Hoy la Iglesia nos pone delante una escena muy concreta: un cojo que no puede caminar… y dos discípulos que no saben reconocer a Cristo. Dos pobrezas. Dos curaciones. Y un mismo Señor resucitado.
1️⃣ En los Hechos, San Pedro no da dinero, da algo mayor: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo». El cristiano no está llamado primero a dar cosas, sino a dar a Cristo.
2️⃣ Ese hombre estaba a la puerta del templo… pero no podía entrar. Así estamos muchas veces: cerca de Dios, pero sin dar el paso. Hace falta que alguien nos tome de la mano y nos levante en su nombre.
3️⃣ «En nombre de Jesucristo, levántate». No es magia. Es el poder de Cristo vivo. La gracia es eficaz.
4️⃣ Y el resultado es claro: entra en el templo, camina, salta y alaba a Dios. Cuando Dios actúa, se nota.
5️⃣ En el Evangelio, los de Emaús caminan tristes. Han oído cosas… pero no creen. Saben, pero no han entrado.
6️⃣ Jesús se acerca, camina con ellos, les explica las Escrituras… pero aún no lo reconocen. Sin gracia, los ojos no ven.
7️⃣ El momento clave llega «al partir el pan». Ahí se abren los ojos. Ahí está la Eucaristía.
8️⃣ Y entonces todo cambia: pasan de la tristeza a la misión. Se levantan, vuelven, anuncian.
9️⃣ Hoy la Iglesia nos recuerda algo sencillo: Cristo sigue levantando cojos… y sigue abriendo ojos.
🔟 Quizá hoy no necesitamos más explicaciones… sino dejarnos levantar y reconocerle en el Pan partido.
Así que… volver a Cristo, dejarse tocar por su gracia, y caminar. Eso basta.
Sacerdos in æternum
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma