En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, al terminar este día me presento ante Ti con humildad. En el silencio de la noche abro mi corazón y reconozco mis pecados, mis debilidades y todas las veces en que no he respondido a tu inmenso amor.
Mírame con misericordia, Señor. Así como abrazaste al hijo pródigo, abrázame también a mí y concede a mi alma un arrepentimiento sincero. Perdóname por mis pensamientos, palabras, obras y omisiones; por el bien que dejé de hacer y por las veces en que no supe amarte ni amar a mis hermanos como Tú me enseñaste.
Lávame con tu Preciosísima Sangre y renueva en mí el deseo de vivir cada día según tu Santo Evangelio. Dame la gracia de levantarme cuando caiga y de buscar siempre el sacramento de la Reconciliación para recibir tu perdón y tu paz.
Jesús Eucaristía, Pan Vivo bajado del Cielo, fortalece mi alma con tu gracia y aumenta mi confianza en tu infinita misericordia. Que nunca me aparte de Ti y que cada día crezca en fe, esperanza y caridad.
En tus santas manos pongo mi vida, mi familia, los enfermos, quienes sufren, los que están solos y las benditas almas del purgatorio. Envía a tus santos ángeles para que nos custodien durante esta noche y nos defiendan de todo mal.
Si es tu santa voluntad, permíteme despertar mañana con un corazón renovado, dispuesto a amarte, servirte y cumplir siempre tu divina voluntad.
Que la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Refugio de los pecadores, interceda por nosotros, y que san José nos acompañe con su poderosa protección.
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.
Dulce Corazón de María, sé la salvación del alma mía. aldoserranograña
Amén.
Reflexión de la noche
Antes de cerrar los ojos, pongamos nuestra confianza en la infinita misericordia de Dios. Él conoce nuestras luchas, perdona al corazón arrepentido y nunca deja de ofrecernos una nueva oportunidad para comenzar de nuevo. Que esta noche descansemos bajo la mirada amorosa de Jesús, con la certeza de que su gracia siempre es más grande que nuestras debilidades. Que el Señor les conceda una noche de paz y un despertar lleno de esperanza.
Fuente:Alejandra Basanta
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