Hoy, 9 de octubre, celebramos a san Luis Bertrán, dominico valenciano, sacerdote, formador y misionero. Y este año tiene algo especial: se cumplen 500 años de su nacimiento.
Un santo muy nuestro y, al mismo tiempo, con corazón universal.
1️⃣ Nació en Valencia el 1 de enero de 1526 y fue bautizado aquel mismo día en la iglesia de San Esteban.
Desde joven destacó por su vida de oración, el amor al estudio y su atención a los enfermos.
2️⃣ Con 18 años ingresó en la Orden de Predicadores. Fue ordenado sacerdote en 1547.
Su vida estuvo marcada por la austeridad, largas horas ante el Santísimo y un profundo deseo de pertenecer enteramente a Dios.
3️⃣ Muy pronto recibió una misión que desempeñaría repetidas veces: formar a los jóvenes dominicos.
Fue maestro de novicios en siete ocasiones. Sabía que para formar santos no basta enseñar normas: hay que enseñar a orar, estudiar y buscar sinceramente a Dios.
4️⃣ Pero su corazón deseaba también llevar el Evangelio a quienes todavía no conocían a Cristo.
En 1562 dejó Valencia y partió hacia Nueva Granada, en tierras de las actuales Colombia y Panamá.
Permaneció allí siete años como misionero.
5️⃣ Su predicación no se limitó a las palabras. Se encontró también con los abusos cometidos contra los indígenas y no permaneció indiferente.
La evangelización nunca puede separarse de la dignidad de cada persona creada por Dios.
6️⃣ Su misión estuvo llena de dificultades, enfermedades y peligros. La tradición conserva incluso el recuerdo de intentos de envenenarlo.
Nada consiguió apartarlo de su misión. Su fuerza no estaba en un carácter invencible, sino en su confianza en Dios.
7️⃣ Regresó a Valencia en 1569 y volvió a dedicarse a la formación de religiosos.
Mantuvo relación con grandes santos de su tiempo, entre ellos santa Teresa de Jesús y san Juan de Ribera.
Los santos suelen reconocerse entre ellos.
8️⃣ Murió en Valencia el 9 de octubre de 1581, a los 55 años.
Había sido contemplativo, predicador, formador, misionero y pastor. Pero detrás de todo había una sola cosa: un hombre que quiso pertenecer por entero a Jesucristo.
San Luis Bertrán nos recuerda algo muy necesario: la misión nace de la oración.
Antes de querer cambiar el mundo hay que dejar que Dios cambie nuestro corazón. Y después, salir. Sin miedo. Con la verdad del Evangelio y con caridad.
Pidamos especialmente hoy por Valencia, por los misioneros, por la Orden de Predicadores y por quienes tienen la responsabilidad de formar sacerdotes y religiosos.
San Luis Bertrán, ruega por nosotros.
Fuente:https://x.com/SacerdosMariae

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma