Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

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martes, 11 de agosto de 2026

Ángeles Custodios ...Granito de arena de Esperanza



Ten confianza con tu Ángel Custodio.

—Trátalo como un entrañable amigo
—lo es—
y él sabrá hacerte
mil servicios
en los asuntos ordinarios de cada día.

Punto 562

*******

Gánate al Ángel Custodio de aquel
a quien quieras
traer a tu apostolado.

—Es siempre un gran «cómplice».

  Punto 563

viernes, 7 de agosto de 2026

Vía Crucis...Viernes, Granito de arena de Esperanza

Cristo y el alma cristiana, de Velázquez


El Vía Crucis.

—¡Ésta sí que es devoción recia y jugosa!

Ojalá te habitúes
a repasar esos catorce puntos de la Pasión
y Muerte del Señor,
los viernes.

—Yo te aseguro
que sacarás fortaleza para toda la semana.
  Punto 556

*****

jueves, 6 de agosto de 2026

Jueves Eucarístico... Granito de arena de Esperanza

 Oración En ego

¡Oh mi amado y buen Jesús!
postrado en tu santísima presencia;
te ruego con el mayor fervor
imprimas en mi corazón
vivos sentimientos
de fe, esperanza y caridad
verdadero dolor de mis pecados
y propósito firmísimo de enmendarme,
mientras que yo,
con todo el amor
y con toda compasión de mi alma,
voy considerando tus cinco llagas
teniendo presente aquello que dijo de Ti,
oh Buen Jesús, el santo Profeta David:
Han taladrado mis manos y mis pies,
y se pueden contar todos mis huesos.



viernes, 26 de junio de 2026

Un gran amor te espera en el Cielo

 26 de junio de 2026

Cada vez estoy más persuadido: la felicidad del Cielo es para los que saben ser felices en la tierra. (Forja, 1005)
(Hoy, la Iglesia celebra la festividad de san Josemaría Escrivá)

Escribías: "«simile est regnum caelorum» –el Reino de los Cielos es semejante a un tesoro... Este pasaje del Santo Evangelio ha caído en mi alma echando raíces. Lo había leído tantas veces, sin coger su entraña, su sabor divino".

¡Todo..., todo se ha de vender por el hombre discreto, para conseguir el tesoro, la margarita preciosa de la Gloria! (Forja, 993)

Piensa qué grato es a Dios Nuestro Señor el incienso que en su honor se quema; piensa también en lo poco que valen las cosas de la tierra, que apenas empiezan ya se acaban...

En cambio, un gran Amor te espera en el Cielo: sin traiciones, sin engaños: ¡todo el amor, toda la belleza, toda la grandeza, toda la ciencia...! Y sin empalago: te saciará sin saciar. (Forja, 995)

¡No hay mejor señorío que saberse en servicio: en servicio voluntario a todas las almas!

–Así es como se ganan los grandes honores: los de la tierra y los del Cielo. (Forja, 1045)

Fuente:Opusdei

Hoy se cumplen 51 años del fallecimiento de san Josemaría




jueves, 18 de junio de 2026

Granito de arena de Esperanza...JUEVES EUCARÍSTICO

 




"Le tienes siempre a tu lado"

Qué estupenda es la eficacia de la Sagrada Eucaristía, en la acción –y antes en el espíritu– de las personas que la reciben con frecuencia y piadosamente. (Forja, 303)

Si aquellos hombres, por un trozo de pan –aun cuando el milagro de la multiplicación sea muy grande–, se entusiasman y te aclaman, ¿qué deberemos hacer nosotros por los muchos dones que nos has concedido, y especialmente porque te nos entregas sin reserva en la Eucaristía? (Forja, 304)

Niño bueno: los amadores de la tierra ¡cómo besan las flores, la carta, el recuerdo del que aman!...
–Y tú, ¿podrás olvidarte alguna vez de que le tienes siempre a tu lado... ¡a Él!? –¿Te olvidarás... de que le puedes comer? (Forja, 305)

Asoma muchas veces la cabeza al oratorio, para decirle a Jesús: ...me abandono en tus brazos.
–Deja a sus pies lo que tienes: ¡tus miserias!
–De este modo, a pesar de la turbamulta de cosas que llevas detrás de ti, nunca me perderás la paz. (Forja, 306)
Fuente:Opusdei




miércoles, 3 de junio de 2026

“San José, Maestro de la vida interior”




San José, Padre de Cristo, es también tu Padre y tu Señor. -Acude a él. (Camino, 559)

Nuestro Padre y Señor San José es Maestro de la vida interior. -Ponte bajo su patrocinio y sentirás la eficacia de su poder. (Camino, 560)

De San José dice Santa Teresa, en el libro de su vida: "Quien no hallare Maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro, y no errará en el camino". -El consejo viene de alma experimentada. Síguelo. (Camino, 561)

San José: no se puede amar a Jesús y a María sin amar al Santo Patriarca. (Forja, 551)

Mira cuántos motivos para venerar a San José y para aprender de su vida: fue un varón fuerte en la fe...; sacó adelante a su familia –a Jesús y a María–, con su trabajo esforzado...; guardó la pureza de la Virgen, que era su Esposa...; y respetó –¡amó!– la libertad de Dios, que hizo la elección, no sólo de la Virgen como Madre, sino también de él como Esposo de Santa María. (Forja, 552)

San José, Padre y Señor nuestro, castísimo, limpísimo, que has merecido llevar a Jesús Niño en tus brazos, y lavarle y abrazarle: enséñanos a tratar a nuestro Dios, a ser limpios, dignos de ser otros Cristos.
Y ayúdanos a hacer y a enseñar, como Cristo, los caminos divinos –ocultos y luminosos–, diciendo a los hombres que pueden, en la tierra, tener de continuo una eficacia espiritual extraordinaria. (Forja, 553)SAN JOSEMARÍA

Fuente:opusdei

jueves, 7 de mayo de 2026

María, maestra de oración”


El amor a nuestra Madre será soplo que encienda en lumbre viva las brasas de virtudes que están ocultas en el rescoldo de tu tibieza. (Camino, 492)

Ama a la Señora. Y Ella te obtendrá gracia abundante para vencer en esta lucha cotidiana. -Y no servirán de nada al maldito esas cosas perversas, que suben y suben, hirviendo dentro de ti, hasta querer anegar con su podredumbre bienoliente los grandes ideales, los mandatos sublimes que Cristo mismo ha puesto en tu corazón. -"¡Serviam!" (Camino, 493)

A Jesús siempre se va y se "vuelve" por María. (Camino, 495)

María, Maestra de oración. -Mira cómo pide a su Hijo, en Caná. Y cómo insiste, sin desanimarse, con perseverancia. -Y cómo logra.

-Aprende. (Camino, 502)

No se puede llevar una vida limpia sin la ayuda divina. Dios quiere nuestra humildad, quiere que le pidamos su ayuda, a través de nuestra Madre y Madre suya.

Tienes que decir a la Virgen, ahora mismo, en la soledad acompañada de tu corazón, hablando sin ruido de palabras: Madre mía, este pobre corazón mío se rebela algunas veces... Pero si tú me ayudas... –Y te ayudará, para que lo guardes limpio y sigas por el camino a que Dios te ha llamado: la Virgen te facilitará siempre el cumplimiento de la Voluntad de Dios. (Forja, 315)

domingo, 19 de abril de 2026

“Quédate con nosotros”




Los dos discípulos se dirigían a Emaús. Su porte era normal, como el de tantas otras personas que pasaban por aquellos parajes. Y es allí, con naturalidad, que Jesús se les aparece y camina con ellos, comenzando una conversación que les hace olvidar su fatiga… Jesús en el camino. ¡Señor, tú siempre eres grande! Pero me conmueves cuando condesciendes a seguirnos, a buscarnos en nuestro ir y venir cotidiano. Señor, concédenos la simplicidad de espíritu; danos una mirada pura, una inteligencia clara para poder comprenderte cuando vienes a nosotros sin ningún signo exterior de tu gloria.
Al llegar al pueblo, el trayecto se acaba y a los dos discípulos que, sin darse cuenta, han sido tocados en lo más profundo de su corazón por la palabra y el amor de Dios hecho hombre, les duele que se marche. Porque Jesús, se despide de ellos “aparentando que iba más lejos”. Nuestro Señor no se impone jamás. Una vez percibida la pureza del amor que ha puesto en nuestra alma, quiere que le llamemos libremente. Hemos de retenerle a la fuerza y rogarle: “Quédate con nosotros porque atardece y se acaba el día, empieza ya la noche”.
Nosotros somos así: nos falta audacia, quizás por falta de sinceridad, o por pudor. En el fondo pensamos: Quédate con nosotros, porque las tinieblas envuelven nuestra alma, y solo tú eres la luz, solo tú puedes calmar esta sed que nos consume… Y Jesús se queda con nosotros. Se abren nuestros ojos, como los de Cleofás y su compañero, cuando Cristo parte el pan; y aunque él desaparezca de nuevo de nuestra vista, seremos capaces de ponernos de nuevo en camino - empieza ya la noche- para hablar de él a los demás, porque tanto gozo no puede quedar guardado en un solo corazón.
Camino de Emaús. Nuestro Dios ha llenado de dulzura este nombre, y Emaús es el mundo entero porque el Señor ha abierto los caminos divinos de la tierra.

 San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975)

presbítero, fundador
Homilía en amigos de Dios.evangelizo.org

miércoles, 25 de marzo de 2026

La anunciación del Señor



Cómo enamora la escena de la Anunciación. –María –¡cuántas veces lo hemos meditado!– está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y todas sus potencias al habla con Dios. En la oración conoce la Voluntad divina; y con la oración la hace vida de su vida: ¡no olvides el ejemplo de la Virgen! (Surco 481) San Josemaría
opusdei

domingo, 22 de febrero de 2026

“Con Él estoy en el tiempo de la adversidad”


Aunque todo se hunda y se acabe, aunque los acontecimientos sucedan al revés de lo previsto, con tremenda adversidad, nada se gana turbándose. Además, recuerda la oración confiada del profeta: "el Señor es nuestro Juez, el Señor es nuestro Legislador, el Señor es nuestro Rey; Él es quien nos ha de salvar". –Rézala devotamente, a diario, para acomodar tu conducta a los designios de la Providencia, que nos gobierna para nuestro bien. (Surco, 855)

Y cuando nos acecha -violenta- la tentación del desánimo, de los contrastes, de la lucha, de la tribulación, de una nueva noche en el alma, nos pone el salmista en los labios y en la inteligencia aquellas palabras: con Él estoy en el tiempo de la adversidad. ¿Qué vale, Jesús, ante tu Cruz, la mía; ante tus heridas mis rasguños? ¿Qué vale, ante tu Amor inmenso, puro e infinito, esta pobrecita pesadumbre que has cargado Tú sobre mis espaldas? Y los corazones vuestros, y el mío, se llenan de una santa avidez, confesándole -con obras- que morimos de Amor.

Nace una sed de Dios, un ansia de comprender sus lágrimas; de ver su sonrisa, su rostro... Considero que el mejor modo de expresarlo es volver a repetir, con la Escritura: como el ciervo desea las fuentes de las aguas, así te anhela mi alma, ¡oh Dios mío! Y el alma avanza metida en Dios, endiosada: se ha hecho el cristiano viajero sediento, que abre su boca a las aguas de la fuente.

Con esta entrega, el celo apostólico se enciende, aumenta cada día -pegando esta ansia a los otros-, porque el bien es difusivo. No es posible que nuestra pobre naturaleza, tan cerca de Dios, no arda en hambres de sembrar en el mundo entero la alegría y la paz, de regar todo con las aguas redentoras que brotan del Costado abierto de Cristo, de empezar y acabar todas las tareas por Amor.

Os hablaba antes de dolores, de sufrimientos, de lágrimas. Y no me contradigo si afirmo que, para un discípulo que busque amorosamente al Maestro, es muy distinto el sabor de las tristezas, de las penas, de las aflicciones: desaparecen en cuanto se acepta de veras la Voluntad de Dios, en cuanto se cumplen con gusto sus designios, como hijos fieles, aunque los nervios den la impresión de romperse y el suplicio parezca insoportable. (Amigos de Dios, nn. 310-311) San Josemaría

jueves, 6 de noviembre de 2025

Dos mil años de espera del Señor



¡Jesús se ha quedado en la Hostia Santa por nosotros!: para permanecer a nuestro lado, para sostenernos, para guiarnos. –Y amor únicamente con amor se paga. –¿Cómo no habremos de acudir al Sagrario, cada día, aunque sólo sea por unos minutos, para llevarle nuestro saludo y nuestro amor de hijos y de hermanos? (Surco, 686)
Nuestro Dios ha decidido permanecer en el Sagrario para alimentarnos, para fortalecernos, para divinizarnos, para dar eficacia a nuestra tarea y a nuestro esfuerzo. Jesús es simultáneamente el sembrador, la semilla y el fruto de la siembra: el Pan de vida eterna.

(...) Así espera nuestro amor, desde hace casi dos mil años. Es mucho tiempo y no es mucho tiempo: porque, cuando hay amor, los días vuelan.

Viene a mi memoria una encantadora poesía gallega, una de esas Cantigas de Alfonso X el Sabio. La leyenda de un monje que, en su simplicidad, suplicó a Santa María poder contemplar el cielo, aunque fuera por un instante. La Virgen acogió su deseo, y el buen monje fue trasladado al paraíso. Cuando regresó, no reconocía a ninguno de los moradores del monasterio: su oración, que a él le había parecido brevísima, había durado tres siglos. Tres siglos no son nada, para un corazón amante. Así me explico yo esos dos mil años de espera del Señor en la Eucaristía. Es la espera de Dios, que ama a los hombres, que nos busca, que nos quiere tal como somos ‑limitados, egoístas, inconstantes‑, pero con la capacidad de descubrir su infinito cariño y de entregarnos a Él enteramente. (Es Cristo que pasa, 151)

lunes, 15 de septiembre de 2025

María, maestra del sacrificio escondido!


¡María, Maestra del sacrificio escondido y silencioso! -Vedla, casi siempre oculta, colaborar con el Hijo: sabe y calla. (Camino, 509)

La Virgen Dolorosa. Cuando la contemples, ve su Corazón: es una Madre con dos hijos, frente a frente: Él... y tú. (Camino, 506)

¡Qué humildad, la de mi Madre Santa María! -No la veréis entre las palmas de Jerusalén, ni -fuera de las primicias de Caná- a la hora de los grandes milagros.

-Pero no huye del desprecio del Gólgota: allí está, "juxta crucem Jesu" -junto a la cruz de Jesús, su Madre. (Camino, 507)

A la hora del desprecio de la Cruz, la Virgen está allá, cerca de su Hijo, decidida a correr su misma suerte. –Perdamos el miedo a conducirnos como cristianos responsables, cuando no resulta cómodo en el ambiente donde nos desenvolvemos: Ella nos ayudará. (Surco, 977) San Josemaría



domingo, 14 de septiembre de 2025

Granito de arena de Esperanza...La Cruz, ¡la Santa Cruz!, pesa




Al celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, suplicaste al Señor, con todas las veras de tu alma, que te concediera su gracia para "exaltar" la Cruz Santa en tus potencias y en tus sentidos... ¡Una vida nueva! Un resello: para dar firmeza a la autenticidad de tu embajada..., ¡todo tu ser en la Cruz! –Veremos, veremos. (Forja, 517)

La Cruz, ¡la Santa Cruz!, pesa.
–De una parte, mis pecados. De otra, la triste realidad de los sufrimientos de nuestra Madre la Iglesia; la apatía de tantos católicos que tienen un "querer sin querer"; la separación –por diversos motivos– de seres amados; las enfermedades y tribulaciones, ajenas y propias...
La Cruz, ¡la Santa Cruz!, pesa: «Fiat, adimpleatur...!» –¡Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios sobre todas las cosas! Amén. Amén. (Forja, 769)

La Cruz no es la pena, ni el disgusto, ni la amargura... Es el madero santo donde triunfa Jesucristo..., y donde triunfamos nosotros, cuando recibimos con alegría y generosamente lo que Él nos envía. (Forja, 788)


¡Sacrificio, sacrificio! –Es verdad que seguir a Jesucristo –lo ha dicho Él– es llevar la Cruz. Pero no me gusta oír a las almas que aman al Señor hablar tanto de cruces y de renuncias: porque, cuando hay Amor, el sacrificio es gustoso –aunque cueste– y la cruz es la Santa Cruz.
–El alma que sabe amar y entregarse así, se colma de alegría y de paz. Entonces, ¿por qué insistir en "sacrificio", como buscando consuelo, si la Cruz de Cristo –que es tu vida– te hace feliz? (Surco, 249) SAN JOSEMARÍA

miércoles, 20 de agosto de 2025

Granito de arena de Esperanza...Miércoles de San José

𝐒𝐚𝐧 𝐉𝐨𝐬é, 𝐯𝐚𝐫ó𝐧 𝐩𝐫𝐮𝐝𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐲 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐨, 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐜𝐞𝐝𝐞 𝐩𝐨𝐫 𝐧𝐨𝐬𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬.

San José,sé tú mi refugio en la duda, mi fuerza en la batalla interior, y mi compañía cuando sienta que nadie me ve.
Así como cuidaste de 𝐉esús 𝐲 𝐌aría,
cuida también de mí y de los míos.
Amén.


𝐄𝐧𝐬éñ𝐚𝐧𝐨𝐬 buen 𝐉𝐨𝐬é:
Cómo se es “No protagonista”;
Cómo avanzar, sin pisotear al otro;
Cómo servir, sin imponerse:
Cómo amar, sin reclamar.

NazarethFamilia ن



“La pureza nace del amor”
Mira cuántos motivos para venerar a San José y para aprender de su vida: fue un varón fuerte en la fe...; sacó adelante a su familia –a Jesús y a María–, con su trabajo esforzado...; guardó la pureza de la Virgen, que era su Esposa...; y respetó –¡amó!– la libertad de Dios, que hizo la elección, no sólo de la Virgen como Madre, sino también de él como Esposo de Santa María. (Forja, 552)San Josemaría


SAN JOSÉ, ENSÉÑANOS A AMAR Y SERVIR A JESÚS CON TODO EL CORAZÓN.

miércoles, 6 de agosto de 2025

La transfiguración del Señor

 El cielo: "ni ojo alguno vio, ni oreja oyó, ni pasaron a hombre por pensamiento las cosas que tiene Dios preparadas para aquellos que le aman". -¿No te empujan a luchar esas revelaciones del apóstol? (Camino, 751)

¡Jesús: verte, hablarte! ¡Permanecer así, contemplándote, abismado en la inmensidad de tu hermosura y no cesar nunca, nunca, en esa contemplación! ¡Oh, Cristo, quién te viera! ¡Quién te viera para quedar herido de amor a Ti!

Y una voz desde la nube dijo: Este es mi Hijo, el Amado, en quien me complazco; escuchadle (Mt 17, 5).Y se transfiguró ante ellos, de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol, y sus vestidos blancos como la luz (Mt 17,2).

¡Jesús: verte, hablarte! ¡Permanecer así, contemplándote, abismado en la inmensidad de tu hermosura y no cesar nunca, nunca, en esa contemplación! ¡Oh, Cristo, quién te viera! ¡Quién te viera para quedar herido de amor a Ti!

Y una voz desde la nube dijo: Este es mi Hijo, el Amado, en quien me complazco; escuchadle (Mt 17, 5).

Señor nuestro, aquí nos tienes dispuestos a escuchar cuanto quieras decirnos. Háblanos; estamos atentos a tu voz. Que tu conversación, cayendo en nuestra alma, inflame nuestra voluntad para que se lance fervorosamente a obedecerte.

Vultum tuum, Domine, requiram (Sal 26, 8), buscaré, Señor, tu rostro. Me ilusiona cerrar los ojos, y pensar que llegará el momento, cuando Dios quiera, en que podré verle, no como en un espejo, y bajo imágenes oscuras... sino cara a cara (I Cor. 13, 12). Sí, mi corazón está sediento de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo vendré y veré la faz de Dios? (Sal 41,3) (Santo Rosario. IVº misterio luminoso).
Fuente: opusdei



lunes, 28 de julio de 2025

Hasta que la levadura fermente


Os recuerdo la grandeza de la andadura a lo divino en el cumplimiento fiel de las obligaciones habituales de la jornada, con esas luchas que llenan de gozo al Señor, y que sólo El y cada uno de nosotros conocemos. Convenceos de que ordinariamente no encontraréis lugar para hazañas deslumbrantes, entre otras razones, porque no suelen presentarse. En cambio, no os faltan ocasiones de demostrar a través de lo pequeño, de lo normal, el amor que tenéis a Jesucristo...

Al meditar aquellas palabras de Nuestro Señor: “Yo, por amor de ellos me santifico a Mí mismo, para que ellos sean santificados en la verdad” (Jn 17,19), percibimos con claridad nuestro único fin: la santificación, o bien, que hemos de ser santos para santificar. A la vez, como una sutil tentación, quizá nos asalte el pensamiento de que muy pocos estamos decididos a responder a esa invitación divina, aparte de que nos vemos como instrumentos de muy escasa categoría(cf Lc 17,10).. Es verdad, somos pocos, en comparación con el resto de la humanidad, y personalmente no valemos nada; pero la afirmación del Maestro resuena con autoridad: el cristiano es luz, sal, fermento del mundo, y “un poco de levadura hace fermentar la masa entera” (Mt 5,13-14; Ga 5,9).


San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975)
presbítero, fundador
Homilía Amigos de Dios, cap. 1, 8-9.evangelizo.org





miércoles, 23 de julio de 2025

Miércoles de San José



Trato de llegar a la Trinidad del Cielo por esa otra trinidad de la tierra: Jesús, María y José. Están como más asequibles. Jesús, que es perfectus Deus y perfectus Homo. María, que es una mujer, la más pura criatura, la más grande; más que Ella, sólo Dios. Y José, que está inmediato a María: limpio, varonil, prudente, entero. 

¡Oh, Dios mío! ¡Qué modelos! Sólo con mirar, entran ganas de morirse de pena: porque, Señor, me he portado tan mal… No he sabido acomodarme a las circunstancias, divinizarme. Y Tú me dabas los medios: y me los das, y me los seguirás dando… Que a lo divino hemos de vivir humanamente en la tierra.

• Texto perteneciente al punto 122 del libro 'En diálogo con el Señor' de san Josemaría Escrivá de Balaguer, en el capítulo '25. Consumados en la unidad (27 de marzo de 1975)'. 

Link:  https://escriva.org/es/en-dialogo-con-el-se%C3%B1or/122/

Fuente:  MISLopez

viernes, 27 de junio de 2025

"Las delicadezas del Corazón del Señor"

 La plenitud de Dios se nos revela y se nos da en Cristo, en el amor de Cristo, en el Corazón de Cristo. Porque es el Corazón de Aquel en quien habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente. Por eso, si se pierde de vista este gran designio de Dios —la corriente de amor instaurada en el mundo por la Encarnación, por la Redención y por la Pentecostés—, no se comprenderán las delicadezas del Corazón del Señor (Es Cristo que pasa, 163).

