Hay momentos en los que todo se derrumba. Pierdes el trabajo, fracasan tus planes y empiezas a preguntarte si Dios se ha olvidado de ti.
Como Natanael en The Chosen, cuando ve derrumbarse su futuro y se pregunta dónde está Dios, también nosotros podemos llegar a sentir que hemos sido abandonados.
Pero la fe no consiste en que nunca caigamos, sino en saber en quién apoyarnos cuando ya no podemos sostenernos solos.
Dios no siempre evita la caída ni nos devuelve inmediatamente lo perdido.
A veces, nos sostiene en medio del dolor, nos enseña a levantarnos y nos muestra un camino que no éramos capaces de ver.
No necesitas tenerlo todo resuelto para volver a empezar. Necesitas recordar que no estás solo.
Aunque fracases, aunque tengas miedo, aunque hoy no veas salida, sigue caminando.
En Cristo, incluso el sufrimiento puede convertirse en el comienzo de una vida nueva.
La derrota puede ser parte de tu historia. No tiene por qué ser su final.
Fuente: Andrés Cuevas

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