Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 3 de agosto de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (cf. Romanos 12, 5-16)


SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO…
Al comenzar este nuevo día, me presento ante Ti con gratitud y esperanza.
Gracias por haberme hecho parte de Tu cuerpo santo, por unir mi vida a la de tantos hermanos que caminan contigo.

Haz, Señor, que hoy use los dones que me diste con amor y sencillez:
Que sirva con alegría, que escuche con paciencia,
que consuele con ternura y que hable con verdad.
Que cada gesto, palabra y mirada lleven Tu paz y Tu presencia.

Dame un corazón limpio y sincero, que no se deje vencer por el egoísmo ni por el orgullo.
Enséñame a alegrarme con los que se alegran
y a acompañar con compasión a quienes sufren.
Que mi vida sea testimonio de amor, humildad y concordia.

Haz que la esperanza me mantenga alegre, que la tribulación no me robe la fe, y que la oración me sostenga en cada paso del camino.
Bendice a los que amo, y también a quienes me cuesta amar; en todos quiero ver Tu rostro, Señor.

Hoy quiero vivir para Ti y servirte en mis hermanos,
con un espíritu fervoroso, confiando en Tu gracia y en Tu luz.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.




“Vayamos a la otra orilla” (Lc 8,22)


<I>"Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a esperarlo en la otra orilla, mientras despedía a la muchedumbre"</I>. La muchedumbre no podía ir hacia la otra orilla; no eran hebreos en el sentido espiritual de la palabra, que se traduce como: "la gente de la otra orilla". Esta obra fue reservada para los discípulos de Jesús: irse a la otra orilla, sobrepasar lo visible y corporal, estas realidades temporales, y llegar los primeros hacia lo invisible y eterno. […] Y sin embargo los discípulos no pudieron preceder a Jesús sobre la otra orilla […]; posiblemente quería hacerles pasar por la experiencia de que sin Él no era posible llegar allí. […] ¿Qué barca es a la que Jesús obliga a los discípulos a subir? ¿No sería la lucha contra las tentaciones y las circunstancias difíciles? […]

Luego subió a la montaña, a un lugar aparte, para orar. ¿Por quién reza? Probablemente por la muchedumbre, para que, reenviados después de haber comido los panes bendecidos, no hagan nada de contrario a esta llamada de Jesús. Por los discípulos también […], para que no les ocurra nada malo en el mar a causa del oleaje y el viento fuerte. Tengo ganas de decir que es gracias a la oración que Jesús hace a su Padre por lo que los discípulos no sufrieron ningún daño, mientras que el mar, las olas y el viento se ensañaban contra ellos. [...]

Y nosotros, si un día nos enfrentamos con tentaciones inevitables, acordémonos que Jesús nos obligó a embarcarnos; no es posible alcanzar la otra orilla sin pasar por la prueba del oleaje y del viento huracanado. Luego, cuando nos veamos rodeados por numerosas y penosas dificultades, cansados de navegar en medio de ellas con la pobreza de nuestros medios, pensemos que nuestra barca está entonces en medio del mar, y que este oleaje busca <I>"hacer naufragar nuestra fe"</I> (1Tm 1,19) […] Mantengámonos seguros hasta que cercano el fin de la noche, cuando <I>"la noche está avanzada y el día está cerca"</I> (Rm 13,12), el Hijo de Dios llegará andando sobre las aguas y calmando la tempestad.

Orígenes (c. 185-253)presbítero y teólogo
Comentario al evangelio de Mateo, libro 11, cap. 5-6; PG 13, 913; SC 162.evangelizo.org

domingo, 2 de agosto de 2026

Evangelio.Reflexión

 Domingo 2 de agosto del 2026.

A veces sentimos que lo poco que tenemos no alcanza para nada.
​Piensa en esa vez que tuviste visitas inesperadas en casa. Abres el refrigerador, ves casi todo vacío y te entra la angustia. Tienes solo un par de ingredientes y varias bocas que alimentar.

​Es frustrante, ¿verdad? Sentir que la situación te exige demasiado y tú apenas tienes recursos para ti. Nos pasa con el dinero, con la paciencia, con el ánimo. En esos momentos, lo más fácil es querer cerrar la puerta y decirle al mundo que resuelva sus propios problemas.

​Jesús entiende perfecto ese cansancio emocional. Él acababa de enterarse de la muerte de Juan el Bautista. Solo quería ir a un lugar apartado, vivir su duelo en silencio y descansar de la gente.
​Pero al bajar de la barca y ver a la multitud, su empatía fue más grande que su tristeza. Se olvidó de su propia comodidad para abrazar el dolor ajeno y sanar a los enfermos.

​Al caer la noche, la realidad golpeó a sus amigos. "Despídelos", le dijeron. Era la salida más sensata. Que cada quien busque cómo sobrevivir. Pero la respuesta que recibieron rompe nuestros esquemas.

​"Denles ustedes de comer". Imagina la cara de los discípulos. Lo único que tenían a la mano eran cinco panes y dos peces. Una miseria para miles de personas.

​A Dios no le importa el tamaño de tus recursos, le importa tu disposición para entregarlos. No te pide que tú solo resuelvas el problema entero.

​Solo te pide que confíes y entregues tus "cinco panes". Ese pequeño rato que dedicas a escuchar a alguien, esa ayuda modesta pero sincera, ese esfuerzo extra cuando ya estás agotado.

​Esto es lo que nos relata Mateo 14, 13-21. Jesús toma esa pequeñez que le ofrecemos, la bendice y la multiplica de una forma que nuestra razón no comprende. Con esa sencilla entrega alimentó a miles de personas y hasta sobraron doce canastas.

​No escondas lo poco que tienes por miedo a que no sea suficiente. Pon tu tiempo, tu talento o tu paciencia al servicio de quien tienes al lado y deja que Jesús se encargue de multiplicarlo. Da ese primer paso hoy.

Delicadezas de amor.

Cuando una persona vive en gracia y amistad de Dios, el Señor tiene para con ella tantas delicadezas de amor, que esa persona ya es feliz desde este mundo, porque a pesar de que tenga que pasar numerosas pruebas, Dios la ayuda tan evidentemente y con tanta dulzura, que prácticamente es un camino de rosas en comparación con el camino de otros que viven lejos de Dios.

Pero para llegar a esta unión con Dios es necesario entrar por el camino estrecho del cumplimiento de los Diez Mandamientos, que al principio se hace dificultoso, pero luego, a medida que se avanza en el camino, se hace más llevadero y el corazón siente un gozo que no es de este mundo.

Ya se lo dijo el Señor cuando los primeros discípulos le preguntaron dónde vivía. Él les respondió: “Vengan y lo verán”. Es decir, que Jesús no nos quiere dar una teoría fría, sino que nos invita a caminar por su camino, el camino del cumplimiento de los Mandamientos, para luego mostrarnos, paulatinamente, las maravillas, gozos y sorpresas del camino. Pero para ello hay que aventurarse, dar el primer paso y perseverar, perseverar en gracia de Dios, y si caemos en pecado, levantarnos enseguida con una sincera confesión con un sacerdote, y continuar avanzando. Porque llegado el momento, se nos aparece de pronto la cima donde si miramos hacia atrás vemos el camino recorrido, y daremos gracias a Dios por todo el amor que nos ha dado para que sigamos avanzando a pesar de los cansancios.

En mi juventud tuve un profesor que solía decir: “Si los malos supieran las ventajas que trae el ser buenos, serían buenos por interés”. Y parafraseando podríamos agregar que si los hombres supieran las extraordinarias ventajas que trae el ser amigos de Dios, el vivir siempre en su gracia, realmente harían cualquier cosa para lograrlo. Porque Dios cuida de sus fieles, y si ama con locura a los pecadores, y por ellos vino al mundo a padecer y morir; ¡cuánto más el Señor ama a los justos, a los que permanecen siendo sus amigos a pesar del mundo, del demonio y de la carne!

Dios es bueno y nos ama, y todo el mal que padecemos jamás nos viene de Dios, sino del pecado, del Maligno y de los hombres perversos, pero nunca de Dios, porque de Él sólo nos puede venir el bien y lo bueno.

Sabiendo estas cosas, no tengamos miedo de lanzarnos al seguimiento de Jesús, cumpliendo los Mandamientos, y preparándonos a ver cosas grandes en nuestras vidas y en las vidas de quienes amamos, porque Dios nos cuidará como a las niñas de sus ojos y no sólo llegaremos a ser inmensamente felices en el Cielo, sino que ya lo seremos desde esta tierra.




Nuestra Señora de los Ángeles

Nuestra Señora de los Ángeles es una advocación mariana profundamente venerada en diversos lugares del mundo, especialmente en América Latina y Europa. Representa a la Virgen María como Reina de los coros celestiales, rodeada de ángeles que manifiestan su gloria y su misión como Madre de Dios de la Iglesia.

