Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

viernes, 12 de junio de 2026

Granito de arena de Esperanza...Viernes SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 Jesús le dijo a Santa Margarita: "Al menos tu consuelame por los que no me consuelan".


Oh Corazón de amor, en Vos pongo toda mi confianza, pues todo lo temo de mi fragilidad, mas todo lo espero de Vuestra Bondad.




Sagrado Corazón de Jesús.
Dile lo que llevas dentro.
Descansa un poco en Él.
Y deja que su Corazón, enseñe al tuyo a querer mejor.
¡Sagrado Corazón de Jesús, haz nuestro corazón humilde y fiel al amor!



Oración de la Mañana

Sagrado Corazón de Jesús

Amado Sagrado Corazón de Jesús, en este nuevo
amanecer te ofrezco mi corazón.
Llénalo de tu amor, tu paz y tu gracia.

Haz que en cada palabra que diga y en cada acción que realice, pueda reflejar la ternura de tu Corazón.
Protege a mi familia, bendice mi jornada y no permitas que me aparte de Ti. Bendíceme, para que viva según tu santa
voluntad.
Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío, hoy y siempre.

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

 Hoy la Iglesia celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, una de las festividades más significativas de la fe católica, que nos invita a contemplar el amor infinito, misericordioso y reparador de Cristo por toda la humanidad.

Esta celebración tiene su origen en las revelaciones que Jesús hizo a Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII, cuando le pidió que se instituyera una fiesta especial en honor a su Corazón, prometiendo abundantes gracias a quienes promovieran esta devoción y buscaran reparar las ofensas recibidas por su amor.

El Sagrado Corazón es el símbolo vivo del amor de Dios que nunca se cansa de esperar, perdonar y acompañar a sus hijos. A través de los siglos, numerosos santos, papas y comunidades han impulsado esta espiritualidad que sigue transformando vidas y fortaleciendo la fe de millones de creyentes en todo el mundo.

Desde el Beato Pío IX, quien estableció oficialmente esta fiesta para toda la Iglesia en 1856, hasta San Juan Pablo II, que instituyó en esta fecha la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes, la devoción al Corazón de Jesús ha ocupado un lugar central en la vida de la Iglesia.

Recientemente, el Papa Francisco profundizó en esta riqueza espiritual con su encíclica *Dilexit Nos* (“Él nos amó”), recordándonos que al venerar el Corazón de Cristo no adoramos un símbolo aislado, sino a Jesucristo mismo, fuente de amor humano y divino, que entrega su vida por nuestra salvación.

En este día especial, renovemos nuestra confianza en el Señor y abramos nuestro corazón a su amor transformador. Que el Sagrado Corazón de Jesús reine en nuestras familias, comunidades y corazones, guiándonos siempre por caminos de fe, esperanza y caridad.

¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confiamos!



jueves, 11 de junio de 2026

ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA EN ESTA NOCHE…


Imagen:Pinterest

Santísima Virgen María, Madre amorosa y Reina del Cielo,
en esta noche me acerco a Ti con confianza y esperanza.
Gracias por acompañarme durante este día, por tus cuidados silenciosos y por las bendiciones que has derramado sobre mi vida y mi familia. 
Pon bajo tu manto maternal mis alegrías, mis preocupaciones, mis trabajos y mis sueños.
Madre querida, intercede ante tu Hijo Jesús por todos los que sufren, por los enfermos, los que están solos, los que tienen miedo y los que necesitan consuelo. 
Que tu ternura llegue hasta ellos y les conceda paz en el corazón.
Mientras descanso, vela por mi hogar y por mis seres queridos. 
Aleja todo peligro, toda angustia y toda oscuridad. 
Llena mi alma de serenidad y ayúdame a despertar mañana con fe renovada y gratitud.
Virgen María, Estrella de la Noche, guíame siempre hacia Jesús y enséñame a confiar en el amor de Dios en cada momento de mi vida.
Amén.


Ven, Jesús, mi Salvador

 


Divino Cordero;
Ven a mí, dulce Señor,
¡Oh mi Dios, mi amor!
***
Eres Padre tierno,
Eres buen Pastor;
Eres verbo eterno
Nuestro Redentor.
***
¡Oh de mi esperanza
Dulce galardón!
Te doy alabanza
Y mi corazón.
***
En Ti siempre espero,
Aumenta mi fe;
Con amor sincero
Te recibiré.
***
En esta apariencia,
Divino manjar,
Tu santa presencia
Quieres ocultar.
***
Oh Sabiduría,
Eterno Señor;
Ven en este día
A darme tu amor!
***
Jesús de mi vida;
Nunca más pecar;
Sólo a Ti rendida,
Mí alma quiere amar.

Granito de arena de Esperanza...Jueves EUCARÍSTICO

 No existe verdaderamente nada mas útil para nuestra salvación que este sacramento en que se purifican los pecados, aumentan las virtudes y se encuentra la abundancia de todos los carismas espirituales. Se ofrece en la Iglesia en provecho de todos, vivos y muertos, porque fue instituido para la salvación de todos los hombres.

Santo Tomás
Sermón para la fiesta del Cuerpo de Cristo.




BENDITO Y ALABADO SEA EL SEÑOR EN EL SANTISIMO SACRAMENTO DEL ALTAR...

Que la paz de Dios guíe cada decisión, fortalezca nuestro corazón y abra puertas de bendición.




Jesús mío, mi dulzura, mi amor, amor que me sostiene.
(P.Pí0 - AD,50)


miércoles, 10 de junio de 2026

Granito de arena de Esperanza...Miércoles Josefino

 


SAN JOSÉ, fue el hombre de la ternura fuerte. su amor no fue débil ni pasajero; fue firme, protector y lleno de bondad.

Cor Castissimum Sancti Ioseph, miserere nobis


🌿🌿🌿

SAN JOSÉ, un corazón que nos lleva a Jesús.
Un corazón de padre.
San José, ruega por nosotros!
🌿🌿🌿

SAN JOSÉ, nos enseña que la verdadera fuerza no está en dominar, sino en proteger, cuidar y sostener a los demás con amor.
GLORIOSO SAN JOSÉ, ruega por nosotros!

martes, 9 de junio de 2026

UNA AUTÉNTICA CONVERSIÓN


«¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan abundante mientras yo aquí me muero de hambre! Me levantaré e iré a mi padre y le diré: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros» (Lc 15,17-19).
Este es un pasaje clásico que describe la conversión de una persona. A veces sucede que, solo a través de la necesidad que Dios permite que nos sobrevenga, nos percatamos de cuán bajo hemos caído. Se dice que la miseria enseña a orar. Así sucedió con el hijo pródigo, que, como sabemos, reclamó a su padre la herencia y luego la despilfarró con ligereza. Las consecuencias eran evidentes, pero primero tuvo que experimentarlas en carne propia para admitirlo.
¡Su arrepentimiento fue sincero! No maquilló sus faltas ni culpó a nadie más de su desgracia. También era consciente de que primero había pecado contra Dios y después contra su padre. Así que estaba dispuesto a aceptarlo todo y sabía que ya no merecía vivir como hijo en la casa paterna. Este arrepentimiento lo derritió por dentro y disolvió toda dureza y confusión de su corazón.
Desde el punto de vista espiritual, es un acontecimiento maravilloso. ¡Cuántas veces los hombres seguimos cegados por la soberbia y ni siquiera nos damos cuenta! Sin embargo, cuando llegamos a un estado como el del hijo pródigo, a nuestro Padre celestial le resulta fácil mostrarnos su bondad, al menos en esa etapa de la vida. Nuestra alma está abierta y cualquier gesto de amor de Dios, por pequeño que sea, cae en un corazón arrepentido y desata un fuego de gratitud. Así podemos comprender por qué Dios, en su sabiduría, permite que una persona experimente con dolor las consecuencias de sus descarríos.
¡Más vale un pecador arrepentido que un fariseo orgulloso! ¡Así es nuestro Padre!

lunes, 8 de junio de 2026

Reflexión de hoy

 Hoy la Palabra nos pone delante dos caminos que en realidad son uno solo: fiarse de Dios cuando todo parece secarse, y vivir según el Evangelio cuando el mundo premia justo lo contrario.


1️⃣ Elías anuncia que no habrá lluvia. Pero no habla como quien presume de poder, sino como quien sirve: «Vive el Señor, Dios de Israel, ante quien sirvo».

El profeta verdadero no se sirve de Dios: sirve a Dios.

2️⃣ Después, el Señor no le da a Elías un palacio, ni seguridades humanas, ni aplausos.

Le manda esconderse junto a un torrente.
Dios muchas veces cuida en lo pequeño, en lo escondido, en lo que no parece suficiente.

3️⃣ Allí Elías bebe del torrente y recibe pan y carne por medio de unos cuervos.

La providencia de Dios no siempre llega por los caminos que uno esperaba.
Pero llega.
A veces Dios alimenta el alma con medios pobres, discretos, casi incómodos.

