¡Señor, ayúdame a esparcir Tú fragancia!
En la quietud de este sábado, volvemos nuestra mirada hacia ti, Reina del Cielo.
Tú, que guardaste cada palabra en tu corazón y fuiste el sagrario vivo del Creador, enséñanos la belleza del silencio. En un mundo lleno de ruido y prisa, tu paz maternal es nuestro refugio seguro.
Madre de la esperanza y Estrella de la Mañana, ilumina nuestros pasos. Que tu dulzura nos recuerde que nunca estamos solos y que en cada prueba, tu manto protector nos cubre y nos guía siempre hacia la luz de tu Hijo.
Amen
Fuente:Gabriela
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