Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

sábado, 22 de agosto de 2026

Sábado Mariano...Granito de arena de Esperanza

Madre Inmaculada, tú eres la llena de gracia, la elegida del Padre para traer al mundo la Salvación. Enséñame a vivir en gracia de Dios y a rechazar todo lo que me aleja de Él.

Haz que mi corazón sea humilde, puro y dócil como el tuyo.
Amén.
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"María, enséñanos a mirar a Jesús con la misma ternura con que tú contemplabas cada uno de sus pequeños pasos."
🌹🌹🌹

María creyó antes de entender
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«¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».
Lucas 1
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LAS 3 AVEMARÍAS antes de dormir.
La Virgen, prometió a santa Matilde y a otros santos, que quien diariamente rece la devoción de las tres Avemarías tendrá su protección durante la vida y en especial a la hora de la muerte. Es una bella devoción. Dios te salve María...







El deber de cuidar a la Virgen Madre...

 


«El deber de cuidar a la Virgen Madre era un yugo muy suave para San Juan, impuesto por el Señor. ¿Quién no habría vivido voluntariamente junto a esa Madre, que portó al Verbo Encarnado durante nueve meses y vivió con Él durante treinta años completos? ¿Quién no envidia al discípulo amado de Jesús, porque, ausente el Hijo de Dios, obtuvo la presencia de la Madre de Dios? Sin embargo, también nosotros podemos recibir con nuestras oraciones de Aquel que se encarnó por nosotros y fue crucificado por nuestro amor, la gracia que Él nos diga: He ahí a tu Madre; y nos señale diciendo a su Madre: Aquí tienes a tu hijo.»

San Roberto Belarmino, S.I.
(1542-1621)

Solemnidad de la Santísima Virgen María, Reina.


Bienaventurada Virgen María, Reina, que engendró al Hijo de Dios, Príncipe de la paz, cuyo reino no tendrá fin y que es saludada por el pueblo cristiano como Reina del cielo y Madre de misericordia.

La fiesta fue instituida por el papa Pío XII, en 1955 para venerar a María como Reina igual que se hace con su Hijo, Cristo Rey, al final del año litúrgico.

La iglesia la proclama Señora y Reina de los ángeles y de los santos, de los patriarcas y de los profetas, de los apóstoles y de los mártires, de los confesores y de las vírgenes.

Es Reina del cielo y de la tierra, gloriosa y digna Reina del Universo, a quien podemos invocar día y noche, no solo con el dulce nombre de María, sino también como Reina.

La realeza de María no es dogma de fe, pero es una verdad del cristianismo. Esta fiesta se celebra no para introducir novedad alguna, sino para que brille a los ojos del mundo una verdad capaz de traer remedio a sus males.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra.

Virgen María, Reina, ruega por nosotros y por el mundo entero.

Nuestra Señora del Rayo

Nuestra Señora del Rayo no recibió ese nombre como una metáfora piadosa. Detrás hay una historia muy concreta.


Según la tradición, en 1807 un rayo cayó sobre una imagen de la Virgen del Rosario venerada por las dominicas en Guadalajara, México. La imagen de María quedó seriamente dañada, pero el Niño Jesús que llevaba en brazos permaneció intacto. Cinco días después, el 18 de agosto, mientras las religiosas rezaban el Magníficat junto a la imagen, afirmaron haber visto cómo su rostro recuperaba extraordinariamente su aspecto.

Desde entonces comenzó a ser conocida como Nuestra Señora del Rayo.

Y hay un detalle hermoso para la mirada cristiana: esta advocación no nace de una idea abstracta sobre María, sino de una imagen en la que ella aparece precisamente llevando a Cristo.

Eso ayuda a entender algo esencial de la devoción mariana: María nunca es el término del camino. Su lugar en la fe cristiana tiene sentido porque está inseparablemente unido a Jesús. Incluso una advocación nacida de una historia tan singular termina llevando la mirada hacia Él.

Por eso vale la pena conocer el origen de los nombres con los que el pueblo cristiano ha llamado a María. A veces detrás de unas pocas palabras hay siglos de memoria, oración y una manera concreta de aprender a mirar a Cristo.




viernes, 21 de agosto de 2026

Amemos a Dios desde Dios


Nadie existe sin amor. Pero hay que preguntarse qué es lo que amamos. No se nos invita a no amar, sino a elegir lo que vamos a amar. Pero ¿qué vamos a elegir, a si antes no somos elegidos nosotros? No podemos amar si antes no somos amados.

