Señor, concédenos vivir este tiempo con profundidad, con silencio interior, con fe viva y con un corazón verdaderamente disponible a Tu gracia.
Señor mío y Dios mío, al comenzar este nuevo mes de abril, nos ponemos en Tu presencia con el corazón dispuesto, reconociendo que todo tiempo es don Tuyo y toda vida encuentra su sentido en Ti.
Hoy iniciamos este mes con la mirada puesta en el misterio más grande de Tu amor: la Pasión, Muerte y Resurrección de Tu Hijo.
Te damos gracias porque nos permites llegar a estos días santos, donde la Iglesia entera se recoge para contemplar el sacrificio redentor de Cristo.
Concédenos vivir este tiempo con profundidad, con silencio interior, con fe viva y con un corazón verdaderamente disponible a Tu gracia.
Señor, que no pasemos distraídos por el Triduo Pascual.
Que acompañemos a Jesús en la Última Cena, aprendiendo a amar como Él ama y a servir con humildad verdadera.
Que permanezcamos junto a la cruz el Viernes Santo, reconociendo en su entrega el precio de nuestra salvación.
Y que vivamos con gozo auténtico la victoria de la Resurrección, renovando nuestra esperanza y nuestra vida en Ti.
Haz de este mes un camino de conversión sincera, de mayor fidelidad, de abandono confiado en Tu voluntad.
Purifica nuestros corazones, fortalece nuestra fe y enséñanos a vivir como verdaderos hijos tuyos, unidos a la Iglesia y firmes en el amor.
Que María Santísima nos acompañe en este camino, nos sostenga en la fe y nos lleve siempre hacia su Hijo.
Y que toda nuestra vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.
Amén.
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