Hoy celebramos a san Roque, uno de los santos más populares de la tradición cristiana, peregrino y servidor de los enfermos. Su memoria se celebra el 16 de agosto y su nombre quedó especialmente unido a la asistencia de los afectados por la peste.
1️⃣ Nacido en Montpellier, san Roque abandonó una vida acomodada para hacerse peregrino. Quiso vivir desprendido, siguiendo a Cristo pobre y poniendo su confianza en la Providencia.
2️⃣ Durante su peregrinación por Italia encontró poblaciones devastadas por la peste. En lugar de huir del peligro, se quedó junto a los enfermos, los atendió y rezó por ellos. La tradición recuerda numerosas curaciones relacionadas con su intercesión.
3️⃣ Ahí está quizá lo más hermoso de su vida: cuando todos tenían motivos para alejarse del enfermo, Roque se acercaba.
El cristiano no pregunta primero cuánto riesgo supone amar. Pregunta quién necesita ser amado.
4️⃣ Finalmente él mismo contrajo la enfermedad. Quien había cuidado a tantos enfermos tuvo que experimentar en su propia carne la debilidad, la soledad y la necesidad de ser cuidado.
También los santos necesitan aprender a recibir.
5️⃣ La iconografía lo representa habitualmente vestido de peregrino, mostrando la llaga de su pierna y acompañado por el perro que, según la tradición, le llevaba pan.
En el cuadro de Murillo que acompaña esta publicación aparece además un ángel que asiste al santo enfermo. Una imagen bellísima de la Providencia: quien se había hecho servidor de los que sufrían descubre ahora que Dios tampoco lo abandona en su propia enfermedad.
6️⃣ Durante siglos, pueblos enteros acudieron a su intercesión en tiempos de peste y epidemias. Su devoción se extendió rápidamente por Europa y después por otros continentes.
7️⃣ San Roque nos recuerda que la santidad muchas veces tiene una forma muy sencilla: acercarse.
Acercarse al enfermo.
Acercarse al pobre.
Acercarse al que todos evitan.
Acercarse a Cristo escondido en quien sufre.
8️⃣ Y también nos recuerda que somos peregrinos. Podemos acumular muchas cosas durante el camino, pero ninguna nos acompañará al final salvo aquello que hayamos amado.
Que san Roque nos conceda un corazón desprendido, una fe confiada y la valentía de permanecer junto a quienes sufren cuando otros prefieren marcharse.
San Roque, ruega por nosotros.
Fuente:https://x.com/SacerdosMariae
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma