Señor mío y Dios mío, en esta mañana nos ponemos en Tu presencia con humildad, reconociendo que muchas veces el corazón se siente herido, incomprendido o cansado, pero también sabiendo que en Ti nunca es en vano confiar. Tú conoces nuestras luchas, nuestras cargas ocultas y todo aquello que llevamos en silencio; nada se te escapa, nada te es indiferente.
Cuando el desaliento nos alcanza y parece que falta consuelo, recuérdanos que Tú estás cerca del que sufre, que no desoyes al pobre ni olvidas al que se encuentra atado o agobiado.
Danos un corazón firme, capaz de permanecer en Ti aun en medio de la prueba, y enséñanos a no buscar refugio fuera de Tu amor.
Haz que, incluso en medio de las dificultades, sepamos alabarte, agradecerte y proclamar Tu Nombre, porque en Ti está nuestra verdadera esperanza.
Levanta nuestro ánimo, fortalece nuestra fe y danos la gracia de caminar este día con confianza, sabiendo que Tu bondad nos sostiene en todo momento.
Y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma