Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

sábado, 7 de mayo de 2022

El sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo nos reúne a todos en él y nos envía al mundo


La liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza. Pues los trabajos apostólicos se ordenan a que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo, todos se reúnan, alaben a Dios en medio de la Iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Señor. Por su parte, la liturgia misma impulsa a los fieles a que, saciados “con los sacramentos pascuales”, sean “concordes en la piedad” (cf Hch 4,32); ruega a Dios que “conserven en su vida lo que recibieron en la fe”, y la renovación de la alianza del Señor con los hombres en la Eucaristía enciende y arrastra a los fieles a la apremiante caridad de Cristo.
Por tanto, de la liturgia, sobre todo de la Eucaristía, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente y se obtiene con la máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella glorificación de Dios a la cual las demás obras de la Iglesia tienden como a su fin.
 
 
Concilio Vaticano II
Constitución sobre la Sagrada Liturgia (Sacrosanctum Concilium), 10




viernes, 6 de mayo de 2022

Dios se da, loco de amor!

¡Trinidad eterna, Trinidad eterna! ¡Oh fuego! ¡Oh abismo de caridad! ¡Loco de amor por tu creatura! ¡Verdad eterna, fuego eterno! ¡Eterna sabiduría! ¿Sólo la sabiduría vino a este mundo? No. Ya que la sabiduría no fue separada de la potencia, ni la potencia separada de la clemencia. Oh sabiduría, no viniste sola sino escoltada por la entera Divinidad. ¡Trinidad eterna! ¡Locura de amor! ¿Qué beneficio sacas de nuestra redención? Ninguno, ya que no tienes necesidad de nosotros, tú, nuestro Dios. El beneficio es solamente para el hombre. ¡Oh preciosa caridad!
La primera vez nos diste tu divinidad y toda tu humanidad. Luego te ofreciste entero en alimento y previenes nuestros desfallecimientos, fortificándonos en el curso de nuestra peregrinación aquí abajo. Hombre, ¿qué te ha legado tu Dios? Él mismo, en su totalidad, su divinidad y entera humanidad veladas bajo la apariencia de pan. ¡Oh fuego de amor! Después de habernos creado a tu imagen y semejanza, ¿no te alcanzaba habernos recreados sobrenaturalmente en la Sangre de tu Hijo, que tuviste que darnos además tu divina esencia en alimento? ¡Así lo quiso tu caridad, en una locura de amor! Has dado tu Verbo en la redención y la Eucaristía y le diste tu entera esencia, loco de amor por tu creatura.
 
 
Santa Catalina de Siena (1347-1380)
terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa
Misericordia en el mundo (Jésus Christ notre Résurrection, Cerf, 1980), trad. sc©evangelizo.org

jueves, 5 de mayo de 2022

Acto de desagravio


Señor Jesús, nos arrodillamos ante ti, reconociendo tu presencia real en el Santísimo Sacramento. Te agradecemos inmensamente tu permanencia con nosotros, y la fe que nos has dado.

Con profundo dolor sentimos que tantos hombres, redimidos por ti, te olvidemos y ofendamos; que en tantos sagrarios estés solo y en tantos hogares no seas invitado.

Nosotros, arrepentidos de nuestros pecados, queremos en la medida de nuestras fuerzas hacerte compañía por cuantos te abandonan, y dedicarte completamente nuestra vida, como una ofrenda de desagravio a tu Corazón pleno de amor hacia nosotros.

Santa María, Madre nuestra, confiamos en tu Inmaculado Corazón que nos alcances gracias para perseverar en la fe, animarnos por la esperanza y vivir la caridad, como satisfacción por todos nuestros pecados y para la salvación del mundo.

-Por todas las blasfemias, sacrilegios, profanación de fiestas, que se cometen contra el nombre de Dios y contra sus templos.

*EN CADA PETICIÓN: Perdón, Señor, perdón.

-Por todos los ataques a la Iglesia, persecuciones y propagandas de ateísmo.
-Por los apóstatas, los que desprecian el Magisterio de los Papas y todos los falsos profetas.
-Por todas las opresiones: de esclavitud, de delincuencia, y todas las injusticias tanto en la vida familiar como en la social.
-Por todos los actos inhumanos de violencia, asesinatos, torturas, malos tratos; robos, estafas, extorsiones.
-Por toda la inmoralidad y corrupción: en el trabajo profesional, en las relaciones, espectáculos, diversiones, modas, lecturas, bebidas, drogas.
-Por todos los pecados de escándalo y de respeto humano.
-Por todos los pecados contra la santidad de la familia y contra el amor fraterno.

Cristo Jesús, pedimos en especial a tu Corazón que concedas gracias abundantes a los más necesitados; y nunca permitas que nos apartemos de Ti; sino que prendiendo de tu Corazón nuestros sentimientos y juicios cada día nos parezcamos más a Ti. 

Amén

 UalCdM

 


¡Se celeste como tu Maestro!

Tal como es el primer hombre, terrestre, así son los que nacen de él. Tal como es Cristo, nuestro Maestro celeste, celestes también son los que han creído en él, renacidos de lo Alto y bautizados en el Santo Espíritu (cf.1Cor 15,48; Jn 3,3; Hech 1,5). Tal como el Espíritu que los hace nacer, Dios verdadero, así son los que nacen de él, dioses por adopción de Dios e hijos del Altísimo, como dicen los labios divinos. (…)
No vaciles. Si eres cristiano, debes ser como Cristo: celeste. Si tú no lo eres, ¿Cómo llamarte cristiano? Como el Maestro es celeste, así son celestes los que han creído en él. Todos los que piensan según el mundo, viven según la carne, no pertenecen al Dios Verbo que vino de lo Alto, sino al que fue moldeado de tierra, al hombre terrestre.
Así debes pensar, juzgar, creer, buscando devenir celeste, según la palabra del que vino desde los cielos y dio la vida al mundo (cf. Jn 6,33). Es él el Pan que desciende de lo Alto y los que lo comen no verán la muerte (cf. Jn 6,50 s). Siendo celestes, serán para siempre libres de la corrupción y revestidos de la incorruptibilidad; separados de la muerte y estrechamente unidos a la vida, ya que devienen inmortales e incorruptibles. Por eso son llamados celestes.
 
 
Simeón el Nuevo Teólogo (c. 949-1022)
monje griego
Himnos, 44 (SC 196, Hymnes III, Cerf, 2003), trad. sc©evangelizo.org

martes, 3 de mayo de 2022

LA DEVOCIÓN DE LOS MIL JESÚS

 

(Para rezarse el día 3 de Mayo o en cualquier día)
 
Cómo se rezan los mil Jesús
 
Esta devoción consiste en invocar el Nombre de Jesús mil veces para derrotar de las casas a las huestes del mal. Como testimonio del triunfo del bien sobre el mal se hace una cruz de madera o de ramos de olivo o utilizamos alguna que tengamos en casa.
El Nombre de Jesús significa Salvador. Éste viene del cielo. A San José se lo manifestó un ángel en sueños (cfr. Mateo 1, 21) y a la Santísima Virgen, el arcángel Gabriel en el momento de la Anunciación (cfr. Lucas 1, 31-33).
El poder de intervención y la majestad de este Nombre es milagroso, porque está sobre todo nombre y ante el cual se arrodilla todo ser, en los cielos, en la tierra y en los infiernos. Para venerar este Nombre Sagrado, se hace un altar pequeño, con una cruz en el medio, dos velas, flores y un poco de agua bendita.
 
Podemos rezar los mil Jesús de la siguiente manera:
 
Nos persignamos. Por la señal de la Santa Cruz...
En silencio pedimos la gracia que se quiere.
Rezamos el Acto de Contrición
 
Acto de Contrición:
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me arrepiento de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de todo lo bueno que he dejado de hacer, porque pecando te he ofendido a Ti, que eres el sumo bien y digno de ser amado sobre todas las cosas.
Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, hacer penitencia, no volver a pecar y huir de las ocasiones de pecado, hacer una buena, sincera y profunda confesión (sin omitir ningún pecado cometido) y comulgar con la mayor frecuencia posible. Señor, por los méritos de tu pasión y muerte, apiádate de mí, y dame tu gracia para nunca más volverte a ofender. Amén.
 
Rezar el Padrenuestro.
 
Al empezar la decena se dice:
 
“Santísima Cruz, mi abogada has de ser, en la vida y en la muerte me has de favorecer. Si a la hora de mi muerte el demonio me tentare, le diré: Satanás, Satanás, conmigo no contarás ni tendrás parte en mi alma, porque dije mil veces Jesús”.
Se pasan todas las cuentas del rosario diciendo Jesús, Jesús, Jesús... (50 veces) y cuando haya terminado de contar un rosario completo se dice un Gloria, un Padrenuestro y la oración final.
Cuando se hayan contado los 20 rosarios, se terminan los mil Jesús.
 
Oración final:
 
Te adoramos, oh, Cristo, y te bendecimos, que, por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.
Jesús, Jesús, Jesucristo.
Jesús, mi Jesús por siempre.
Jesús, Jesús en mi vida, Jesús, Jesús en mi muerte.
Dulce Jesús, sé mi Jesús y sálvanos.
 
Oremos
Oh, Dios, que, al recordar hoy el descubrimiento de la verdadera cruz, renovaste los milagros de tu pasión, concédenos que por el valor de aquel sagrado leño de vida alcancemos eficaz socorro y ayuda del cielo para la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.
Amen.
 
Bendición final con agua bendita:
 
El Señor esté con vosotros.
Respuesta: Y con tu Espíritu.
 
La bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
 
 

«Creed lo que os digo: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí»

"Yo soy el camino." ¿Por qué? Porque "nadie va al Padre sino es por mí ". " Yo soy la verdad."¿Cómo es esto? Porque nadie conoce al Padre, si no por mí: "nadie conoce al Padre, si no el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Mt 11,27)... "Yo soy la vida ", porque nadie tiene la vida, si no por mí. "Si me conocéis, conoceréis también a mi Padre. Desde ahora usted lo conocéis y lo habéis visto."

Jesús nos dice: "¿Queréis venir al Padre? ¿Queréis conocerlo? Conocedme primero, a mi al que veis, y así conoceréis después al que todavía no veis. Ya lo habéis visto, pero no a él mismo; lo habéis visto en mí. Lo habéis visto, pero en espíritu y por la fe. Es él quien habla en mí, porque no hablo de mismo. Cuando me escucháis, lo véis; porque, cuando se trata de realidades espirituales, no hay diferencia entre ver y oír: el que oye, ve lo que oye. Así, véis al Padre cuando lo escucháis hablar en mí. Y desde ahora lo conocéis, porque permanece en vosotros, y porque está en vosotros."
Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre; y nos basta". Felipe deseaba ver al Padre no sólo en espíritu, por los ojos de la fe, sino también con sus ojos de carne. Moisés, también, había dicho: " Si he encontrado gracia a tus ojos, muéstrame tu rostro para que te conozca" Y el Señor respondió: "Nadie puede verme y quedar con vida" (Ex 33,18-20). Aquí Jesús le dice a Felipe: "¡Tanto tiempo que estoy con vosotros, y no me conoces!, Felipe, el que me ha visto a mí, ha visto al Padre». Felipe hablaba de la visión de los sentidos; Cristo lo llama a la visión interior, lo invita a acogerlo con los ojos del alma. "Hace tanto tiempo que estoy con vosotros; hace tanto tiempo que vivo con vosotros; hace tanto tiempo que os he revelado mi divinidad y mi potencia por mis palabras, por los signos y los milagros, y ¿no me conocéis? Felipe, el que me ve, no con sus ojos de carne, como tú crees, sino con los ojos de su corazón, como yo te lo digo, ése ve al Padre."
 
 
San Bruno de Segni (c. 1045-1123)
obispo
Comentario al Evangelio de Juan; PL 165, 562

lunes, 2 de mayo de 2022

“La obra de Dios es que creáis en aquel que ha enviado”

El fundamento sobre el cual nos apoyamos es la fe. Sin fe, es imposible esperar que se pueda llevar algún consuelo espiritual… ¿Qué sostén podrá procurar la Santa Escritura a alguien que no crea que es la Palabra de Dios y que su Palabra es verdadera? ¡Poco provecho encontrará si uno no cree que es la Palabra de Dios o si, incluso admitiendo que lo es, cree que puede tener errores! Según la fe sea más o menos fuerte, las palabras de consuelo de la Santa Escritura harán un bien mayor o menor.
Esta virtud de la fe ningún hombre puede adquirirla por sí mismo, ni tampoco darla a otro… La fe es un don gratuito de Dios, y tal como dice Santiago: “Todo bien, todo don perfecto viene de lo alto, del Padre de las luces.” (St. 1,17). Por eso, nosotros cuando tengamos signos de que nuestra fe es débil, pidámosle que la fortifique.
 
 
Santo Tomás Moro (1478-1535)
hombre de estado inglés, mártir
Diálogo del consuelo en las tribulaciones

“María está junto a ti”


No estás solo. -Lleva con alegría la tribulación. -No sientes en tu mano, pobre niño, la mano de tu Madre: es verdad. -Pero... ¿has visto a las madres de la tierra, con los brazos extendidos, seguir a sus pequeños, cuando se aventuran, temblorosos, a dar sin ayuda de nadie los primeros pasos? -No estás solo: María está junto a ti. (Camino, 900)

Da alegría comprobar que la devoción a la Virgen está siempre viva, despertando en las almas cristianas el impulso sobrenatural para obrar como domestici Dei, como miembros de la familia de Dios.

Seguramente también vosotros, al ver en estos días a tantos cristianos que expresan de mil formas diversas su cariño a la Virgen Santa María, os sentís más dentro de la Iglesia, más hermanos de todos esos hermanos vuestros. Es como una reunión de familia, cuando los hijos mayores, que la vida ha separado, vuelven a encontrarse junto a su madre, con ocasión de alguna fiesta. Y, si alguna vez han discutido entre sí y se han tratado mal, aquel día no; aquel día se sienten unidos, se reconocen todos en el afecto común.

María edifica continuamente la Iglesia, la aúna, la mantiene compacta. Es difícil tener una auténtica devoción a la Virgen, y no sentirse más vinculados a los demás miembros del Cuerpo Místico, más unidos también a su cabeza visible, el Papa. Por eso me gusta repetir: omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!, ¡todos, con Pedro, a Jesús por María! (Es Cristo que pasa, 139)
 

 

domingo, 1 de mayo de 2022

“¿Me amas?”


“¿Amas?... ¿Me amas?...” Para siempre, hasta el fin de su vida, Pedro hizo su camino acompañado de esta triple pregunta: “¿Me amas?” Y todas sus actividades fueron conformes a la respuesta que había dado en su momento: cuando fue llamado a aparecer delante del Sanedrín; cuando fue encarcelado en Jerusalén, de cuya cárcel no debía salir y, sin embargo, salió. Y.. en Antioquia, y de allí, más lejos todavía, a Roma. Y cuando en Roma hubo perseverado hasta el fin de sus días, conoció la fuerza de las palabras según la que Otro le conduciría allí donde él no querría. Sabía también que, gracias a la fuerza de sus palabras, la Iglesia “era constante en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones” y que “el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando” (Hech 2,42.48)…
Pedro no quiere jamás desprenderse de esta pregunta: “¿Me amas?”. Dondequiera que iba la llevaba con él. Y la lleva a través de los siglos, a través de las generaciones. En medio de pueblos nuevos y nuevas naciones. En medio de lenguas y razas siempre nuevas. Él la lleva solo, y sin embargo no es nunca solo… otros la llevan con él…Ha habido y hay muchos hombres y mujeres que han sabido y saben todavía hoy que toda su vida tiene valor y sentido solamente en la medida en que es una respuesta a esta misma pregunta: “¿Amas? ¿Me amas?”. Ellos han dado y dan su respuesta de manera total y perfecta –una respuesta heroica- o bien de manera común, ordinaria. Pero en todo caso saben que su vida, que la vida humana en general, tiene valor y sentido en la medida que es la respuesta a esta pregunta: “¿Amas?” Es sólo por esta pregunta que la vida vale la pena ser vivida.
 
 
San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Homilía en París 30/05/80

San José Obrero

Oh san José, 
protege a los trabajadores en su dura existencia diaria, 
defiéndelos del desaliento,
de la revuelta negadora,
como de la tentación del hedonismo; 
y custodia la paz del mundo, esa paz que es la única que puede garantizar el desarrollo de los pueblos. 
Amén
 

 

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