Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 19 de octubre de 2026

LETANÍAS POR LAS ALMAS BENDITAS DEL PURGATORIO


Dios Omnipotente:
Padre de bondad y de misericordia;
Apiádate de las benditas almas del Purgatorio y ayuda a mis queridos padres y antepasados.

SEÑOR:
TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS;
CRISTO:
TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS;
SEÑOR:
TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS;
CRISTO:
Oyenos;
Cristo:
Escúchanos;
DIOS PADRE CELESTIAL: Ten misericordia de nosotros.
DIOS HIJO REDENTOR DEL MUNDO: Ten misericordia de nosotros.
DIOS ESPÍRITU SANTO: Ten misericordia de nosotros.
SANTISIMA TRINIDAD SANTA UN SOLO DIOS: Ten misericordia de nosotros.
SANTA MARÍA, AUXILIADORA DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO:
Ruega por nosotros.

A cada invocación contestamos :
¡JESÚS MÍO, MISERICORDIA!

Por mis padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos. En orden ascendente y descendente de nuestra familia difunta;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por mis hermanos y parientes más cercanos.
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por mis benefactores temporales y espirituales.
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por mis amigos y vecinos.
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por cuantos debo amor y oración.
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por cuantos he perjudicado y dañado.
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los que me han hecho daño;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los que están más próximos a la unión con Cristo;
¡JESÚS MÍO, MISERICORDIA!
Por los que más desean estar junto a DIOS;
¡JESÚS MÍO, MISERICORDIA!
Por los que más sufren;
¡JESÚS MÍO; MISERICORDIA!
Por los que están lejos de la liberación;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los que menos auxilio reciben;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los que más lo merecen por sus servicios a la Iglesia;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los que fueron ricos aquí y allí son los más pobres;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los poderosos, que ahora son como viles siervos;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los ciegos que ahora reconocen su ceguera;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los vanidosos que malgastaron su tiempo;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los pobres que no buscaron las riquezas divinas;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los tibios que muy poca oración han hecho;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los perezosos que han descuidado tantas obras buenas;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los de poca fe que descuidaron los santos Sacramentos;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los reincidentes que sólo por un milagro de la gracia se han salvado;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los padres que no vigilaron bien a sus hijos;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los pobres hombres, que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas o talentos para el Cielo;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los necios, que vieron morir a tantos y no pensaron en su propia muerte;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los que no se aseguraron la vida eterna;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los que tienen una sentencia severa por las grandes responsabilidades encomendadas a ellos;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los pontífices, reyes y príncipes;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los obispos y sus consejeros;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los maestros y pastores de almas;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los sacerdotes de nuestra diócesis;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los defensores de la santa fe;
¡JESÚS MÍO MISERICORDIA!
Por los caídos en los campos de batalla;
¡JESÚS MÍO, MISERICORDIA!
Por los sepultados en los mares;
¡JESÚS MÍO, MISERICORDIA!
Por los muertos repentinamente;
¡JESÚS MÍO, MISERICORDIA!
Por los fallecidos sin recibir los santos sacramentos;
¡JESÚS MÍO, MISERICORDIA!
Por aquellos que morirán dentro de las próximas 24 horas;
¡JESÚS MÍO, MISERICORDIA!

Jaculatorias

Dales Señor el descanso eterno y brille para ellas la Luz perpetua descansen en paz así sea Amén

Si por tu sangre preciosa los has redimido que los liberes del infierno Señor te lo pedimos por tu pasión dolorosa Amén

Oremos:
Oh Dios:
Creador y Redentor del mundo;
Perdona los pecados de tus servidores y servidoras, que la negligencia de los hombres olvida en el Purgatorio.
Te rogamos que nuestras oraciones les permitan obtener la liberación por la que tanto suspiran.

Señor:
Que nos castigas gravemente y nos mandas orar por nuestros seres queridos;
Dígnate abrir las puertas del cielo a las almas que partieron de este mundo y concédeles el descanso y la felicidad eterna.
Te lo suplicamos por intercesión de tu Santa Madre y de todos los santos.
Que así sea. Amén.




Reflexión, Evangelio de hoy

 Lunes 19 de octubre del 2026.


Nos venden la ilusión de que la tranquilidad se puede comprar, empacar y guardar bajo llave. Y mientras perseguimos esa falsa paz, la vida se nos va desgastando.

Piensa en alguien que construye una fortaleza de muros altísimos para protegerse, pero olvida dejar espacio para las puertas. Termina atrapado en su propia seguridad, asfixiado y completamente solo.

