Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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miércoles, 26 de agosto de 2026

Granito de arena de Esperanza... SAN JOSÉ

Porque fue varón justo lo amó el Señor
y dio el ciento por uno su labor.

El alba mensajera
del sol de alegre brillo
conoce ese martillo
que suena en la madera.
La mano carpintera
madruga a su quehacer
y hay gracia antes que sol en el taller.

Cabeza de tu casa,
del que el Señor se fía,
por la carpintería
la gloria entera pasa.
Tu mano se acompasa
con Dios en la labor
y alargas tú la mano del Señor.

Humilde magisterio
bajo el que Dios aprende:
¡que diga, si lo entiende,
quien sepa de misterio!.
Si Dios en cautiverio
se queda en aprendiz,
¡aprende aquí la casa de David!

Sencillo, sin historia,
de espalda a los laureles,
escalas los niveles
más altos de la gloria.
¡Qué asombro, hacer memoria
y hallarte en tu ascensión,
tu hogar, tu oficio y Dios como razón!

Y pues que el mundo entero
te mira y se pregunta,
di tú como se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.

Porque fue varón justo lo amó el Señor
y dio el ciento por uno su labor.





sábado, 27 de junio de 2026

"NUESTRA SEÑORA DE LA AYUDA PERPETUA"

 ¿Sabías que Santa Teresa escribió un poema en honor a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro?


Camino al Cielo,
Donde te veré,
Tu amada imagen me acompaña
en mi viaje terrenal
para ser mi ayuda perpetua.
Sabes cómo es tu dulce foto
cautiva mi alma,
Cerca de ti respiro la fragancia del amor,
Y encontraré mi paz en tu mirada.
Su sonrisa maternal brillaba sobre mí,
Cuando yo era bueno,
Cuando me equivoqué, triste fue tu mirada en mí.
Mi oración infantil, me recibiste con cariño y amor maternal,
Te miro y dejo de llorar.
Porque he anticipado mi cielo.
Madre mía, apoyame en terrores
De mi batalla por Dios en la tierra.
Traedle mis prisioneros de guerra,
Mil almas por su amor
Imagen de María, siempre estará a mi lado
Un rico panal de amor
Para endulzar la amargura de la muerte;
Mis ojos siempre te quitan mi consuelo.
De esta tierra a ti vendré
Lanzarme a tus brazos
Descansa para siempre en su dulce abrazo,
que nadie me quitará jamás.

viernes, 3 de abril de 2026

LAS GOLONDRINAS DEL SEÑOR



 En este Viernes Santo, contemplamos al pie de la Cruz este poema de Don José María Pemán

"Se dice en un viejo cuento
que, al rendir el Salvador
su dulce frente al dolor
de su amargo sufrimiento,
como se rinde una flor
que troncha al pasar el viento;

cantando a la cruz llegaron
unas cuantas golondrinas,
y dulcemente arrancaron
las zarzas y las espinas
que los sayones clavaron
sobre las sienes divinas...

Y al ver hoy estas edades
llenas de vanas torpezas,
y de míseras ruindades
y mentirosas grandezas,
pregunto yo, con dolor,
si el mundo falso y traidor,
al irse las golondrinas,
no ha vuelto a llenar de espinas
la frente del Salvador...

De espinas, sí, de rencores;

de ingratos apartamientos,
de hipócritos fingimientos;

de mentirosos amores;

espinas, más engañosas
porque se ocultan en rosas
de mil fingidas virtudes;

espinas de ingratitudes
que son las más dolorosas...

¡Que no hay puñal que taladre
con tanta fuerza y dolor
como la espina que a un padre
le clava un hijo traidor...!

Así el mundo pecador
hiere las sienes divinas
del Divino Redentor...

¿Y no habrá ya golondrinas
para arrancar las espinas
de la frente del Señor?

Sí: en esta Casa han oído
unas almas tus querellas;

esta Casa que ha seguido,
como una esclava, tus huellas,
quiere, Señor, ser un nido
de golondrinas de aquellas...

