave de toda vida espiritual.

3️⃣ El salmo lo repite como un latido: “En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó”. No es teoría. Es experiencia. El que reza de verdad sabe que Dios responde.

4️⃣ En el Evangelio, la escena se radicaliza: quieren apedrear a Jesucristo. ¿Por qué? No por hacer el mal… sino por decir la verdad sobre sí mismo: que es Hijo de Dios.

5️⃣ Aquí aparece una ley espiritual muy clara: cuando la luz molesta, no se discute… se intenta apagar. No refutan a Cristo. Lo quieren eliminar.

6️⃣ Jesús no rebaja la verdad. No negocia su identidad. Y esto es importante: la caridad nunca puede separarse de la verdad. Amar no es callar lo que Dios ha revelado.

7️⃣ Pero fíjate en esto: “Se les escabulló de las manos”. No es huida cobarde. Es dominio de la situación. Cristo no es víctima pasiva. Nadie le quita la vida: Él la entrega cuando quiere.

8️⃣ Y al final, lo decisivo: “Muchos creyeron en él allí”. A pesar del rechazo, la gracia actúa. Siempre hay corazones abiertos. Dios nunca trabaja en vano.

9️⃣ El P. Mendizábal insistía: no basta analizar lo que nos pasa; hay que ir a la fuente. Y la fuente es el Corazón de Cristo. Ahí encontramos fuerza, verdad y descanso.

🔟 Hoy la llamada es clara: quizá no nos tiren piedras… pero sí críticas, incomprensiones o silencios incómodos. No pasa nada. Si estamos con Cristo, no estamos perdiendo: estamos participando en su vida.

En el peligro, invoca al Señor. Y verás cómo responde.





jueves, 26 de marzo de 2026

Granito de arena de Esperanza...Jueves Eucarístico

 El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el Altar en las manos del sacerdote.




Si la vida te pesa, ve a la iglesia. Dios te espera, no para juzgarte, sino para abrazarte.




Mil años disfrutando de la gloria humana no valen ni siquiera una hora dedicada a la dulce comunión con Jesús en el Santísimo Sacramento.
San Padre Pío



miércoles, 25 de marzo de 2026

La anunciación del Señor



Cómo enamora la escena de la Anunciación. –María –¡cuántas veces lo hemos meditado!– está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y todas sus potencias al habla con Dios. En la oración conoce la Voluntad divina; y con la oración la hace vida de su vida: ¡no olvides el ejemplo de la Virgen! (Surco 481) San Josemaría
opusdei
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