A menudo hacemos de nuestras rutinas una muralla idéntica. Sacrificamos horas de descanso, ignoramos a quienes amamos y posponemos la vida misma solo por asegurar un mañana económico que absolutamente nadie nos garantiza.

Buscamos un colchón financiero tan grueso que terminamos olvidando cómo dormir sobre él. Creemos que tener más bienes nos dará menos preocupaciones, pero la obsesión por mantenerlos nos termina robando la libertad de disfrutar el hoy.

Justo eso nos advierte Lucas 12, 13-21. Nos relata la historia de un hombre obsesionado con derribar sus graneros para construir unos inmensos

Este es el corazón de Lucas 12, 13-21. Nos presenta a un hombre que decidió derribar sus graneros para construir unos más grandes, almacenar su inmensa cosecha y asegurar su futuro. Olvidó que somos instantes: esa misma noche su vida terminó y todo su esfuerzo se volvió polvo.

Rompe hoy esa inercia agobiante de querer acumularlo todo. Dedica tu energía a cultivar lazos sinceros, a regalar tu atención plena y a llenar tu interior de acciones que jamás se devalúan.

Me regocijan los bienes del Señor, en él está mi confianza


[Santa Hildegarde presenta una visión en la que vicios y virtudes se responden unos a otros.]
-Avaricia: “No soy tonta… tomo todo, junto todo en mí y más junto, más poseo. Es mejor que posea todo lo que necesito, que suplicar a otros. No es una falta obtener lo que ha acumulado alguien que tiene más de lo necesario. Cuando tenga todo lo que quiero, no tendré más la preocupación de pedir algo a los otros. Cuando vea en mi posesión todo lo que he querido, estaré satisfecho de todo lo que quiero. Entonces no temeré a nadie y viviré feliz, no tendrá más necesidad de limosnas. Porque en mi dureza tengo un saber astuto: reclamo todo para mí, así nadie me puede engañar. ¿Qué riesgo corro ante amenazas? Nadie puede hacerme daño. No soy ladrona ni brigante, pero tomo todo lo que deseo, gracias a mi habilidad.
-Contentamiento: “¡Engaño de enemigo! Rápida como un lobo para el robo, devoras como un buitre. Vives en la dureza y en todo olvidas a Dios, porque no tienes confianza en él. Eres dura, ruda y sin piedad, no quieres al otro. Tomas tu sustancia de lo que pertenece a otros, ya que nada te alcanza. A mí, al contrario, todos los bienes de Dios me contentan, me colman, me alegran, ya que en él pongo mi confianza. Abrazo al sol, porque es mi alegría, la luna, porque la amo, y lo que hacen crecer me alcanza, ¿por qué desear más de lo que necesito? Soy misericordioso con todos, soy manso y generoso con todos. Participo al festín del Rey, ya que soy hijo de rey”.

 Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179)

abadesa benedictina y doctora de la Iglesia
El Libro de las Obras Divinas, 6 (“Hildegarde de Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire”, Béatitudes, 2012), trad. sc©evangelizo.org

domingo, 18 de octubre de 2026

NUESTRA SEÑORA DE SCHOENSTATT


🌹

Madre tres veces Admirable,
Madre de gracia,
enséñanos a combatir como luchadores tuyos,
y que, a pesar de la multitud
de poderosos enemigos
en nuevos confines
los pueblos se pongan a tu servicio,
para que el mundo glorifique
por ti renovado
glorifique
a tu Hijo Jesús.
Madre, con tu Hijo Divino
desciende a los caminos de nuestra patria para que,
siguiendo vuestras huellas
encuentre la paz, verdadera y estable
Patria, sólo tendrás salvación
si, en amor, te unes a María y a su Hijo.
Amén

Reflexión del Evangelio de hoy

 Domingo 18 de octubre del 2026.


Hay días en los que sientes que todos exigen una parte de ti, llevándote al límite en cada decisión. Ese peso invisible termina quebrándote lentamente.

​Piensa en un equilibrista caminando sobre una cuerda muy alta. Abajo, el ruido es ensordecedor y muchos no esperan que llegue al otro lado, sino que solo vigilan con atención en qué momento dará un paso en falso para señalarlo.

​Así caminamos muchas veces en lo cotidiano. Las exigencias del trabajo, los compromisos sociales y hasta las opiniones ajenas funcionan como pequeñas trampas diseñadas para hacernos perder el centro y robarnos la tranquilidad.

