Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

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viernes, 21 de marzo de 2025

EL PECADO ORIGINAL


Aunque la expresión "pecado original” no aparece tal cual en la Biblia, la Iglesia ha desarrollado esta enseñanza fundamentada en la Revelación Divina desde hace siglos.

Hoy te cuento cómo nació, qué significa y por qué importa.

Todo nos remonta a la historia de Adán y Eva.

En Génesis, su desobediencia trajo el pecado y la muerte al mundo (Gn 3). La Biblia no dice “pecado original”, como tal, pero los primeros cristianos vieron aquí una clave de que algo cambió para toda la humanidad.

En los primeros siglos, los Padres de la Iglesia empezaron a reflexionar al respecto.

Por ejemplo, San Ireneo de Lyon habló de cómo el pecado de Adán afectó a todos en nuestra condición humana. Pero quien le dio forma al tema como tal fue San Agustín de Hipona.

Aurelio Agustín (siglo IV-V) consideró la siguiente frase bíblica: “Por un hombre entró el pecado en el mundo” (Romanos 5:12). Para él, el pecado de Adán no fue solo un mal ejemplo, sino algo que nos marcó a todos desde el nacimiento. ¿Cómo? ¡Sigue leyendo!

Aquí entra una distinción clave que la Iglesia ha deducido, y de la cual poco se habla:

El pecado original tiene dos caras. Está el “originante” (el acto de Adán y Eva) y el “originado” (lo que heredamos nosotros). Uno es la causa, el otro el efecto.

El “pecado original originante” fue esa primera desobediencia. El “pecado original originado” es el estado en que nacemos: sin la amistad plena con Dios que Adán tenía al principio. Parece nacer con una deuda que no pedimos, pero no necesariamente es esto. Vayamos adelante...

La Iglesia explicó en documentos oficiales, por ejemplo “Humani Generis” de Pío XII, que el pecado original viene de un acto real de Adán. Todos estamos conectados a esa caída.

Es decir, sin importar la interpretación del Génesis, TODO HOMBRE COMPARTE ESTA CONDICIÓN AL NACER.

Y en “Gaudium et Spes” 13 (1965), del Concilio Vaticano II, se aclara: el pecado original no se “genera” como algo físico (no es ADN), sino que se “propaga”. ¿Qué significa esto?

Propagación quiere decir que no lo heredamos como el color de ojos, sino como una ruptura espiritual. Adán perdió la “justicia original” (vivir en armonía con Dios), y eso nos afecta a todos desde que nacemos.

Vamos con Santo Tomás de Aquino (siglo XIII), que le puso cabeza al tema. Él dijo que el pecado original tiene “materia” y “forma”. Suena raro, pero es sencillo si lo desglosamos.

La “materia” del pecado original es la concupiscencia. ¿Y eso qué es? Es esa inclinación inicial a lo natural, o al desorden en lo natural, que todos sentimos: No queremos a Dios de manera directa al nacer, y a veces queremos lo malo aunque sepamos que no nos conviene.

La “forma” es la privación de la justicia original. Es decir, nos falta esa unión perfecta con Dios que Adán tenía antes de pecar. Nacemos con ese vacío espiritual.

Concupiscencia y privación van juntas, con que una falte, deja de existir pecado original. Ambas son esencia del mismo

Pero hay esperanza: el bautismo. La Iglesia enseña que el bautismo borra el pecado original. ¿Cómo? La gracia de Dios nos devuelve la amistad con Él, al menos poco a poco, conforme vamos creciendo en la fe. 


Ojo: el bautismo elimina la “privación de la justicia original”, pero no la concupiscencia. A veces seguimos teniendo esa inclinación al desorden, aunque ahora podemos luchar contra ella con la gracia de Dios.

¿Y la justicia original? No la recuperamos del todo aquí. Sto. Tomás decía que esa plenitud la tendremos en la vida eterna, estando cara a cara con Dios, pero también es cierto que ya no estamos privados de ella. Por su Espíritu Santo, Dios nos abrió la puerta a sí mismo.

Resumiendo: el pecado original es como empezar la vida con una mochila pesada (concupiscencia) y sin una ruta segura (justicia original). El bautismo aligera la carga, y nos da un mapa de rutas, pero el viaje sigue.

Por eso la Iglesia insiste tanto en esto: no es solo un cuento viejo, sino una verdad sobre quiénes somos y una especie de herida inicial que compartimos, pero todos estamos invitados a la redención.

Pues espero al menos haber aclarado aunque sea sólo un poco este punto de la doctrina católica de manera sencilla. Que Dios bendiga tu búsqueda de Él.

Mi oración te acompaña. Saludos en Cristo!

 

Fuente: Andrés Piña 


DESDE MI CRUZ A TU SOLEDAD!

 



Te escribo desde mi cruz a tu soledad, a ti, que tantas veces me miraste sin verme y me oíste sin escucharme. 

A ti, que tantas veces prometiste seguirme de cerca y sin saber por qué te distanciaste de las huellas que dejé en el mundo para que no te perdieras. 

A ti, que no siempre crees que estoy contigo, que me buscas sin hallarme y a veces pierdes la fe en encontrarme, a ti, que a veces piensas que soy un recuerdo y no comprendes que estoy vivo. 

Yo soy el principio y el fin, soy el camino para no desviarte, la verdad para que no te equivoques y la vida para no morir. 

Mi tema preferido es el amor, que fue mi razón para vivir y para morir. 

Yo fui libre hasta el fin, tuve un ideal claro y lo defendí con mi sangre para salvarte. 

Fui maestro y servidor, soy sensible a la amistad y hace tiempo que espero que me regales la tuya. 

Nadie como yo conoce tu alma, tus pensamientos, tu proceder, y sé muy bien lo que vales. 

Sé que quizás tu vida te parezca pobre a los ojos del mundo, pero Yo sé que tienes mucho para dar, y estoy seguro que dentro de tu corazón hay un tesoro escondido; conócete a ti mismo y me harás un lugar a Mi. 

Si supieras cuánto hace que golpeo las puertas de tu corazón y no recibo respuesta. 

A veces también me duele que me ignores y me condenes como Pilatos, otras que me niegues como Pedro y que otras tantas me traiciones como Judas. 

Y hoy, te pido paciencia para tus padres, amor para tu pareja, responsabilidad para con tus hijos, tolerancia para los ancianos, comprensión para todos tus hermanos, compasión para el que sufre, servicio para todos. 

Quisiera no volver a verte egoísta, orgulloso, rebelde, disconforme, pesimista. 

Desearía que tu vida fuera alegre, siempre joven y cristiana. 

Cada vez que aflojes, búscame y me encontrarás; cada vez que te sientas cansado, háblame, cuéntame. 

Cada vez que creas que no sirves para nada no te deprimas, no te creas poca cosa, no olvides que yo necesité de un asno para entrar en Jerusalén y necesito de tu pequeñez para entrar en el alma de tu prójimo. 

Cada vez que te sientas solo en el camino, no olvides que estoy contigo. 

No te canses de pedirme que yo no me cansaré de darte, no te canses de seguirme que yo no me cansaré de acompañarte, nunca te dejaré solo. 

Aquí a tu lado me tienes, estoy para ayudarte. 

Te quiero mucho, tu amigo: 

Jesús
Fuente:Catholic

miércoles, 19 de marzo de 2025

Reflexión para cada día de Cuaresma...

 Día 15º. MIÉRCOLES 19 de marzo de 2025

Se curó el monstruo. Lo escribía J. Urteaga: "Ocurrió en un pueblo español. Intervienen como protagonistas: un muchacho enfermo, su familia, una ermita dedicada a Santa María y muchas súplicas.

