«El deber de cuidar a la Virgen Madre era un yugo muy suave para San Juan, impuesto por el Señor. ¿Quién no habría vivido voluntariamente junto a esa Madre, que portó al Verbo Encarnado durante nueve meses y vivió con Él durante treinta años completos? ¿Quién no envidia al discípulo amado de Jesús, porque, ausente el Hijo de Dios, obtuvo la presencia de la Madre de Dios? Sin embargo, también nosotros podemos recibir con nuestras oraciones de Aquel que se encarnó por nosotros y fue crucificado por nuestro amor, la gracia que Él nos diga: He ahí a tu Madre; y nos señale diciendo a su Madre: Aquí tienes a tu hijo.»
San Roberto Belarmino, S.I.
(1542-1621)
Fuente:https://x.com/Fernand3705321
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma