¡Señor, ayúdame a esparcir Tú fragancia!
Creo firmemente que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te adoro profundamente desde el abismo de mi pequeñez y te agradezco el inmenso amor que me tienes al quedarte con nosotros hasta el fin de los tiempos.
Señor Jesús, en este momento de oración, te entrego mi vida, mis alegrías, mis dolores y todas mis preocupaciones. Sé que eres el Pan de Vida que alimenta y sana las heridas de mi alma.
Te pido perdón por todas las veces que te he fallado y por las indiferencias con las que, a veces, el mundo te trata. Purifica mi corazón para que pueda amarte más y enséñame a escucharte en el silencio de este sagrario.
Quédate conmigo, Señor, porque sin Ti nada soy. Que tu gracia me fortalezca, que tu paz inunde mi mente y que tu amor guie cada uno de mis pasos.
Fuente:Gabriela
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