Escuchen al apóstol Juan. (…) “Nosotros amamos porque él nos amó primero” (Jn 4,10). Busca de dónde viene al hombre amar a Dios, y hallarás que es porque Dios lo amó antes. El que hemos amado se entregó a sí mismo, nos dio así la fuente del amor. Escuchen lo que dice claramente el apóstol Pablo para que amemos: “El amor de Dios se ha difundido en nuestros corazones”. ¿De quién? ¿De nosotros tal vez? No. ¿De quién entonces? “Del Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rom 5,5). Teniendo tanta confianza, amemos a Dios desde Dios. (…)

Escuchen más claramente aún a Juan: “Dios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él” (1Jn 4,16). Poco es decir “el amor procede de Dios”. ¿Quién de nosotros se atrevería decir: “Dios es amor”? Lo dijo el que conocía al que tenía. Ama y tú lo tienes en ti. Dios se ofrece a nosotros. Y nos dice
“Ámenme y permaneceré en ustedes, y no pueden amarme si no permanezco en ustedes”.


 San Agustín (354-430) obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia

Sermón 34, sobre el Salmo 145 (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1971), trad. sc©evangelizo.org

jueves, 20 de agosto de 2026

Nuestra Señora del Ave de San Bernardo

 ¿Por qué una advocación mariana lleva el extraño nombre de Nuestra Señora del Ave de San Bernardo? Detrás hay una antigua tradición vinculada al santo que celebramos hoy. Se cuenta que Bernardo acostumbraba saludar a la Virgen cada vez que pasaba ante su imagen con las palabras del ángel: Dios te salve, María. Según la tradición, un día María respondió a su saludo: Salve, Bernardo.

Más allá del carácter piadoso del relato, hay una clave profundamente cristiana: el Ave María comienza recordando la Encarnación. Bernardo no acudía a María para apartarse de Cristo, sino porque encontraba en ella el recuerdo vivo de que el Hijo de Dios realmente tomó nuestra carne. Por eso su devoción mariana estaba tan unida al amor a Jesús.



Vestido de bodas


“La fragancia de tus vestimentas son como el aroma del incienso” (Ct 4,11). El sentido profundo de esas palabras enseña a los hombres hacia qué fin se torna la vida virtuosa. Porque el fin de la vida virtuosa es la semejanza con Dios. Por eso, las almas virtuosas se aplican a adquirir la pureza del alma y a librarse de los apegos sensuales, con el fin de mostrar la marca de la naturaleza divina en ellas por la excelencia de sus vidas.

Pero la vida virtuosa no presenta un solo aspecto ni una sola forma. Lo mismo que la fabricación de telas para hacer una vestimenta se realiza con numerosos hilos, unos tendidos verticalmente y otros horizontalmente, la vida virtuosa es tejida con la colaboración de muchos elementos. Son esos hilos que enumera el Apóstol cuando describe lo que concurre para el tejido de obras puras y habla de “amor, alegría, paz, longanimidad, bondad” (Gal 5,22). También nombra otras virtudes que forman la vestimenta del que se ha despojado de la vida corruptible y terrestre, para revestir la incorruptibilidad celestial (cf. 1 Cor 15,53). (…)

Tal es el sentido de esas palabras del Cantar. Cómo si dijese: “En ti, mi Esposa, el revestimiento de virtudes es una imitación de la beatitud divina, que te asimila al ser inaccesible, por la pureza y liberación de pasiones”.

 San Gregorio de Nisa (c. 335-395) monje, obispo
Vestida con virtudes (La Colombe et la Ténèbre, Cerf, 1992), trad. sc©evangelizo.org

miércoles, 19 de agosto de 2026

Oración de Miércoles a San José



San José, custodio fiel de Jesús y esposo amado de María,
en este miércoles te entrego mi vida, mi hogar y mis preocupaciones.
Tú que viviste en silencio, confiando plenamente en Dios,
enséñame a caminar con serenidad y a trabajar con un corazón humilde.
Protege mi familia bajo tu santo manto,
guarda nuestras decisiones,
y abre caminos donde hoy solo veo puertas cerradas.
Padre justo,
intercede por mí para que mis manos trabajen con amor,
mi mente permanezca en paz
y mi corazón nunca se aparte de Jesús y María.
San José,
líder silencioso,
modelo de fe,
amigo en las dificultades,
quédate conmigo este miércoles
y cada día de mi vida.
Amén.

Miércoles de San José...Granito de arena de Esperanza

 San José, danos fuerza para cumplir la voluntad de Dios con humildad.

🌿🌿🌿
San José, guardián fiel, en este miércoles te confiamos nuestra vida.
Protégenos del mal, fortalece nuestra fe y abre caminos de paz, trabajo y bendición.
Intercede ante Dios por nuestras familias y necesidades.

🌿🌿🌿
San José no fue fuerte por lo que dijo, sino por lo que calló y obedeció.

🌿🌿🌿
San José, sombra del Padre eterno, en tu silencio florece la fidelidad, y en tu humildad brilla la gloria del cielo.
Guía nuestros pasos hacia Dios.

🌿🌿🌿
San José, enséñame a dar gracias a Dios no solo por sus bendiciones, sino también por las cruces que me acercan más a Él.




Evangelio, Reflexión

 Las lecturas de hoy contienen una seria advertencia para quienes tenemos responsabilidad sobre otros, pero también una extraordinaria noticia: Dios no se cansa de salir a buscar al hombre.


1️⃣ Ezequiel lanza una acusación terrible:

«¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos!».
El problema no es que falten pastores. Es que algunos pueden olvidar para quién son pastores.

2️⃣ Dios concreta la acusación:

«No habéis robustecido a las débiles, ni curado a la enferma, ni vendado a la herida; no habéis recogido a la descarriada, ni buscado a la que se había perdido».
Un examen de conciencia que atraviesa los siglos.

3️⃣ La autoridad en la Iglesia nunca puede convertirse en autorreferencialidad.

El sacerdote, el obispo, el catequista o cualquiera que tenga almas confiadas no las recibe para servirse de ellas.
Las recibe para servirlas y conducirlas a Dios.

4️⃣ Hay una frase particularmente dura:

«Con fuerza y violencia las habéis dominado».
El pastor según Dios no domina conciencias ni convierte el rebaño en propiedad privada.
El Buen Pastor conoce, acompaña, corrige, cura y conduce.

5️⃣ Pero después de la denuncia llega una de las promesas más hermosas de la Escritura:

«Yo mismo buscaré mi rebaño y lo cuidaré».
Cuando los pastores humanos fallan, Dios no abandona a sus ovejas.
La Iglesia pertenece a Cristo.

6️⃣ Por eso respondemos con el Salmo 22:

«El Señor es mi pastor, nada me falta».
No dice: nada me dolerá.

Dice algo mayor:
«Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo».
La seguridad cristiana es atravesar la noche acompañado.

7️⃣ Y llegamos al Evangelio.

El propietario sale al amanecer.
Vuelve a media mañana.
Al mediodía.
Por la tarde.
Y cuando casi ha terminado la jornada… vuelve a salir.
Así es Dios.

8️⃣ Dios nunca dice: «Ya es demasiado tarde para este».

Mientras queda vida, continúa buscando jornaleros para su viña.
Unos encuentran a Dios en la infancia. Otros después de muchas heridas. Otros cuando comienza a caer la tarde de su existencia.

9️⃣ Y hay una frase conmovedora:

«¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?».
Responden:
«Nadie nos ha contratado».

¡Cuántas personas podrían decir hoy lo mismo!
Nadie me habló de Cristo.
Nadie me invitó.
Nadie vino a buscarme.

🔟 Ahí vuelve a resonar Ezequiel.

Dios busca a la oveja perdida, pero quiere hacerlo también mediante sus pastores.
Una Iglesia encerrada en sí misma corre el riesgo de dejar plazas llenas de personas esperando que alguien salga a buscarlas.

1️⃣1️⃣ Después viene el escándalo de la gracia.

Los últimos reciben un denario.
Y los primeros también.
Entonces aparece una tentación muy antigua:
comparar lo que Dios da a los demás con lo que nos ha dado a nosotros.

1️⃣2️⃣ «¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?».

Esta pregunta debería inquietarnos un poco.
Aceptamos muy bien la misericordia divina mientras sea misericordia con nosotros.
Lo difícil comienza cuando Dios es misericordioso con quien creemos que merece menos.

1️⃣3️⃣ Pero el cielo no es un salario conquistado acumulando méritos frente a otros.

Es gracia.
Es don.
Es comunión con Dios.
El denario no se divide: Dios se entrega entero al que llegó al amanecer y al que llegó al caer el sol.

1️⃣4️⃣ Las lecturas de hoy dejan dos preguntas.

Para quienes somos pastores:
¿Estoy buscando a las ovejas o apacentándome a mí mismo?

Y para todos:
¿me alegro cuando la misericordia de Dios alcanza también al último?

1️⃣5️⃣ Porque toda la Palabra de hoy converge en una misma imagen:

Dios sale.
Sale a buscar la oveja.
Sale a buscar al jornalero.
Sale otra vez cuando cae la tarde.
Y seguirá saliendo mientras quede alguien esperando ser encontrado.

«Yo mismo buscaré mi rebaño y lo cuidaré».




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