Cada vez escucho con más frecuencia una expresión que me resulta problemática: «Misa de sanación».
¿Existe realmente en la liturgia católica una cosa llamada así?
1️⃣ Naturalmente que un cristiano puede pedir a Dios la curación. Y la Iglesia reza por los enfermos desde sus orígenes.
Tenemos la Unción de los enfermos, bendiciones propias, oraciones por ellos y hasta un formulario de Misa por los enfermos —Missa pro infirmis—.
2️⃣ También pueden ser perfectamente legítimos unos ejercicios o retiros orientados a la sanación espiritual.
Una persona puede necesitar trabajar heridas, adicciones, dificultades matrimoniales, duelos, perdón…
Eso pertenece al acompañamiento espiritual y pastoral.
3️⃣ Pero una cosa es un retiro de sanación y otra convertir la celebración eucarística en una supuesta modalidad llamada «Misa de sanación».
El Misal Romano conoce Misas votivas, rituales y Misas por diversas necesidades. No establece un género litúrgico denominado «Misa de sanación».
4️⃣ Y aquí la Iglesia ha hablado con bastante claridad.
La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó en el año 2000 la Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación.
No estamos, por tanto, ante una cuestión que haya quedado al gusto de cada sacerdote.
5️⃣ Su artículo 7 §1 establece que no deben introducirse oraciones de curación, litúrgicas o no litúrgicas, dentro de la celebración de la Santísima Eucaristía.
Sí pueden incluirse intenciones por la curación de los enfermos en la oración de los fieles.
La diferencia es importante.
6️⃣ Más aún: cuando se celebran encuentros específicos de oración por la curación, la misma Instrucción pide evitar cuidadosamente «el histerismo, la artificiosidad, la teatralidad o el sensacionalismo».
Difícil decirlo con mayor claridad.
7️⃣ Y existe una razón profundamente eucarística para todo esto.
La Santa Misa no necesita convertirse en «algo más».
No necesita añadidos para resultar más poderosa, más emocionante o aparentemente más eficaz.
La Eucaristía es Cristo mismo entregándose a su Iglesia.
8️⃣ En la Santa Misa celebramos sacramentalmente el único sacrificio de Cristo.
No otro sacrificio. No una repetición del Calvario.
El único sacrificio de Cristo se hace presente de modo incruento sobre el altar.
Eso ya es inmenso.
9️⃣ Por eso me preocupa cuando la expresión «Misa de sanación» termina transmitiendo la impresión de que existen Misas normales y otras Misas especialmente poderosas para curar.
No.
Toda Eucaristía contiene y comunica los frutos del único sacrificio redentor de Cristo.
🔟 Además existe un riesgo pastoral.
Cuando se promete, insinúa o escenifica constantemente la curación física, puede terminar midiéndose la acción de Dios por resultados extraordinarios.
Pero el cristianismo conoce también el misterio de la Cruz: «Te basta mi gracia» (2 Co 12,9).
1️⃣1️⃣ Recemos por los enfermos. Pidamos incluso su curación corporal. Celebremos, cuando corresponda, la Misa por los enfermos. Administremos la Unción según dispone la Iglesia. Organicemos encuentros de oración conforme a sus normas.
Pero no inventemos la liturgia.
Quizá el problema de las llamadas «Misas de sanación» no sea la palabra sanación, sino olvidar qué es la Misa.
La Eucaristía no necesita que nosotros la hagamos más extraordinaria.
Extraordinario es que Cristo haga presente su sacrificio en nuestros altares.
Y cuando la Iglesia ya nos ha dado sus ritos, sus sacramentos y sus oraciones, la verdadera pastoral no consiste en añadir ocurrencias, sino en celebrar con fe lo que hemos recibido.
Fuente:https://x.com/SacerdosMariae