Hoy, fiesta de santa María Magdalena, la liturgia nos ofrece uno de los prefacios más hermosos del Misal Romano: «Apóstol de los apóstoles».
Un texto que resume su amor a Cristo, su fidelidad junto a la cruz y la misión que recibió del Resucitado.
1️⃣ Este prefacio propio fue promulgado en 2016, cuando la celebración de santa María Magdalena fue elevada de memoria obligatoria a fiesta.
No apareció, por tanto, en la tercera edición típica del Misal bajo Benedicto XVI, sino que fue incorporado posteriormente.
2️⃣ El título del prefacio es profundamente tradicional: «Apóstol de los apóstoles».
No significa que María Magdalena perteneciera al colegio de los Doce, sino que recibió de Cristo una misión dirigida precisamente a ellos.
3️⃣ El prefacio comienza con una afirmación bellísima sobre Dios Padre:
«Tu misericordia no es menor que el poder».
La omnipotencia de Dios no se manifiesta únicamente creando y gobernando, sino también perdonando, restaurando y levantando al pecador.
4️⃣ María Magdalena es testigo de esa misericordia.
Su grandeza no nace de una perfección construida por ella misma, sino de haber sido alcanzada, transformada y enviada por Cristo.
5️⃣ El prefacio resume su camino con cuatro expresiones:
«Lo había amado en vida».
«Lo había visto morir en la cruz».
«Lo buscaba yacente en el sepulcro».
«Fue la primera en adorarlo resucitado».
6️⃣ María Magdalena amó a Cristo cuando era seguido por las multitudes, pero también permaneció cuando llegó la cruz.
El verdadero amor no desaparece cuando desaparecen los consuelos.
7️⃣ Después de la muerte del Señor, María continúa buscándolo.
No se resigna ante el sepulcro. Su amor persevera incluso cuando todo parece terminado.
Y precisamente porque busca, encuentra.
8️⃣ María Magdalena es la primera en adorar al Señor resucitado.
La Pascua no es para ella una teoría, una idea o un recuerdo consolador. Es el encuentro real con Cristo vivo.
9️⃣ Pero el encuentro con el Resucitado no termina en una experiencia privada.
Jesús le dice: «Ve a mis hermanos y diles».
Quien ha encontrado verdaderamente a Cristo es enviado a anunciarlo.
🔟 El prefacio afirma que Cristo «la honró ante los apóstoles con el oficio del apostolado».
María recibe la misión de anunciar a los apóstoles la noticia que ellos llevarán después hasta los confines del mundo.
1️⃣1️⃣ Su misión no consiste en ocupar el lugar de los apóstoles, sino en obedecer fielmente el encargo recibido.
Su anuncio es sencillo y decisivo:
«He visto al Señor».
1️⃣2️⃣ La antífona de comunión completa su retrato espiritual:
«Nos apremia el amor de Cristo».
Eso fue santa María Magdalena: una mujer alcanzada por la misericordia, sostenida por el amor y enviada por el Resucitado.
La fiesta de santa María Magdalena nos recuerda que la vida cristiana nace del encuentro con Cristo vivo.
Quien lo ama permanece junto a la cruz. Quien lo busca lo encuentra. Y quien lo encuentra no puede guardárselo para sí.
También nosotros estamos llamados a anunciar, con nuestra vida y nuestra palabra:
«¡He visto al Señor!».
Fuente:Sacerdos in æternum
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