​Nos educan para pagar deudas, cumplir horarios y encajar en un sistema que siempre pide más. Pero el gran aprendizaje de hoy nos recuerda que la verdadera inteligencia vital consiste en no entregar tu paz a quien no sabe valorarla.

​Es cierto que hay obligaciones ineludibles en esta vida, pero tu valor humano no lleva la firma de ninguna institución ni depende de la validación del entorno. Tu identidad más profunda no es negociable.

​En Mateo 22, 15-21, buscaron hacer tropezar a Jesús con una pregunta engañosa sobre los impuestos. Él pidió una moneda para exponer sus intenciones. Mostró la cara del emperador grabada en ella y, resolvió la trampa magistralmente: Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.

​Hazte cargo hoy de tus responsabilidades terrenales, pero no le regales tu esencia a los problemas pasajeros. Deja los asuntos del mundo en el mundo y protege celosamente aquello que le da sentido a tu existencia.

ORACIÓN DE LA MAÑANA LA GRANDEZA DEL SEÑOR (cf. Sal 95)

 La grandeza de Dios se manifiesta en las maravillas de su creación y se revela también en la inmensidad de su amor, en su justicia y en la misericordia con la que acompaña nuestras vidas. Reconocer su gloria es aprender a vivir con gratitud y hacer de cada día un canto de alabanza.

Señor, al contemplar la belleza del cielo, las montañas y todo cuanto has creado, mi corazón se llena de admiración y gratitud. Que mis ojos sepan descubrir tus maravillas y mi alma nunca deje de reconocer tu presencia en cada momento de mi vida.

Hoy quiero elevar hacia Ti un canto nuevo, no solamente con mis palabras, sino con mi manera de vivir. Que mis pensamientos, mis decisiones y mis obras sean una alabanza sincera a tu santo nombre.

Te pido, Señor, por la salud y las intenciones del papa León XIV, por la Iglesia, por nuestras familias, por quienes sufren enfermedades, soledad o dificultades, y por todos los pueblos del mundo. Derrama tu misericordia sobre quienes más te necesitan, fortalece nuestra fe y concédenos la paz, la esperanza y la unidad.

Tú, Señor, que gobiernas a las naciones con justicia y sostienes toda la creación con tu poder, reina también en nuestros corazones. Que nunca olvidemos que toda gloria te pertenece y que nuestra verdadera grandeza está en reconocerte, amarte y servirte.

Amén.

Buenos días. Dios y María Santísima los bendigan abundantemente.



sábado, 17 de octubre de 2026

VIRGEN DE GUADALUPE

 OH, VIRGEN DE GUADALUPE,

Madre de ternura y de esperanza: tú que bajaste al Tepeyac
para recordarnos con voz de amor que no hay nada que temer,
toma en tus manos de cielo nuestras fragilidades,
calma con tu mirada el silencio de nuestras batallas
y no nos sueltes
nunca de tu manto.



SALVE

 


Dios te salve,

Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva;
a Ti suspiramos,
gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues,
Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos,
y después de este destierro
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Nuestra Señora Virgen de Caacupe

Reflexión del Evangelio de hoy

 Sábado 17 de octubre del 2026.


Hay silencios que nos protegen del rechazo por un instante, pero que poco a poco nos terminan apagando el alma por dentro.

Piensa en aquel momento en el que estuviste en una reunión y alguien atacó tus principios. El nudo en la garganta, la presión social, el miedo a ser juzgado. Ese cruce de caminos donde decides entre sonreír con incomodidad para encajar, o mantenerte firme en lo que eres.

Es una escena de todos los días. En el trabajo, en una cena familiar, en internet. Ocultamos nuestras convicciones más profundas para evitar el conflicto. Nos aterra quedar mal ante los demás.

Sin embargo, la paz real no se encuentra en agradar a la multitud, sino en la coherencia. Cuando dejas de desgastarte pensando obsesivamente en cómo vas a defenderte o qué vas a decir para salir del paso, ocurre algo profundamente liberador.

Si haces silencio interior, una fuerza mucho más grande que tus miedos toma el control para darte la claridad y las palabras exactas que necesitas.

Justo hoy recordamos a San Ignacio de Antioquía, alguien que entendió esto a la perfección. Un hombre que enfrentó el martirio sin temblar porque tenía claro que negar su fe y su verdad para salvarse un rato era un precio demasiado alto.

