¡Verdaderamente es amable la Santa Humanidad de nuestro Dios!
—Te «metiste»
en la Llaga santísima
de la mano derecha
de tu Señor,
y me preguntaste:
«Si una Herida
de Cristo
limpia,
sana,
aquieta,
fortalece
y enciende
y enamora,
¡qué no harán las cinco, abiertas en el madero?»
Punto 555
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