Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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lunes, 2 de febrero de 2026

Las almas en el Purgatorio no necesitan nuestras flores.



Cuando visitas un cementerio, ¿te preguntas alguna vez si tus seres queridos sabían que estabas allí?

Santa Faustina Kowalska no preguntó. Ella lo sabía. Porque Dios les mostró.

En una visión poco conocida, Faustina vio exactamente lo que pasa cuando alguien visita una tumba. Y lo que descubres es extraordinario: cuando vas al cementerio, ese alma lo sabe. Inmediatamente. No importa dónde estés - en el Purgatorio o ya en el Cielo. El alma está consciente de tu visita.

Faustina vio almas llenas de alegría porque tenían gente rezando por ellas. Pero también viste almas con expresiones de profunda tristeza - las almas olvidadas. Y vio que este olvido era un sufrimiento añadido al Purgatorio para ellos.

Ves que cuando rezas, aunque sea un Ave María, ese alma recibe esa oración como agua dulce en un desierto. Vistas que las oraciones llegan al alma al instante. Pero también vio gente llevando flores sin rezar. Y estas visitas no fueron beneficiosas, porque

"Las almas no necesitan nuestras flores. Necesitan nuestras oraciones. "

Faustina descubrió una jerarquía en cosas que ayudan a las almas:

La Santa Misa -

Una sola misa puede liberar un alma al instante.


El Rosario -

Cada Ave María es la intercesión de Nuestra Señora.

Obras de caridad ofrendas a los difuntos.

¿Pero la revelación más conmovedora?

Las almas en el Purgatorio no pueden rezar por sí mismas. Ellos dependen completamente de nosotros. Y cuando los ayudamos, se convierten en nuestros amigos por la eternidad. Un día rezarán por nosotros.

Esta es la visión que Santa Faustina vivió y nos reveló, y eso debería cambiar la forma en que visitamos los cementerios para siempre.

Santa Faustina Kowalska






 ¡Señor Jesucristo, por la dolorosa crucifixión que Tú sufriste con paciencia por nosotros pecadores, te pedimos que tengas piedad de las Almas del Purgatorio! ¡Muéstrales Tu Santo Rostro y llévalas hoy contigo al Paraíso!

miércoles, 31 de diciembre de 2025

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Sal 95)


Señor, al comenzar este nuevo día elevamos nuestra voz y nuestro corazón para alabarte. Cantamos para Ti un cántico nuevo, porque Tu amor se renueva cada mañana y Tu fidelidad nos sostiene. Recibe nuestra vida como alabanza, bendice nuestros labios y nuestras obras, y haz que todo en nosotros proclame Tu bondad día tras día.
Que se alegren con nosotros los cielos y la tierra, que nuestro interior deje de temer y aprenda a confiar, que aun en medio del cansancio sepamos reconocer que Tú estás presente y que Tu creación entera canta Tu gloria.
Vienes, Señor, a gobernar el orbe con justicia y rectitud; reina también en nuestro corazón, ordena nuestros pensamientos, endereza nuestros caminos y enséñanos a vivir según Tu verdad.
Que este día esté marcado por la confianza, la esperanza y la obediencia filial, y que todo lo que hagamos sea, precisamente, un signo de Tu amor.

FE y más FE.

sábado, 2 de agosto de 2025

Corazón Inmaculado de María



Agosto no es un mes vacío para la piedad católica. Aunque no se hable tanto de ello, la tradición espiritual de la Iglesia lo ha vinculado al Corazón Inmaculado de María. Te explico por qué:


1 Agosto no tiene una dedicación oficial universal como junio al Sagrado Corazón o julio a la Preciosísima Sangre, pero en muchas comunidades católicas ha sido consagrado al Corazón Inmaculado de María.

2 Esto se debe, en parte, a que el 15 de agosto celebramos la Asunción de la Virgen, y el 22 de agosto, en la octava, la fiesta de Santa María Reina. Ambas solemnidades alimentan la espiritualidad mariana de este mes.

3 Aunque la memoria litúrgica del Corazón Inmaculado se celebra en junio, el mes de agosto concentra las grandes fiestas que glorifican a María en su plenitud celestial y nos invitan a consagrarnos a su Corazón.

