Las Letanías de la Humildad, tradicionalmente asociadas al cardenal Rafael Merry del Val, son una de esas oraciones que no se pueden rezar deprisa. Cada invocación toca el orgullo, el deseo de reconocimiento y el miedo a desaparecer.
Vale la pena rezarlas despacio.
1️⃣ La humildad cristiana no consiste en despreciarse ni en pensar que uno no vale nada.
Consiste en vivir en la verdad: reconocer que todo lo bueno procede de Dios, agradecer los dones recibidos y dejar de colocarnos continuamente en el centro.
2️⃣ Por eso estas letanías son tan exigentes.
No piden simplemente soportar que no nos reconozcan. Piden algo todavía mayor: llegar a ser libres de esa necesidad de aprobación que tantas veces condiciona nuestras palabras, decisiones y relaciones.
3️⃣ Jesús, manso y humilde de Corazón, óyeme.
Del deseo de ser estimado,
líbrame, Jesús.
Del deseo de ser amado,
líbrame, Jesús.
Del deseo de ser ensalzado,
líbrame, Jesús.
Del deseo de ser honrado,
líbrame, Jesús.
4️⃣ Del deseo de ser alabado,
líbrame, Jesús.
Del deseo de ser preferido a los demás,
líbrame, Jesús.
Del deseo de ser consultado,
líbrame, Jesús.
Del deseo de ser aprobado,
líbrame, Jesús.
5️⃣ Del temor de ser humillado,
líbrame, Jesús.
Del temor de ser despreciado,
líbrame, Jesús.
Del temor de sufrir rechazos,
líbrame, Jesús.
Del temor de ser calumniado,
líbrame, Jesús.
6️⃣ Del temor de ser olvidado,
líbrame, Jesús.
Del temor de ser ridiculizado,
líbrame, Jesús.
Del temor de ser injuriado,
líbrame, Jesús.
Del temor de ser juzgado con malicia,
líbrame, Jesús.
7️⃣ Y entonces comienza quizá la parte más difícil:
Que otros sean más amados que yo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.
Que otros sean más estimados que yo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.
8️⃣ Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo disminuya,
Jesús, dame la gracia de desearlo.
Que otros sean elegidos y yo dejado de lado,
Jesús, dame la gracia de desearlo.
9️⃣ Que otros sean alabados y yo pase inadvertido,
Jesús, dame la gracia de desearlo.
Que otros sean preferidos a mí en todo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.
🔟 Que otros sean más santos que yo, con tal de que yo llegue a ser todo lo santo que debo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.
Esta última petición contiene un verdadero programa de vida espiritual.
1️⃣1️⃣ No se trata de querer ser menos santo. Al contrario.
Se trata de querer profundamente la propia santidad sin convertirla en competición. Poder alegrarse de que otro sea mejor, más reconocido, más fecundo o más santo sin sentir que nosotros perdemos algo.
1️⃣2️⃣ La verdadera humildad termina produciendo una inmensa libertad.
Ya no necesitamos ganar todas las discusiones, recibir todos los agradecimientos, aparecer en todas partes ni conseguir que todos reconozcan lo que hacemos.
Basta con que Dios lo sepa.
Quizá ahí comienza la verdadera paz: cuando dejamos de luchar para que el mundo recuerde nuestro nombre y empezamos a desear únicamente que sea conocido, amado y glorificado el Nombre de Jesucristo.
«Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar» (Jn 3,30).
Jesús, manso y humilde de Corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.
Fuente:https://x.com/SacerdosMariae
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