Esta advocación destaca la cercanía de María con quienes sufren y su papel como intercesora ante el trono divino. En el ámbito religioso. Nuestra Señora de los Ángeles es la patrona principal de la Orden de los Hermanos Menores (franciscanos), quienes celebran su fiesta con gran solemnidad cada 2 de agosto, conmemorando la dedicación de la Porciúncula una pequeña capilla restaurada por San Francisco de Asís, donde el santo recibió grandes gracias espirituales

Esta fecha está marcada por la indulgencia conocida como el "Perdón de Asís", un signo del amor misericordioso de Dios a través de María. Su advocación nos recuerda que la Virgen siempre está rodeada del cielo, pero atenta a las súplicas de la tierra.

Fuente:Pax et Bonum




sábado, 1 de agosto de 2026

María Asunta al cielo

 


Comenzamos agosto de la mano de María. En este primer sábado del mes, levantamos la mirada hacia la Virgen Asunta al cielo y ponemos bajo su cuidado nuestra vida, familia, salud, trabajo, proyectos, preocupaciones y todo aquello que aún no sabemos cómo resolver.

María nos recuerda que nuestra historia no termina aquí: hemos sido creados para Dios y llamados a la vida eterna. Y como ella se puso en camino para llevar a Jesús, que también nuestra fe se convierta en servicio, generosidad y misión.

Oremos
Dios te salve, María, llena eres de gracia… Madre nuestra, recibe este nuevo mes. Intercede por nosotros, protégenos en cada camino, sostennos en las dificultades y llévanos siempre hasta Jesús. Que agosto sea un mes de fe, esperanza, providencia y bendición. María Asunta al cielo, ruega por nosotros.
Amén.

Sábado dedicado al Inmaculado Corazón de María.



Agosto, Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María

Señor Dios nuestro, al contemplar el Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María y el glorioso misterio de su Asunción en cuerpo y alma al cielo, te damos gracias por habernos dado en Ella a nuestra Madre y un signo seguro de esperanza.

Por su poderosa intercesión, purifica nuestro corazón, acrecienta nuestra fe, fortalece nuestra esperanza y haz que vivamos cada día unidos a Jesucristo, fieles a tu voluntad y perseverantes en la oración.

María, Madre nuestra, llévanos siempre hacia tu Hijo. Que, siguiendo tu ejemplo de humildad, obediencia y amor, caminemos con alegría hacia la patria celestial, donde un día esperamos contemplar el rostro de Dios junto a ti.

Amén.

San Alfonso María de Ligorio

Hoy celebramos a san Alfonso María de Ligorio, obispo, doctor de la Iglesia y fundador de los redentoristas. Su vida nos enseña que la verdadera teología nace de la oración, conduce a la misericordia y busca acercar las almas a Cristo.

1️⃣ Nació en Nápoles en 1696. Fue un joven brillante y llegó a ejercer como abogado. Tras perder un proceso importante, comprendió la fragilidad de los éxitos humanos y decidió entregar su vida enteramente a Dios.

2️⃣ Dejó una prometedora carrera para hacerse sacerdote. Su padre se opuso, pero Alfonso permaneció firme. Había escuchado una llamada más fuerte que cualquier ambición: servir a Cristo y anunciar el Evangelio.

3️⃣ Se preocupó especialmente por los pobres, los campesinos y quienes vivían alejados de la atención pastoral. No quería una Iglesia encerrada en los palacios, sino cercana a quienes más necesitaban escuchar la misericordia de Dios.

4️⃣ Fundó la Congregación del Santísimo Redentor, los redentoristas, para anunciar la abundante redención de Cristo. Su lema expresa el corazón de su misión: «En él hay abundante redención».

5️⃣ Fue uno de los grandes maestros de la teología moral. Combatió tanto el rigorismo, que presentaba a Dios como un juez implacable, como el laxismo, que restaba importancia al pecado. Enseñó el camino de la verdad acompañada por la misericordia.

6️⃣ Como confesor, buscaba sanar las almas, no aplastarlas. Sabía que una conciencia bien formada no se educa mediante el miedo, sino ayudando a la persona a reconocer el pecado, confiar en la gracia y comenzar de nuevo.

7️⃣ Fue un gran enamorado de la Eucaristía y de la Virgen María. Sus «Visitas al Santísimo Sacramento» y «Las glorias de María» han alimentado la oración de generaciones enteras de cristianos.

8️⃣ Enseñó que la oración es necesaria para la salvación. Quien reza recibe la gracia para perseverar; quien deja de rezar acaba confiando únicamente en sus propias fuerzas.

9️⃣ También sufrió enfermedades, incomprensiones y graves dificultades dentro de su propia congregación. Sin embargo, permaneció fiel a la voluntad de Dios, incluso cuando todo parecía fracasar.