Mientras el mundo, burlando
vaya en tu frente clavando
sus zarzas y sus espinas
¡nosotras, tus golondrinas,
te las iremos quitando!

Tendrás por cada escondido
puñal que tu pecho clava,
un pecho de pena herido;

un amor por cada olvido;

por cada ingrato una esclava;

por cada abandono un nido;

un bien por cada dolor;

por cada infiel pecador
un alma buena y cristiana;

y una lágrima de amor
por cada risa mundana.

Y así, cada golondrina,
tus heridas al curar,
sabrá, Señor, despertar
en tu alma grande y divina,
tanto amor... ¡que aun va a sobrar
amor para perdonar
al que te clave la espina!.

Pemán, José María.

https://www.poesiacastellana.es/poema.php?id=Las+golondrinas+del+Se%C3%B1or.&poeta=Pem%C3%A1n%2C+Jos%C3%A9+Mar%C3%ADa

Fuente:MISLopez

martes, 22 de julio de 2025

María Magdalena, Santa

 Lo que hollaron mis pies
se grabó en mi dolor,
no te puedo contar
lo que aguanta el amor.

No se canta y se ríe
lo que en penas se dio,
sólo canta la novia
que en la muerte me halló.

Oh, feliz desencuentro,
oh, dichoso terror,
si al final de la noche
te encontrase, mi Amor.

Fuente: Gabriel


María Magdalena, Santa
Memoria Litúrgica, 22 de julio
Discípula del Señor
Martirologio Romano: Memoria de santa María Magdalena, que, liberada por el Señor de siete demonios y convertida en su discípula, le siguió hasta el monte Calvario y mereció ser la primera que vio al Señor resucitado en la mañana de Pascua y la que se lo comunicó a los demás discípulos (s. I).

viernes, 18 de abril de 2025

STABAT MATER


VIERNES SANTO

Gime la tierra suspiros de melancolía
mientras calla el cielo ante tal dolor.
Se ha hecho de noche al mediodía.
Silencio. Ha muerto el Hijo de Dios. 


No hay lágrimas con más pena
que las que nacen de María.
Junto a su Hijo hace vela,
con su alma de muerte herida.

 
Te han robado lo más amado,
al Dios Hijo que en ti se encarnó.
Queda huérfano tu corazón.
Al pie de esa Cruz te robaron la vida. 


No hay consuelo para ese dolor materno.
¡¿Quién lo tendría si a su hijo viera
cosido a clavos en el Santo Madero
sin que ninguna culpa tuviera?! 


Fueron las nuestras, María,
la que dieron muerte a tu Hijo;
y fueron las nuestras esa espada
que tan hondamente se clavó en tu alma.

 
Y allí, al pie de la Cruz, nace en María
una lucha entre su alma y su corazón;
entre la Resurrección prometida
y la anunciada Pasión. 


Ahora es la hora del dolor,
de mirar a la muerte cara a cara,
de sentir el filo de esa espada.
Silencio. Ha muerto el Hijo de Dios. 
Abel De Miguel Sáenz

martes, 24 de diciembre de 2024

POEMA DE NOCHEBUENA



Alégrese el mundo en esta Hora Santa  
en la que el cielo se ha vestido de estrellas,
los ángeles hacen en él morada,
y la luna, cual blanca Forma Sagrada,
deja, en la noche, una inmaculada estela. 

Dime, noche, qué te mueve
a que muestres a la tierra ese rostro
en el que se refleja lo divino.
¿Es, acaso, el nacimiento de este niño
por el que te vistes de sagrado trono,
el que hace que tú misma reces? 

Y la noche, hasta entonces solitaria y oscura,
rompió en felices lágrimas,
al igual que lo hicieron todas las almas,
al ver cómo de las entrañas más puras
nacía el Mesías. 

Ya está en los brazos de María,
ya lo vela José con su mirada,
ya se ha cumplido la Hora Santa
en la que Dios vino a la vida. 

