Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

sábado, 15 de agosto de 2026

El Santo Rosario.


San Pío V atribuyó la victoria de Lepanto, el 7 de octubre de 1571 -con la cual desaparecieron graves amenazas para la fe de los cristianos-, a la intercesión de la Santísima Virgen, invocada en Roma y en todo el orbe cristiano por medio del Santo Rosario, y quedó instituida la Fiesta que se celebra el mismo día. Con este motivo, fue añadida a las Letanías la invocación Auxilium Christianorum. Desde entonces, esta devoción a la Virgen ha sido constantemente recomendada por los Romanos Pontífices como "plegaria pública y universal frente a las necesidades ordinarias y extraordinarias de la Iglesia santa, de las naciones y del mundo entero".

Siempre hemos de pensar con qué amor lo rezamos, cómo contemplamos cada uno de sus misterios, si ponemos peticiones llenas de santa ambición, como aquellos cristianos que con su oración consiguieron de la Virgen esta victoria tan trascendental para toda la cristiandad. Ante tantas dificultades como a veces experimentamos, ante tanta ayuda como necesitamos en el apostolado, para sacar adelante a la familia y para acercarla más a Dios, en las batallas de nuestra vida interior, no podemos olvidar que, "como en otros tiempos, ha de ser hoy el Rosario arma poderosa, para vencer en nuestra lucha interior, y para ayudar a todas las almas".

El Rosario "es una conversación con María que, igualmente, nos conduce a la intimidad con su Hijo". La vida de Jesús, por medio de la Virgen, se hace vida también en nosotros, y aprendemos a amar a nuestra Madre del Cielo:

Tú que esta devoción supones
monótona y cansada, y no la rezas
porque siempre repite iguales sones...
tú no entiendes de amores y tristezas:
¿qué pobre se cansó de pedir dones,
qué enamorado de decir ternezas?

Las Promesas de la Santísima Virgen María a los que rezan el Santo Rosario:

1. Los que fielmente me sirven mediante el rezo del Santo Rosario, recibirán insignes gracias.

2. Yo prometo mi protección especial, y las más notables gracias a todos los que recitasen el Santo Rosario.

3. El Rosario será la defensa más poderosa contra las fuerzas del infierno. Se destruirá el vicio; se disminuirá el pecado y se vencerá a todas las herejías.

4. Por el rezo del Santo Rosario, florecerán las virtudes y también las buenas obras. Las almas obtendrán la misericordia de Dios en abundancia. Se apartarán los corazones del amor al mundo y sus vanidades y serán elevados a desear los bienes eternos. Ojalá que las almas hiciesen el propósito de santificarse por este medio.

5. El alma que se recomienda a Mí por el rezo del Santo Rosario, no perecerá jamás.

6. El que recitase el Rosario devotamente, aplicándose a meditar los Sagrados Misterios, no será vencido por la mala fortuna. En Su justo juicio, Dios no lo castigará. No sufrirá la muerte improvisa. Y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y será digno de alcanzar la vida eterna.

7. El que conserva una verdadera devoción al Rosario, no morirá sin los sacramentos de la Iglesia.

8. Los que fielmente rezan el Santo Rosario, tendrán en la vida y en la muerte, la Luz de Dios y la plenitud de Su gracia. En la hora de la muerte, participarán de los méritos de los Santos del Paraíso.

9. Yo libraré del Purgatorio a los que han acostumbrado el rezo del Santo Rosario.

10. Los devotos del Santo Rosario, merecerán un grado elevado de gloria en el Cielo.

11. Se obtendrá todo lo que se me pidiere mediante la recitación del Santo Rosario.

12. Todos los que propagan el Santo Rosario recibirán Mi auxilio en sus necesidades.

13. Para los devotos del Santo Rosario, he obtenido de mi Divino Hijo, la intercesión de toda la Corte Celestial durante la vida y en la hora de la muerte.

14. Todos los que rezan el Santo Rosario son hijos Míos, y hermanos de Mi único Hijo, Jesucristo.

15. La devoción al Santo Rosario es gran señal de predestinación.

Sor Lucía, vidente de Fátima

El 26 de Diciembre de 1957, el Padre Agustín Fuentes, Postulador de la Causa de Beatificación de Francisco y Jacinta Marto, entrevistó a Sor Lucía Dos Santos, vidente de las apariciones de Fátima. En el curso de esa entrevista, le dijo Sor Lucía al Padre Fuentes:

"… La Santísima Virgen nos dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo: el Santo Rosario y el Inmaculado Corazón de María…"

"… Mire, Padre, la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario, de tal manera que ahora no hay problema por más difícil que sea: sea temporal y, sobre todo, espiritual; sea que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros o a la vida de nuestras familias del mundo o comunidades religiosas, o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario".

"Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Por eso, el demonio hará todo lo posible para distraernos de esta devoción; nos pondrá multitud de pretextos: cansancio, ocupaciones, etc., para que no recemos el Santo Rosario".

"Si nos dieran un programa más difícil de salvación, muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron realizar dicho programa. Pero ahora el programa es brevísimo y fácil: rezar el Santo Rosario. Con el Rosario practicaremos los Santos Mandamientos, aprovecharemos la frecuencia de los Sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes de estado y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros".

"El Rosario es el arma de combate de las batallas espirituales de los Últimos Tiempos".



En Cristo, hijos de la Reina del cielo


¿Sobre qué reposa la feliz certeza de ser hijos de la Reina del Cielo? Antes que nada, sobre el dogma de nuestra incorporación a Cristo, en nuestra cualidad de miembros.

Una mujer, ¿no es madre al ser fuente de vida para alguien y comunicar la vida que tiene en sí misma? En el orden sobrenatural, ¿de dónde viene en nosotros esta vida divina destinada no a terminar con la muerte cómo nuestra vida corporal, sino a expandirse en gloria en la eternidad? Eva nos dio la vida según la naturaleza y el pecado, la vida de la gracia vino a nosotros por María. María es la nueva Eva, asociada por su predestinación al nuevo Adán. ¡Cuán eficaz fue su cooperación a la obra redentora! En la Anunciación, cómo lo hemos dicho, de cierta forma es a su consentimiento que Dios ha querido subordinar la venida de su Hijo. La Virgen se convirtió entonces en la criatura privilegiada que comunica a todos el don de Dios, la vida sobrenatural, aceptando su maternidad según la grandeza de las intenciones divinas. Además, los designios de Dios implicaban que ella fuera madre no solamente de Cristo sino de todos sus miembros. (…)

Aceptando ser hijos de María, entramos plenamente en el designio misericordioso del Señor. El Padre nos “predestinó a reproducir la imagen de su Hijo” (Rom 8,29). (…) ¡Qué consuelo! Con nuestra veneración y amor a María, culminamos nuestra semejanza al Salvador.

 Beato Columba Marmion (1858-1923) abad

La Virgen María y el sacerdote (Le Christ idéal du prêtre, Maredsous, 1951), trad. sc©evangelizo.org


Imagen: VIRGEN NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN
Paraguay

La Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

 


La Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, celebrada mañana, 15 de agosto, en Gethsemani, Jerusalén, donde la Custodia de la Tierra Santa marca esta antigua fiesta cristiana.


La celebración tiene un significado particular aquí porque Gethsemani está muy cerca de la Tumba de la Virgen María, donde, según la tradición cristiana, su cuerpo fue puesto ante su Asunción al cielo.

La estatua inmóvil de María, preparada para la fiesta, recuerda la antigua tradición de su Dormición, su descanso al final de su vida terrenal y su paso a la gloria celestial.

Cada año, las celebraciones comienzan por la noche del 14 de agosto y continúan el día de la fiesta, incluyendo la oración en Gethsemani y un peregrinaje a la Tumba de María.


Fuente: Tami

15 de Agosto: Asunción de la Santísima Virgen María, Corredentora y Medianera de todas las Gracias.


"María ha sido llevada al cielo; se alegran los Ángeles, y con alabanzas bendicen al Señor.

La Virgen María ha sido elevada al tálamo celestial, donde el Rey de reyes se sienta en un trono estrellado.

Corremos tras el olor de tus perfumes; las doncellas te han amado en gran manera.

Bendita seas tú, hija, por el Señor: porque por ti hemos participado del fruto de la VIDA.
Hermosa eres y suave en tus delicias, santa Madre de Dios».

Allelúja, allelúja.
V. Assúmpta est María in cælum: gaudet exércitus Angelórum. Allelúja.

«Aleluya, aleluya.
V. María ha sido llevada al cielo: se alegra el ejército de los Ángeles. Aleluya».

"Gocémonos todos en el Señor, celebrando este día festivo en honor de la Bienaventurada Virgen María; de cuya Asunción se alegran los Ángeles, y alaban juntos al Hijo de Dios".

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Asunción de María

 


La Asunción parece hablar solo de María. En realidad, dice algo enorme sobre Cristo.

Cuando la Iglesia celebra que María fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, no está simplemente exaltándola a ella. Está proclamando hasta dónde llega la victoria de su Hijo.