El chico tiene 14 años, era alegre, dinámico, dicharachero, incapaz de estarse quieto un instante, deportista ... ; en muy poco tiempo el muchacho ha sufrido un cambio espectacular. Una parálisis progresiva le tiene inmovilizado en un sillón de ruedas. Toda aquella alegría contagiosa se ha transformado en un infierno, especialmente para la familia; en lo humano es inútil, en lo espiritual un pequeño monstruo egoísta. Todos deben servirle, cuidarle, atenderle, desvivirse por él. Todo es poco.

Una luz se ha encendido en el alma de su madre. Le llevaran a la ermita. Rezarán a la Virgen. Le pedirán su curación. Se hará el milagro.

Llegó el día. Ante la reja hay una madre que habla en voz alta con la Virgen, sin que le importe ni poco ni mucho que haya gente en su entorno.

¡María, tienes que cuidar a mi hija! ¡Es mi pequeña! Cúrala María. Que fallen los diagnósticos. ¡Qué no sea cáncer! Esta niña es todo lo que tengo en mi vida. ¡Cómo te la vas a llevar! ¡María, que no sea cáncer! Ella también te lo pide. Me ha dicho que venga a rezarte a la ermita. ¡Anda, María, que no sea cáncer!

Poco después, aquella madre angustiada, santiguándose, abandonó la reja de la ermita.

Es ahora cuando la otra madre, la de nuestro muchacho, se acerca para decirle, al tiempo, con miedo y con dulzura:

¡Hijo!, ¿ya has Pedido a la Virgen ... ?

Y se realiza el portento.

- Sí, mamá. He pedido la curación ... He pedido a la Virgen que no sea cáncer.

Señor, a veces yo también soy un auténtico monstruo por el egoísmo. Si ser cristiano es parecerse a Ti... me tienes que cambiar. ¡Qué piense en los demás! ¡que haga más por los demás que por mi! ¡que ayude, que haga favores, que me dé cuenta de lo que necesitan o de lo que podría alegrarles! ¡Cúrame, Madre mía, y dame mi corazón generoso! Gracias.

Continúa hablándole a Dios con tus palabras...



Una reflexión para cada día de Cuaresma 2025

De la página:webcatolicodejavier

domingo, 14 de abril de 2019

Domingo de ramos






Te cantamos, Mesías que anunciaron los profetas. Te alabamos, oh hijo de Abraham e hijo de David. Te cantamos, Mesías esperado por los pobres. Te alabamos, oh Cristo, nuestro Rey, de humilde corazón.

"Alzaos puertas eternas, va entrar el Rey de la gloria, el de manos inocentes y puro corazón"

Domingo de Ramos, hoy se abre la puerta de la semana Santa, la semana más importante del calendario. Hoy, con ramos y palmas, acompañaremos al Señor en su entrada triunfal en Jerusalén. Hoy vamos, con los ojos del alma, a contemplar el misterio de su pasión y cruz... el alma se prepara ya para la intensidad de estos días, el silencio se llena de la tensión del espíritu del que espera, del que contempla, del que sabe que ya llega la Pascua... pero hoy... hoy es Domingo de Ramos, hoy toca contemplar la humildad del que viene sobre un pollino, a lomos de una acémila, de ver al Señor que viene,  al Rey que se acerca ¡¡¡venid, adoremosle!!!

Santo, santo, santo... ¡¡¡Hosanna en el cielo!!!


https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10216082986767101&id=1222719012

sábado, 13 de abril de 2019

viernes, 12 de abril de 2019

Viernes de Dolores..


+Viernes de Dolores
+Viernes de las Madres que ven morir a sus hijos...
+Viernes de los enfermos y abandonados...
+Viernes de injuriados, perseguidos, calumniados...
+Viernes de Venezuela y de tantas otras tiranías...
+Viernes de los que viven en la indiferencia...
+Viernes de patera...
+Viernes de los perseguidos de palabra y de obra por defender la verdad de Dios y la verdad del hombre...
+Viernes tuyo y viernes mío...

Nunca solos.... NUESTRA CRUZ TIENE CRISTO. Y A SUS PIES SIEMPRE ESTÁ LA MADRE.
Siempre con Ella...


https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10216072235818334&id=1222719012

domingo, 1 de abril de 2018

DOMINGO DE RESURRECCIÓN.



“Vio y creyó” Nuestra Fe en la Resurrección es una Fe del corazón, que no es lo mismo que una corazonada. La Fe en la Resurrección no es un sentimentalismo de una semana al año... La Fe en la Resurrección es ver con los ojos del corazón, con esos mismos ojos con los que ves a la persona a la que amas. El amor ni se ve ni se puede pesar, pero si se puede demostrar todos los días... Por eso la Muerte y Resurrección del Hijo De Dios es la mayor historia de amor mejor contada. Vio y creyó. Desde los pueblos de un hermano convaleciente, Feliz Pascua de Resurrección a Todos!!!

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10213499558623012&id=1222719012

sábado, 31 de marzo de 2018

Madre Dolorosa


En Ti, oh Virgen Dolorosa, recuerdo la síntesis de todos los episodios meditados por mí. ¡Qué gracias místicas no deben haberte sido concedidas en medio de aquella angustia! Gracias para sentir en Ti misma los propios dolores del Redentor. No es sin razón que, bajo cierto ángulo, Tú puedes ser llamada Co-Redentora.

Es a Ti que recurro y de Ti que me valgo, gimiendo bajo el peso de mis pecados, en la inconmovible convicción de que «jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorado tu asistencia, reclamado tu socorro, haya sido desamparado de Ti».

Madre Dolorosa, es a Ti a quien recurro, imploro y reclamo perdón por mis pecados, por mi salvación eterna y por la santificación de mi alma. Y mucho te pido aún por la sociedad en general, y por la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, para que lleguen a la plenitud de su esplendor y gracia, y pueda, así, ser realizada la proclamación universal del triunfo de tu Inmaculado Corazón prometido y anunciado en Fátima.

https://www.facebook.com/virgendefatimapy/posts/1585260184927664

viernes, 30 de marzo de 2018

LAS SIETE PALABRAS DE LA MISERICORDIA DE CRISTO.

 

Os dejo con la mirada en la Cruz de mi Cristo bendito de la Misericordia. Que su mirada nos traspase para herirnos de amor! Una foto preciosa de L. Bello. 

I. «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen»

Cuando hacemos daño a una persona, en el fondo, no sabemos lo que hacemos. Nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Estamos haciendo daño a Dios.
Jesús, enséñanos a medir las consecuencias de lo que hacemos, ayúdanos a pedir perdón y a perdonar.

II. «En verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso»

¡Qué fácil es robarte el Paraíso! No lo merecemos, pero tu corazón, sin puertas, siempre abierto, nos lo ofrece cada día.
Sólo tenemos que desearlo, pedirlo y disfrutarlo.

III. «¡Mujer, he ahí a tu Hijo! ¡He ahí a tu madre!»

Señor Jesús, en la cruz, agonizante, nos ofreciste el último presente, el más hermoso. Nos regalaste a María, tu madre, que, a partir de ese día es también nuestra Madre.
María, Madre de Jesús y madre nuestra, queremos acogerte como el mejor tesoro, como la perla más preciosa. Ayúdanos a acompañar a Cristo, que sigue sufriendo en los más pobres.

IV. «Dios mío, Dios, mío, ¿por qué me has abandonado?»

Dios mío, Dios mío, ¿Por qué nos abandonas en la duda, en el miedo, en la impotencia?  ¿Por qué te callas, Dios, por qué te callas delante de la mentira, la mentira y la injusticia?
En la hora de las tinieblas, fortalece nuestra fe, para que nunca dudemos de que Tú siempre estás con nosotros, aunque calles.

V. «¡Tengo sed!»

Jesús, tienes la sed del Amor que no te damos. Tienes la sed de todas las personas que desean un mundo más humano, más alegre, más fraterno.
¡Danos sed de Amor, de vida plena! ¡Danos sed! La sed nos conducirá al agua viva que sólo Dios nos puede dar.

VI. «Todo está consumado»

Jesús, todo está cumplido por tu parte. Tú ya lo has hecho todo, todo bien. El Padre te confío la misión de amarnos y reconciliarnos y lo has dado todo.
Señor, danos luz y fuerza para continuar y completar tu misión, para entregarnos del todo, a fin de que el perdón y el amor de Dios llegue a toda la humanidad.

VII. «¡Padre, en tus manos entrego mi Espíritu!»

Tú viniste del Padre y ahora al Padre vuelves. Y el Padre te acoge satisfecho, por tu entrega sin medida. Descansa en Paz, por fin, Jesús, en la Paz del Padre, eterna.
Padre, en tus manos depositamos nuestras vidas y entregamos los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren. En tus manos, encontramos la Paz y la fuerza que resucita.


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TRES DE LA TARDE. Hora de la Santa Misericordia. HA MUERTO EL SEÑOR. Sólo se oye el llanto digno de María, el sollozo de Juan y los soldados que se mofan de un supuesto rey que no ha vencido. Afuera,  hay lluvia. El Cielo llora. Silencio y paz. PADRE, POR LA DOLOROSA PASIÓN DE TU HIJO, TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO! Santo Dios, santo Fuerte, santo Inmortal ten misericordia de nosotros y del mundo entero!

"Cristo me amó y se entregó a la muerte por mí" (Gal 2, 20)


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Imágenes: Google

Madre, toma el paño de mi vida...


Madre, toma el paño de mi vida y con él recoge la Sangre derramada de tu Hijo en tantos corazones que son pretorios llenos de flagelos... Yo también soy causante de esa sangre. Es sangre limpia y gratuita de amor. Déjame consumirla para que no se pierda. Déjame recogerla para ir redimiendo con Él hermanos. Déjame adorarla, pasarla por mis labios y corazón para sentir a mi Dios vivo, cerca, Redentor de mi corazón...SOMOS PAÑO VIVO EN LAS MANOS DE NUESTRA MADRE!

IGLESIA SANTA, RECOGE LA SANGRE DE TU SEÑOR. CUSTÓDIALA. ENTRÉGALA. DERRÁMALA CON LA TUYA!


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jueves, 29 de marzo de 2018

El día en que más se ha amado...


Jueves Santo es el día en que más se ha amado, un amor que traspasa el espacio y el tiempo y que llega hasta nosotros como el eco de una inmensa explosión. Este amor se concreta en la institución de la eucaristía, la institución del orden sacerdotal y el mandamiento del Señor sobre el amor fraterno. En la celebración eucarística de hoy queremos actualizar y dejarnos alcanzar por la fuerza de este amor expansivo.

El amor de Jesús, extremo y extremado era de una categoría desconocida entre sus contemporáneos, como una realidad de otro mundo. Sus actitudes y gestos de amor tenían toque de gracia, eran como una creación nueva. Todos se admiraban. Amaba a los niños, y ya no querían despegarse de él. Amaba a los pobres, y lo sentían como el mayor tesoro de sus vidas. Amaba a los enfermos, y los curaba con su ternura. Amaba a los pecadores, y empezaban, entre lágrimas, a revivir. Iba atando a todos con ataduras de amor.

Amar, servir, dar la vida. El Señor le dice hoy a Pedro: lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde. El gesto de lavar los pies es un gesto que realizaban los esclavos a los amos, es el gesto que realiza Jesús: he venido a servir. Es verdad, es difícil de entender, no se corresponde con la lógica de este mundo. Ningún apóstol es del todo consciente de lo que está pasando, del “signo” que está haciendo Jesús, de lo que les está regalando.

La experiencia de la última Cena fue una de esas realidades que marcan la historia humana, una realidad intensa y encendida, una página bellísima, un acontecimiento que llegó a ser un punto de referencia inolvidable. En la última Cena también hubo ambiciones, los discípulos discutían sobre los primeros puestos; hubo traiciones negras, con nombres de Judas; pero, superando negruras y bajezas, hubo cascada luminosa, incendios de amor.

Gracias Jesús por hacerte presente en la eucaristía, gracias por los sacerdotes que te sirven a través de su ministerio entregado, gracias por el amor de tantos hombres y mujeres que, poniendo en ti los ojos, aman y dan la vida por los demás. Ayúdanos a llenarnos de este amor desbordante y explosivo. Enséñanos a amar sin medida, a amar hasta que duela, a darlo todo en lo cotidiano de nuestras vidas, a amar al que no lo merece ni agradece, a regalar amor al que no ha conocido la fuerza de este don. Tú amor, Jesús, salvará al mundo. ¡Feliz día del Amor Fraterno, feliz Jueves Santo!


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miércoles, 28 de marzo de 2018

MIÉRCOLES SANTO... JUDAS VENDE AL SEÑOR...


Hay momentos en la vida en los que hay que estar dispuestos y preparados para “dar la cara”, situaciones en las que no debemos dar marcha atrás, que deben ser afrontadas con firmeza, valentía y decisión. Son situaciones difíciles, inevitables, para las que no acabamos de estar del todo preparados y ante las cuales no es legítimo huir, pues debemos pasar por ellas; “apechugar” se dice en el español coloquial.

La liturgia de la Palabra de este Miércoles Santo nos recuerda que el momento de la Pasión de Jesús se va acercando y Él sabe que, por nosotros y en obediencia al Padre, tiene que afrontar lo que se le viene encima. Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos. A lo largo de su misión Jesús ha ido tomando conciencia de este gran paso de entrega y amor que le va a pedir el Padre; lo ha ido anunciando a sus discípulos sin que estos acabaran de comprender. El momento está cerca, llega la hora crucial de Jesús. Ante este acontecimiento, sitúate por unos instantes en su lugar, en su interior: qué pensará en esos instantes, cómo se sentirá. Son momentos cruciales, de mucho nerviosismo e intensidad, llega la prueba definitiva del amor en la que Jesús no huye, sino que da la cara: ¿A quién buscáis?[…] Yo soy.

El tercer cántico del Siervo que se proclama hoy en la primera lectura nos describe la actitud de Jesús, profetizada por Isaías: yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor.

Confianza absoluta, entrega por entero, abandono en el Padre, amor hasta dar la vida. Estamos a punto de asistir a este misterio máximo de amor que ha cambiado el curso de la historia, pero cuyo desarrollo y expansión va a seguir dependiendo de que nosotros lo pongamos en práctica, lo llevemos decididamente a la vida.

Acompaña en tu oración de hoy al Señor en estos momentos previos a su Pasión; ponte en su lugar y pídele que Él también te acompañe en los momentos cruciales de tu vida donde se te pida un gesto de amor aunque te duela, momentos para los que nunca acabamos de estar del todo preparados, pero ante los cuales nunca estaremos solos si dejamos al Señor estar a nuestro lado. 

Vengo a Amarte
Señor, dame la libertad y la esperanza
frente al poder y el odio cada día.
Tómame de las manos y endereza
mis sendas hacia Ti cuando me pierdo.

Quiero besar tu nombre, releerlo
en la piedra, en el agua, en la mirada
llena de golondrinas y luceros
de los niños al sol, solos y frágiles

Lavo mi frente hoy de la tristeza, 
mis manos de recuerdos y delitos.
Pongo mis pies en medio de tus sendas
y extiendo el corazón ante tus ojos.

Señor, antiguo amigo, novio ausente
y cercano a la vez, 
bajo mis noches de atribulada luna,
vengo a amarte
a espaldas de los hombres y los árboles...

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10213458430234828&id=1222719012

domingo, 31 de marzo de 2013

Ha Resucitado!!!