4 Por eso, muchas parroquias, familias religiosas y fieles dedican agosto a reparar los pecados contra María, a vivir más unidos a su pureza y a renovar su consagración al Corazón Inmaculado.

5 En Fátima, la Virgen pidió precisamente eso: reparación, consagración, oración. Agosto es un buen mes para responder a su llamada, y para mirar al Corazón de la Madre que vela por nosotros en el cielo.

miércoles, 23 de julio de 2025

Miércoles de San José



Trato de llegar a la Trinidad del Cielo por esa otra trinidad de la tierra: Jesús, María y José. Están como más asequibles. Jesús, que es perfectus Deus y perfectus Homo. María, que es una mujer, la más pura criatura, la más grande; más que Ella, sólo Dios. Y José, que está inmediato a María: limpio, varonil, prudente, entero. 

¡Oh, Dios mío! ¡Qué modelos! Sólo con mirar, entran ganas de morirse de pena: porque, Señor, me he portado tan mal… No he sabido acomodarme a las circunstancias, divinizarme. Y Tú me dabas los medios: y me los das, y me los seguirás dando… Que a lo divino hemos de vivir humanamente en la tierra.

• Texto perteneciente al punto 122 del libro 'En diálogo con el Señor' de san Josemaría Escrivá de Balaguer, en el capítulo '25. Consumados en la unidad (27 de marzo de 1975)'. 

Link:  https://escriva.org/es/en-dialogo-con-el-se%C3%B1or/122/

Fuente:  MISLopez

viernes, 18 de febrero de 2022

Reflexión del día

 En aquel tiempo, Jesús llamó a la multitud y a sus discípulos, y les dijo: «El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.

¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y que podrá dar uno a cambio para recobrarla? Si alguien se avergonzará de mí y de mis palabras ante esta gente, idólatra y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando venga con la gloria de su Padre entre los santos ángeles».

Y añadió: «Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto primero que el Reino de Dios ha llegado ya con todo su poder».  Marcos 8, 34-9,1


«La dirección que Jesús indica es de sentido único: salir de nosotros mismos. Es un viaje sin billete de vuelta. Se trata de emprender un éxodo de nuestro yo, de perder la vida por él, siguiendo el camino de la entrega de sí mismo. Por otro lado, a Jesús no le gustan los recorridos a mitad, las puertas entreabiertas, las vidas de doble vía. Pide ponerse en camino ligeros, salir renunciando a las propias seguridades, anclados únicamente en él.»

(Homilía del Papa Francisco, 30 de julio de 2016).


Oremos.

Dame, Jesús, la gracia de abrirte mi corazón para escuchar tu voz y querer abrazar aquello que Tú quieras para mí. Amén


J.P.Alonso




jueves, 28 de octubre de 2021

Los apóstoles instruidos por el Espíritu Santo

 

La Verdad dijo a todos los apóstoles reunidos: “El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo” (Jn 14,26). (…) En el momento que los apóstoles han visto aparecer las lenguas de fuego divino que se posó sobre cada uno de ellos (cf. Hech 2,3), percibieron de una sola mirada todas las Escrituras y todos los profetas, por iluminación interior. (…) Penetraron los secretos que permanecían cerrados a escribas y fariseos, a sabios y doctores de la Ley. Así se cumplió la palabra del Señor: “Has ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y las has revelado a los pequeños” (Mt 11,25). Estos hombres sin letras no eran enseñados por hombres, sino instruidos maravillosamente por el Espíritu Santo, el Espíritu de inteligencia (cf. Is 11,2) que les abría el tesoro de las Escrituras.

Por eso, tienen el derecho de ser recibidos y escuchados por nosotros como si fueran la boca del mismo Dios (cf. Lc 10,16). (…) Nuestra fe está fundada sobre ellos, así como sobre los patriarcas y los profetas, a quienes el Espíritu mismo hizo oír la Palabra de Dios, sin mediar un hombre. Nosotros guardamos este fundamento.

En cuanto a los que no estaban ahí, que no han aprendido de esa forma, creemos que no hablan por su opinión personal, sino que se apoyan sobre el testimonio de los apóstoles. La Revelación fue hecha a los apóstoles (…). A ellos fue revelado por el Espíritu Santo lo que hombres sin él no podían enseñar o saber.


Ruperto de Deutz (c. 1075-1130)
monje benedictino
Obras del Espíritu Santo (SC 165, Œuvres du Saint Esprit 4,9), trad. sc©evangelizo.org


domingo, 3 de octubre de 2021

Reflexión

 


"La Iglesia no es una fortaleza, no es una potencia, un castillo situado en alto que mira el mundo con distancia y suficiencia, sino más bien es la comunidad que desea atraer hacia Cristo con la alegría del Evangelio. 

El centro de la Iglesia no es ella misma.  Salgamos de la preocupación excesiva por nosotros mismos, por nuestras estructuras, por cómo nos mira la sociedad…

Adentrémonos en cambio en la vida real, la vida real de la gente. A las nuevas generaciones no les atrae una propuesta de fe que no les deje su libertad interior, no les atrae una Iglesia en la que sea necesario que todos piensen del mismo modo y obedezcan ciegamente."

Palabras del Papa Francisco en su reciente viaje a Bratislava.

ZdValle

L'OBSSERVATORE ROMANO



viernes, 30 de abril de 2021

Miren el árbol de la cruz...


 Miren el árbol de la cruz, donde estuvo clavado Cristo, el salvador del mundo.


Vengan y adoremos.


Dios Todopoderoso que habéis sufrido la muerte sobre el árbol de la cruz,

por nuestros pecados, acompáñame,


Santa Cruz de Jesucristo, ten piedad de mí.


Santa Cruz de Jesucristo, rechaza de mi toda arma cortante y de fuego.


Santa Cruz de Jesucristo, derrama sobre mi todo bien.


Santa Cruz de Jesucristo, descarta de mi todo mal.


Santa Cruz de Jesucristo, hacer que alumbre el camino de la salud.


Santa Cruz de Jesucristo, rechaza de mi todo atentado de muerte.


Santa Cruz de Jesucristo, presérvame de accidentes corporales y temporales.


Que yo adore la Santa Cruz de Jesucristo por siempre;

Jesús de Nazaret crucificado, tened piedad de mí.


Haced que el Espíritu maligno y nocivo,

se aparte de mí, por los siglos de los siglos.


Amén.

Solum Verbum Dei

miércoles, 21 de abril de 2021

Y... TU AMAS A DIOS?

 


Una mañana en clase de religión, una de las profesoras preguntaba de forma aleatoria a sus alumnos si ellos amaban a Dios.

-Diego, ¿Tu amas a Dios?.

-¡Sí, lo amo profesora!. -Contestaban uno a uno los pequeños, hasta que llegó el turno de Andrea.

-¿Y tu Andrea, amas a Dios con todo tu corazón?.

La niña que había estado escuchando muy atenta a todos sus compañeros, después de un silencio contesto: -No profe, mi corazón es demasiado pequeño para amar a Dios.

Aquella respuesta dejó enmudecida a la maestra, mientras Andrea lanzaba al aire: ¡Yo quisiera conocer a Jesús! ¿Cómo podría encontrarlo?.

La campana que daba el inicio del recreo sonó, y allí salieron todos disparados a jugar, menos aquella niña que esperaba una respuesta. La profesora se sentó con ella y tras un suspiro le contestó: Dedíca unos minutos al día para estar en silencio y sentirás a Dios.

Andrea fue a jugar con el resto de sus compañeros, era un día precioso de primavera con sol. Al llegar por la tarde a su casa, un ruiseñor se coló en su habitación regalándole una hermosa melodía, su mamá le preparó su merienda favorita y estuvo riendo con su hermano mayor...pero aún así, ella se fue a la cama a dormir aquella noche muy triste, no sabía como hacer para encontrar a Dios.

