viernes, 7 de agosto de 2026
Vía Crucis...Viernes, Granito de arena de Esperanza
viernes, 26 de junio de 2026
Un gran amor te espera en el Cielo
26 de junio de 2026
jueves, 18 de junio de 2026
Granito de arena de Esperanza...JUEVES EUCARÍSTICO
domingo, 22 de febrero de 2026
“Con Él estoy en el tiempo de la adversidad”
lunes, 28 de julio de 2025
Hasta que la levadura fermente
viernes, 27 de junio de 2025
"Las delicadezas del Corazón del Señor"
La plenitud de Dios se nos revela y se nos da en Cristo, en el amor de Cristo, en el Corazón de Cristo. Porque es el Corazón de Aquel en quien habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente. Por eso, si se pierde de vista este gran designio de Dios —la corriente de amor instaurada en el mundo por la Encarnación, por la Redención y por la Pentecostés—, no se comprenderán las delicadezas del Corazón del Señor (Es Cristo que pasa, 163).
Tengamos presente toda la riqueza que se encierra en estas palabras: Sagrado Corazón de Jesús. Cuando hablamos de corazón humano no nos referimos sólo a los sentimientos, aludimos a toda la persona que quiere, que ama y trata a los demás. Y, en el modo de expresarse los hombres, que han recogido las Sagradas Escrituras para que podamos entender así las cosas divinas, el corazón es considerado como el resumen y la fuente, la expresión y el fondo último de los pensamientos, de las palabras, de las acciones. Un hombre vale lo que vale su corazón, podemos decir con lenguaje nuestro.
Al corazón pertenecen la alegría: que se alegre mi corazón en tu socorro; el arrepentimiento: mi corazón es como cera que se derrite dentro de mi pecho; la alabanza a Dios: de mi corazón brota un canto hermoso; la decisión para oír al Señor: está dispuesto mi corazón; la vela amorosa: yo duermo, pero mi corazón vigila. Y también la duda y el temor: no se turbe vuestro corazón, creed en mí. (Es Cristo que pasa, 164)
En la fiesta de hoy hemos de pedir al Señor que nos conceda un corazón bueno, capaz de compadecerse de las penas de las criaturas, capaz de comprender que, para remediar los tormentos que acompañan y no pocas veces angustian las almas en este mundo, el verdadero bálsamo es el amor, la caridad: todos los demás consuelos apenas sirven para distraer un momento, y dejar más tarde amargura y desesperación.
Si queremos ayudar a los demás, hemos de amarles, insisto, con un amor que sea comprensión y entrega, afecto y voluntaria humildad. Así entenderemos por qué el Señor decidió resumir toda la Ley en ese doble mandamiento, que es en realidad un mandamiento solo: el amor a Dios y el amor al prójimo, con todo nuestro corazón (Es Cristo que pasa, 167). San Josemaría
domingo, 2 de febrero de 2025
Granito de arena de Esperanza...Presentación del Señor
"Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo". Lucas 2
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«Cor Mariae perdolentis, miserere nobis!» –invoca al Corazón de Santa María, con ánimo y decisión de unirte a su dolor, en reparación por tus pecados y por los de los hombres de todos los tiempos. –Y pídele –para cada alma– que ese dolor suyo aumente en nosotros la aversión al pecado, y que sepamos amar, como expiación, las contrariedades físicas o morales de cada jornada. (Surco, 258)
Cumplido el tiempo de la purificación de la Madre, según la Ley de Moisés, es preciso ir con el Niño a Jerusalén para presentarle al Señor. (Luc., II, 22.)
domingo, 26 de enero de 2025
“Un encuentro personal con Dios”
| Cuando le recibas, dile: Señor, espero en Ti; te adoro, te amo, auméntame la fe. Sé el apoyo de mi debilidad, Tú, que te has quedado en la Eucaristía, inerme, para remediar la flaqueza de las criaturas (Forja, 832) |
No descubro nada nuevo si digo que algunos cristianos tienen una visión muy pobre de la Santa Misa, que para otros es un mero rito exterior, cuando no un convencionalismo social. Y es que nuestros corazones, mezquinos, son capaces de vivir rutinariamente la mayor donación de Dios a los hombres. En la Misa, en esta Misa que ahora celebramos, interviene de modo especial, repito, la Trinidad Santísima. Corresponder a tanto amor exige de nosotros una total entrega, del cuerpo y del alma: oímos a Dios, le hablamos, lo vemos, lo gustamos. Y cuando las palabras no son suficientes, cantamos, animando a nuestra lengua ‑Pange, lingua!‑ a que proclame, en presencia de toda la humanidad, las grandezas del Señor. Vivir la Santa Misa es permanecer en oración continua; convencernos de que, para cada uno de nosotros, es éste un encuentro personal con Dios: adoramos, alabamos, pedimos, damos gracias, reparamos por nuestros pecados, nos purificamos, nos sentimos una sola cosa en Cristo con todos los cristianos. (Es Cristo que pasa, nn. 87-88) |
sábado, 27 de julio de 2024
Granito de arena de Esperanza..Sábado consagrado a María
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El amor a la Señora
es prueba
de buen espíritu,
en las obras y en
las personas singulares.
—Desconfía
de la empresa
que no tenga esa señal.
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en Caná.Y cómo insiste,sin desanimarse,con perseverancia.—Y cómo logra.—Aprende.
viernes, 26 de agosto de 2022
Todos los viernes son Viernes Santo.
San José María Escrivá de Balaguer prefería rezar ante imágenes en las que Cristo Crucificado tuviera los ojos abiertos, para contemplar la belleza serena e insuperable de su entrega sin límites.
En esta preciosa talla, Jesús mira hacia abajo (a nosotros), antes de elevar su cabeza al Padre y culminar la Redención. Nuestra respuesta debe ser devolverle ese amor con agradecimiento y cariño, en la medida de nuestras pequeñas posibilidades.
Él nunca nos retira su rostro, aunque nosotros le giremos la cara y demos la espalda, continuamente, porque Dios es siempre fiel.
"Quiero que podamos mirar a esa imagen de Cristo vivo que sufre lleno de paz, por ti, por mí, por todos, para conseguir nuestra redención y nuestro amor.
Al verlo cara a cara, que nos decidamos a reaccionar con una entrega total y sin regateos, aunque tengamos que dejar la vida."
Amén.
viernes, 8 de julio de 2022
Reflexión, Evangelio
EvDH:"Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes."
Queda claro que no se trata de convencer a nadie, ni de ganar una discusión.
Es estar ciertos de lo que creemos, de A Quién le creemos, y por ello, dejar y saber que Él será el que guíe nuestras palabras y dichos, para poder dar fe de nuestra Fe. La Verdad puede ser dicha, pero no por ello aceptada.
Sin tener que esperar esta clase de eventos, desde ahora, pidamos al Espíritu Santo el Don de dejarlo hablar a través de nuestros hechos y palabras. Que la Voz del Padre nos sea siempre conocida de manera que podamos dejar que su voz y sus palabras fluyan en y través de nosotros.
MValverdeRojas








