¿Qué verdad? ¿Qué espíritu?
La verdad: que somos hijos e hijas de un mismo Dios, y, en consecuencia, hermanos. El espíritu que late dentro de nosotros, de cada uno, y hace que nos reconozcamos, que aprendamos a compartir la alegría y las lágrimas, y nos impulsa a confiar y apoyarnos unos en otros…
La verdad: que el amor se da, no se negocia ni se exige, se da el tiempo, se da la vida, se da la escucha, la mano, la palabra, la caricia, los bienes...
El espíritu que nos invita a amarnos de ese mismo modo, y por el camino aprender a perdonarnos, a cuidarnos, a querernos…
La verdad, nuestra verdad desnuda, que somos tremendamente frágiles, limitados, vulnerables, pero es la nuestra una limitación sanada por Dios.
El espíritu que nos alienta para levantarnos cuando caemos, cuando parece que no podemos más, y sin embargo, seguir creyendo. Y a aceptar también la limitación ajena.
La verdad que nos permite distinguir lo justo y lo injusto.
El espíritu que nos da valentía para oponernos a las situaciones indignas, para hablar en nombre de quienes nadie habla.
La verdad, que nuestra vida es una, y nuestra dignidad no se nos puede arrebatar,
El espíritu que nos hace vivir cada día aspirando a una plenitud profunda, nuestra y de otros, paso a paso, elección a elección, día a día…
Fuente:jmolaizola sj
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