Señor, que nunca dudemos de Tu infinita bondad.
(Cf. Salmo 85)
Domingo, 19 de julio de 2026
Señor mío y Dios mío:
Hoy el salmista nos invita a contemplar uno de los rasgos más hermosos de Tu corazón: eres bueno y clemente, rico en misericordia para quienes te invocan.
En un mundo donde tantas veces encontramos dureza e indiferencia, Tú permaneces siempre dispuesto a escuchar, perdonar y sostener a quienes acuden a Ti con un corazón sincero.
Haz que en este nuevo día vivamos confiados en Tu amor. Que nunca permitamos que las preocupaciones, el cansancio o las dificultades nos aparten de Ti.
Enséñanos a buscarte en la oración, convencidos de que ninguna súplica pronunciada con fe queda sin ser escuchada.
Danos un corazón semejante al Tuyo: paciente para comprender, generoso para servir, humilde para perdonar y misericordioso con quienes más necesitan de nuestro cariño y de nuestra ayuda.
Que nuestras palabras y nuestras obras reflejen la bondad que cada día recibimos de Ti.
Te encomendamos a nuestras familias, a los enfermos, a quienes viven solos, a los que buscan trabajo, a los jóvenes, a los ancianos y a todos los que hoy necesitan experimentar Tu consuelo. Que descubran en Ti al Padre que nunca abandona, que siempre acompaña y que jamás deja de amar.
Y así como el salmo anuncia que todos los pueblos vendrán a adorarte, haz que también nosotros seamos testigos alegres del Evangelio, para que, con nuestra vida, muchos puedan descubrir la belleza de conocerte, amarte y seguirte.
Confiados en Tu inmensa misericordia, comenzamos esta jornada poniendo nuestra vida en Tus manos. Sabemos que Tú caminas con nosotros y que Tu amor fiel nunca nos abandona.
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