Al amanecer, tres mujeres van al sepulcro donde Jesús estaba enterrado y ven la piedra apartada, su Cuerpo ha desaparecido. Un Ángel les dice que ha resucitado. Van corriendo donde está la Virgen con los Apóstoles y les dan la gran noticia: ¡Ha resucitado! Pedro y Juan corren al sepulcro y ven el sudario vacío, aplanado, sin el Cuerpo. Ahora entienden que Jesús es quien dijo ser, el Hijo de Dios, Dios mismo. 

El desconsuelo que tenían el Viernes Santo se transforma en una alegría permanente que cambiará para siempre sus vidas, hasta el punto de llegar al martirio. Todos permanecen con la Virgen esperando el momento de volver a encontrarse con el Señor.

Desde entonces, han pasado dos mil años, y Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre. Está vivo entre nosotros, y se ha quedado en la Eucaristía. Demos gracias a Dios.

Como Pedro y Juan, también nosotros tenemos que preocuparnos de que todos sepan que Jesús ha resucitado, que está vivo, que desea tratar con nosotros. Pidamos esta gracia.

             ¡Feliz Pascua de Resurrección!

sábado, 30 de marzo de 2013

Stabat Mater "Estaba la madre"


Stabat Mater (traducido del latín es "Estaba la madre") es un himno católico del siglo XIII atribuído al fraile franciscano Jacopone da Todi. Esta plegaria que comienza con las palabras Stabat Mater dolorosa (estaba la Madre sufriendo) medita sobre el sufrimiento de María la Madre de Jesús durante la crucifixión de éste.

Es uno de las composiciones literarias a la que más se le ha puesto música; cerca de 200 compositores diferentes. Múltiples compositores de distintas épocas, de género, de estilos y de visión musical han compuesto en base a este texto medieval. Entre los Compositores se cuentan Rossini, Franz Liszt, Krzysztof Penderecki, Giovanni Pierluigi da Palestrina, Francis Poulenc, Domenico Scarlatti, Antonio Vivaldi, Alessandro Scarlatti y Antonín Dvorák, siendo el más famoso el de Pergolesi.


Estaba la Madre dolorosa llorando junto a la cruz de la que pendía su hijo.
Su alma quejumbrosa, apesadumbrada y gimiente, atravesada por una espada.
¡Qué triste y afligida estaba la bendita Madre del hijo unigénito!
Se lamentaba y afligía y temblaba viendo sufrir a su divino hijo.

¿Qué hombre no lloraría viendo a la Madre de Cristo en tan gran suplicio? ¿Quién no se entristecería al contemplar a la querida Madre sufriendo con su hijo?
Por los pecados de su pueblo vio a Jesús en el tormento y sometido a azotes.
Ella vio a su dulce hijo entregar el espirítu y morir desamparado.
¡Madre, fuente de amor, hazme sentir todo tu dolor para que llore contigo!
Haz que arda mi corazón en el amor a Cristo Señor, para que así le complazca.
¡Santa María, hazlo así! Graba las heridas del Crucificado profundamente en mi corazón.
Comparte conmigo las penas de tu hijo herido, que se ha dignado a sufrir la pasión por mi.
Haz que llore contigo, que sufra con el Crucificado mientras viva.
Deseo permanecer contigo, cerca de la cruz, y compartir tu dolor.
Virgen excelsa entre las virgenes, no seas amarga conmigo, haz que contigo me lamente.
Haz que soporte la muerte de Cristo, haz que comparta su pasión y contemple sus heridas.
Haz que sus heridas me hieran, embriagado por esta cruz y por el amor de tu hijo.
Inflamado y ardiendo, que sea por ti defendido, oh Virgen, el día del Juicio.
Haz que sea protegido por la cruz, fortificado por la muerte de Cristo, fortalecido por la gracia.
Cuando muera mi cuerpo haz que se conceda a mi alma la gloria del paraíso.
Amén.

 http://webcatolicodejavier.org/StabatMater.html

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