Cristo no vino a salvar almas separadas del cuerpo. Vino a redimir al ser humano entero. Por eso la Asunción de María anticipa algo que los cristianos profesamos cada domingo: la resurrección de la carne.

En María vemos por adelantado el destino que Cristo abre para quienes pertenecen a Él. Su cuerpo no es descartado como algo secundario, sino llamado también a participar de la gloria.

Eso hace que estos días de preparación para la Solemnidad de la Asunción sean mucho más que una costumbre devocional. Nos obligan a recordar que el cristianismo no espera escapar del mundo material, sino su redención.

La Asunción engrandece a María precisamente porque muestra la fuerza de Cristo: lo que Él hizo plenamente en su Madre es anticipo de lo que promete realizar en su Iglesia.

viernes, 14 de agosto de 2026

LA MANO QUE LA MUERTE TUVO QUE SOLTAR

 

Hay voces que nunca desaparecen. Pueden pasar veinte, treinta, o cincuenta años.

Por: Antoine Abraham | Fuente: Catholic.Net

Hay voces que nunca desaparecen. Pueden pasar veinte… treinta… o cincuenta años. Y, sin embargo, todavía eres capaz de escuchar la voz de tu mamá llamándote a comer. La de tu papá diciéndote tu apodo. O la de alguien que ya no está… pero cuyo modo de pronunciar tu nombre sigue viviendo dentro de ti. Porque hay voces que el corazón nunca olvida. Quizá por eso hay un detalle en el Evangelio de san Marcos (5, 21-43) que siempre me ha conmovido. Jesús llega a la casa de Jairo. Su hija, de apenas doce años, acaba de morir. Todos lloran. Todos creen que la historia terminó. Jesús entra en la habitación, toma a la niña de la mano y pronuncia dos palabras: "Talita cumi." Nuestras Biblias las traducen: "Niña, a ti te digo, levántate."

En arameo, la lengua cotidiana de Jesús, talita era una forma profundamente cariñosa de dirigirse a una niña pequeña. Muchos estudiosos señalan que el término evocaba la delicadeza, la fragilidad y la ternura. Incluso existe una antigua tradición que compara esa expresión con la forma en que un pastor llamaba con cariño a su ovejita más pequeña… "corderita". Y, sin embargo, hay un detalle que suele pasar desapercibido: Marcos pudo haber escrito solamente la traducción. No era necesario conservar aquellas palabras en arameo. Sin embargo, decidió dejarlas exactamente como salieron de los labios de Jesús: Talita cumi. ¿Por qué? Porque quizá hubo palabras tan llenas de ternura que nadie quiso olvidarlas. Como si, muchos años después, quienes estuvieron allí todavía pudieran escuchar la voz de Jesús inclinándose sobre aquella pequeña.

No un grito. No una orden. No una demostración de poder. Sino la voz serena de alguien que ama profundamente. Una voz capaz de despertar incluso a quien parecía no poder volver a escucharla. Muchas veces imaginamos que Dios nos pudiera hablar con dureza. Pensamos que cuando caemos, nos señalará nuestros errores. Que cuando nos alejamos, nos recibirá con reproches. Pero el Evangelio muestra exactamente lo contrario. Jesús primero toma la mano. Después habla. Y cuando habla… lo hace con una ternura que ni siquiera la muerte puede resistir. Porque cuando Jesús toma una mano... la muerte tiene que soltarla.

Tal vez hoy tú no necesites escuchar un sermón. Tal vez solo necesitas recordar que Dios sigue pronunciando tu nombre con el mismo amor con que llamó a aquella niña. Porque para Él nunca has dejado de ser valioso. Nunca has dejado de ser suyo. Y quizá esa sea la razón por la que san Marcos conservó aquellas dos palabras. No solo quería que conociéramos el milagro. Quería que nunca olvidáramos la voz. Porque quizá un día olvidemos muchos sermones. Muchas explicaciones. Incluso muchos milagros. Pero nunca olvidaremos la forma en que Dios pronuncia nuestro nombre.

Porque lo que ocurrió hace siglos… tiene eco en la eternidad. — Antoine Abraham.

UN DETALLE QUE POCOS CONOCEN:

San Marcos escribió su Evangelio varias décadas después de la muerte de Jesús. Sin embargo, en algunos momentos decidió no traducir ciertas palabras del arameo al griego. Es como si quisiera que el lector no solo entendiera lo que Jesús dijo, sino que pudiera escuchar cómo sonó. Talita cumi es una de esas pocas expresiones que han llegado hasta nosotros exactamente como salieron de sus labios.





