Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 15 de julio de 2026

Granito de arena de Esperanza...Espiritualidad ignaciana

 


Aunque suene raro, los momentos de desolación pueden enseñarte mucho. Descubres tus puntos débiles, pero también descubres tus fortalezas: qué te sostiene, qué personas te ayudan, qué cosas te devuelven al centro.


Si en desolación no conviene cambiar las decisiones importantes, entonces toca otra cosa: reaccionar. Desde la lucidez. Pregúntate: “¿Qué pensamientos estoy alimentando?”. Romper ese círculo exige esfuerzo, pero también abre nuevas posibilidades.


Cuando estés en desolación, no cambies las decisiones importantes que tomaste cuando estabas en paz y con claridad. Quizá estás mirando desde el cansancio, el miedo o la tristeza. Espera. Respira. No tomes decisiones definitivas desde un mal momento pasajero.


El discernimiento no consiste en no sentir bajones, sino en saber qué hacer cuando llegan. Cuando estés abatido, confundido o sin fuerzas, no improvises desde el caos. Hay criterios que ayudan a atravesar esos momentos sin romper lo que habías decidido con claridad.


La desolación aparece cuando se debilitan las ganas de vivir desde el Evangelio. A veces llega como desgana, apatía o tristeza sin motivo. San Ignacio nos dice: no te creas todo lo que piensas cuando estás así. Mira esos pensamientos con distancia y no dejes que manden solos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...