Durante su sueño, escuchó una voz que le decía:

No estés tristes, que hoy te he enviado un día de primavera, el canto de un ruiseñor, juegos con amigos, tu merienda favorita, el beso de mamá y diversión con tu hermano...pero estabas tan distraída que no te has dado cuenta ¡Qué estoy aquí!.

A la mañana siguiente Andrea estaba tan tan feliz, que al llegar a la clase, le dijo a la profesora: ¡Se que todos los días tengo a Dios! En mis amigos, en mi familia, en el sol y los pajáros...

La maestra sonrió y preguntó: ¿Entonces amas a Dios con todo tu corazón?. 

A lo que respondió:  yo amo a Dios con todo el Corazón de Jesús.

viernes, 9 de abril de 2021

Reflexion

 


Cristo, vivo, encuentra muertos los corazones de los discípulos, a cuyos ojos se apareció y no se apareció. Lo veían y permanecía oculto para ellos… Iba con ellos como compañero de camino y Él mismo era el guía, SanAgustín, Sermón 235,22. 

lunes, 5 de abril de 2021

Himno

 


El mundo brilla de alegría. Se renueva la faz de la tierra. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.  Esta es la hora en que rompe el Espíritu el techo de la tierra, y una lengua de fuego innumerable purifica, renueva, enciende, alegra las entrañas del mundo.  Esta es la fuerza que pone en pie a la Iglesia en medio de las plazas y levanta testigos en el pueblo, para hablar con palabras como espadas delante de los jueces.  Llama profunda,  que escrutas e iluminas el corazón del hombre: restablece la fe con tu noticia, y el amor ponga en vela la esperanza, hasta que el Señor vuelva.  

Laudes

LTdSaz



domingo, 4 de abril de 2021

ALELUYA, ALELUYA...

 


¡Su promesa se ha cumplido! Jesús resucitado es nuestra esperanza y nuestra alegría, el sentido de nuestra fe; unidos y a paso firme, caminemos hacia Él, que es el camino, la verdad y la vida.

 

https://twitter.com/ArquidiocesisMx

viernes, 26 de marzo de 2021

Carta de Dios para tus días de tristeza.


Amado hijo, esta carta está llegando hasta ti porque en ella hay unas palabras que tú precisas escuchar. Yo te conozco mejor que nadie, yo conozco tus alegrías, tus tristezas y tus preocupaciones; yo quiero que tu vida esté llena de paz y bienestar y por eso hoy te voy a entregar este mensaje de fuerza, esperanza y motivación.

Hace unos días he visto tus pensamientos, te he visto meditar e incluso te vi llorar. Desahógate si así lo consideras necesario, pero recuerda que después de toda tempestad llegan los días de calma y aquello que hoy parece una gran prueba, muy pronto habrá de convertirse en tu más grande bendición.

No quiero que sientas soledad o tristeza y voy a hacer todo lo posible para verte sonreír y colmar tu vida de propósito, júbilo y bienestar.

Es probable que hayan enemigos y personas malintencionadas que con sus acciones y palabras han causado mucho daño y han llenado tu mente y tu corazón de cosas negativas que tú sabes que no son ciertas. Por favor reconoce tu valor, pues tú eres mi más grande creación y tu misión en la vida es crecer, crear, ganar y ser feliz.

Por favor resiste frente a la adversidad, levántate cada día con el compromiso de dar lo mejor de ti y libra tus batallas con fe y determinación. Y si por algún motivo llegarás a tropezar, levántate nuevamente y sigue luchando, pues yo siempre estaré contigo y los milagros más grandes suceden en la vida de aquellos que no se rinden ante las dificultades y trabajan siempre con voluntad y compromiso.

Amado hijo, no importa que hoy estés viviendo momentos difíciles, hoy deja todo en mi manos y confía, porque yo seré derrumbando barreras, construyendo caminos y colmando tus vida de paz, triunfo, salud, bienestar y abundancia. Confía, los mejores días están a punto de llegar

Amén.