Las Letanías de la Humildad

 Las Letanías de la Humildad, tradicionalmente asociadas al cardenal Rafael Merry del Val, son una de esas oraciones que no se pueden rezar deprisa. Cada invocación toca el orgullo, el deseo de reconocimiento y el miedo a desaparecer.


Vale la pena rezarlas despacio.

1️⃣ La humildad cristiana no consiste en despreciarse ni en pensar que uno no vale nada.

Consiste en vivir en la verdad: reconocer que todo lo bueno procede de Dios, agradecer los dones recibidos y dejar de colocarnos continuamente en el centro.

2️⃣ Por eso estas letanías son tan exigentes.

No piden simplemente soportar que no nos reconozcan. Piden algo todavía mayor: llegar a ser libres de esa necesidad de aprobación que tantas veces condiciona nuestras palabras, decisiones y relaciones.

3️⃣ Jesús, manso y humilde de Corazón, óyeme.

Del deseo de ser estimado,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser amado,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser ensalzado,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser honrado,
líbrame, Jesús.

4️⃣ Del deseo de ser alabado,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser preferido a los demás,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser consultado,
líbrame, Jesús.

Del deseo de ser aprobado,
líbrame, Jesús.

5️⃣ Del temor de ser humillado,
líbrame, Jesús.

Del temor de ser despreciado,
líbrame, Jesús.

Del temor de sufrir rechazos,
líbrame, Jesús.

Del temor de ser calumniado,
líbrame, Jesús.

6️⃣ Del temor de ser olvidado,
líbrame, Jesús.

Del temor de ser ridiculizado,
líbrame, Jesús.

Del temor de ser injuriado,
líbrame, Jesús.

Del temor de ser juzgado con malicia,
líbrame, Jesús.

7️⃣ Y entonces comienza quizá la parte más difícil:

Que otros sean más amados que yo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

Que otros sean más estimados que yo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

8️⃣ Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo disminuya,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

Que otros sean elegidos y yo dejado de lado,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

9️⃣ Que otros sean alabados y yo pase inadvertido,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

Que otros sean preferidos a mí en todo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

🔟 Que otros sean más santos que yo, con tal de que yo llegue a ser todo lo santo que debo,
Jesús, dame la gracia de desearlo.

Esta última petición contiene un verdadero programa de vida espiritual.

1️⃣1️⃣ No se trata de querer ser menos santo. Al contrario.

Se trata de querer profundamente la propia santidad sin convertirla en competición. Poder alegrarse de que otro sea mejor, más reconocido, más fecundo o más santo sin sentir que nosotros perdemos algo.

1️⃣2️⃣ La verdadera humildad termina produciendo una inmensa libertad.

Ya no necesitamos ganar todas las discusiones, recibir todos los agradecimientos, aparecer en todas partes ni conseguir que todos reconozcan lo que hacemos.

Basta con que Dios lo sepa.

Quizá ahí comienza la verdadera paz: cuando dejamos de luchar para que el mundo recuerde nuestro nombre y empezamos a desear únicamente que sea conocido, amado y glorificado el Nombre de Jesucristo.

«Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar» (Jn 3,30).

Jesús, manso y humilde de Corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

La fe nos salvará.

La fe tiene premio. Y si tenemos fe, entonces vemos todas las cosas a la luz de la fe, con los ojos de Dios.

Estamos en esta vida para que con la fe merezcamos el premio del Cielo. Por eso el demonio trata por todos los medios de apagar la fe en los corazones.

Y es lógico que sea así, porque el diablo sabe muy bien que un hombre que tiene fe, absolutamente tiene todo arreglado y obtiene infaliblemente su salvación eterna y la de incontables almas.

Tenemos que cuidar nuestra fe, y aumentarla con actos de fe, rezando frecuentemente el Credo, y teniendo bien presente que los misterios de nuestra santa religión católica son precisamente eso: misterios, y que no podemos entenderlo todo, sino que como los misterios superan la razón, debemos prestarle nuestra fe para creer firmemente en ellos y obtener así el premio al que cree.

Los milagros de Jesús en el Evangelio, estaban supeditados a la fe de los que los pedían. A veces eran los propios enfermos quienes tenían la fe suficiente para que Jesús los sane. Otras veces la fe la tenían los acompañantes del enfermo, los parientes y amigos que por él pedían una gracia al Señor, y la obtenían.

Así que nosotros debemos cuidar nuestra fe, y aumentarla, confiando ciegamente en el Señor y en lo que Él nos enseña, porque así nos salvaremos y obtendremos TODO de Dios.

Creer tiene mérito. Y el mérito merece un premio. Por eso si creemos, seremos premiados por el Señor.

La fe nos salvará. Tengamos fe, y lo tendremos todo. Porque no hay imposibles para Dios. Y todo es posible para el que cree.

