Comenzamos agosto de la mano de María. En este primer sábado del mes, levantamos la mirada hacia la Virgen Asunta al cielo y ponemos bajo su cuidado nuestra vida, familia, salud, trabajo, proyectos, preocupaciones y todo aquello que aún no sabemos cómo resolver.
María nos recuerda que nuestra historia no termina aquí: hemos sido creados para Dios y llamados a la vida eterna. Y como ella se puso en camino para llevar a Jesús, que también nuestra fe se convierta en servicio, generosidad y misión.
Oremos
Dios te salve, María, llena eres de gracia… Madre nuestra, recibe este nuevo mes. Intercede por nosotros, protégenos en cada camino, sostennos en las dificultades y llévanos siempre hasta Jesús. Que agosto sea un mes de fe, esperanza, providencia y bendición. María Asunta al cielo, ruega por nosotros.
Amén.
Fuente:https://x.com/Padreramonzam
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