en este viernes, día en que recordamos tu
pasión y tu entrega total, me postro ante
Ti y adoro tu Preciosísima Sangre,
derramada por amor en la Cruz para la
salvación del mundo.
Sangre preciosa de mi Redentor, que
brotaste del costado abierto de Jesús,
lávame de todo pecado, purifica mi alma,
fortalece mi corazón y renueva mi vida.
En esta mañana te ofrezco todo mi día:
mis pensamientos, palabras y acciones,
mis alegrías y mis dificultades, mis
trabajos y mis descansos.
Cúbrelos con tu Sangre santísima para
que todo sea agradable al Padre y
santificado por tu amor.
Preciosísima Sangre de Jesús, protege a
mi familia y a mis seres queridos,
defiende a la Santa Iglesia, consuela a los
que sufren, convierte a los pecadores
y trae paz al mundo entero.
Por los méritos de tu Sangre derramada,
concédeme caminar hoy como hijo amado
de Dios, fiel, valiente y lleno de esperanza.
Virgen María, Madre del Redentor,
que estuviste al pie de la Cruz, intercede
por nosotros y acompáñanos
con tu ternura maternal.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos.
Fuente:Louisa.gcia
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