Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

viernes, 13 de marzo de 2026

Pidamos el Amor al Padre


“Todo lo que pidan al Padre, él se los concederá en mi Nombre” (Jn 16,23). El Padre es Dios, somos sus hijos y le decimos cada día “Padre Nuestro, que estás en el cielo…”. Nosotros, los hijos, tenemos que pedir al Padre el amor. Todo lo que existe, no es nada fuera del amor de Dios.
Amar a Dios es, entonces, algo que tenemos que pedir. Amemos a Dios como el pequeño de la cigüeña ama a su padre. Se dice que el pequeño de la cigüeña ama mucho a su padre y cuando envejece lo reconforta y lo alimenta. De la misma forma, en este mundo que envejece, debemos reconfortar a nuestro Padre. Reconfortarlo en sus hijos débiles y enfermos, alimentarlo en los pobres e indigentes. Jesús dijo que lo que habremos hecho por el más pequeño entre los suyos, es a él que lo habremos hecho (cf. Mt 25,40). Si pedimos el amor, el Padre que es Amor nos dará lo que es él mismo: Amor.

 San Antonio de Padua (1195-1231)

franciscano, doctor de la Iglesia
Sermón del 5º Domingo después de Pascua (Une Parole évangélique, Franciscaines, 1995), trad. sc©evangelizo.org

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Salmo 80)



Señor mío y Dios mío, en esta mañana me acerco a Ti con el corazón abierto, deseoso de escucharte. Tú eres mi Dios, el que quita las cargas de mis hombros y alivia el peso de mis manos; Tú eres quien escucha mi clamor en la aflicción y me libra con tu misericordia.
Concédeme, Señor, un corazón dócil que no sea sordo a tu voz. Que en medio del ruido del mundo pueda reconocer tu palabra que me llama, me corrige y me guía. No permitas que mi corazón se aparte de Ti ni que busque otros dioses que no pueden salvar, porque sólo Tú eres mi Señor, el Dios que libera, el Dios que sostiene, el Dios que da vida.
Hazme caminar hoy en fidelidad a tus mandamientos, confiando en tu providencia y en tu amor. Que mi vida escuche tu voz y la ponga en práctica, para que pueda gustar de los frutos de tu bondad y de la dulzura de tu gracia.
Recíbelo todo de mí en este nuevo día: mis pensamientos, mis palabras, mis obras y también mis silencios. Guíame, sosténme y llévame siempre por tus caminos, y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.

Fuente:FE y más FE.

jueves, 12 de marzo de 2026

La Cuaresma también es un tiempo fuerte para los sacerdotes.

 


Un tiempo para volver al origen de nuestra vocación: Cristo.
No al activismo.
No a los números.
No al éxito humano.
A Cristo.

1️⃣ El sacerdote, antes que nada, es un hombre que está con el Señor.
Nuestra primera tarea no es hacer cosas, sino estar con Él.
Dejar que Él nos forme.
Dejar que Él nos purifique.
Sin esa intimidad con Cristo, el ministerio se vacía por dentro.

2️⃣ El sacerdocio se comprende mirando a Cristo Siervo.
El cuarto canto del Siervo de Yahvé nos lo recuerda:
“Despreciado y evitado por los hombres, varón de dolores… él soportó nuestros sufrimientos” (Is 53).
Cristo no salvó el mundo desde el éxito humano.
Lo salvó desde la cruz.

3️⃣ También el sacerdocio se comprende desde ahí.
El sacerdote no es dueño de nada.
Es siervo.

Siervo de Cristo.
Siervo de la Iglesia.
Siervo del pueblo de Dios.
Cuando olvidamos esto, el ministerio se deforma.

4️⃣ Muchas veces confundimos el éxito pastoral.
Pensamos que el éxito está en la actividad, en la visibilidad, en los resultados.
Pero el éxito del Siervo de Dios es otro:
hacer la voluntad del Padre.
Nada más.
Nada menos.

5️⃣ El Siervo aparece desfigurado.
No tenía belleza ni apariencia atrayente.
Así actúa Dios muchas veces en la historia de la salvación:
la fecundidad pasa por el aparente fracaso.
La cruz nunca es el final.
Pero siempre es el camino.

6️⃣ El sacerdote está llamado a entrar en esa lógica.
No estamos llamados a crucificar a otros.
Estamos llamados a dejarnos crucificar con Cristo.
Por Cristo.
Con Él.
Y en Él.
Ese es el camino del Evangelio.

7️⃣ El Siervo carga con los pecados de los demás.
Eso es profundamente sacerdotal.
El sacerdote vive muchas veces cargando con dolores que no son suyos:
los pecados, las heridas y los sufrimientos del pueblo.
Cristo nos enseña a llevarlos con Él.

8️⃣ El Siervo calla.
“Como cordero llevado al matadero… no abría la boca”.
No es resignación.
Es obediencia.
Jesús no se presenta como víctima.
Se ofrece como ofrenda.
Ese silencio de Cristo también forma el corazón del sacerdote.

