Ser influéncer católico puede ser un verdadero apostolado. Pero también puede convertirse, casi sin darnos cuenta, en una tentación espiritual muy seria.
lunes, 31 de agosto de 2026
Ser influéncer católico puede ser un verdadero apostolado
“A Jesús de Nazaret, Dios lo ungió con la fuerza del Espíritu Santo!” (Hch 10,38)
Faustino de Roma (c. 350) presbítero Tratado sobre la Trinidad.evangelizo.org
domingo, 30 de agosto de 2026
¿FRACASADO?
¿Fracasado tú?
Un "aguijón en la carne"...
Quien me sigue
San Cesáreo de Arlés (470-543)monje y obispo Sermon 159 ; CCL 104, 650.evangelizo.org
sábado, 29 de agosto de 2026
MIRÁNDOTE
hoy quiero quedarme un momento mirándote.
Sin prisas, sin muchas palabras, sin pedirte nada.
Solo mirarte en la Cruz y dejar que mi corazón comprenda cuánto me amas.
Mirándote, Señor, veo tus brazos abiertos,
como si aun desde la Cruz quisieras abrazarme.
Veo tus manos heridas, que tantas veces bendijeron, sanaron y levantaron.
Veo tus pies clavados, después de haber recorrido tantos caminos buscando al que estaba perdido.
Veo tu costado abierto y descubro un Corazón que no se reservó nada para sí.
Mirándote, comprendo que no hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Y Tú la diste también por mí.
Cargaste con el pecado, soportaste el desprecio, el abandono y el dolor,
y aun así respondiste amando, perdonando y entregándote hasta el final.
Señor, cuando me cueste comprender lo que sucede en mi vida,
haz que vuelva mis ojos hacia Ti.
Cuando tenga miedo, que te mire.
Cuando me sienta cansado, que te mire.
Cuando haya dolor, incertidumbre o soledad, que te mire.
Y cuando todo vaya bien, que tampoco me olvide de mirarte y darte gracias.
Porque mirándote aprendo a amar sin medida,
a perdonar aunque duela,
a confiar cuando no entiendo
y a descubrir que ninguna cruz vivida contigo tiene la última palabra.
Jesús crucificado,
que nunca deje de conmoverme al contemplarte en la Cruz.
Que cada vez que levante mis ojos hacia Ti recuerde hasta dónde llegó tu amor por mí
y pueda decirte desde lo más profundo de mi alma:
Señor, aquí estoy.
Te miro y sé que me amas.
Mírame Tú también,
y no permitas que jamás aparte mis ojos ni mi corazón de Ti.
Amén.
El poder de la humildad
Afirma santo Tomás que Cristo nos recomendó por encima de todo la humildad, porque con ella se anula el principal impedimento para nuestra santificación. Todas las demás virtudes derivan de ella su valor. Sólo a ella le concede Dios sus dones, y los retira cuando ella desaparece. La dignidad y grandeza del hombre es don de Dios; su miseria, fruto de su corazón extraviado.
El abad san Macario, marchaba un día, desde la represa hacia su celda llevando hojas de palmera, cuando se encontró de pronto con el diablo. El espíritu tenebroso quiso impresionarlo con una hoz que llevaba en su mano, pero le fue imposible. Entonces le dijo:
—¿Qué fuerza emana de ti, Macario, que soy impotente contra ti? Todo lo que tú haces, yo lo hago también: tú ayunas y yo no como nada; tú velas y yo no duermo. Pero, me aventajas en un punto. Macario le preguntó cuál era. Él le dijo:
—Tu humildad. Por su causa yo no puedo nada contra ti.
Escribió santa Faustina Kowalska: “A un alma humilde Dios no niega nada; ella influye en el destino del mundo entero; Dios la eleva hasta su trono y cuanto más ella se humilla tanto más Dios se inclina hacia ella, la persigue con sus gracias y la acompaña en cada momento con su poder. Tal alma está unida a Dios de modo más profundo”. Aprecia los actos de humildad.
Padre Natalio
LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA
La vida del Niño Jesús y de su Madre puede representarse de la siguiente manera: Jesús es pequeño, está sobre las rodillas de María, ella quiere entretener al Niño y sonríe alegremente, de pronto una nube pasa delante de sus ojos, la angustia invade su corazón.
Otros día, treinta y tres años más tarde, ella lo tendrá como ahora sobre sus rodillas, pero.....muerto.
¡Pobre Madre! ¡Será al pie de la cruz! Ella será la piedad.
VIRGEN MARIA, QUE HAS PARTICIPADO EN CUERPO Y ALMA DE LA GLORIA DE JESUCRISTO, HAZ QUE TODOS LLEGUEMOS A ESA MISMA GLORIA
Padre Nuestro...
Ave María...
Gloria...
(Padre Alfonso Milagro)
Tomo un momento para meditar todas estas cosas en mi corazón
(cf: Luc 2:19)
Fuente:Unidos al Corazón de Maria.
Madre de Dios
Madre de Dios no es un título para engrandecer a María: es una afirmación sobre quién es Jesús.
viernes, 28 de agosto de 2026
Bendecir a los hijos
Hay una antigua costumbre católica que merece ser recuperada: que los padres bendigan a sus hijos.
SAN AGUSTÍN
Hoy la Iglesia celebra a san Agustín de Hipona, uno de los grandes Padres y Doctores de la Iglesia.
jueves, 27 de agosto de 2026
Santa Mónica
Madre de San Agustín modelo de esposa y madre cristiana
Jueves EUCARÍSTICO
Es Cristo.
Y esto cambia absolutamente todo.
En cada Misa, cuando el sacerdote pronuncia las palabras de la consagración, no estamos ante una simple representación de la Última Cena. No estamos simplemente recordando a Jesús como quien recuerda a alguien que ya no está.
Cristo se hace verdaderamente presente.
Su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad están realmente presentes bajo las especies del pan y del vino.
Por eso Jesús no dijo: «Esto representa mi cuerpo». Dijo: «Esto es mi cuerpo». Y tampoco dijo que su sangre simbolizaba la vida. Dijo: «Esta es mi sangre» (Mt 26,26-28).
La Eucaristía es el sacrificio de Cristo hecho sacramentalmente presente ante nosotros: el mismo Cristo que se entregó en la Cruz, ahora presente de manera real, aunque velado a nuestros sentidos.
El altar no es un escenario. La Hostia no es un simple recuerdo. El cáliz no es una metáfora.
Es Cristo.
El mismo Jesucristo que nació en Belén, murió en el Calvario y resucitó gloriosamente.
Por eso, cuando se alza la Hostia consagrada, el cristiano no debería pensar simplemente: «Estoy viendo un símbolo de Jesús».
Debería poder decir:
«Estoy ante mi Señor».
Y quizá ahí entendamos por qué la Eucaristía es el centro de la vida cristiana.
Porque Dios no quiso limitarse a hablarnos desde lejos.
Quiso quedarse con nosotros.
Granito de arena de Esperanza...Jueves Eucarístico
¿Sabías que...? Al Santo Cura de Ars Dios le hizo conocer que uno de sus amigos difuntos estaba en el Purgatorio.
Cuando estaba en el momento de la CONSAGRACIÓN, tomó la hostia entre sus dedos y dijo: PADRE SANTO y ETERNO, HAGAMOS UN CAMBIO.
Tú tienes el ALMA de mi amigo en el PURGATORIO, y yo tengo el CUERPO DE TU HIJO ENTRE MIS MANOS.
Libera a mi amigo y yo te OFREZCO vuestro HIJO con todos los MÉRITOS DE SU PASIÓN.
Y, al momento de la elevación, vio el alma de su amigo rebosante de alegría subir al cielo.
Por eso, solía decir: Cuando queramos obtener algo del buen Dios, ofrezcamos a su Hijo con todos sus méritos y no nos podrá rehusar nada.
Capilla de Adoración Perpetua, Rio verde, SLP, México
miércoles, 26 de agosto de 2026
Granito de arena de Esperanza... SAN JOSÉ
y dio el ciento por uno su labor.
El alba mensajera
del sol de alegre brillo
conoce ese martillo
que suena en la madera.
La mano carpintera
madruga a su quehacer
y hay gracia antes que sol en el taller.
Cabeza de tu casa,
del que el Señor se fía,
por la carpintería
la gloria entera pasa.
Tu mano se acompasa
con Dios en la labor
y alargas tú la mano del Señor.
Humilde magisterio
bajo el que Dios aprende:
¡que diga, si lo entiende,
quien sepa de misterio!.
Si Dios en cautiverio
se queda en aprendiz,
¡aprende aquí la casa de David!
Sencillo, sin historia,
de espalda a los laureles,
escalas los niveles
más altos de la gloria.
¡Qué asombro, hacer memoria
y hallarte en tu ascensión,
tu hogar, tu oficio y Dios como razón!
Y pues que el mundo entero
te mira y se pregunta,
di tú como se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.
Porque fue varón justo lo amó el Señor
y dio el ciento por uno su labor.
