Señor Jesús, en este Sábado
Santo, día de silencio y espera,
nos detenemos para meditar en
el misterio de tu sacrificio y en
el significado de tu victoria sobre
el pecado y la muerte. Concédenos,
Señor, la gracia de vivir este
día en profunda comunión contigo,
acompañándote en la soledad
del sepulcro. Permítenos reflexionar
sobre nuestra propia vida y
sobre el significado de la redención
que nos ofreces sin merecerlo.
Encomendamos a tu misericordia
a todos aquellos que sufren y
se encuentran en soledad, para
que hallen consuelo en la certeza
de tu amor y en la esperanza
de la Resurrección.
Amén.
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