San José, custodio fiel de Jesús y esposo amado de María,
en este miércoles te entrego mi vida, mi hogar y mis preocupaciones.
Tú que viviste en silencio, confiando plenamente en Dios,
enséñame a caminar con serenidad y a trabajar con un corazón humilde.
Protege mi familia bajo tu santo manto,
guarda nuestras decisiones,
y abre caminos donde hoy solo veo puertas cerradas.
Padre justo,
intercede por mí para que mis manos trabajen con amor,
mi mente permanezca en paz
y mi corazón nunca se aparte de Jesús y María.
San José,
líder silencioso,
modelo de fe,
amigo en las dificultades,
quédate conmigo este miércoles
y cada día de mi vida.
Amén.
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