"Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará.
Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia''.
Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia''.
Señor mío y Dios mío, al comenzar este día nos ponemos en Tu presencia como ovejas que reconocen la voz de su Pastor.
Te damos gracias porque nos llamas por nuestro nombre, porque no somos anónimos para Ti, sino profundamente conocidos y amados.
Haznos sensibles a Tu voz en medio del ruido del mundo, para que no sigamos voces extrañas que confunden, engañan o apartan del camino.
Tú eres la puerta, Señor, la única entrada segura a la vida verdadera. Danos la gracia de entrar siempre por Ti, de vivir en Tu verdad y de no buscar atajos que nos alejen de Tu voluntad.
Condúcenos con la dulzura de Tu amor, camina delante de nosotros y enséñanos a confiar, incluso cuando no entendamos el camino.
Aparta de nosotros todo aquello que roba la paz, que mata la esperanza o que destruye la fe.
Defiéndenos de todo mal y de toda mentira. Que sepamos reconocer lo que no viene de Ti y tengamos la valentía de rechazarlo.
Y así, Señor, llévanos a los pastos de Tu gracia, donde el alma encuentra descanso y plenitud.
Danos vida, y vida en abundancia, una vida llena de Tu presencia, de Tu amor y de Tu paz.
Que hoy y siempre vivamos escuchándote, siguiéndote y permaneciendo en Ti, y que toda nuestra vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.
FE y más FE.
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