Hay palabras del Evangelio que parecen dichas para una hora concreta de nuestra vida.
Hoy Jesús nos dice: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré».
Una invitación a descubrir dónde se encuentra el verdadero descanso del corazón.
1️⃣ Zacarías anuncia la llegada de un Rey sorprendente: «justo y triunfador, pobre y montado en un borrico».
El Rey que viene a salvarnos no llega con la fuerza de las armas. Su poder no aplasta. Cristo conquista desde la humildad y trae la paz.
2️⃣ Hay aquí una primera enseñanza para nuestra vida.
Muchas veces pensamos que seremos felices cuando consigamos tenerlo todo bajo control: las circunstancias, el futuro, los problemas y hasta las personas.
Pero el corazón no descansa cuando lo controla todo. Descansa cuando aprende a confiar en Dios.
3️⃣ El salmo nos recuerda quién es ese Dios en quien podemos confiar:
«El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan».
Dios no contempla desde lejos nuestro cansancio. Sostiene. Levanta. Endereza. Acompaña.
4️⃣ Por eso Jesús puede decirnos: «Venid a mí».
No dice simplemente: descansad un poco, distraeos o procurad olvidar vuestros problemas.
Nos invita a ir hacia una Persona. El descanso cristiano no consiste en huir de la vida, sino en aprender a vivirla unidos a Cristo.
5️⃣ «Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón».
Jesús no nos pide solamente que admiremos su mansedumbre y su humildad. Nos pide que aprendamos de Él.
La vida cristiana es una escuela. Cristo es el Maestro y nosotros nunca dejamos de ser discípulos.
6️⃣ La mansedumbre no es debilidad ni cobardía.
Manso es quien, unido a Dios, no vive dominado por la ira, la impaciencia o la necesidad de imponerse siempre.
Cuántas veces nos cansamos precisamente porque discutimos batallas que Dios nunca nos pidió combatir.
7️⃣ También la humildad da descanso al alma.
El soberbio necesita demostrar continuamente quién es, defender su imagen y recibir reconocimiento.
El humilde puede vivir en paz ante Dios. Sabe que todo lo bueno lo ha recibido y que su vida está sostenida por la gracia.
8️⃣ San Pablo añade hoy algo fundamental: estamos llamados a vivir según el Espíritu.
No todo lo que deseamos nos hace bien. No todo impulso debe ser obedecido. No todo sentimiento dice la verdad.
La vida cristiana exige discernimiento, combate interior y docilidad al Espíritu Santo.
9️⃣ Jesús dice que su yugo es llevadero y su carga ligera. Pero sigue hablando de un yugo y de una carga.
El Evangelio no promete una vida sin cruz. Nos promete algo mucho mayor: que la cruz no tendremos que llevarla solos.
Cristo camina con nosotros.
🔟 Tal vez hoy necesitemos escuchar de nuevo, personalmente, estas palabras de Jesús:
«Venid a mí».
Volver a Él en la oración. En la Eucaristía. En la confesión. En su Palabra. En el silencio.
Porque hay cansancios que solo descansan cuando el corazón vuelve a su verdadero hogar.
Señor Jesús, manso y humilde de corazón, enséñanos a confiar en Ti, a vivir según tu Espíritu y a encontrar en tu Corazón el verdadero descanso de nuestras almas. Que así sea.
Fuente:Sacerdos in æternum
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