Hoy la Iglesia recuerda a Santa Balbina, una cristiana de los primeros siglos que vivió la fe cuando seguir a Cristo tenía consecuencias reales.
1️⃣ Balbina crece en un ambiente romano, pagano, donde ser cristiano no estaba bien visto. No era cuestión de opinión. Era cuestión de vida o muerte.
2️⃣ La tradición la sitúa en relación con el Papa San Alejandro I, y habla de su conversión a partir de ese encuentro.
3️⃣ A partir de ahí, su vida cambia. No es una fe cultural. Es una fe asumida, vivida y defendida.
4️⃣ En aquel tiempo, creer en Cristo implicaba ir contracorriente. No había término medio. O Cristo… o el mundo.
5️⃣ Y Balbina elige. Como tantos cristianos de los primeros siglos. Sin ruido, pero con decisión.
6️⃣ Llega la persecución. Y con ella, la prueba definitiva: mantenerse fiel o ceder.
7️⃣ Y permanece. Eso es lo importante. No sabemos muchos detalles, pero sí lo esencial: no negoció su fe.
8️⃣ Hoy no vivimos persecuciones así… pero sí otras más sutiles: la presión social, el ridículo, el silencio impuesto.
9️⃣ Y ahí también se juega la fidelidad. No en teorías, sino en lo concreto de cada día.
🔟 Santa Balbina nos recuerda que la fe no se adapta para encajar, sino que se vive para permanecer en Cristo.
1️⃣1️⃣ Y que la gracia de Dios no es una idea: es la fuerza real que sostiene cuando uno no puede más.
1️⃣2️⃣ Pedimos hoy su intercesión para no rebajar la fe, y vivirla con verdad, también cuando cuesta.
Fuente:Sacerdos in æternum
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