Esa es la promesa central que encontramos en Lucas 12, 8-12. Jesús nos garantiza que, si tenemos la integridad de reconocerlo abiertamente ante los hombres, Él hará lo mismo por nosotros ante Dios. Nos pide soltar la angustia de no saber cómo defendernos ante los juicios del mundo, porque el Espíritu Santo nos enseñará en ese mismo instante lo que convenga decir.

Hoy, no agaches la mirada por miedo a no pertenecer. Atrévete a ser genuino, mantén tus convicciones intactas y deja que tu fe hable por ti con amor y firmeza en cada decisión que tomes.

viernes, 16 de octubre de 2026

Corazón de Cristo

 
¿Te has fijado en que es difícil entrar en una iglesia, un convento o una casa religiosa sin encontrar una imagen del Corazón de Cristo?


No es casualidad. Detrás hay una historia muy interesante.

1️⃣ La devoción al Corazón de Cristo no nació con santa Margarita María de Alacoque.

Mucho antes ya encontramos la contemplación del Corazón traspasado de Cristo en santos como san Buenaventura, santa Gertrudis, san Francisco de Sales o san Pedro Canisio.
La raíz está todavía más atrás: en el Evangelio.
«Mirarán al que traspasaron» (Jn 19,37).

2️⃣ Incluso antes de las grandes revelaciones de Paray-le-Monial, san Juan Eudes había impulsado litúrgicamente esta devoción.

En 1672 promovió una fiesta en honor del Corazón de Cristo.
Las grandes revelaciones a santa Margarita María comenzarían al año siguiente.

3️⃣ ¿Qué sucede entonces con santa Margarita María?

Entre 1673 y 1675, Cristo le manifestó repetidamente su Corazón y le mostró de manera extraordinaria su amor por los hombres.
Con ella la devoción recibió un impulso enorme.
Y quedaron especialmente subrayadas dos palabras:
amor y reparación.

4️⃣ Pero aquí conviene hacer una precisión importante.

Las revelaciones de santa Margarita María no se convirtieron en Magisterio.
La Iglesia distingue entre la Revelación pública, que culmina en Cristo y pertenece al depósito de la fe, y las revelaciones privadas.
Estas pueden ayudar a vivir mejor el Evangelio, pero no añaden una nueva verdad a la fe.

5️⃣ Lo verdaderamente impresionante es que la Iglesia comprendió que aquello que santa Margarita María había contemplado no era una devoción marginal.

Expresaba algo que estaba en el centro mismo del cristianismo:
Dios nos ha amado con un corazón humano.
El Corazón de Cristo es el Corazón del Verbo encarnado.
Es el amor de Dios hecho visible, humano, herido y traspasado por nosotros.

6️⃣ Hay además un dato muy significativo.

La Santa Sede aprobó la celebración litúrgica del Corazón de Cristo antes incluso de aprobar los escritos de santa Margarita María.
En 1765, Clemente XIII autorizó la fiesta para determinados lugares.
Es decir, Roma no se limitó a decir:
«Como hubo unas revelaciones privadas, aprobamos esta devoción».
La cuestión era mucho más profunda.

7️⃣ La Iglesia reconoció que el culto al Corazón de Cristo brotaba de la Escritura, de la Tradición, de la liturgia y de la doctrina sobre la Encarnación y la Redención.

Las revelaciones privadas ayudaron poderosamente a poner todo aquello ante los ojos del pueblo cristiano.
Pero no eran el fundamento último.

8️⃣ Después llegó la expansión definitiva.

En 1856, el beato Pío IX extendió la fiesta del Corazón de Cristo a toda la Iglesia.
Y desde entonces la devoción se difundió de manera extraordinaria por parroquias, conventos, seminarios, colegios y hogares católicos.

9️⃣ Más tarde, en 1899, León XIII consagró solemnemente el género humano al Corazón de Cristo.

A esas alturas, esta devoción había quedado profundamente incorporada a la vida espiritual de la Iglesia.

🔟 Por eso hay imágenes del Corazón de Cristo en todas partes.

No es simplemente una moda piadosa de los siglos XVIII o XIX.
Detrás hay Escritura, Tradición, santos, liturgia y un largo desarrollo del Magisterio pontificio.
Santa Margarita María no inventó el Corazón de Cristo.
Ayudó a la Iglesia a volver a mirarlo.
Y quizá por eso esta devoción no envejece.
Porque mientras el hombre necesite saber que Dios le ama, seguirá teniendo sentido mirar aquel Corazón abierto por la lanza.
No es sólo una imagen.
Es el Corazón verdadero de Jesucristo, Dios y hombre, que «me amó y se entregó por mí» (Gál 2,20).
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