Granito de arena de Esperanza...Viernes de Pasión



¡Verdaderamente es amable la Santa Humanidad de nuestro Dios!

—Te «metiste»
en la Llaga santísima
de la mano derecha
de tu Señor,
y me preguntaste:

«Si una Herida
de Cristo
limpia,
sana,
aquieta,
fortalece
y enciende
y enamora,
¡qué no harán las cinco, abiertas en el madero?»

 Punto 555

jueves, 13 de agosto de 2026

Perdona a tu pueblo, Señor, y haz que nuestro corazón vuelva siempre a Ti. (Cf. Salmo 77)


ORACIÓN DE LA MAÑANA
Jueves, 13 de agosto de 2026

Señor mío y Dios mío:
Hoy nos presentamos ante Ti sin esconder nuestra fragilidad. Sabemos cuántas veces conocemos el camino y, sin embargo, nos apartamos de él; cuántas veces recibimos Tu amor y respondemos con indiferencia; cuántas veces ponemos nuestra confianza en cosas que pasan y olvidamos que solo Tú eres nuestro Dios.

Perdónanos, Señor. No permitas que nuestro corazón se acostumbre a vivir lejos de Ti. Cuando caigamos, danos la humildad de volver; cuando nos equivoquemos, la valentía de reconocerlo; y cuando el pecado nos hiera, concédenos buscar sinceramente Tu misericordia y dejarnos reconciliar contigo.

Aparta de nuestra vida todo aquello que pueda convertirse en un ídolo y ocupar el lugar que solamente a Ti pertenece. Que nada sea más importante que amarte, escucharte y permanecer fieles a Tu voluntad.
Mira también con misericordia a nuestras familias, a Tu Iglesia y a todos los pueblos. Donde haya división, siembra reconciliación; donde el pecado haya dejado heridas, derrama Tu gracia; donde alguien se encuentre lejos de Ti, abre un camino de regreso hacia Tu corazón.

Al comenzar esta jornada, no queremos confiar únicamente en nuestras propias fuerzas. Queremos caminar sostenidos por Tu gracia, aprendiendo de nuestras caídas y procurando que cada decisión nos acerque más a Ti.

Perdona a Tu pueblo, Señor, renueva nuestro corazón y ayúdanos a permanecer fieles a Tu amor.





Si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros


Todo hombre está en deuda con Dios y todo hombre está en deuda con su hermano. En efecto, ¿quién no estaría en deuda con Dios sino aquel en quien no se encontrara pecado? ¿Y quién no estaría en deuda con su hermano sino aquel que nunca ha ofendido a nadie? Así pues, todo hombre es a la vez deudor y acreedor… Un mendigo te pide limosna y tú eres el mendigo de Dios, porque, cuando oramos, todos nosotros somos mendigos de Dios. Permanecemos en pié, o mejor, nos prosternamos ante la puerta de nuestro Padre de familia (cf Lc 11,5s); le suplicamos lamentándonos, deseosos de recibir de él una gracia, y esta gracia, es Dios mismo. ¿Qué es lo que te pide el mendigo? Pan. Y tú, que es lo que le pides a Dios si no es a Cristo, el cual ha dicho: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo” (Jn 6,51). ¿Queréis ser perdonados? Perdonad. “Devolved y se os devolverá”. ¿Queréis recibir? “Dad y se os dará” (Lc 6,37)…

Debemos, pues, estar dispuestos a perdonar todas las faltas que se cometen contra nosotros si queremos que Dios nos perdone. Sí, verdaderamente, si nos ponemos a considerar nuestros pecados y pasamos revista a las faltas que hemos cometido, no creo que podamos dormirnos sin que nos sintamos el peso de nuestra deuda. Por eso cada día presentamos a Dios nuestras peticiones, cada día nuestras peticiones llegan a sus oídos, cada día nos prosternamos diciendo: “Perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido”. ¿Qué deudas quieres que se te perdonen? ¿Todas, o una parte? Seguro que respondes: Todas. Pues haz tú lo mismo con tu deudor.

San Agustín (354-430)
obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Sermón 83,evangelizo.org

Granito de arena de Esperanza...JUEVES EUCARÍSTICO




Vivimos un mundo donde las cosas rotas, se desechan... pero DIOS nunca ha trabajado así, recuerda: ÉL no se acerca solo a los fuertes, se acerca, precisamente, a los quebrantados
 
Quiero escuchar tu voz
Y poner en ti Señor mi corazón, alma, espíritu. Quiero escucharte y guardar tu palabra en mi ser para así obedecer y confiar siempre en tu amor.

