Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 21 de abril de 2026

No es fácil decir: “Jesús, yo confío en ti”

 No es fácil decir: “Jesús, yo confío en ti” cuando el alma está cansada, cuando el dolor aprieta el pecho y el silencio parece más fuerte que cualquier respuesta. No es sencillo pronunciarlo en medio del desierto, cuando todo se siente seco, ni en la tormenta, cuando parece que todo se derrumba; mucho menos cuando has sentido que lo has perdido todo.

Porque ahí, justo ahí, la fe deja de ser palabras bonitas y se convierte en un grito profundo del corazón. Es en ese momento donde confiar ya no es emoción, sino decisión. Donde no ves, pero eliges creer; donde no entiendes, pero decides abandonarte. Y aunque tus manos estén vacías, tu alma se aferra a una esperanza que no se apaga.
Decir “Jesús, yo confío en ti” en medio del dolor es un acto profundamente valiente; es abrirle la puerta a Dios cuando más vulnerable estás. Es permitir que Él entre justo en ese lugar donde más duele, donde nadie más puede llegar.
Y es ahí donde sucede lo más hermoso. Porque Dios no se aleja de tu herida, Él entra en ella; no te juzga por tu debilidad, te abraza en tu fragilidad. No se escandaliza de tu llanto, lo recoge con ternura y lo transforma en consuelo.
Su misericordia no es un premio para los fuertes, es refugio para los que ya no pueden más. Es un abrazo que no exige perfección, una mirada que no condena, un amor que permanece incluso cuando tú sientes que ya no puedes continuar.
Dios está atento, más de lo que imaginas. Está contigo en cada lágrima que cae en silencio, en cada noche donde nadie más ve tu lucha, en cada suspiro donde apenas puedes decir su nombre. Y aunque sientas que caminas solo, Él va sosteniendo cada paso con infinita paciencia y amor. Porque su misericordia no tiene condiciones, no tiene reproches, no tiene límites. Es un océano donde incluso tu dolor encuentra descanso y tu alma vuelve a respirar.
Así que si hoy te cuesta confiar, si hoy te duele creer, si hoy tu fe apenas susurra… no necesitas gritar. Basta con decir, incluso con el corazón roto:
Jesús...Yo confío en TI
Y eso ya es suficiente para que Él comience a obrar en tu vida. Te mando un abrazo convertido en bendición.


Imagen Pinterest




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...