Tú que conoces el corazón de un hombre,
sus silencios, sus preocupaciones, y todo lo que carga sin decir… míralo con ternura.
Te encomiendo su historia, sus luchas,
sus cansancios y todo lo que ha vivido.
Si hay heridas en su corazón,
sánalas.
Si hay preocupaciones que lo agobian,
sosténlas.
Si hay cosas que guarda en silencio,
abrázalas tú.
Y si su presencia ha sido lejana,
o su amor distinto a lo que mi corazón necesitaba, ven tú a llenar esos espacios
con tu paternidad silenciosa.
Cuida su vida, su salud, su trabajo y cada paso que da.
Enséñale a descansar en Dios,
a confiar en la Divina Providencia
y a no sentirse solo en medio de sus cargas.
Y si alguna vez no supe entenderlo,
o si su amor fue distinto a lo que esperaba,
hoy elijo mirarlo con amor…
y encomendarlo a tu cuidado.
Tómalo bajo tu protección, guíalo, sosténlo
y acércalo siempre al corazón del Padre.
Hoy lo encomiendo a ti…
con todo mi amor.
sus silencios, sus preocupaciones, y todo lo que carga sin decir… míralo con ternura.
Te encomiendo su historia, sus luchas,
sus cansancios y todo lo que ha vivido.
Si hay heridas en su corazón,
sánalas.
Si hay preocupaciones que lo agobian,
sosténlas.
Si hay cosas que guarda en silencio,
abrázalas tú.
Y si su presencia ha sido lejana,
o su amor distinto a lo que mi corazón necesitaba, ven tú a llenar esos espacios
con tu paternidad silenciosa.
Cuida su vida, su salud, su trabajo y cada paso que da.
Enséñale a descansar en Dios,
a confiar en la Divina Providencia
y a no sentirse solo en medio de sus cargas.
Y si alguna vez no supe entenderlo,
o si su amor fue distinto a lo que esperaba,
hoy elijo mirarlo con amor…
y encomendarlo a tu cuidado.
Tómalo bajo tu protección, guíalo, sosténlo
y acércalo siempre al corazón del Padre.
Hoy lo encomiendo a ti…
con todo mi amor.
San José, ruega por mi papá.
Fuente:MujerCatólica

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