El templo está distinto.
No hay cantos.No hay flores.
Solo silencio.
La cruz aparece al centro.
La gente se acerca despacio.
Algunos la tocan.
Otros solo se quedan mirándola.
Pienso en todo lo que pesa en la vida.
Dolor.
Pérdida.
Injusticia.
Cristo no explica el sufrimiento.
Lo carga.
Y eso cambia todo.
Dios no mira el dolor desde lejos.
Lo atraviesa con nosotros.
Jesús crucificado,
hoy contemplo tu entrega total por amor.
Que no pase de largo ante tu cruz,
y que aprenda a amar hasta el extremo,
con un corazón que no se reserve nada.
Amén.
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