Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 8 de junio de 2026

Reflexión de hoy

 Hoy la Palabra nos pone delante dos caminos que en realidad son uno solo: fiarse de Dios cuando todo parece secarse, y vivir según el Evangelio cuando el mundo premia justo lo contrario.


1️⃣ Elías anuncia que no habrá lluvia. Pero no habla como quien presume de poder, sino como quien sirve: «Vive el Señor, Dios de Israel, ante quien sirvo».

El profeta verdadero no se sirve de Dios: sirve a Dios.

2️⃣ Después, el Señor no le da a Elías un palacio, ni seguridades humanas, ni aplausos.

Le manda esconderse junto a un torrente.
Dios muchas veces cuida en lo pequeño, en lo escondido, en lo que no parece suficiente.

3️⃣ Allí Elías bebe del torrente y recibe pan y carne por medio de unos cuervos.

La providencia de Dios no siempre llega por los caminos que uno esperaba.
Pero llega.
A veces Dios alimenta el alma con medios pobres, discretos, casi incómodos.

4️⃣ El salmo lo resume todo:

«El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra».

No del ambiente.
No del éxito.
No de tenerlo todo controlado.
No de la aprobación de todos.

Del Señor.

5️⃣ Y el Evangelio nos lleva al monte de las bienaventuranzas.

Jesús no llama felices a los satisfechos de sí mismos, sino a los pobres de espíritu, a los mansos, a los que lloran, a los limpios de corazón, a los perseguidos por la justicia.

6️⃣ Las bienaventuranzas no son frases bonitas para decorar una estampa.

Son el retrato de Cristo.
Él fue pobre, manso, limpio de corazón, misericordioso, perseguido y calumniado.
Y quien quiere seguirle no puede elegir otro camino distinto del suyo.

7️⃣ El mundo dice: feliz el que se impone.

Cristo dice: «Bienaventurados los mansos».
El mundo dice: feliz el que no necesita a nadie.
Cristo dice: «Bienaventurados los pobres en el espíritu».
El mundo dice: feliz el que devuelve golpe por golpe.
Cristo dice: «Bienaventurados los misericordiosos».

8️⃣ La vida cristiana no consiste en no sufrir.

Consiste en saber a quién pertenecemos cuando sufrimos.
Elías junto al torrente, los profetas perseguidos, los discípulos insultados por Cristo: todos viven de la misma certeza.
Dios no abandona a los suyos.

9️⃣ Por eso Jesús puede decir: «Alegraos y regocijaos».

No porque la persecución sea agradable. No lo es.
Sino porque quien permanece unido a Cristo ya ha empezado a vivir según el Reino de los cielos.

🔟 Hoy podemos pedir una gracia muy concreta: no buscar otra felicidad distinta de la que Cristo promete.

Que el Corazón de Jesús nos enseñe a fiarnos del Padre, incluso cuando se seca el torrente.
Porque nuestro auxilio viene del Señor.

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 120)

 Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Señor mío y Dios mío, en esta nueva mañana levantamos nuestros ojos hacia Ti, porque sabemos que el verdadero auxilio no viene de las fuerzas humanas ni de las seguridades pasajeras, sino de Tu amor fiel que sostiene nuestras vidas. Tú eres nuestro refugio en medio de las preocupaciones, el consuelo silencioso en las horas difíciles y la esperanza que nunca se apaga.

Hoy queremos caminar confiados bajo Tu mirada. Cuando aparezcan el cansancio, las dudas o las inquietudes, recuérdanos que Tú no duermes ni abandonas a Tus hijos. Quédate junto a nosotros en cada paso, guía nuestras decisiones y danos serenidad para vivir este día con paciencia, prudencia y fe.

Guarda también nuestras familias, nuestros trabajos, nuestros caminos y todo aquello que llevamos en el corazón. Protégennos del mal visible e invisible, de las palabras que hieren, de los pensamientos que apartan de Ti y de todo aquello que robe la paz del alma.

Haz que en medio de las responsabilidades de cada día no olvidemos levantar la mirada al cielo para reconocer que Tú sigues acompañándonos, sosteniéndonos y bendiciéndonos incluso en las pequeñas cosas.

Permite, Señor mío y Dios mío, que salgamos hoy al encuentro de los demás con un corazón más humilde, más agradecido y más dispuesto a sembrar paz, comprensión y esperanza donde haga falta.






“Jesús subió a la montaña, tomó la Palabra y comenzó a enseñarles”


Has abierto tu divina boca,
Has beatificado a los hombres de bien.
En intercambio con las tablas de los Diez Mandamientos,
Has entregado las Nueve Bienaventuranzas de la ley Nueva.
Has posado una escala de la tierra al cielo
Con nueve escalones y grados.
Por ella has hecho subir al género humano,
Lo has ubicado entre los nueve Coros.
Pero yo, estoy tan pegado a la tierra
Por los vicios del pecado tan pesados para llevar,
¡Que ni siquiera subí uno solo
De los nueve grados! (…)
En el presente, te suplico entre lágrimas, Señor.
Abrazo, Señor, tus pies.
Aligérame, a mí que estoy en un cuerpo,
Del fardo tan pesado de los pecados.
Para que sea posible a mi alma acá abajo
Subir en espíritu hacia Ti en el cielo,
Siguiendo tus Palabras como una escala,
Escalando, por lo menos, un escalón después del otro.

 San Nersés Shnorhalí (1102-1173)
patriarca armenio
Jesús, Hijo Único del Padre, II (SC 203. Jésus Fils Unique du Père, Cerf, 1973), trad. sc©evangelizo.org

domingo, 7 de junio de 2026

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO (CORPUS CHRISTI)



Secuencia: Lauda Sion

Al Salvador alabemos,
que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos
y canciones de alegría.

Alabémoslo sin límites
y con nuestras fuerzas todas;
pues tan grande es el Señor,
que nuestra alabanza es poca.

Gustosos hoy aclamamos
a Cristo, que es nuestro pan,
pues él es el pan de vida,
que nos da vida inmortal.

Doce eran los que cenaban
y les dio pan a los doce.
Doce entonces lo comieron,
y, después, todos los hombres.

Sea plena la alabanza
y llena de alegres cantos;
que nuestra alma se desborde
en todo un concierto santo.

Hoy celebramos con gozo
la gloriosa institución
de este banquete divino,
el banquete del Señor.

Ésta es la nueva Pascua,
Pascua del único Rey,
que termina con la alianza
tan pesada de la ley.

Esto nuevo, siempre nuevo,
es la luz de la verdad,
que sustituye a lo viejo
con reciente claridad.

En aquella última cena
Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos
el memorial de su vida.

Enseñados por la Iglesia,
consagramos pan y vino,
que a los hombres nos redimen,
y dan fuerza en el camino.

Es un dogma del cristiano
que el pan se convierte en carne,
y lo que antes era vino
queda convertido en sangre.

Hay cosas que no entendemos,
pues no alcanza la razón;
mas si las vemos con fe,
entrarán al corazón.

Bajo símbolos diversos
y en diferentes figuras,
se esconden ciertas verdades
maravillosas, profundas.

Su sangre es nuestra bebida;
su carne, nuestro alimento;
pero en el pan o en el vino
Cristo está todo completo.

Quien lo come, no lo rompe,
no lo parte ni divide;
él es el todo y la parte;
vivo está en quien lo recibe.

Puede ser tan sólo uno
el que se acerca al altar,
o pueden ser multitudes:
Cristo no se acabará.

Lo comen buenos y malos,
con provecho diferente;
no es lo mismo tener vida
que ser condenado a muerte.

A los malos les da muerte
y a los buenos les da vida.
¡Qué efecto tan diferente
tiene la misma comida!

Si lo parten, no te apures;
sólo parten lo exterior;
en el mínimo fragmento
entero late el Señor.

Cuando parten lo exterior,
sólo parten lo que has visto;
no es una disminución
de la persona de Cristo.

El pan que del cielo baja
es comida de viajeros.
Es un pan para los hijos.
¡No hay que tirarlo a los perros!

Isaac, el inocente,
es figura de este pan,
con el cordero de Pascua
y el misterioso maná.

Ten compasión de nosotros,
buen pastor, pan verdadero.
Apaciéntanos y cuídanos
y condúcenos al cielo.

Todo lo puedes y sabes,
pastor de ovejas, divino.
Concédenos en el cielo
gozar la herencia contigo.

Amén


Fuente:FE y más FE

CORPUS CHRISTI...Granito de arena de Esperanza

 


El Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados.
Fuente:Papa León XIV

💓

No se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo. Fuente:Papa León XIV


💓

El Corpus Christi no es una fiesta más del calendario litúrgico, sino un volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios. Se trata de la fe en la presencia del Señor Resucitado, que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros, que se hace pan para nuestra hambre de vida y visita los rincones de nuestro corazón y de nuestra historia, también los más oscuros. Fuente:vatican.va





sábado, 6 de junio de 2026

SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, MADRE DE DIOS Y MADRE MÍA,


Te entrego mi vida en este sábado. Tu que conoces el camino que lleva a tu Hijo, guíame con tu amor maternal para acercarme cada vez más a Él. Ilumina mi mente y fortalece mi corazón para que, en cada decisión y en cada momento de mi vida, tenga la gracia de hacer siempre la voluntad de Dios.
Enséñame, Madre mía, a escuchar la voz de Jesús, a seguir sus pasos y a entregarme con confianza a sus planes, así como Tú lo hiciste con un "Sí" generoso y eterno. Cúbreme con tu manto, sé mi refugio y mi guía segura hacia la vida eterna.
Que así sea




Reflexión de hoy...

 La Palabra de hoy nos pone delante dos modos de vivir la fe: el de quien aparenta mucho y se busca a sí mismo, y el de quien, sin ruido, se entrega entero a Dios.

Y el Señor ve la diferencia.

1️⃣ San Pablo dice a Timoteo: «proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo».

No le pide que diga lo que gusta escuchar. Le pide fidelidad.

Porque llegará un tiempo en que muchos buscarán maestros “a la medida” de sus propios deseos.

2️⃣ Esa tentación no es solo de otros tiempos.

También hoy podemos rodearnos de voces que confirmen lo que ya queremos pensar, sentir o hacer.

Pero el Evangelio no está para acariciar nuestros caprichos: está para salvarnos.

3️⃣ Por eso Pablo habla con tanta seriedad: «arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina».

No se trata de gritar más.

Se trata de amar más: corregir con caridad, enseñar con verdad, acompañar con paciencia y no vender una fe rebajada.

4️⃣ En el Evangelio, Jesús denuncia a los escribas que buscan honores, puestos y apariencias.

Rezaban mucho por fuera, pero devoraban los bienes de las viudas.

Cuando la religión se convierte en escaparate, deja de servir a Dios y empieza a servirse de Dios.

5️⃣ Y entonces aparece la viuda pobre.

No tiene ropajes amplios.
No ocupa primeros puestos.
No presume de nada.

Solo entrega dos monedillas.

Pero Jesús dice que ha dado más que nadie, porque ha dado «todo lo que tenía para vivir».

6️⃣ Dios no mide como nosotros.

Nosotros contamos cantidades.
Dios mira el corazón.

Nosotros vemos lo visible.
Dios ve la entrega.

Y a veces lo más grande ante Dios pasa completamente desapercibido ante los hombres.

7️⃣ La viuda pobre nos enseña qué es la verdadera pobreza de espíritu: no vivir agarrados a nosotros mismos.

No dar solo lo que sobra.

No ofrecer a Dios un hueco, una migaja, una apariencia.

Sino poner la vida en sus manos.

8️⃣ San Pablo, al final de su vida, puede decir: «he combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe».

No dice: me aplaudieron, me entendieron, me dieron la razón.

Dice algo mucho más grande: fui fiel.

9️⃣ Ahí está la llamada de hoy: conservar la fe, proclamar la verdad, vivir sin apariencia y entregar a Dios la vida entera.

No todos harán ruido.

No todos ocuparán puestos.

Pero el Señor sigue mirando el corazón.

Y eso, al final, es lo decisivo.

Cerca de tu corazón...Sábado Mariano

 


Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, refugio de nuestros corazones, enséñanos a confiar con la misma entrega con que tú confiaste en el plan del Padre. Acompáñanos en nuestra fragilidad y en nuestras dudas, y haz que podamos abrirnos a Dios sin temor.
Ayúdanos a ver en los demás el reflejo del Corazón de tu Hijo, para cuidar, acompañar y levantar a quienes sufren, siendo testimonio vivo de la presencia de Dios.
María, consuelo fiel y guía en el camino, enséñanos que cada gesto de amor y perdón es un puente que une nuestro corazón con el corazón de Dios y con el de nuestros hermanos.
Bajo tu amparo ponemos nuestra vida, confiando en que tu ternura de Madre nunca nos dejará solos en el camino.
Amén

Reina de los Ángeles

 Reina de los Ángeles, Santísima Virgen María,

Madre de Dios y Madre nuestra, que con tu
pureza y humildad venciste al enemigo del alma.
Tú, que eres coronada como Reina de las huestes
celestiales, envuelve con tu manto protector
a todos tus hijos en la tierra.
Intercede ante tu Hijo Jesús por nuestras
necesidades, nuestras familias y nuestro
mundo. Guíanos con tu luz maternal
y líbranos de todo mal y tentación.
Ángeles y Arcángeles te acompañan, y
con ellos te alabamos y te honramos.
Ruega por nosotros, oh dulcísima Reina de
los Ángeles, para que seamos dignos
de las promesas de Cristo.

María, refugio del Amor Santo, ruega por nosotros









viernes, 5 de junio de 2026

SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO,

 Señor, ayúdame a esparcir Tú fragancia!


Al contemplarte clavado en la cruz, mi alma se estremece ante la inmensidad de tu amor.
No viniste a exigirnos, sino a entregarte por completo, cargando sobre tus hombros nuestras faltas y dolores. Tus brazos abiertos, extendidos en el madero, son el refugio mas seguro y el abrazo más tierno que un alma puede encontrar.

Señor, perdona mis debilidades y las veces que me he alejado de ti. Hoy me arrepiento de corazón de todo aquello que te ha lastimado. Te pido que imprimas en mí una fe inquebrantable, una esperanza firme y una caridad sincera para con mis hermanos.

Que el recuerdo de tu sacrificio no sea solo una devoción pasajera, sino la luz que guie cada uno de mis pasos. Enséñame a cargar mi propia cruz con paciencia, confiando en que después del dolor siempre viene tu luz y la vida nueva.
Gracias, Jesús, por derramar tu sangre preciosa para limpiarme y salvarme. En tus llagas encuentro sanación y en tu cruz, mi
verdadera libertad.

Que así sea
Fuente:Gabriela
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