Así como tú cuidaste a Jesús, como lo protegiste, lo formaste y lo acompañaste en silencio… cuida también sus vidas.
Enséñales a amar a Dios, a caminar con rectitud, a ser fuertes en medio del mundo y a confiar incluso cuando no entiendan.
Guárdalos de todo mal, guía sus pasos y forma su corazón como tú formaste el de Jesús.
Hoy los confío a tu cuidado, con la certeza de que un padre justo sabe proteger lo que Dios le confía.
San José, protege a mis hijos y enséñanos la grandeza de la vida oculta.
Fuente:Mujer Católica

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