Fuente:https://x.com/NazarethFamili1



No dejes
la Visita al Santísimo.

—Luego de la oración vocal que acostumbres, di a Jesús,
realmente presente
en el Sagrario,
las preocupaciones
de la jornada.

—Y tendrás luces
y ánimo para tu vida
de cristiano.

Devociones · Punto 554

CAMINO

miércoles, 12 de agosto de 2026

«Todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo»: el sacramento del perdón



El otro día un periodista me hizo una curiosa pregunta: "¿Incluso usted tiene que confesarse?" Sí, le dije. Me confieso cada semana. "Entonces Dios tiene que ser muy exigente, si hasta usted tiene que confesarse."

Seguro que su hijo a veces se equivoca, le dije. Y ¿qué ocurre cuando viene y le dice «papá, lo siento»?, ¿qué hace usted? Lo rodea con sus brazos y lo besa. ¿Por qué? Pues porque esa es su manera de decirle que lo ama. Dios hace lo mismo. Nos ama tiernamente. Por lo tanto cuando pecamos o cometemos un error, lo que debemos hacer es servirnos de eso para acercarnos más a Dios. Digámosle humildemente: «Sé que no debería haber hecho esto, pero incluso esta falta te la ofrezco».

Si hemos pecado o cometido un error, digámosle: «¡Lo siento! Me arrepiento». Dios es un Padre que perdona. Su clemencia es mayor que nuestros pecados. Él nos perdonará.

Santa Teresa de Calcuta (1910-1997)
fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad
El amor más grande.evangelizo.org



Miércoles de San José


Dios sigue buscando hombres como San José, dispuestos a decir sí, sin entenderlo todo.

Hay padres que cargan todo en silencio. Dios los ve.
San José, fortalece a cada padre; especialmente a los que están solos.


San José no solo fue llamado padre de Jesús, sino que lo fue en verdad.” San Bernardo de Claraval

“Entendí que gran parte de la crisis que vive el mundo es por la ausencia de más hombres como San José.”
P. Leonardo Bonin

Granito de arena de Esperanza...SAN JOSÉ


SAN JOSÉ, fue el hombre de la ternura fuerte. con sus manos tocaba a Dios y llevaba a Dios de la mano.
Jugaba con Dios y Dios era feliz con él.
En el taller le enseñaba a trabajar con amor.
Y en las noches de Nazareth lo cubría con su manto.

🌿🌿🌿

SAN JOSÉ, en el silencio a Dios cuidaba, en la fatiga lo sostenía, y en cada mirada le entregaba todo su corazón.
Y ni en la Gloria había más gloria que en la casa de José, donde el Cielo cabía entero entre los brazos de un padre.

🌿🌿🌿

SAN JOSÉ, el carpintero que enseñaba a rezar a Dios. y hablaba con Dios cara a cara. miraba con sus ojos, los ojos de Dios.
Y con Dios reía. Dios se dormía en sus brazos. Y despertaba con su beso.
Dios comía de su mano. Y oraba a Dios y le cantaba teniéndole en sus rodillas.



martes, 11 de agosto de 2026

Ángeles Custodios ...Granito de arena de Esperanza



Ten confianza con tu Ángel Custodio.

—Trátalo como un entrañable amigo
—lo es—
y él sabrá hacerte
mil servicios
en los asuntos ordinarios de cada día.

Punto 562

*******

Gánate al Ángel Custodio de aquel
a quien quieras
traer a tu apostolado.

—Es siempre un gran «cómplice».

  Punto 563

lunes, 10 de agosto de 2026

LAS TRES AVEMARíAS POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO





Oh María, Reina del purgatorio, te ruego por aquellas
Almas por las cuales tengo o pueda tener alguna
obligación, sea de caridad o de justicia.
Avemaría

Oh María, Reina del Purgatorio, te ruego por las almas
más abandonadas y olvidadas, por las que nadie ruega.
Tú oh Madre que te acuerdas de ellas, aplícales los
méritos de la Pasión de Jesús, tus méritos y los de
todos los Santos, y encontrarán saludable refrigerio.
Avemaría

Oh María, Reina del Purgatorio, te ruego por aquellas
almas que han de salir más pronto de ese lugar de
penas, para que cuanto antes vayan a cantar en tu
compañía las eternas misericordias del Señor.
Avemaría

San Lorenzo

San Lorenzo: el diácono que llamó “tesoros de la Iglesia” a los pobres

Cada 10 de agosto, la Iglesia celebra a San Lorenzo de Roma, uno de los mártires más conocidos de la antigüedad y patrono de los diáconos, archivistas y tesoreros.

Nacido en Huesca alrededor del año 225, Lorenzo llegó a Roma y fue elegido uno de los siete diáconos encargados de asistir al Papa y cuidar de los bienes de la Iglesia. Estuvo muy unido al Papa Sixto II, quien también murió mártir durante la persecución del emperador Valeriano.

Según la tradición, tres días después del martirio del Papa, las autoridades exigieron a Lorenzo que entregara las riquezas de la Iglesia para financiar las campañas del emperador. El diácono pidió tres días de plazo.

Pero Lorenzo tenía otro plan. Reunió a los pobres, enfermos, huérfanos, viudas, ancianos y necesitados a quienes ayudaba habitualmente y los presentó ante las autoridades diciendo:

“Estos son los tesoros más preciados de la Iglesia de Cristo”.

Su respuesta enfureció al prefecto, quien ordenó ejecutarlo de una manera especialmente cruel: fue colocado sobre una parrilla de hierro encendida. La tradición cuenta que, incluso en medio del tormento, Lorenzo permaneció firme en su fe y afrontó la muerte con serenidad.

San Lorenzo murió el 10 de agosto del año 258, con unos 33 años. Su martirio impresionó profundamente a quienes fueron testigos de su valentía y, según la tradición, contribuyó a que muchos abrazaran la fe cristiana.

Su historia nos deja una poderosa enseñanza: para San Lorenzo, la verdadera riqueza de la Iglesia no estaba en sus bienes, sino en las personas, especialmente en los más pobres y necesitados.

Que San Lorenzo interceda por todos los diáconos y por quienes sirven a los más vulnerables.
Fuente:ACI Prensa



Si el grano de trigo muere, da mucho fruto


Cristo, primicias de la nueva creación..., después de haber derribado a la muerte, resucitó y subió al Padre como una ofrenda magnífica y resplandeciente; en cierta manera, como primicia de la raza humana renovada, incorruptible... Se le podría considerar bajo el símbolo de la gavilla de las primicias del trigo que el Señor manda ofrecer al Templo a Israel (Lv 23,9). ¿Qué es lo que representa este signo?

Al género humano se le puede comparar a las espigas de un campo. Nacen de la tierra, esperan obtener su máximo crecimiento y, en el momento querido, son cortadas por la guadaña de la muerte. Por eso Cristo dice a sus discípulos: «¿No decís vosotros: Cuatro meses más y llega la siega? Pues bien, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos que blanquean ya para la siega. Ya el segador recibe el salario, y recoge el fruto para la vida eterna» (Jn 4,35-36). Ahora bien, Cristo nació en medio de nosotros, nació de la Virgen santa así como las espigas salen de la tierra. Por eso en otra parte él mismo se nombra grano de trigo: «Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere da mucho fruto» (Jn 12,24). Así es como se ofreció él mismo al Padre por nosotros, como una gavilla y como las primicias de la tierra.

Porque la espiga de trigo, por otra parte igual que nosotros, no se la puede considerar aisladamente. Lo vemos en una gavilla formada por numerosos espigas de una sola brazada. Jesucristo es uno solo, pero es y se nos presenta realmente como si fuera una brazada, en el sentido que en él están contenidos todos los creyentes, evidentemente en una unión espiritual. Si no fuera así ¿cómo podría san Pablo escribir: «Nos ha resucitado con él, y con él nos ha sentado en el cielo»? (Ef 2,6-7). Efectivamente, puesto que se ha hecho uno de nosotros, nosotros somos «miembros del mismo Cuerpo» (Ef 3,6)... Él mismo en otra parte dirige estas palabras a su Padre: «Ruego, Padre, que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros» (Jn 17,21). El Señor es, pues, la primicia de la humanidad destinada a ser entrojada en los graneros del cielo.

 San Cirilo de Alejandría (380-444)

obispo y doctor de la Iglesia
Comentario al Libro de los Números, 2; PG 69, 619evangelizo.org

domingo, 9 de agosto de 2026

Oración de la Noche a la Llama de Amor



En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Amado Señor Jesús:

Al terminar este día, me acerco a Ti con el corazón en silencio y lleno de confianza.

Me refugio en la Llama de Amor de tu Sagrado Corazón y en la Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María, para que su luz disipe toda oscuridad y su fuego santo purifique mi alma.

Purifica mis pensamientos, sana las heridas de mi corazón, perdona mis pecados y corrige todo aquello en lo que hoy no supe amar, servir o responder a tu gracia como Tú esperabas de mí.

Madre Santísima, cúbreme con tu manto maternal y enciende en mi alma la Llama de Amor de tu Corazón Inmaculado, para que, aun mientras descanso, mi corazón permanezca unido a Jesucristo en la fe, la esperanza y la caridad.

Alcánzame la gracia de vivir cada día más cerca de tu Hijo, creciendo en humildad, obediencia y fidelidad a su santa voluntad.

Señor Jesús, permite que la Llama de Amor de tu Sagrado Corazón se extienda sobre mi familia, sobre los sacerdotes, sobre toda la Iglesia y sobre el mundo entero; que ilumine a quienes viven alejados de Ti, fortalezca a los que sufren, convierta a los pecadores y haga crecer la paz donde existe el odio, la división y la oscuridad del pecado.

Te encomiendo esta noche mi alma, mi cuerpo, mi hogar y todas las personas que amo. Envía a tus santos ángeles para que custodien nuestro descanso y nos protejan de todo mal.

Que, al despertar un nuevo día, pueda levantarme con un corazón renovado, ardiente de amor por Ti, dispuesto a vivir el Evangelio, servir a mis hermanos y dar gloria a tu Santo Nombre.

Todo lo pongo en tus manos, confiando plenamente en tu infinita misericordia.

Amén.

"Jesús, María, os amo. Salvad almas."

Santa Teresa Benedicta de la Cruz

 "No se puede adquirir la ciencia de la Cruz más que sufriendo verdaderamente el peso de la cruz. Desde el primer instante he tenido la convicción íntima de ello y me he dicho desde el fondo de mi corazón: Salve, Oh Cruz, mi única esperanza".

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Es más importante ser buena que ser inteligente, porque ser lista es un don de la naturaleza, pero ser virtuosa es fruto de nuestro esfuerzo de cada día".
Santa Teresa Benedicta de la Cruz

Oración de la Mañana

Imagen:Pinterest.

Señor, al comenzar este nuevo día, pongo mi vida en tus manos.

Guía mis pasos, ilumina mis decisiones y dame serenidad para aceptar aquello que hoy no pueda cambiar.

Cuando llegue una dificultad, dame fortaleza.
Cuando aparezca el cansancio, sostenme.
Cuando algo no salga como espero, recuérdame que un mal momento no determina todo mi camino.

Bendice mi hogar, mi familia y a cada persona que hoy necesita de Ti.
Que mis palabras lleven paz, mis acciones hagan el bien y mi corazón permanezca cerca de Ti.
Señor, camina conmigo.
Contigo comienzo este día y en Ti pongo mi esperanza.
Amén.

"Hoy pedimos por la salud de las familias"

Lo que somos ante Dios.




Lo que somos ante Dios, eso es lo que somos realmente, y no lo que aparentamos ante los hombres o ante nosotros mismos, tratando de engañar o engañarnos.
Por eso ¡qué santa tiene que ser toda nuestra conducta!, viendo si en cada acción que hacemos, en cada pensamiento, estamos agradando a Dios, o tratando de agradar a los hombres, o lo que es peor, de agradar al diablo.
Recordemos que en el momento de nuestra muerte, en el juicio particular que tendremos ante Dios, estaremos solos frente al Juez eterno, y con el demonio acusándonos y tratando de convencer a Dios de que merecemos el Infierno con él. ¡Qué terrible momento! ¿Y para qué habrá servido el tratar de aparentar ante los hombres, ante el mundo, y ante nosotros mismos, si en ese momento crucial y definitivo, estaremos desnudos ante la mirada de Aquél ante quien todo está manifiesto?
Entonces no miremos tanto lo que el mundo piensa de nosotros, lo que piensan los hombres, porque lo que realmente vale y cuenta es lo que piensa Dios de nosotros. El resto es, como suele decirse, cartón pintado.
Estamos a tiempo todavía, porque si estamos leyendo esto, es que Dios nos ha querido dar una gran luz para que iluminemos toda nuestra historia de vida, y veamos si estamos agradando realmente a Dios o no.
Porque, aunque todo el mundo nos condene, y aunque todos los hombres nos acusen y señalen con el dedo, lo importante es que Dios no nos acuse, de que Dios no nos señale como réprobos.
El mundo pasa, los hombres pasan, pero Dios no pasa, y los juicios de Dios tampoco pasan. Por ello si Dios nos juzga bien, ¿qué importa que los hombres nos juzguen mal? Basta que Dios no tenga nada que reprocharnos, y con ello tenemos ganada nuestra felicidad en este mundo y en el venidero.
La gente se preocupa mucho por el qué dirán. Pero pocos son quienes se ocupan y preocupan por el qué dirá Dios de ellos. Por lo menos que esto no nos suceda también a nosotros que tenemos fe.


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