Déjame, niño Dios, que sean mis labios
los primeros que cubran tus pies,
pues de ti, antes de nacer,
ya me había enamorado. 

Déjame, María, que lo tenga entre mis brazos,
déjame, José, que lo vea,
dejadme abrazarlo y contemplarlo
pues nunca a Dios lo tuve tan cerca


Abel De Miguel Sáenz,




viernes, 18 de octubre de 2024

Reflexión...Del fuego en el fuego,

 Del fuego en el fuego,
mi vida,
    fusión;
 
Tus rosas destruyen
la amarga
    pasión;
 
Tu llanto, en mi palma,
son ojos
    de amor;
 
De espina en espina,
se funden
    los dos.
 
Cambiaste mi luto
por gozos
    en un instante;
 
Quisiera perderme
en la Gloria
    de Tu semblante.


Gabriel
 

lunes, 11 de diciembre de 2023

Tarde te amé

“Tarde te amé,
hermosura tan antigua
y tan nueva.
Yo te buscaba afuera
y tú estabas dentro,
muy dentro de mí”.
 
San Agustín
 

 

 

domingo, 21 de mayo de 2023

Solemnidad de la Ascensión del Señor

"Cristo, el Ungido, sube al cielo,

deja al mundo en su paz, su cercanía,
en cuerpo y sangre está en la Eucaristía
y es el sustento del piadoso anhelo.
 
Arrastra con la estela de su vuelo
la esclavitud y la melancolía,
recuperan los seres la alegría,
convierte en esperanza el desconsuelo.
 
Por milagro de amor se da cautivo
en el pan y en el vino consagrados;
es el legado de su despedida.
 
Por su entrega total bajo el olivo
enraíza en desiertos rescatados
y es el Camino, la Verdad, la Vida.
 
Asciende victorioso el Sembrador,
su deidad ha quedado esclarecida,
es el Mesías Bienaventurado.
 
Es el Hijo alabado, el Redentor
del alma esclavizada, envilecida
en el abatimiento del pecado.
 
Nació Jesús del barro desahuciado
con energía resucitadora,
fue rocío engendrado en alta aurora,
es príncipe en el árbol venerado.
 
Sobre montes y mares se ha elevado
dejando la Señal libertadora,
en el Sagrario es Vida ensalzadora,
y a la diestra de Dios está sentado.
 
Es justicia en la bóveda celeste,
vestido de poder y majestad,
y su nombre supera todo nombre.
 
Es Rey de Norte a Sur, de Oeste a Este,
espléndido derrama caridad
y reza alegre el corazón del hombre."
 
 
Poema: Emma-Margarita R. A.-Valdés
Cuadro: John Singleton Copley, La Ascensión, 1775, óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Boston © Wikimedia.
 

 

viernes, 22 de abril de 2022

Un Poema hecho Oración

Jesús, mi Señor y Amigo,

te haces compañero insospechado de camino,
acompasas tu caminar a mi paso
para ponerte a mi lado,
me hablas sereno,
me ofreces tu mano.
Entrañable es tu compañía,
adorable se hace tu presencia;
amigo de mi caminar peregrino
contigo a mi lado mis pasos vacilantes
dejen de ser errantes
pues en tu amor encuentran su destino.
Ven, amigo mío, toma posesión
del lugar que te corresponde en mi corazón;
acompáñame sin condición,
mientras estoy de paso por la tentación
de alejarme de tu lado.
Concédeme el valor que necesito
para vencer el temor
de abandonarme a tu designio por entero ;
que sea tu amor mi más grande deseo
y la vida que me das mi mayor anhelo.
Mientras vas conmigo
tu gracia es mi alimento
tu bondad, de mi vida, su aliento,
tu ternura se vuelve el sustento
que le da razones a este corazón
de esperarlo todo de tu amor.
Y ya sin más que esperar,
pues de lo que necesito
de camino a tu lado
lo he recibido todo,
espérame en la eternidad amado
que pronto llegaré a tu lado.
 
Amén
 
 
 

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