La grandeza de Dios se manifiesta en las maravillas de su creación y se revela también en la inmensidad de su amor, en su justicia y en la misericordia con la que acompaña nuestras vidas. Reconocer su gloria es aprender a vivir con gratitud y hacer de cada día un canto de alabanza.
Señor, al contemplar la belleza del cielo, las montañas y todo cuanto has creado, mi corazón se llena de admiración y gratitud. Que mis ojos sepan descubrir tus maravillas y mi alma nunca deje de reconocer tu presencia en cada momento de mi vida.
Hoy quiero elevar hacia Ti un canto nuevo, no solamente con mis palabras, sino con mi manera de vivir. Que mis pensamientos, mis decisiones y mis obras sean una alabanza sincera a tu santo nombre.
Te pido, Señor, por la salud y las intenciones del papa León XIV, por la Iglesia, por nuestras familias, por quienes sufren enfermedades, soledad o dificultades, y por todos los pueblos del mundo. Derrama tu misericordia sobre quienes más te necesitan, fortalece nuestra fe y concédenos la paz, la esperanza y la unidad.
Tú, Señor, que gobiernas a las naciones con justicia y sostienes toda la creación con tu poder, reina también en nuestros corazones. Que nunca olvidemos que toda gloria te pertenece y que nuestra verdadera grandeza está en reconocerte, amarte y servirte.
Amén.
Buenos días. Dios y María Santísima los bendigan abundantemente.
Fuente:FE y más FE.
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