9️⃣ El Siervo es triturado… pero de ese triturar nace vida.
Como el trigo que se muele para convertirse en pan.
La Eucaristía nos lo recuerda cada día.
La vida sacerdotal está llamada a ser vida eucarística:
entrega, oblación, donación.
Hasta la última gota.

🔟 Por eso la Cuaresma es una llamada fuerte para nosotros.
Volver al Cenáculo.
Volver al lavatorio de los pies.
Volver al Corazón de Cristo.
Y preguntarnos con verdad:
Señor, si tú has hecho esto por mí,
¿qué tengo que hacer yo por ti?

1️⃣1️⃣ El Siervo termina en victoria.
“Verá la luz y se saciará”.
La cruz no tiene la última palabra.
La tiene la Resurrección.
Cristo ya ha vencido el pecado y la muerte.
El sacerdote vive de esa esperanza.

1️⃣2️⃣ El Siervo de Dios José María García Lahiguera repetía a menudo algo muy sencillo y profundo:
El sacerdote debe ser víctima con Cristo.
No solo ministro del sacrificio.
También ofrecido en el sacrificio.
Ahí está la fecundidad del sacerdocio.

1️⃣3️⃣ Por eso, hermanos sacerdotes, no tengamos miedo.
Vale la pena entregar la vida por Cristo.
Vale la pena gastarse por Él.
Vale la pena sufrir por Él.
Porque nada es más grande que pertenecerle.

1️⃣4️⃣ Y a quienes sienten en el corazón la llamada al sacerdocio:
No tengáis miedo.
El mundo necesita sacerdotes.
Sacerdotes santos (perfectos a los ojos de Dios, no a los del mundo).
Sacerdotes enamorados de Cristo.
Sacerdotes que no busquen su propia gloria, sino la Suya.

1️⃣5️⃣ En esta Cuaresma pidamos una gracia.
Morir cada día un poco más con Cristo.
Para que Él viva en nosotros.
Para que su amor llegue a muchos.
Porque al final, todo se resume en esto:
Por Cristo vale la pena entregarlo todo.

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 94)




Señor mío y Dios mío, al comenzar este nuevo día me acerco a Ti con humildad y gratitud, reconociendo que Tú eres mi Dios y yo pertenezco a Tu pueblo, oveja de Tu rebaño y criatura de Tus manos. A Ti aclamo con alegría, porque en Ti está la salvación y la verdadera paz del corazón.
Concédeme, Señor, la gracia de escuchar Tu voz en lo profundo de mi alma. No permitas que mi corazón se endurezca por el orgullo, la distracción o la tibieza. Hazme dócil a Tu Palabra, atento a Tus inspiraciones y fiel a Tu voluntad en cada momento de este día.
Que mi vida sea una alabanza constante a Ti; que mis pensamientos, mis palabras y mis obras estén orientados hacia Tu gloria. Guíame como Pastor bueno, sostén mi fe cuando sea débil y mantén mi corazón abierto a Tu gracia, para que nunca sea sordo a Tu voz.
Permíteme caminar hoy con espíritu agradecido, confiando en Tu providencia y recordando siempre que Tú me has creado, me sostienes y me conduces con amor.
Y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.

miércoles, 11 de marzo de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 147)



Señor mío y Dios mío, al comenzar este nuevo día te glorifico y te alabo, porque Tú eres bueno y fiel, porque sostienes mi vida con Tu providencia y cuidas de los que en Ti confían. Así como fortaleces las puertas de tu pueblo y bendices a los hijos que habitan en él, fortalece también mi corazón para que permanezca firme en Tu gracia y bendice, Señor, mi hogar, mis pasos y todo cuanto hoy me permitas vivir.
Envía Tu palabra sobre mi vida, para que corra veloz en mi corazón y lo transforme.
Que Tu verdad ilumine mis pensamientos,
que Tu sabiduría guíe mis decisiones
y que Tu voluntad sea siempre el camino por el que caminen mis pasos.

Hazme humilde, Señor, para reconocer que todo bien proviene de Ti.
Que nunca me aparte de Tus mandamientos, sino que los guarde con amor, sabiendo que en ellos está la verdadera libertad y la paz del alma.
Acompáñame durante este día,
protégeme de todo mal, sostén mi esperanza y permite que cada obra que realice sea para gloria Tuya y para bien de los demás.

Y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.

FE y más FE.

Oraciones milagrosas a San José




¡Glorioso San José, padre adoptivo y protector de Jesucristo! A ti elevo mi corazón y mis manos para implorar tu poderosa intercesión. Te ruego que me obtengas del bondadoso Corazón de Jesús la ayuda y las gracias necesarias para mi bienestar espiritual y temporal. Pido especialmente la gracia de una muerte feliz y el favor especial que ahora imploro.