Tengamos presente toda la riqueza que se encierra en estas palabras: Sagrado Corazón de Jesús. Cuando hablamos de corazón humano no nos referimos sólo a los sentimientos, aludimos a toda la persona que quiere, que ama y trata a los demás. Y, en el modo de expresarse los hombres, que han recogido las Sagradas Escrituras para que podamos entender así las cosas divinas, el corazón es considerado como el resumen y la fuente, la expresión y el fondo último de los pensamientos, de las palabras, de las acciones. Un hombre vale lo que vale su corazón, podemos decir con lenguaje nuestro.

Al corazón pertenecen la alegría: que se alegre mi corazón en tu socorro; el arrepentimiento: mi corazón es como cera que se derrite dentro de mi pecho; la alabanza a Dios: de mi corazón brota un canto hermoso; la decisión para oír al Señor: está dispuesto mi corazón; la vela amorosa: yo duermo, pero mi corazón vigila. Y también la duda y el temor: no se turbe vuestro corazón, creed en mí. (Es Cristo que pasa, 164)

En la fiesta de hoy hemos de pedir al Señor que nos conceda un corazón bueno, capaz de compadecerse de las penas de las criaturas, capaz de comprender que, para remediar los tormentos que acompañan y no pocas veces angustian las almas en este mundo, el verdadero bálsamo es el amor, la caridad: todos los demás consuelos apenas sirven para distraer un momento, y dejar más tarde amargura y desesperación.

Si queremos ayudar a los demás, hemos de amarles, insisto, con un amor que sea comprensión y entrega, afecto y voluntaria humildad. Así entenderemos por qué el Señor decidió resumir toda la Ley en ese doble mandamiento, que es en realidad un mandamiento solo: el amor a Dios y el amor al prójimo, con todo nuestro corazón (Es Cristo que pasa, 167). San Josemaría

opusdei 


 

La Cruz de palo

 Me preguntas: ¿por qué esa Cruz de palo? —Y copio de una carta: «Al levantar la vista del microscopio la mirada va a tropezar con la Cruz negra y vacía. Esta Cruz sin Crucificado es un símbolo. Tiene una significación que los demás no verán.
Y el que, cansado, estaba a punto de abandonar la tarea, vuelve a acercar los ojos al ocular y sigue trabajando: porque la Cruz solitaria está pidiendo unas espaldas que carguen con ella».
 

Presencia de Dios · Punto 277 CAMINO


 

jueves, 26 de junio de 2025

San Josemaría Escrivá - 26 de junio


26 de junio.
San Josemaría Escrivá
(1902-1975)

«La santidad no tiene la rigidez del cartón: sabe sonreír, ceder, esperar. Es vida: vida sobrenatural».


(Forja, 156)

Fuente: P.Staurofilo

*********** 

Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. —Vivimos como
si el Señor
estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas,
y no consideramos
que también está siempre a nuestro lado.
Y está como un Padre amoroso —a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos—, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo...
y perdonando.
¡Cuántas veces hemos hecho desarrugar
el ceño
de nuestros padres diciéndoles,
después de una travesura:
¡ya no lo haré más! —Quizá aquel mismo día volvimos a caer de nuevo... Y nuestro padre, con fingida dureza en la voz,
la cara seria,
nos reprende...,
a la par que se enternece su corazón, conocedor de nuestra flaqueza, pensando: pobre chico,
¡qué esfuerzos hace para portarse bien!
Preciso es que nos empapemos,
que nos saturemos
de que Padre
y muy Padre nuestro
es el Señor
que está junto a nosotros
y en los Cielos.

Presencia de Dios · Punto 267 CAMINO

 


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