🔟 San Alfonso nos recuerda que la santidad consiste en conformar nuestra voluntad con la voluntad de Dios. No se trata de hacer grandes cosas, sino de amar a Cristo, cumplir su voluntad y confiar siempre en su misericordia.

San Alfonso María de Ligorio, enséñanos a unir verdad y caridad, firmeza y misericordia, doctrina y vida. Ruega por nosotros.

Fuente:https://x.com/SacerdosMariae




Comieron todos hasta quedar satisfechos


Viendo que atardecía, los apóstoles del Redentor se apresuraron a ir a su encuentro para decirle: «Maestro, es muy tarde y todo el pueblo está hambriento; y estamos en despoblado, tú lo sabes. Despídelos antes que anochezca para que vayan a las aldeas y se compren de comer. Porque esta multitud no son capaces de ayunar como lo hacemos nosotros que nos has dado la fuerza porque tú eres el pan celestial de inmortalidad.
«Tú, por naturaleza, eres el gran salvador del mundo, y has dado a todos el conocimiento; alimentando al pueblo con palabras de verdad has conducido a los hombres al camino de la salvación dándoles a conocer la justicia. Han alimentado espiritualmente sus almas, pero ahora tienen necesidad de cuidar sus cuerpos... Despídelos porque nosotros estamos inquietos por ellos... Has enseñado a tus discípulos y apóstoles la compasión hacia todos, porque tú eres el pan celestial de inmortalidad...»

Cristo, al oír estas palabras les replicó: «Os equivocáis no teniendo en cuenta que soy el Creador del mundo, y soy yo quien está pendiente del mundo; conozco muy bien la necesidad de esta multitud, tengo presente que estamos en un despoblado y que está a punto de ponerse el sol porque soy yo quien ha fijado al sol su carrera. Me doy cuenta del agotamiento de la multitud que está ahí, y sé muy bien lo que voy a hacer por ella. Yo mismo aliviaré su hambre, porque yo soy el pan celestial de inmortalidad...

«Vosotros pensáis: '¿quién alimentará a esta multitud en el desierto?'. Pues bien, sabed claramente, amigos, quien soy yo: yo soy el que alimenté a Israel en el desierto y quien les di el pan del cielo. Yo hice salir, en un lugar árido, agua de la roca, y además de todo esto les procuré codornices en gran cantidad, porque yo soy el pan celestial de inmortalidad...»
Multiplica de la misma manera en todos nosotros, Salvador, la multitud de tus misericordias, y de la misma manera que con tu sabiduría has saciado a la multitud en el desierto y la has alimentado con tu poder, sácianos a todos de santidad, haciéndonos firmes la fe, Señor. Aliméntanos a todos, tú que eres Compasivo; danos tu gracia y el perdón de nuestras faltas..., puesto que solo tú eres el Cristo, el único misericordioso, pan celestial de inmortalidad.

San Romano el Melódico (?-c. 560) compositor de himnos Himno 24, « La multiplicación de los panes»evangelizo.org

Herodes quería ver a Cristo


"Nunca nadie ha visto Dios." El Hijo único que se encuentra en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer" (Jn 1,18). Lo divino es inexplicable e incomprensible: "nadie conoce al Padre, excepto el Hijo o aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Mt 11,27), y el Espíritu Santo conoce igualmente a Dios... Pero después de este primero y bendito conocimiento divino, nadie ha conocido a Dios sino aquellos a quien Dios mismo se revele...

Por tanto, Dios no nos dejó en la completa ignorancia, porque cada uno ha sembrado en sí, el conocimiento de que existe un Dios. La creación, por su cohesión y su dirección, proclama la magnificencia de la naturaleza divina (cf. Rm 1.20). A continuación, la Ley y los Profetas y su único Hijo, el Señor, "nuestro Dios y Salvador Jesucristo" (2P 1.1), han demostrado el conocimiento de Dios, de acuerdo a lo que podemos conseguir. Por eso todo lo que nos fue transmitido por la Ley y los Profetas, los Apóstoles y los Evangelistas, lo aceptamos, lo conocemos, aplicamos nuestra devoción y no buscamos más allá.
Dios es bueno; apela al bien... Como él lo sabe todo y lo que nos conviene a cada uno, nos revela lo que nos es útil de conocer y lo que podemos llevar. Debemos, por lo tanto, contentarnos con esto y permanecer en ello.

 San Juan Damasceno (c. 675-749 monje, teólogo, doctor de la Iglesia

La Fe ortodoxa, I, 1evangelizo.org


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