[Mencione su solicitud aquí.]

Guardián del Verbo Encarnado, me siento animado por la confianza de que tus oraciones en mi favor serán escuchadas con gracia ante el trono de Dios.

Oh glorioso San José, por el amor que tienes a Jesucristo y para gloria de su Nombre.
Escucha mis oraciones y concede mis peticiones.
Amén.



martes, 10 de marzo de 2026

Martes, Ángel De La Guarda

 




Ángel santo, compañero fiel,
que velaste mi sueño durante la noche,
hoy te saludo con gratitud y alegría.
Gracias por guardarme y protegerme.
Te pido que me acompañes todo este
martes, ilumíname, guíame y defiéndeme
de todo peligro visible e invisible.
Ampárame con tus alas, líbrame de
todo mal, y condúceme por el camino
del bien y de la virtud.
No permitas que caiga en tentación,
ayúdame a cumplir la voluntad de Dios
y a ser fiel en mis deberes de este día.

Santo Ángel de la Guarda,
quédate siempre a mi lado, no me
desampares ni de día ni de noche, hasta
que me lleves a la presencia de Dios
para alabarle juntos por toda la eternidad.
Ángel de Dios, que eres mi custodio,
ilumina, guarda, rige y gobierna a mí, que
te fui encomendado por la piedad divina.

Amén

Granito de arena de Esperanza ... Reflexión sobre el perdón

 Señor mío y Dios mío, al escuchar Tu palabra mi corazón se postra ante la grandeza de Tu misericordia. Tú me recuerdas que el perdón no es una medida humana, sino un don que nace de Tu amor. Tú me has perdonado tantas veces, has tenido paciencia conmigo y me has levantado cuando he caído.

Señor, no permitas que mi corazón se endurezca. Así como Tú has tenido compasión de mí, enséñame también a tener compasión de mis hermanos. Arranca de mi alma todo resentimiento, toda dureza y todo orgullo, y dame un corazón capaz de perdonar de verdad.
Hazme recordar siempre cuánto me has perdonado Tú, para que nunca me niegue a perdonar a los demás. Que mi vida refleje Tu misericordia y que mi corazón aprenda a perdonar siempre, tantas veces como sea necesario.

Amén.

EL PERDÓN IMPOSIBLE


«¿Cuántas veces
hay que perdonar?»
–pregunto–.
Me dices «70 veces 7».
Y yo respondo…
«Eso es siempre, Señor».
¿Cómo hacerlo,
si cada acto de perdón
pesa más que el anterior?
Si cada vez que lo otorgo
me siento derrotado.
Si el corazón se desangra
por las deudas no cobradas.
Si el dolor manda en mí.
Si la mente vuelve,
una y otra vez
a la hora maldita
de las heridas
y las decepciones.
¿Cómo salir
del laberinto de los agravios?
¿Cómo pasar páginas
grabadas en la entraña?
Me cuentas que toda deuda
tiene dos caras.
Que toda herida
cuenta dos historias.
Que hay un perdón
que aligera la carga.
Empieza –dices– por cambiar la mirada.
Ve, más allá del sufrimiento
que te atrapa, la vida que sigue.
Comprende la flaqueza
de quien te hirió,
y no dejes que su sombra
te aleje de la Luz mayor,
del Amor primero,
de la Misericordia
que Dios sembró
en tu entraña hoy herida.
70 veces 7.
Sea.


(José María R. Olaizola, SJ)

lunes, 9 de marzo de 2026

¡Vivir en espíritu y en verdad!



¿Qué verdad? ¿Qué espíritu?

La verdad: que somos hijos e hijas de un mismo Dios, y, en consecuencia, hermanos. El espíritu que late dentro de nosotros, de cada uno, y hace que nos reconozcamos, que aprendamos a compartir la alegría y las lágrimas, y nos impulsa a confiar y apoyarnos unos en otros…

La verdad: que el amor se da, no se negocia ni se exige, se da el tiempo, se da la vida, se da la escucha, la mano, la palabra, la caricia, los bienes...
El espíritu que nos invita a amarnos de ese mismo modo, y por el camino aprender a perdonarnos, a cuidarnos, a querernos…

La verdad, nuestra verdad desnuda, que somos tremendamente frágiles, limitados, vulnerables, pero es la nuestra una limitación sanada por Dios.
El espíritu que nos alienta para levantarnos cuando caemos, cuando parece que no podemos más, y sin embargo, seguir creyendo. Y a aceptar también la limitación ajena.

La verdad que nos permite distinguir lo justo y lo injusto.
El espíritu que nos da valentía para oponernos a las situaciones indignas, para hablar en nombre de quienes nadie habla.

La verdad, que nuestra vida es una, y nuestra dignidad no se nos puede arrebatar,
El espíritu que nos hace vivir cada día aspirando a una plenitud profunda, nuestra y de otros, paso a paso, elección a elección, día a día…
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...