Amado San José, hoy, en este miércoles dedicado a tu honor y en las puertas del Triduo Pascual, acudimos a ti. Tú, que fuiste el Custodio del Silencio, enséñanos a acallar las voces del mundo para escuchar la voluntad del Padre, tal como tú lo hiciste en la Sagrada Familia.
Así como cuidaste a Jesús y a María en los momentos de incertidumbre, extiende tu manto sobre nuestra familia.
Danos la fortaleza para cargar nuestras cruces diarias con fe y ayúdanos a permanecer unidos al pie de la Cruz, con la esperanza puesta en la Resurrección.
Amén.
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