Nuestra Fe Católica

lunes, 22 de marzo de 2021

Yo tampoco te condeno

Dice el salmista: "Aprended, jueces de la tierra" (Sal 2.10). Aquellos que juzgan la tierra son los reyes, gobernadores, príncipes, los jueces propiamente dicho. (...) Sed sensatos, porque es la tierra quien juzga la tierra, pero debe temer al que está en el cielo. Juzgan a sus iguales: un ser humano juzga a un hombre, un mortal a un mortal, un pecador a otro pecador. ¿Si nuestro Señor hizo resonar en medio de los jueces esta frase divina: "el que esté sin pecado que tire la primera piedra", todos los que juzgan la tierra no estarán sobrecogidos de espanto?

     Los fariseos, para tentarlo, le llevaron una mujer sorprendida en adulterio (...) Jesús dijo: "Queréis apedrear a esta mujer, según lo prescrito por la ley. Pues bien, aquel de entre vosotros que esté sin pecado, que tire la primera piedra". Mientras se cuestionaban, Él escribió sobre la tierra, para "enseñar a la tierra"; pero cuando les dio esta respuesta, levantó los ojos, "miró a la tierra y ésta se estremeció" (Sal 103,32). Los fariseos, confundidos y temblorosos, se fueron uno tras otro. (...)

    La pecadora se queda a solas con el Salvador: la enferma con el médico, la gran miseria con la gran misericordia. Mirando a esta mujer, Jesús le dijo: "¿Nadie te ha condenado? -Nadie, Señor"... Pero ella permaneció delante del juez que está libre de pecado. "¿Nadie te ha condenado? - Nadie, Señor, y si tú mismo no me condenas, estoy salvada" En silencio, el Señor responde a esta inquietud:"Yo tampoco te condeno. (...) La voz de sus conciencias les impedía a los acusadores castigarte, la misericordia me empuja a venir en tu ayuda". Reflexionar sobre estas verdades e "instruiros jueces de la tierra".


San Agustín (354-430)

obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia

Sermón 13


Evangelizó.org

¿PORQUÉ EXISTE LA MUERTE? ¿DIOS LA CREO?

 


Cuando muere una persona, algunos dicen: 

"Dios se lo llevó". 

Pero debemos preguntarnos: 

¿La muerte es de Dios, viene de Dios, es parte del plan de Dios?

Por Pbro. SERGIO G. ROMÁN

¡Cómo duele la muerte de un ser querido! Nos sentimos desgarrados, divididos, incompletos. Pensamos que es injusta la separación, que todavía lo necesitábamos… ¡que siempre lo necesitaríamos! Y no nos acostumbramos.

Se nos van muriendo poco a poco aquellos a quienes amamos, con quienes compartimos nuestra vida. Se nos van y nos dejan una soledad creciente.

¿PORQUÉ LA MUERTE?

“¿Dios se lo llevó?”

Así nos dicen nuestros amigos para consolar nuestro dolor y entonces surge en nuestro corazón un resentimiento contra Dios.

¡No es cierto! La muerte no es de Dios, no viene de Dios, no entraba en el plan de Dios. Es más; ¡Dios pone remedio a la Muerte! Para eso nos envió a su Hijo amado, Jesucristo, para librarnos de la muerte y darnos la esperanza de la resurrección.

​La muerte entró por el pecado. La muerte es, además, un fenómeno físico natural, propio de nuestro cuerpo que obedece las leyes de nacer, crecer, devenir y morir. Es la triste realidad, y si nos duele la muerte de los demás, ¡morir nosotros mismos nos aterra! La Fe, da consuelo a nuestro dolor

No morimos. Si bien tuvimos principio y alguno vez comenzamos a vivir, nuestro espíritu creado por Dios es inmortal. El cuerpo muere, el espíritu permanece en espera del día de la resurrección en el que volveremos a estar integrados cuerpo y alma.

Resulta, pues, que somos peregrinos en este valle de lágrimas y caminamos siempre hacia la verdadera vida. Hoy merecemos, labramos nuestro futuro; el mañana es la verdadera vida y no tendrá fin.

​La Iglesia celebra la muerte de los santos porque es un verdadero nacimiento a la vida eterna. Si tuviéramos fe, aunque fuera una fe chiquita como la semilla de mostaza de la que nos habló Jesús, la muerte sería una buena noticia. Sería, sí, un paso amargo, porque siempre la muerte será un mal, pero que una vez dado nos hace llegar a la plenitud de la felicidad.

Creemos en el cielo. Si tuviéramos aunque fuera una fe chiquitita, comprenderíamos que nuestros seres queridos han llegado a la tierra prometida y nos alegraríamos por ellos, aunque siguiéramos llorando su ausencia.

El amor no pasará

El amor permanece. Permanece la conciencia. No nos perderemos en la infinitud del amor divino. Seguiremos siendo un yo afirmado y perfeccionado. Amaremos, pero con un amor pleno, sin egoísmos ni envidias, sin rencores ni odios. El amor vence a la muerte: la Iglesia llama a esta realidad la Comunión de los Santos.

¿QUE PASA DESPUÉS DE LA MUERTE?

Aquí entra el misterio de la libertad humana. Dios respeta nuestra libertad hasta la última consecuencia. Nuestra vida es una elección que se puede expresar de una forma muy sencilla; “¿con quién te vas?”, y hasta el último momento consciente de nuestra vida, podemos dar respuesta a esa pregunta.

Si elegimos a Dios, con sincera decisión, ¡ya la hicimos! Nos salvamos. Pero si, por nefasto orgullo, elegimos a no-Dios, ¡estaremos eternamente perdidos! Nos condenaremos, a pesar del mismo Dios que, lleno de tristeza, se verá obligado a respetar nuestra libre opción. No digamos que Dios condena; somos nosotros los necios que elegimos la muerte eterna.

¿PORQUÉ ORAMOS POR NUESTROS DIFUNTOS?

Porque creemos en el purgatorio.

​Creemos que el gran amor que Dios nos tiene, nos perdona nuestros pecados mediante los sacramentos o mediante un acto de arrepentimiento sincero.

Pero, en justicia, tenemos que reparar los daños del mal que hicimos, esto se llama penitencia. Si morimos en paz con Dios nos salvamos, pero nos falta todavía pagar por nuestras culpas.

​El purgatorio ya es el cielo, es la esperanza cierta de que estaremos con Dios, pero es el no poder ver todavía a Dios. Sufrimiento esperanzado que purifica y limpia al ser humano hasta que es digno de la gloria plena.

​Los que están en el purgatorio ya no pueden merecer, no pueden pagar sus deudas haciendo el bien que les faltó hacer; ¡pero nosotros sí podemos hacerlo por ellos! Nuestro amor por ellos, manifestado en obras buenas hechas en su memoria, en oraciones por ellos, les merece la gloria.

Dios toma en cuenta nuestro amor. Por eso nuestro pueblo acostumbra hacer oraciones por los difuntos.

LAS INDULGENCIAS

La Iglesia recuerda a los Fieles Difuntos el 2 de Noviembre de cada año y concede indulgencia total aplicada a nuestros difuntos si asistimos a Misa, comulgamos debidamente confesados, y oramos por las intenciones del Papa.

¿Qué es una indulgencia?

Administradora de los méritos de Cristo, la Iglesia concede a algunas acciones de culto un valor infinito, como la redención, y por lo tanto, puede prometer a las personas que las realizan la indulgencia plenaria de sus deudas, de los bienes que no han hecho para reparar sus faltas.

​¿Quién puede dudar del valor infinito de la muerte y resurrección de Cristo? Aprovechemos esta oportunidad de merecer por nuestros difuntos.

Fuente: Desde la Fe 

CASantostefano


domingo, 21 de marzo de 2021

VALOR DE LA COMUNIÓN Y DE LA MISA

 


La Hostia Santa, oh Cristo, es el retrato vivo, completo, dramático, exacto, patente y sublime de vuestra Pasión. 

Vuestra Hostia es mi cruz cargada de su adorable Víctima; 

Y si la presencia real me muestra tan vivamente al Crucificado, la Misa, renovando su muerte, completa de nuevo toda justicia y toda salud. 

Dios es tan adorado, satisfecho y suplicado, como el hombre purificado, salvado, rescatado a cada Misa tanto como en el Calvario. 

Es el mismo fin, las mismas obras, los mismos 

frutos, el mismo valor, porque es el mismo 

Sacerdote y la misma Víctima inmolándose 

siempre verdaderamente a Dios y a los hombres. 

Y la comunión me trae al Crucificado, me 

une corporalmente a Él, en una identidad profunda; 

El está en mí, yo estoy en Él. 

Yo estoy unido entonces, no a la cruz desnuda, sino al que muere sobre la cruz. 

Al venir a mí, aplica a mi alma, a mi espíritu, a mi 

corazón, a mi voluntad, a cada uno de mis 

miembros y de mis sentidos, las virtudes que 

ha practicado, los méritos que ha adquirido, 

la eficacia santificante conquistada por cada 

una de sus potencias durante su Pasión. 

Cada comunión es para hacerme morir y sepultarme 

con Jesús Crucificado: dichoso sepulcro, de 

donde saldré con Él el día de mi gloria, cuando 

ya esté allí rehecho por Él según sus eternos 

designios. Sólo resucitarán los que hayan muerto 

con él. 

(La persona del Cristo Eucarístico, R.P.A. Tesniére)

Padre Sergio

sábado, 20 de marzo de 2021

Reflexión Sabatina

 


La Virgen María nos enseña a mirar y nos anima con su mirada. Ella nos indica lo que no es visible a los ojos; lo que está más allá de la superficie; lo que no resulta evidente, ni palpable, ni tangible; lo que descubrimos en la raíz de las personas, de los acontecimientos y de todas las cosas.

Los ojos de la Virgen María siempre están atentos y centrados en su Hijo. Desde la Anunciación hasta Pentecostés, desde la pobreza de Belén al sufrimiento de la cruz. En todas las circunstancias y en todos los momentos, Ella supo contemplar en silencio, actuar con amor y delicadeza, creer con firmeza y esperar confiadamente. Por eso, vemos a la Virgen María como imagen y modelo de la Iglesia.      

La Virgen María nos enseña a ver con admiración el designio de Dios, a reconocer la fidelidad de Dios a sus promesas y a apreciar la fuerza que viene de Él. De ella aprendemos a vivir con alegría y a distinguirnos por un comportamiento fiel y al mismo tiempo libre. Con la fidelidad que procede del amor y con la libertad que garantiza el Espíritu Santo.      

La Virgen María nos mira con ternura, con misericordia, con amor de madre. Experimentamos su mirada y no nos sentimos aislados, ni separados, ni ignorados, sino miembros de una única familia congregada por su Hijo. 

¡Aprendemos a mirar a todos los demás con amor, sabiendo que somos amados, y que sentimos el impulso de amar no solamente con palabras, sino con las obras de cada día!

MISLopez

viernes, 19 de marzo de 2021

QUÉ BIEN HABLASTE!

 (A San José)



No dijiste palabra alguna,

pero tus obras te delataron.

Tuviste espléndida esposa,

más, como hombre de fe,

la quisiste dejar para Dios

En el horizonte de tu vida,

con singular belleza

con nítida luz

irradió la estrella de María;

pero, también la humildad de tu candil,

iluminó con el aceite de la sencillez

con el destello de tu obediencia

con el fuego de tu pobreza

con la llama de la verdad.

Sí, José; ¡qué bien hablaste!

Te escuchó el cielo,

y a partir de ese momento,

Dios comenzó a escribir tranquilo:

el amor se hacia hombre en María

el amor era custodiado por tu mano

el amor era educado por tu inteligencia

el amor era trabajado,

a golpe de cincel y martillo,

en el banco de tu ser carpintero.

Sí, José; ¡qué bien hablaste!

Nunca, un ángel,

llevó tan grata respuesta al cielo:

José cree y calla

José espera y duerme

José se fía y camina

José obedece y..despierta

Nunca, un ángel de las alturas,

en un intento de descender sosiego,

recibió en respuesta

tu serenidad y tu paz como consuelo.

Tomaste a María como esposa

Recibiste a Jesús como hijo

Fuiste hombre de pocas palabras

pero tus obras hablaron.


Javier Leoz

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