4️⃣ El salmo lo resume todo:

«El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra».

No del ambiente.
No del éxito.
No de tenerlo todo controlado.
No de la aprobación de todos.

Del Señor.

5️⃣ Y el Evangelio nos lleva al monte de las bienaventuranzas.

Jesús no llama felices a los satisfechos de sí mismos, sino a los pobres de espíritu, a los mansos, a los que lloran, a los limpios de corazón, a los perseguidos por la justicia.

6️⃣ Las bienaventuranzas no son frases bonitas para decorar una estampa.

Son el retrato de Cristo.
Él fue pobre, manso, limpio de corazón, misericordioso, perseguido y calumniado.
Y quien quiere seguirle no puede elegir otro camino distinto del suyo.

7️⃣ El mundo dice: feliz el que se impone.

Cristo dice: «Bienaventurados los mansos».
El mundo dice: feliz el que no necesita a nadie.
Cristo dice: «Bienaventurados los pobres en el espíritu».
El mundo dice: feliz el que devuelve golpe por golpe.
Cristo dice: «Bienaventurados los misericordiosos».

8️⃣ La vida cristiana no consiste en no sufrir.

Consiste en saber a quién pertenecemos cuando sufrimos.
Elías junto al torrente, los profetas perseguidos, los discípulos insultados por Cristo: todos viven de la misma certeza.
Dios no abandona a los suyos.

9️⃣ Por eso Jesús puede decir: «Alegraos y regocijaos».

No porque la persecución sea agradable. No lo es.
Sino porque quien permanece unido a Cristo ya ha empezado a vivir según el Reino de los cielos.

🔟 Hoy podemos pedir una gracia muy concreta: no buscar otra felicidad distinta de la que Cristo promete.

Que el Corazón de Jesús nos enseñe a fiarnos del Padre, incluso cuando se seca el torrente.
Porque nuestro auxilio viene del Señor.

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 120)

 Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Señor mío y Dios mío, en esta nueva mañana levantamos nuestros ojos hacia Ti, porque sabemos que el verdadero auxilio no viene de las fuerzas humanas ni de las seguridades pasajeras, sino de Tu amor fiel que sostiene nuestras vidas. Tú eres nuestro refugio en medio de las preocupaciones, el consuelo silencioso en las horas difíciles y la esperanza que nunca se apaga.

Hoy queremos caminar confiados bajo Tu mirada. Cuando aparezcan el cansancio, las dudas o las inquietudes, recuérdanos que Tú no duermes ni abandonas a Tus hijos. Quédate junto a nosotros en cada paso, guía nuestras decisiones y danos serenidad para vivir este día con paciencia, prudencia y fe.

Guarda también nuestras familias, nuestros trabajos, nuestros caminos y todo aquello que llevamos en el corazón. Protégennos del mal visible e invisible, de las palabras que hieren, de los pensamientos que apartan de Ti y de todo aquello que robe la paz del alma.

Haz que en medio de las responsabilidades de cada día no olvidemos levantar la mirada al cielo para reconocer que Tú sigues acompañándonos, sosteniéndonos y bendiciéndonos incluso en las pequeñas cosas.

Permite, Señor mío y Dios mío, que salgamos hoy al encuentro de los demás con un corazón más humilde, más agradecido y más dispuesto a sembrar paz, comprensión y esperanza donde haga falta.






“Jesús subió a la montaña, tomó la Palabra y comenzó a enseñarles”


Has abierto tu divina boca,
Has beatificado a los hombres de bien.
En intercambio con las tablas de los Diez Mandamientos,
Has entregado las Nueve Bienaventuranzas de la ley Nueva.
Has posado una escala de la tierra al cielo
Con nueve escalones y grados.
Por ella has hecho subir al género humano,
Lo has ubicado entre los nueve Coros.
Pero yo, estoy tan pegado a la tierra
Por los vicios del pecado tan pesados para llevar,
¡Que ni siquiera subí uno solo
De los nueve grados! (…)
En el presente, te suplico entre lágrimas, Señor.
Abrazo, Señor, tus pies.
Aligérame, a mí que estoy en un cuerpo,
Del fardo tan pesado de los pecados.
Para que sea posible a mi alma acá abajo
Subir en espíritu hacia Ti en el cielo,
Siguiendo tus Palabras como una escala,
Escalando, por lo menos, un escalón después del otro.

 San Nersés Shnorhalí (1102-1173)
patriarca armenio
Jesús, Hijo Único del Padre, II (SC 203. Jésus Fils Unique du Père, Cerf, 1973), trad. sc©evangelizo.org
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