Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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viernes, 6 de septiembre de 2024

PECADOS CAPITALES

 ¿Por qué se llaman pecados capitales?
Se llaman capitales porque generan otros pecados y otros vicios.
El término "capital" no se refiere a la magnitud del pecado sino a que da origen a muchos otros pecados.

 ¿Qué son los pecados capitales?
Los pecados capitales son pecados que provienen de la concupiscencia.

 ¿Qué es la concupiscencia?
Es la inclinación de la naturaleza humana hacia el pecado.
Es la propensión natural de los seres humanos a obrar el mal.
Es la insubordinación de los deseos a la razón: la razón busca a Dios; los deseos, al insubordinarse, se oponen a la razón que busca a Dios.
La concupiscencia nos hace tender a preferir lo placentero y evadir lo más exigente o doloroso.

 ¿De dónde viene la concupiscencia?
Es una de las consecuencia del pecado original.

¿Tiene remedio la concupiscencia?
Por supuesto que sí. Dios nos da todas las gracias –y más de las que necesitamos- para vencer la tentación, el pecado y lo que la concupiscencia nos presenta como agradable, bueno y necesario.

Pecados Capitales y Virtudes para vencerlos

 
1. Soberbia:
Es el deseo de superioridad y de alto
honor y gloria

Humildad:
Es reconocer que de nosotros mismos
solo tenemos la nada y el pecado.

2. Avaricia:
Es el deseo de acaparar bienes

 Generosidad:
Dar con gusto de uno mismo o
de lo propio a los que necesiten.

3. Lujuria:
Es el desorden del apetito sexual

 Castidad:
Control del apetito sexual.

4. Ira:
Reacción o actitud colérica ante un daño,
dificultad o contrariedad.

 Paciencia:
Soportar con paz y serenidad
las adversidades.

5. Gula:
Deseo y consumo desordenado
de la comida y bebida.

 Templanza :
Moderación en el comer y en el beber

6. Envidia:
Deseo o resentimiento de las cualidades,
bienes o logros de otro.

 Caridad:
Procurar el bien del prójimo.


7. Pereza:
Desgano en las obligaciones o ante
los bienes espirituales.

 Diligencia:
Cuidado y responsabilidad en
el cumplimiento de las obligaciones.

 


 

domingo, 19 de agosto de 2018

EN EL NOMBRE DE JESUS DECIMOS....


Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. 
Amén.

domingo, 1 de abril de 2018

DOMINGO DE RESURRECCIÓN.



“Vio y creyó” Nuestra Fe en la Resurrección es una Fe del corazón, que no es lo mismo que una corazonada. La Fe en la Resurrección no es un sentimentalismo de una semana al año... La Fe en la Resurrección es ver con los ojos del corazón, con esos mismos ojos con los que ves a la persona a la que amas. El amor ni se ve ni se puede pesar, pero si se puede demostrar todos los días... Por eso la Muerte y Resurrección del Hijo De Dios es la mayor historia de amor mejor contada. Vio y creyó. Desde los pueblos de un hermano convaleciente, Feliz Pascua de Resurrección a Todos!!!

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10213499558623012&id=1222719012

jueves, 16 de junio de 2011

Para "sentirnos bien"

Con un poco de paciencia, un poco de comprensión, un poco de alegría y un poco de humildad, ustedes no tienen idea de cuánto podrían “sentirse bien”.



Una de las características más humanas que experimentamos es esta: terminamos el día con una desazón interior, con una cierta frustración personal que, para nada, nos hace «sentirnos bien».

G. K. Chesterton tiene una receta que quizá pueda ayudarnos a quitarnos espina incómoda del malestar. Dice: «con un poco de paciencia, un poco de comprensión, un poco de alegría y un poco de humildad, ustedes no tienen idea de cuánto podrían “sentirse bien” sobre este nuestro planeta Tierra».

El gran escritor inglés señala cuatro virtudes con dos palabrillas importantes: «¡un poco!». Si escarbamos nuestra memoria puede que encontremos diversos momentos que nos revelan la falta de ese «poco» de paciencia, de comprensión, de alegría y de humildad que tantas veces nos dejan con mal sabor de boca. No tenemos unos minutos de paciencia con el cliente que llegó tarde a la cita o con la señorita que no nos atendió rápido en el supermercado. No intentamos comprender la actitud negativa de nuestro hijo o el cansancio físico con el que llega nuestro esposo a la casa. No nos esforzamos por regalar una pequeña sonrisa a nuestra esposa cuando llegamos del trabajo, ni a nuestro hijo cuando realiza bien su tarea. No somos capaces de decir: «discúlpame, me equivoqué yo»; «perdón, por mi comportamiento, no lo volveré a hacer»; «una vez más fallé te fallé, te pido disculpas».

Muchas veces, en este pequeño esfuerzo de uno o dos minutos modelamos nuestro «sentirnos bien» o nuestro «sentirnos mal». Y todos nosotros, con ese «poco» de virtud, siguiendo a Chesterton, no tenemos idea de cuánto podríamos “sentirnos bien” sobre este nuestro planeta Tierra, no tenemos idea de cuánto podríamos ser felices y hacer felices a los que nos rodean.


¡Vence el mal con el bien!

Autor: Felipe de Jesús Rodríguez, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores
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