Quiero arrodillarme esta noche a tus pies, Padre de la Divina Bondad, y agradecerte por todas las bendiciones que nos has otorgado a mi familia y a mí. Estoy dispuesto, Padre, a confesarte sinceramente mis deseos más profundos, aquellos que sólo mi corazón conoce.
Quiero agradecerte, Señor, por tu luz, por permitir que tus estrellas sean fuente de guía e inspiración para mí, y por darme el don del día y la noche para poder realizar mis diversas tareas diarias con la luna en lo alto.
Ayúdame, misericordioso Redentor, a perdonarme por mis defectos y por fallar en las cosas que no puedo hacer bien. Por favor, perdóname también, Dios mío, si te he fallado hoy.
Te suplico, Dios eterno, que me guardes en esta noche auspiciosa y que bendigas a todos mis hermanos, especialmente a los que están separados de ti y se han desviado de tu camino, para que puedan regresar a ti y experimentar una felicidad genuina. Te imploro, Señor, que nos concedas tu guardia esta noche y nos protejas de todo mal. Señor, confío y espero en tu santa voluntad.
Amén.
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